Apuestas de la NFL 2026: qué cuesta cada momio, cada bono y cada permiso

Updated noviembre 2026
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Un balón de fútbol en el círculo central de una cancha de pasto a la luz de la mañana

Datos actualizados a noviembre 5, 2026; los permisos citados se verificaron contra los pies de página y las fichas de las propias casas de apuestas y contra las compilaciones públicas que reproducen la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos, sin confirmación oficial.

En el futbol americano juegan 11 jugadores por equipo en el campo.

El futbol americano es un deporte que se deja explicar por números, y esa es precisamente la razón por la que conviene empezar por ellos. Un partido profesional dura sesenta minutos repartidos en cuatro cuartos de quince, y once jugadores por bando pisan el campo a la vez. El marcador se mueve en bloques: un touchdown vale seis puntos, el punto extra pateado uno, la conversión de dos puntos dos, un gol de campo tres y un safety dos, que se acreditan a la defensa. Nada de eso es folklore; es la estructura que produce los momios que se ven en el mostrador.

Lo demás es mercado. En México, quien quiera apostar a la NFL se encuentra con una industria que funciona bajo un permiso administrativo de la Secretaría de Gobernación, con una ley de 1947 todavía vigente, con un bloqueo judicial en curso sobre dos marcas grandes y con un margen de la casa que se esconde dentro del momio y que casi nadie enseña. Ese margen es el hilo del artículo: lo que cuesta cada momio, lo que cuesta cumplir un bono, lo que cuesta un permiso que no se puede consultar públicamente y lo que cuesta tener dinero en una casa que un día aparece bloqueada.

La posición de esta guía es sencilla y la mantengo de principio a fin: un aficionado mexicano a la NFL puede apostar con una casa que opere bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación, y debe saber que está pagando una comisión invisible por cada boleto, que los bonos de bienvenida que se anuncian sin cifras son los que más caro salen y que ninguna campaña de marketing debería decidir dónde se abre una cuenta. Lo que sigue desarrolla cada una de esas afirmaciones con lo que se puede comprobar.

El calendario y la competencia: qué se apuesta cuando la temporada avanza

La temporada de la NFL es un objeto predecible, y eso es una ventaja y una trampa a la vez. Treinta y dos equipos, dieciséis en la AFC y dieciséis en la NFC, cada uno con diecisiete partidos repartidos en dieciocho semanas de temporada regular, y después un cuadro de playoffs de eliminación directa al que entran catorce equipos, siete por conferencia. Ese calendario se conoce antes del primer silbatazo, lo que significa que la casa también lo conoce, lo que significa que la ventaja informativa del apostador casual es mínima.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Puntuación del futbol americano: touchdown, 6 puntos.

La ventaja del calendario para quien apuesta no está en saber quién juega, sino en saber cuándo el mercado trabaja peor. En la semana uno los momios se construyen sobre plantillas que nadie ha visto competir juntas. En diciembre, con lesiones acumuladas y equipos que ya no se juegan nada, las líneas de los partidos intrascendentes se mueven con más ruido que sustancia. Y en enero, cuando el cuadro se estrecha, el flujo de dinero es tan grande y tan profesional que el margen de la casa se vuelve la única certeza del boleto.

La temporada que se jugó y lo que dejó

El Super Bowl LX se disputó el 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California; los Seattle Seahawks vencieron 29-13 a los New England Patriots y Kenneth Walker III se llevó el MVP. Es un dato cerrado, no una previsión, y sirve para una cosa concreta: quien apueste a la próxima temporada lo hace sobre un mercado cuyas referencias más recientes son esas.

Conviene resistir la tentación de leer el resultado del último partido como una tendencia. Veintinueve a trece dice que un equipo corrió mejor y defendió mejor esa tarde, nada más. Las casas viven de que el apostador proyecte un partido de febrero sobre una temporada que empieza en septiembre, y esa proyección es materia prima del precio.

El draft, las altas y las bajas

El movimiento de plantilla es, para el mercado, una noticia con dos velocidades. La lesión de un mariscal de campo titular mueve una línea en minutos. La llegada de un jugador de línea ofensiva, que puede valer más partidos que cualquier fichaje vistoso, apenas la mueve unos puntos. Quien apueste a la NFL debería encontrar cómodo ese desequilibrio: es una de las pocas zonas donde la lectura del aficionado informado pesa más que el volumen de dinero acumulado.

El draft funciona distinto. Las apuestas sobre a quién elige un equipo en determinada posición son un mercado de nicho, con liquidez baja y momios que se mueven con un solo reporte de prensa. En un mercado así el margen de la casa es amplio y la información circula mal. No es terreno para el aficionado que ve dos partidos al domingo.

A quién se apuesta y por qué el nombre no basta

La pregunta “a quién apostar” tiene una respuesta incómoda y verdadera: a nadie por su nombre. No existe un equipo al que convenga apostar de forma sistemática, porque si existiera, el momio lo absorbería en la primera semana. Lo que sí se puede decir sin inventar nada es que la cantidad de partidos y la cantidad de mercados hacen que la NFL sea, para la casa, un producto cómodo; para el apostador, un producto con mucha superficie y mucho margen.

Criterios con los que se compara a una casa de apuestas en la NFL

Comparar casas es un ejercicio de descarte. Casi todas anuncian lo mismo y casi todas lo anuncian sin números, así que la única forma honesta de ordenarlas es fijar de antemano qué se mira y qué se descarta cuando la información no está. Los cinco criterios que siguen no pretenden ser neutrales: son los que importan a quien apuesta dinero propio.

El permiso y su trazabilidad. En México no existe un título de licencia digital que se pueda leer en un registro abierto. Lo que se puede comprobar es lo que la casa publica: número de permiso, titular del permiso —el permisionario— y la relación entre una marca comercial y ese titular. Un número que aparece solo en el pie de página de la propia empresa tiene el valor de una declaración, no el de una certificación.

La cobertura del producto. No es lo mismo tener un mercado de campeón y veinte líneas de partido que ofrecer apuestas en vivo con transmisión y estadísticas. La diferencia no es cosmética: un catálogo ancho suele venir con precios distintos en cada mercado, y ahí es donde el apostador encuentra su mejor o su peor momento del fin de semana.

La exhibición de las condiciones. Una casa que pone los requisitos de apuesta en un lugar legible ahorra discusiones. Una que anuncia “bonos de deportes” sin cifras obliga al usuario a buscarlos justo cuando ya depositó.

La retirada anticipada y el efectivo. Herramientas como el retiro anticipado cambian la administración del boleto, aunque casi nunca mejoran el precio: se cobran en el momio.

Los controles de juego responsable. Dado que no existe un registro nacional de autoexclusión, los límites que ofrece cada marca son lo único que hay. Un operador que los muestra en su ficha pública está dando al usuario una herramienta que nadie le garantiza por ley.

La clasificación y lo que cada sitio sostiene

Ninguna de las nueve marcas de esta comparación es la única autorizada, y la ausencia de una marca en esta lista no significa que no tenga permiso. Todas operan, según sus propias fuentes, con un permiso de la Secretaría de Gobernación otorgado a un permisionario con presencia física en el país; el número concreto no se puede confirmar contra la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos, y por eso se reproduce con la fórmula con que aparece publicado.

Casa Permiso SEGOB según la fuente y su titular Lo que dice el propio listado sobre la NFL y el producto en vivo
Caliente DGG/SP/404/97, según el pie de página del propio sitio; titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente); no confirmado oficialmente Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el móvil, promociones y eventos virtuales; solo para mayores de 18 años
1xBet DGJS/0002/2020, según Apuestas Legales, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; titular Entretenimientos Naturales; no confirmado oficialmente Apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida y programa de lealtad
Betway 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente Sin detalle de producto en la ficha consultada
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Eventos Festivos de México; no confirmado oficialmente Futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost”, retiro anticipado y atención 24 horas
Pickwin Número no publicado: las fuentes se contradicen entre sí; titular Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora; no confirmado oficialmente Sin detalle de producto en la ficha consultada
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente Sin detalle de producto en la ficha consultada
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas Legales; titular Libros Foráneos S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, que discrepa sobre el titular; no confirmado oficialmente Sin detalle de producto en la ficha consultada
Betcris Número no publicado: el que muestra su propio pie de página y el de la tabla del propietario difieren; titular Producciones Móviles; no confirmado oficialmente Sin detalle de producto en la ficha consultada

Lo primero que salta a la vista no es una marca sino un patrón: cuatro fichas no dicen nada del producto de deportes y cinco sí. Eso no convierte a las cinco en mejores; convierte a las cuatro en menos legibles desde fuera, y en un mercado donde el usuario decide con la información que alcanza, la opacidad tiene un precio. La segunda lectura es la del titular. Varias marcas comerciales comparten permisionario, y una marca global puede aparecer en el móvil bajo una empresa distinta de la que sostiene el permiso, como ocurre en la ficha de la aplicación de una de las casas de esta lista. Para el apostador eso importa en un escenario concreto: si algo se rompe, la reclamación no va contra la marca que vio en el anuncio, sino contra el titular del permiso que aparece en el pie de página.

La tercera lectura es la que menos se comenta y la más útil: dos de las nueve fichas no pueden publicar un número de permiso porque las fuentes se contradicen entre sí o porque el número que muestra la propia casa no coincide con el de la compilación que lo reproduce. No es un detalle administrativo. Es la prueba de que en México el permiso de una casa de apuestas se conoce, hoy, por lo que la casa dice de sí misma.

Panorama: qué es apostar a la NFL y qué pasa si el dinero está en la casa equivocada

El aficionado que busca apuestas de la NFL en vivo suele llegar por un camino muy corto: abrió la aplicación, vio un partido, buscó el mercado con más movimiento. Ese camino es el que la industria ha construido, y conviene recorrerlo despacio porque cada paso tiene un costo.

Lo primero es entender que una casa de apuestas no vende pronósticos; vende precios. El momio es el precio de un resultado, y ese precio ya contiene la comisión de la casa. No hay casa que opere gratis, y la que dice operar sin margen lo tiene en otro sitio: en el requisito de apuesta del bono, en la línea que cobra en el retiro o en el mercado que abre con menos competencia.

Lo segundo es entender la diferencia entre un boleto sencillo y un parlay. En una apuesta sencilla el apostador compra un solo resultado, y el momio que ve es el precio limpio de ese resultado con el margen incorporado. En un parlay —o combinada— los resultados se multiplican entre sí, y con ellos el margen. Cada pata añade su propia comisión, así que una combinada de cuatro selecciones no multiplica solo la emoción; multiplica cuatro veces la ventaja de la casa. Este punto merece detenerse porque es el corazón de la sección siguiente, donde el cálculo deja de ser discurso y se convierte en aritmética.

Lo tercero es entender que la apuesta en vivo no es una versión mejorada de la apuesta previa. Es otro producto, con otro margen. Los momios que se mueven durante el partido los fija un operador que ve el mismo juego que usted, pero que ajusta antes, y ese ajuste se paga. Una casa como Rushbet ofrece apuestas en vivo con transmisión de NFL, MLB y ligas europeas de futbol junto a su casino, y esa integración de video y mercado es cómoda; cómodo no quiere decir barato.

Apuestas en vivo: dónde el margen respira más

En un partido de la NFL, el mercado previo se abre con días de anticipación y recibe tanto dinero profesional que el margen se comprime hasta quedar entre los más ajustados del catálogo. Durante el juego ocurre lo contrario. La línea se recalcula segundo a segundo, la liquidez se reparte entre decenas de alternativas —el siguiente drive, la siguiente anotación, el total del cuarto— y cada una de esas alternativas carga un margen mayor que la línea principal.

No hace falta ser matemático para sacar una consecuencia práctica. Si el apostador tiene un presupuesto semanal fijo y lo reparte entre diez apuestas en vivo de un domingo, paga diez veces una comisión más alta que la que pagaría con una sola apuesta previa del mismo importe. La diferencia no arruina a nadie en un fin de semana; repetida durante una temporada completa, se come una parte apreciable del presupuesto sin que el apostador pierda un solo boleto por mal juicio.

Cómo se mueve la línea y por qué no es una profecía

La línea de un partido de la NFL se mueve por dinero, no por sabiduría. Cuando una cantidad desproporcionada de apuestas entra por un lado, la casa ajusta el precio para atraer el otro. Eso significa que el momio final de un partido no es la mejor estimación colectiva del resultado: es el punto donde la casa tiene su exposición repartida.

Hay una consecuencia que el aficionado debe tener presente y que la industria no publica: si el mercado no busca la verdad sino el equilibrio, un momio que se movió mucho no es una señal de que algo se sabe, sino de que mucha gente apostó. Confundir una cosa con la otra es la manera habitual de llegar tarde a un precio que ya no existe.

El bloqueo y las cuentas que se congelan

Aquí el panorama deja de ser abstracto. Desde noviembre de 2025, dos marcas grandes que operaban en México quedaron bloqueadas en el marco de un congelamiento de cuentas de la Unidad de Inteligencia Financiera: la primera, tras la identificación de trece casinos por parte de esa unidad los días 11 y 12 de noviembre de 2025; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo permitió a esas aplicaciones publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a una de ellas un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026; en julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea; el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden contra esas dos marcas, según una sola fuente.

Ninguna de esas frases permite decir si hoy están abiertas o cerradas. Es exactamente el punto. Un saldo depositado es una promesa de la casa, no un derecho ejecutable en el momento, y cuando el dominio se apaga el saldo no se paga: se espera. Un apostador con mil pesos en una casa bloqueada el 12 de noviembre de 2025 no perdió esa apuesta; perdió el acceso, que a efectos prácticos es lo mismo durante el tiempo que dure la suspensión.

Normativa: el permiso de la Secretaría de Gobernación y lo que realmente cubre

México no tiene una ley de juego en línea. Tiene una ley de 1947 y un reglamento enmendado, y esa distancia es la que explica casi todo lo que el apostador ve y no ve.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La NFL tiene 32 equipos, 16 en la AFC y 16 en la NFC.

La autoridad es la Secretaría de Gobernación. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 2, dispone que la Secretaría interpreta y aplica la ley en la vía administrativa, y la Dirección General de Juegos y Sorteos es la que autoriza, controla, vigila, expide, modifica y extingue permisos y sustancia los procedimientos de sanción. La ley que ejecuta es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947: prohíbe en todo el país los juegos de azar y las apuestas, y solo admite los que autoriza expresamente. El artículo 7 faculta a la Secretaría a otorgar permisos e inspeccionar; el artículo 8, a clausurar establecimientos no autorizados; el artículo 9 prohíbe ubicar un local a menos de una distancia determinada de escuelas y centros de trabajo, y el artículo 10 llama a la colaboración de estados y municipios.

El reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 afina el instrumento. Su artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos, salvo los de la Lotería Nacional, con jurisdicción federal. Su artículo 2 establece la regla que gobierna todo el sistema: la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista queda prohibida. Su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. En materia de apuestas, los tipos relevantes son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, previstos en el artículo 28; los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas; los permisos son intransferibles por artículo 31, y los permisionarios de apuestas remotas deben rendir cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir fianza conforme al artículo 29.

Ninguna norma mexicana nombra el juego en línea. La práctica documentada es que un sitio no puede tener un permiso digital propio: opera colgado de un permisionario con local autorizado, y muchas marcas extranjeras usan a un permisionario local. Un mismo permisionario lleva varias marcas, y la palabra correcta es permiso, no licencia.

Por qué su número de permiso no se puede consultar

La Dirección General de Juegos y Sorteos publicaría un listado de sitios autorizados, y ese documento no puede abrirse. El Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Mientras tanto, los conteos de sitios de apuestas se contradicen: un reporte habla de 136, otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con esas cifras no se sostiene ningún número, y por eso ninguna casa de esta comparación lleva aquí una cifra oficial de permiso.

El costo de esa laguna es concreto y recae en el usuario. Un permiso se otorga a un titular con nombre y apellido, y ese titular es el responsable ante la autoridad. Cuando el número solo aparece en el pie de página de la marca, el apostador que quiere comprobar algo tiene dos caminos: leer el pie de página y buscar el nombre del titular, o pedir a la casa que le diga a qué permiso está colgada. Si la respuesta es vaga, ya tiene información: la opacidad no es un accidente de redacción.

La reforma que no es ley

La Secretaría de Gobernación terminó, según lo reportado el 13 de octubre de 2026, un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa para derogar la ley vigente que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión. También es una propuesta.

Vale la pena subrayar la asimetría. Un anteproyecto que llevaría la edad mínima a 21 años no cambia nada hoy para quien apuesta con 18 porque no es norma; pero sí anuncia hacia dónde empuja la autoridad, y quien mire un bono de bienvenida con horizonte de varios meses debería saber que las reglas del juego que va a cumplir pueden estar escritas en otro marco antes de terminarlas.

Qué se puede apostar y quién lo decide

Las apuestas deportivas solo son posibles a través del permiso de la Secretaría de Gobernación de un permisionario. Más allá de eso, el reglamento no contiene una regla específica para las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports ni los distintos tipos de apuesta. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones con la figura del cruce de apuestas, donde los menores no pueden participar en ningún caso, por artículo 5. Sobre un mercado de intercambio de apuestas no se localizó disposición alguna, y no hay base para afirmar que exista uno en México. Tampoco se encontró una regla sobre eventos restringidos ni sobre ligas menores. La Lotería Nacional queda fuera del reglamento por su artículo 1.

Para el apostador de la NFL esto tiene una lectura doble. Por un lado, el catálogo del futbol americano no está recortado por ninguna prohibición sectorial, y un partido de la NFL se puede ofrecer con el mismo permiso con el que se ofrece un partido de futbol. Por otro, esa ausencia de regla específica significa que los mercados disponibles dependen por completo de la decisión comercial de cada casa, y de su proveedor de datos. No hay un piso normativo de cobertura.

Edad, identidad y dinero: las tres puertas

El artículo 5 del reglamento prohíbe a los menores estar en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija un número. El número lo ponen las marcas: todas las fichas y pies de página revisados señalan mayores de 18 años. Una cifra legal de edad para apostar no está establecida.

Cada operador verifica a sus usuarios y reporta transacciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley contra el lavado de dinero; qué documentos exige esa verificación no está fijado en un texto normativo consultado. En la práctica el apostador pasa por un registro con correo y contraseña, y por una verificación de identidad cuando intenta retirar, no cuando deposita. Ese orden es el que produce el problema clásico: dinero dentro, cuenta bloqueada después, y una reclamación que avanza más lento de lo que al apostador le gustaría.

Publicidad y bonos: lo que no está prohibido es lo que usted paga

No se encontró un artículo federal de publicidad en los textos del reglamento revisados. Los límites de horario en radio y televisión que circulan en reportes —después de las 22:30, o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Los proyectos para limitar a influencers y deportistas, prohibir la publicidad en transmisiones deportivas y prohibir los bonos de bienvenida no son ley. Tampoco hay una regla estatutaria sobre bonos; tras el aumento del IEPS las casas rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto.

Aquí el detalle importa mucho. Cuando no hay norma que obligue a publicar el requisito de apuesta, la transparencia del bono depende del criterio de cada marca. Eso no la convierte en ilegal ni en engañosa automáticamente; la convierte en un dato que hay que buscar antes de depositar, no después. La sección sobre lo que cuesta cumplir un bono mide exactamente eso.

Impuestos: el IEPS de la casa y el ISR del premio

El operador paga el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios. La Ley del IEPS, en su artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 % los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos; la tasa se reformó en el Diario Oficial de la Federación del 7 de noviembre de 2025 y entró en vigor el 1 de enero de 2026, frente al 30 % anterior. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave, según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA. La base no está establecida: el texto dice “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y por eso no se sostiene aquí una frase del tipo “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”. En estados la carga varía: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

El premio es otra cosa. Los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR consideran ingreso los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su gravamen no excede 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración exigida cuando está obligada; de lo contrario el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México aplica un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, lo que deja alrededor de 7 % en total según un reporte secundario, y los premios superiores a 600.000 pesos en el año deben informarse en la declaración anual.

Para premios cobrados en sitios sin permiso, el artículo 137 habla de premios autorizados legalmente, y el tratamiento de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido. La posición honesta es consultar a un contador o asesor fiscal antes de dar por hecho que ese dinero entra limpio, y no prometer exención ni anunciar sanción: ninguna de las dos cosas está establecida.

Cumplimiento y zona offshore: lo que se pierde al salir del permiso

El artículo 2 del reglamento prohíbe lo no previsto expresamente, y el artículo 8 de la ley permite a la Secretaría clausurar establecimientos no autorizados. La autoridad ha reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, y una base estatutaria para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento tributario de la Ley del IVA no está establecida. Sobre el terreno, los hechos de 2025 y 2026 se cuentan arriba con sus fechas. Alrededor de veinte casinos físicos fueron cerrados en 2026.

Una multa o un delito para el jugador que apuesta en un sitio sin permiso no está establecido, y aquí no se afirma ni una sanción ni una exención.

La comparación que sí se puede hacer es la de lo que cada vía entrega. Una casa con permiso ofrece un domicilio legal en México, un permiso de la Secretaría de Gobernación, controles de identidad y de lavado de dinero y un CFDI de retenciones. Una casa sin permiso no ofrece nada de eso, y un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado. El registro nacional de autoexclusión no existe en ninguno de los dos casos. Un sitio con licencia de Curazao no es un permisionario mexicano, por muy pulida que sea su interfaz: la protección que se pierde no es un logo en el pie de página, es la posibilidad de reclamar ante una autoridad mexicana.

Juego responsable: los controles que la ley no impone y cada marca decide

México no tiene un registro nacional de autoexclusión. No hay un lugar donde una persona pueda pedir que la dejen fuera del mercado y donde las casas deban consultarlo. Lo que existe es lo que cada marca publica en su ficha: pausas, límites de depósito, límites de pérdida y autoexclusión voluntaria. No se encontró una norma estatutaria de límite de depósito o de pérdida, ni una figura de cuenta temporal.

El pie de página de una de las casas de esta comparación indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. La ficha de la aplicación de otra declara operar con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Otras fichas de aplicaciones mencionan apuestas con dinero real y avisos de juego responsable. Es poco, y es lo que hay.

Dónde aparece realmente un problema de control

El momento en que un límite se vuelve necesario casi nunca es el momento en que se busca. Un apostador que deposita el domingo por la mañana un importe que no duele, y repite la operación el domingo siguiente, no está incumpliendo ninguna regla de la casa; está construyendo un hábito sin haber decidido construirlo. Los límites de depósito sirven exactamente para eso: no para corregir una conducta extrema, sino para obligar a una decisión que de otro modo se toma por inercia.

Como no hay registro nacional, el límite que un usuario pone en una casa no lo sigue en otra. Si alguien tiene cuenta en tres marcas y quiere frenar el gasto, debe configurar el tope en las tres. Y como los límites de un operador no los verifica nadie de fuera, la única comprobación posible es la de la propia cuenta: si el tope se respeta en la práctica cuando se intenta subirlo, es un tope real.

Las herramientas y sus condiciones

La pausa o el descanso es la herramienta menos usada y la más útil. Suele aplicarse desde el perfil, bloquea el acceso a las apuestas —no siempre a otros productos de la misma marca— y en muchas casas no se puede cancelar antes de que expire el plazo elegido. Esa irreversibilidad es la que le da valor: un límite que se levanta con un clic cuando el usuario está en racha no es un límite, es una promesa.

La autoexclusión voluntaria es el escalón siguiente. No pasa por ninguna autoridad, no consta en ningún listado y su efecto se agota en la casa donde se solicitó. Cualquiera puede abrir una cuenta con otra marca el mismo día. Decir eso no es una crítica a los operadores; es la descripción exacta de un sistema que no está centralizado, y confundir la autoexclusión de una casa con una exclusión del mercado es un error que se paga.

Pronósticos y estrategia: lo que la analítica puede y no puede hacer

Los buscadores de apuestas de la NFL con pronósticos quieren, casi siempre, un nombre. Conviene decir de entrada que esta guía no da nombres de equipos ni de resultados, y que no es una limitación de espacio. Nadie puede saber el resultado de un partido que no se ha jugado, y quien afirma lo contrario está vendiendo algo distinto de información.

Lo que sí se puede hacer es ordenar el trabajo. Las estadísticas de apuestas de la NFL sirven para dos cosas concretas y nada más: estimar con qué frecuencia se produce una situación y comparar esa estimación con el precio que la casa ofrece. Cuando las dos cifras se separan lo suficiente para compensar el margen, hay una apuesta defendible. Cuando no, no la hay, por muy bueno que parezca el partido.

Ese “lo suficiente” es el concepto que decide todo y el que menos aparece. El margen de la casa es la barrera que el apostador tiene que superar antes de empezar a ganar. Si el margen de un mercado es de unos pocos puntos porcentuales, un juicio apenas mejor que el del mercado no basta: hace falta una diferencia mayor que el margen para que el boleto tenga valor esperado positivo. La analítica, en el mejor caso, compra esa diferencia; en el peor, la inventa.

El bankroll y la aritmética que nadie hace en la fila

El manejo del dinero es la parte de la estrategia que sí depende por completo del apostador y la única que puede decidir antes del partido. La regla operativa habitual —no destinar a una sola apuesta más de una fracción pequeña del total disponible— no es un truco; es una forma de asegurar que ninguna decisión se tome bajo la presión de recuperar lo perdido.

Hay un cálculo simple que explica por qué esa presión es el verdadero problema. Una casa vive de miles de apuestas pequeñas, y su resultado es prácticamente predecible. Un apostador vive de decenas de apuestas al año, y su resultado es prácticamente impredecible. La misma aritmética que hace seguro el negocio de la casa hace inseguro el del cliente, y la respuesta correcta a esa asimetría no es apostar más ni apostar mejor informado, sino apostar solo lo que no cambia nada si se pierde.

El margen, visto desde la taquilla

Esta es la parte que el apostador paga sin verla y la que conviene entender antes de elegir dónde jugar. El margen de la casa se puede estimar a partir de los momios del propio mercado, y el ejercicio completo aparece en la siguiente sección con los números puestos. La conclusión anticipada es sencilla: ningún precio es gratis, y el tamaño de la comisión depende del mercado tanto como de la casa.

Lo que la tendencia no dice

Una racha de siete partidos ganados por un equipo es un dato real y, para efectos de apostar, casi irrelevante. Las líneas de la NFL incorporan el historial y el rendimiento reciente antes de que el apostador lo mire, y las casas son especialmente cuidadosas con las narrativas populares porque son las que atraen dinero por el lado obvio. Cuando el relato de la temporada coincide con el favorito del público, el precio del favorito suele ser peor que su probabilidad.

Tipos de apuesta, hándicap y el cálculo del momio

El catálogo de la NFL se organiza en cuatro familias y conviene reconocerlas porque cada una tiene un margen distinto. La apuesta directa o de ganador —el clásico uno, empate o dos, aunque en la NFL el empate es excepcional— es la de mayor liquidez y menor margen. La apuesta a más o menos, o total de puntos, se decide por la suma de las anotaciones de ambos equipos. El hándicap reparte la diferencia con una ventaja o desventaja de puntos que se suma al marcador final para decidir el boleto. Y las apuestas especiales —anotador, yardas del mariscal, resultado del cuarto— cargan los márgenes más amplios del catálogo.

El hándicap merece una explicación porque es la figura que más confunde al recién llegado. En un partido con hándicap de menos tres y medio, un equipo tiene que ganar por cuatro o más para cubrir la apuesta, y el otro cubre si pierde por tres o menos, empata o gana. El “y medio” no es un capricho: existe para que no haya empate de apuesta en los casos de tres o siete puntos, que son los márgenes más frecuentes del futbol americano, y esa decisión también le cuesta al apostador, porque un empate de apuesta devuelve el dinero y lo deja fuera de la jugada.

Cuotas y momios: cómo se calcula lo que paga un boleto

La regla es multiplicar. El pago de un boleto sencillo es el importe apostado por el momio decimal; la ganancia neta es el importe apostado por el momio menos uno. Mil pesos al momio 1,90 devuelven 1.900 pesos, de los cuales 900 son ganancia. En un parlay, los momios de las selecciones se multiplican entre sí para formar uno solo antes de hacer esa operación: dos selecciones a 1,90 dan un momio conjunto de 3,61, y mil pesos pagarían 3.610 pesos.

Ahí está el atractivo y ahí está la trampa. Un momio conjunto de 3,61 sobre una combinada de dos resultados conviene mucho más que el 2,00 perfecto que le correspondería a cada lado en un mercado sin margen, y ese salto es el precio que paga por haber convertido dos decisiones en una sola. Cuantas más patas añada el apostador, más veces paga el margen.

En las casas mexicanas el momio se ofrece habitualmente en formato decimal, y los buscadores de cuotas y apuestas de la NFL en línea devuelven el mismo número que aparece en el mostrador. Para comparar entre casas basta con tomar el momio más alto del mismo resultado en el mismo partido: la diferencia de precio entre dos marcas es, en la práctica, la única parte del margen que el apostador puede recuperar con una decisión.

Hándicap, líneas y las tres reglas prácticas del boleto

Las líneas de apuestas de la NFL se mueven en los dos sentidos: puntos en el hándicap y momio. Un movimiento de medio punto en el hándicap puede valer más que un movimiento de cinco centésimas en el momio, y por eso comparar casas mirando solo el momio es un error frecuente.

Tres reglas prácticas cierran este bloque, y las tres son decisiones, no consejos.

La primera: en un mismo mercado, el momio más alto para el mismo resultado es el mejor precio. Parece obvio y conduce a un resultado que sorprende: la diferencia de precio entre dos casas en un mercado líquido es a menudo mayor que toda la ventaja que un aficionado informado puede generar con su análisis.

La segunda: el parlay multiplica el margen igual que multiplica la ganancia. Añadir una pata a una combinada no reparte el riesgo; lo concentra y encarece el producto.

La tercera: los mercados con menos liquidez —especiales, anotadores, resultados de cuarto— se pagan peor. El hándicap y el total son el terreno donde la casa cobra menos por dejar jugar.

Lo que la casa se queda de cada mercado

Para verlo con números conviene tomar un mercado ilustrativo de dos resultados con momios decimales de 1,90 y 1,90. No es un precio cotizado por ninguna casa en ningún partido; es un ejemplo, y sirve para entender el mecanismo.

La operación es la de siempre: se suman los inversos de los dos momios, uno entre 1,90 y otro entre 1,90, lo que da 1,0526. La cuota de reparto del mercado es el inverso de esa suma, 0,95, y el margen es el complemento, 1 menos 0,95, es decir 0,05. Por cada cien pesos que se apuestan entre los dos lados de ese mercado, la casa conserva alrededor de cinco y devuelve noventa y cinco, en el supuesto de que las dos mitades del mercado reciban la misma cantidad y de que el margen sea el único costo. Ese 5 % es el dato central de toda la sección, y conviene repetirlo de la forma en que se usa en la práctica: el margen descuenta de cada apuesta, gane o pierda, antes de que el partido empiece.

Con ese precio delante, la barrera que el apostador debe superar antes de tener valor esperado positivo queda a la vista. En un mercado de margen bajo su ventaja analítica necesita superar ese 5 %. En un mercado de margen alto —una especial, un anotador, un resultado de cuarto— la barrera es más alta sobre el mismo análisis. De ahí sale la única conclusión estratégica que esta guía sostiene con firmeza: quien tiene una opinión buena y la juega en el mercado caro está regalando su ventaja a la casa.

El rango hace justicia al dato. En los mercados principales de la NFL, con mucha liquidez y dos lados claros, el margen de una casa razonable se mueve en la parte baja de la horquilla de un dígito. En los mercados secundarios se abre sin disimulo por encima del 10 %, y en un parlay de cuatro patas la acumulación convierte cualquier cifra modesta en una comisión de dos dígitos. Es decir: el mismo apostador, con el mismo juicio y el mismo presupuesto, paga varias veces más por el mismo dinero si cambia de mercado.

El bono de bienvenida: turno, precio mínimo y lo que queda del saldo

Aquí llega el bloque donde la casa recupera lo que promete. Los requisitos de apuesta —el rollover— son la condición que obliga a jugar el dinero cierto número de veces antes de poder retirarlo, y son la razón por la que un bono anunciado con grandes cifras vale, en la práctica, mucho menos de lo que dice el anuncio.

La mecánica tiene tres piezas y ninguna se puede evaluar por separado. La primera es la base sobre la que se calcula el requisito: puede ser solo el importe del bono o el bono más el depósito, y la diferencia entre las dos versiones cambia el resultado a la mitad. La segunda es el factor de turno, es decir cuántas veces hay que jugar esa base. La tercera es el requisito de apuesta mínimo: solo cuentan los boletos a partir de cierto momio, y ese umbral existe para impedir que el usuario cumpla el requisito con apuestas casi seguras, lo que suena razonable y le cuesta al apostador porque lo empuja a mercados con más margen y más varianza.

El factor de turno no dice nada si no se traduce a tiempo. Si un bono de 1.000 pesos con un factor de diez obliga a jugar 10.000 pesos y el apostador coloca boletos de 100 pesos, necesita cien apuestas antes de poder retirar. A razón de cinco apuestas por jornada de domingo, eso son veinte jornadas: media temporada de la NFL cumpliendo una condición. Quien no planee a esa escala debería mirar el bono como un descuento de corto plazo y no como un saldo disponible.

Ese mismo caso lleva a la cifra que casi nadie calcula. Con un factor de diez sobre 1.000 pesos, el turno exigido es 10.000 pesos. Multiplicado por el margen de 5 % del mercado de dos lados calculado antes —el supuesto es que todo el turno se juega en un mercado de ese margen y que el margen es el único costo—, el costo esperado de completar el requisito asciende a unos 500 pesos. El bono que la casa llama de 1.000 tiene, sobre ese supuesto, un valor esperado de la mitad. Es un promedio sobre muchas apuestas, no una garantía para el bono de nadie: unos lo cobrarán completo, otros acabarán con menos, y la cifra no promete ningún resultado a ningún apostador.

Y una advertencia que excede el artefacto. El sector redesplegó sus bonos de bienvenida precisamente para que la subida del IEPS del primero de enero de 2026 saliera del bolsillo del cliente y no del suyo. La letra grande es un anuncio; la letra pequeña es un presupuesto. Un bono que se anuncia sin cifras —como los que muestra la página principal de una de las casas de esta lista, con banners de deportes y casino sin montos— es el que más tiempo cuesta averiguar y el que peor se compara antes de depositar.

Las nueve casas, una por una: para qué sirve cada una y qué cuesta

Ninguna de las fichas que siguen es una recomendación y el conjunto no es todo el mercado: una marca ausente de esta comparación no está por eso sin permiso. El orden en que aparecen es el de la tabla anterior, y cada apartado cierra con una valoración concreta sobre lo que la ficha sostiene.

Caliente: la marca con el permiso más antiguo y más de treinta referencias de mercado

El pie de página del propio sitio de Caliente muestra el permiso DGG/SP/404/97, y el titular que las fuentes nombran es Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente. La ficha de la aplicación “Caliente Deportes” en la tienda de aplicaciones de México la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., en versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026. La aplicación ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas bajo la fórmula “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y limita el uso a mayores de 18 años.

El permiso más antiguo de la lista tiene una lectura que va más allá de la antigüedad: es el único de los nueve cuyo número aparece en el pie de página del propio sitio web y no solo en una compilación de terceros. En un mercado donde el listado oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se puede abrir, esa diferencia tiene valor práctico, porque el apostador puede comprobar el dato en la misma pantalla donde deposita.

La valoración es esta: Caliente es la opción más trazable del grupo en cuanto al papel que sostiene su operación, y su producto de deportes está entre los más completos por la vía del creador de apuestas y la transmisión. Su límite es que la transmisión en vivo no es lo mismo que una cobertura de mercados específica de la NFL, y quien apueste al futbol americano puntualmente debería abrir el catálogo del partido antes de asumir que está igual de cubierto que el futbol.

1xBet: la aplicación con más catálogo y un titular que no coincide con quien firma

El permiso que se le atribuye es DGJS/0002/2020, según Apuestas Legales, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial, y el titular que las fuentes nombran es Entretenimientos Naturales. La ficha de la aplicación de 1xBet ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad.

Hay una particularidad que merece párrafo propio. La tienda de aplicaciones lista la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., una sociedad distinta del titular que las fuentes asocian al permiso. Eso no prueba nada por sí solo, pero sí describe una estructura habitual y un riesgo concreto: quien reclame algo tendrá que averiguar antes contra quién lo reclama.

La valoración no puede ser cómoda. El catálogo de 1xBet es el más ancho de la comparación por la vía de esports y estadísticas, y un apostador que quiera cubrir varios deportes con una sola cuenta encontrará ahí la oferta más amplia. El precio de esa amplitud es la distancia entre la marca que ve el usuario y el permisionario que responde, una distancia que se agrava cuando el número de permiso proviene de una compilación que ni siquiera pudo confirmar el dominio.

Betway: un titular claro y una ficha que no dice nada del producto

El permiso que se publica es el 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular. La ficha revisada no detalla el producto de deportes.

En una comparación por costos, una ficha callada es un dato y no un vacío. Obliga al apostador a entrar al sitio, abrir un partido de la NFL y comprobar por sí mismo tres cosas: qué mercados hay, si hay transmisión y qué momio se ofrece frente a la casa de al lado. Ese trabajo de veinte minutos es la única forma de saber si la marca conviene para el futbol americano.

La valoración: Betway tiene un permiso con titular identificable y una estructura de papel legible, y llega a esta lista sin un argumento público sobre el producto. Para el apostador de la NFL esa combinación significa que el factor decisivo será el precio que vea en el mostrador y no ninguna promesa.

Playdoit: el retiro anticipado y la atención continua

El permiso que se le atribuye es DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, con Eventos Festivos de México como titular. La ficha de la aplicación cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas.

Dos de esos elementos son relevantes para el futbol americano. El retiro anticipado —el cash out— permite cerrar un boleto antes de que termine el partido, y es una herramienta de gestión de riesgo real; su costo está dentro del precio que la casa ofrece al recomprar el boleto, así que quien la use con frecuencia paga por ella sin notarlo. Y el “Playboost”, que la ficha presenta como una forma de aumentar ganancias, es por naturaleza una mejora de precio que la casa concede cuando le conviene, no un derecho del usuario.

La valoración se centra en el catálogo: es de las fichas que sí describen un producto de deportes, y su combinación de apuestas en vivo con retiro anticipado sirve a quien sigue los partidos en directo. Quien apueste solo a la línea previa del domingo no encontrará aquí nada que no tenga en otras marcas de la lista.

Pickwin: una marca con permiso declarado y un número que no se puede escribir

Entre las fuentes que reproducen su permiso hay una contradicción abierta: el número que una compilación le asigna es el mismo que aparece en el pie de página de otra casa de esta lista, con el mismo permisionario de fondo. El titular que se nombra es Producciones Móviles S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora. La ficha revisada no detalla el producto de deportes.

Una contradicción de este tipo no es un detalle contable: es la prueba de que el registro público que debería resolverla no está disponible. Mientras siga así, lo único que puede hacer el apostador es lo que haría con cualquier contrato: leer quién firma.

La valoración, por tanto, es de cautela documental y no de producto. Pickwin entra en la lista porque opera bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación según las fuentes que lo mencionan; lo que no puede hacer ningún lector es comprobar cuál es ese permiso, y esa incertidumbre la paga quien deposita.

Novibet: permiso identificado y catálogo sin detalle público

El permiso que se publica es DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular. La ficha revisada no detalla el producto de deportes.

Aquí conviene ser justo con la marca y severo con el método. Que una ficha de aplicación no describa el catálogo no dice nada malo del catálogo; dice que la decisión se tomará en el sitio y con el partido delante. Para el futbol americano, ese examen significa comprobar si existe el mercado de total, si hay hándicap alternativo y si el momio del mismo equipo es competitivo frente a otras casas de la lista.

La valoración: Novibet entra por la vía del permiso con titular identificable y sale de esta comparación sin un argumento de producto que la distinga. Para un apostador que ya sigue la NFL con una cuenta abierta, esa ausencia de argumento es, en sí misma, la razón para no mover el dinero.

Codere: la ficha con la descripción más explícita y un detalle que no cuadra

Los permisos que se le atribuyen son DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas Legales, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular. La ficha de la aplicación declara operar con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. En producto, cubre más de treinta deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis.

Ese conjunto es el más honesto de la lista en un aspecto concreto: es la única ficha revisada que menciona tanto la edad mínima como las políticas de cierre de cuenta. Una política de cierre de cuenta es exactamente lo que un apostador quiere encontrar escrita antes de discutir con la casa, no después.

La valoración se sostiene sobre dos patas. La cobertura de más de treinta deportes con estadísticas en vivo sirve al aficionado de la NFL que además sigue otros deportes, y el desglose de condiciones de la ficha da un punto de partida verificable antes de depositar. El contrapeso es que las apuestas gratis anunciadas sin cifras obligan al mismo trabajo de averiguación que cualquier promoción sin números.

Strendus: tres permisos en las fuentes y ninguna descripción de producto

Las fuentes reproducen tres permisos: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, con Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads como titular, según la compilación, que discrepa sobre el titular mismo.

Tres números sobre la mesa y un titular en disputa es la descripción más precisa de la situación documental del mercado. Nada de eso convierte a Strendus en una casa irregular; convierte su expediente público en un ejercicio de lectura atenta.

La valoración: sin un detalle de producto que la distinga y con un expediente que las fuentes no cierran, esta marca no ofrece al apostador de la NFL un argumento propio. Quien la elija lo hará por el momio que vea en pantalla, y ese sigue siendo un criterio legítimo: el precio es lo único que el cliente controla.

Betcris: permiso con sociedad conjunta y una puerta internacional en el pie de página

El permiso que se le atribuye es DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018, y el número que muestra el pie de página de la propia marca y el de la tabla del propietario no coinciden entre sí. En el mismo pie de página aparece la empresa del sitio, TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.

Esa última línea es la más informativa de la ficha y la más fácil de pasar por alto. Una licencia de la autoridad maltesa con fecha de vencimiento es un dato con calendario: quien lea esto después de esa fecha debería comprobar si la autorización se renovó, porque una licencia vencida no protege a nadie. Y para un apostador mexicano la licencia extranjera no sustituye al permiso local: es la puerta por la que la marca opera en otros mercados.

La valoración es de doble fondo. Betcris muestra la estructura de papel más compleja de la lista y la única licencia extranjera con plazo visible, y esa combinación sirve al apostador que quiere entender dónde está su dinero en cada capa. Para quien solo busque un momio de la NFL el domingo, el expediente es más ruido que señal.

Preguntas frecuentes sobre las apuestas de la NFL en México

¿A qué deportes y eventos se puede apostar en las casas con permiso?

A todos los que la casa decida ofrecer dentro de su catálogo, porque la normativa revisada no restringe eventos ni ligas. Las apuestas deportivas son posibles a través del permiso de la Secretaría de Gobernación de un permisionario, y no se encontró una regla específica sobre apuestas en vivo, deportes virtuales, esports o tipos de apuesta. Tampoco hay una regla sobre ligas menores.

¿Cómo se comprueba si una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Leyendo el pie de página del propio sitio, que debe indicar el número de permiso y el titular, el permisionario. Como el listado oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no puede consultarse abierto, todo número se conoce por lo que la casa publica o por compilaciones de terceros, y ninguna cifra lleva confirmación oficial. Un titular identificable es mejor señal que un número suelto.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con el importe y el momio?

El importe apostado se multiplica por el momio decimal para obtener el pago, y por el momio menos uno para obtener la ganancia neta. Mil pesos a 1,90 devuelven 1.900 pesos, de los que 900 son ganancia. En una combinada, los momios de las selecciones se multiplican entre sí antes de esa operación.

¿Cómo se nota el margen de la casa dentro de los momios?

Se suman los inversos de los momios de todos los resultados del mercado. En un mercado de dos lados a 1,90 y 1,90 la suma da 1,0526, la cuota de reparto es 0,95 y el margen, 0,05. Es decir, la casa conserva alrededor del 5 % de lo apostado en ese mercado, siempre que los dos lados reciban cantidades equivalentes.

¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?

El artículo 137 de la Ley del ISR considera ingreso los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su gravamen no supera 6 %, y 21 % si lo supera. La retención es pago definitivo solo si se presenta la declaración exigida; en caso contrario el ingreso se acumula.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Desde el perfil de la cuenta, con las herramientas que ofrece el operador: pausas, límites de depósito, límites de pérdida y autoexclusión voluntaria. No hay un registro nacional de autoexclusión que las casas deban consultar, así que un límite puesto en una marca no sigue al usuario en otra, y hay que configurarlo casa por casa.

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