Apuestas deportivas en México 2026: qué casa te conviene y por qué

Updated noviembre 2026
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Tres balones de deportes distintos alineados uno junto a otro sobre una banca de madera

Datos actualizados al noviembre 5, 2026, con los registros de permisos verificados contra las fichas y los pies de página de cada operador y contra las compilaciones públicas de la Secretaría de Gobernación.

La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

México no tiene licencia de apuestas en línea. No existe una ley que se llame así, ni una autoridad que la entregue, ni un número que un apostador pueda consultar para comprobar que un sitio opera con todas las de la ley. Lo que existe es un permiso: un acto administrativo temporal que la Secretaría de Gobernación concede a un permisionario con local físico, y ese permisionario es el que después pone su permiso detrás de una marca digital. Cada casa de apuestas sobre la que se puede apostar hoy en México vive en ese arreglo. Ninguna es titular directa de nada.

De ahí sale el problema práctico de esta lista. Si buscas un listado de apuestas deportivas para elegir dónde abrir cuenta, la pregunta útil no es “¿cuál tiene licencia?” sino “¿quién responde por ella y qué me consta de ese permiso?”. La respuesta cambia mucho de una marca a otra, y cambia otra vez cuando el permiso del titular no coincide con la operadora que firma el sitio o con la empresa que publica la aplicación.

La lista oficial de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos, que debería cerrar esta duda de un tiro, no se puede abrir. Los números que aparecen más abajo vienen, uno por uno, del pie de página de la casa o de compilaciones de sitios especializados; cada uno se presenta tal como está, sin confirmación oficial, y donde las compilaciones se contradicen sencillamente no se imprime número. Eso no es una limitación de esta página, es el estado del registro público mexicano en 2026, y un apostador que lo ignore va a creer que un número repetido en internet significa algo que no significa.

El país está bajo las reglas de la Ley Federal de Juegos y Sorteos de 1947, que prohíbe los juegos con apuestas en todo el territorio salvo los que autoriza expresamente. Su reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, remata la jugada: lo que no está previsto, está prohibido. El texto no menciona las apuestas en línea ni una sola vez, así que la práctica consiste en colgar el sitio digital de un permiso pensado para un centro de apuestas remotas. La palabra correcta es permiso, no licencia, y la diferencia no es de vocabulario: un permiso se vence, se modifica y se revoca, no se hereda y no se transfiere.

Lo demás se mueve. En 2026 la lista de dominios bloqueados cambió varias veces y los tribunales fueron parte del movimiento. La ficha de la app de Codere México declara operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta, que es lo que se puede verificar hoy: lo que la marca dice de sí misma. Lo que un juez haya resuelto esta semana sobre un dominio concreto es otra historia y merece su fecha.

Qué hace SEGOB con las apuestas y qué no

La Secretaría de Gobernación es la autoridad. No es un regulador de mercados financieros ni un supervisor de conducta al estilo europeo: administra un régimen de permisos heredado de una ley que se escribió cuando la apuesta por internet no existía. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos le encarga interpretar y aplicar la ley en la vía administrativa, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos, además de instruir los procedimientos de sanción.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 (congelamiento de cuentas de la UIF).

El estatuto de fondo es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947. Su lógica es la de una prohibición con puerta: los juegos de azar y las apuestas quedan prohibidos en todo el país, y solo se permiten los que estén expresamente autorizados. La SEGOB concede los permisos e inspecciona; puede clausurar los locales que operen sin autorización; ningún establecimiento puede instalarse cerca de escuelas o centros de trabajo; y los estados y los municipios cooperan con la federación en la vigilancia.

La reforma del Reglamento de 16 de noviembre de 2023 añadió dos piezas que pesan. El artículo 1 pone bajo jurisdicción federal la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos, con la salvedad de los de la Lotería Nacional. El artículo 2 consagra lo que en la práctica equivale a una cláusula cerrada: la actividad de apuestas o sorteos que no esté expresamente prevista queda prohibida. De ahí que ningún sitio pueda tener un permiso digital independiente: no hay un tipo de permiso que se llame así.

Los tipos de permiso que sí existen y que tocan las apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Hay dos condiciones que el Reglamento no deja a interpretación: los permisos no son transferibles, y el permisionario de apuestas remotas debe presentar cuentas trimestrales y una anual auditada, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir una fianza. Un apostador rara vez va a leer esa lista, pero explica por qué las marcas se organizan como se organizan: la obligación recae sobre el permisionario, no sobre el escaparate.

Y luego está el hueco. El Reglamento fija un régimen de apuestas remotas sin decir una palabra sobre el canal digital, y ninguna ley federal nombra las apuestas en línea. La lectura que se desprende del texto es la que hoy se aplica: no hay licencia digital suelta, los sitios van colgados de un permisionario autorizado, muchas marcas extranjeras usan un permisionario local, y un mismo permisionario puede operar varias marcas a la vez. Los tipos de apuesta que el reglamento no menciona —apuestas en vivo, deportes virtuales, esports, formatos concretos de mercados— simplemente no tienen regla propia en los artículos consultados. Que algo no esté regulado no lo vuelve ilegal de un día para otro, pero sí deja al apostador sin un texto al que agarrarse cuando algo sale mal.

Las apuestas pues no son el único juego que cae en esta estructura: el cruce de apuestas en hipódromos, galgódromos y frontones está regulado por su propia vía, y menores de edad no pueden participar nunca. También hay una propuesta de fondo en la mesa —un anteproyecto que la SEGOB terminó en octubre de 2026 para sustituir la ley de 1947, enviado al Gabinete de Seguridad—, que no se ha presentado y no es ley. Otra iniciativa habla de derogar la ley y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión. Mientras eso siga en borrador, la apuesta se juega con el reglamento de 2023.

Normativa y amparos: el estado cambia y la fecha importa

Un apostador que entra hoy a un sitio que funcionaba el mes pasado no está leyendo la realidad, está leyendo su recuerdo. En México eso no es una figura retórica.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.

Los hechos, con su fecha. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó trece casinos y congeló cuentas; en esa operación quedaron deshabilitadas bet365 y Betano, marca de Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito sin relación con las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y aun así el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano, según una sola fuente.

Seis episodios, dos marcas, once meses. Cualquier frase del tipo “bet365 ya volvió” o “Betano ya cerró” queda vieja antes de publicarse, y por eso la única forma honesta de cubrir esto es decir la fecha de cada resolución y no el estado del día. Quien tenga saldo en una cuenta intervenida lo va a notar en la parte que más duele: un saldo congelado es un saldo congelado, con o sin amparo en trámite.

En paralelo, el registro público sigue sin abrirse. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica —o se supone que publica— un archivo con los sitios autorizados, y el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 que ese registro fuera abierto. Los conteos que circulan se contradicen: un reporte habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con dos cifras que no se parecen, la única conclusión defendible es que no hay cifra, y así se queda.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo resume bien el trámite que ninguna casa de apuestas enseña en su portada.

Cómo se lee un permiso de la SEGOB sin creer lo primero que aparece

Lo que la mayoría de los listados hace mal es copiar el número de permiso y tratarlo como una licencia. Un número no dice quién responde, ni desde cuándo, ni sobre qué producto. La lectura útil va en el orden inverso: primero quién es el permisionario, después qué número le corresponde, después si alguien independiente lo confirma.

Paso uno: separa la marca del titular. Caliente es la marca, Tecnología de Entretenimiento Caliplay es la operadora que firma el sitio y el permiso está a nombre de un tercero, que la fuente presenta como Grupo Caliente. Codere México aparece en la App Store a nombre de Codere Newco, y el permiso está a nombre de Libros Foráneos. Betcris opera con un pie de página que cita un permiso en nombre de Producciones Móviles y un oficio que menciona a Paradise Riviera Gaming, mientras la app la publica TV Global Enterprises, sociedad con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta.

Paso dos: busca el número y anota de dónde salió. El pie de página de Caliente muestra DGG/SP/404/97. Betway figura con el 4184 según casasdeapuestaslegales.mx. Playdoit, con DGAJS/SCEVF/P-02/2005 según la misma compilación, a nombre de Eventos Festivos de México. Novibet, con DGJS/DCRCA/1121/2020 según la misma fuente, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera. 1xBet, con DGJS/0002/2020 según Apuestas-legales.com.mx y a nombre de Entretenimientos Naturales, aunque la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., que es otra empresa. Codere, con DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según Apuestas-legales.com.mx. Strendus, con DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021 según casasdeapuestaslegales.mx, con la titularidad repartida entre Atracciones y Emociones Vallarta y New Ads según qué compilación se lea. Todos, sin confirmación oficial.

Paso tres: donde las fuentes se contradicen, no hay número. Pickwin aparece con DGJS/DCRCA/1584/2019 en una compilación y con DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER en otra, y ese segundo número es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Cuando el número de una marca es el número de otra, imprimirlo sería inventar. Betcris, por su parte, trae en su propio pie de página un número a nombre de Producciones Móviles que no coincide con el de la tabla del propietario. En esos dos casos la respuesta es la misma: la marca opera bajo el permiso de un permisionario, y el número es el punto exacto donde hay que dudar.

Paso cuatro: mira la fecha del producto, no del sitio. Strendus acumula tres números de años distintos, lo que en la práctica de los centros de apuestas remotas suele significar un permiso original con modificaciones posteriores. Comparecer con un permiso vigente y otro vencido en la mano no es lo mismo, y el número viejo sigue circulando en internet mucho después.

Hay una quinta cosa que conviene hacer y casi nadie hace: preguntar en el propio sitio. El término permisionario debe aparecer en los términos y condiciones de la cuenta. Si una casa de apuestas no dice quién es su permisionario en ningún documento visible, eso ya es un dato.

Las nueve marcas y lo que su permiso declara

Casa de apuestas Permiso de la SEGOB tal como se declara Titular o sociedad señalada según la fuente Qué dice la propia marca sobre su operación
Caliente DGG/SP/404/97, en el pie de página del propio sitio, sin confirmación oficial Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) Pie de página: apuestas prohibidas a menores de edad, juego responsable y sección propia de juego responsable
Betway 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. La marca opera el sitio bajo el permiso de su permisionario
Pickwin Sin número imprimible: las compilaciones se contradicen entre sí Producciones Móviles S.A. de C.V., con Unocapali La Paz Operadora Opera bajo el permiso de su permisionario
Betcris Sin número imprimible: el pie de página del sitio y la tabla del propietario no coinciden Producciones Móviles S.A. de C.V., citada junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. Pie de página: prohibido estrictamente a menores, sección de juego responsable, servicio no promocionado a menores de 18 años
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial Eventos Festivos de México Ficha de la app para mayores de 18 años, con enlaces a términos y a pautas de juego responsable
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Opera bajo el permiso de su permisionario
1xBet DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx, sin confirmación oficial Entretenimientos Naturales; la App Store publica la app bajo 1XCorp N.V. Opera bajo el permiso de su permisionario
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx, sin confirmación oficial Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) Ficha de la app: permiso de la SEGOB, uso limitado a mayores de 18 años, avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la compilación Opera bajo el permiso de su permisionario

La columna que decide es la tercera, no la segunda. Un número repetido en veinte sitios web no se vuelve oficial por repetición; un titular identificable sí sirve, porque a partir de ahí se puede preguntar, reclamar y, llegado el caso, ubicar a quien responde. Es el permisionario quien soporta las cuentas auditadas, la fianza y los reportes de lavado de dinero, y esa es exactamente la parte del arreglo que un apostador quiere saber que existe.

Dos de las nueve no llevan número impreso y no es un descuido. Cuando la compilación A contradice a la compilación B, y el número del pie de página del propio sitio difiere de los dos, un listado serio deja la celda limpia. Cualquiera que publique un número redondo para Pickwin y para Betcris está eligiendo entre fuentes contradictorias sin decirlo.

La última columna también cuenta algo: tres marcas no mencionan su permiso en sus términos o en su sitio. No es un delito ni una prueba de nada, pero para un apostador es la diferencia entre un dato y una promesa. El permiso es lo único que separa una casa de apuestas que paga impuestos en México y responde ante una autoridad mexicana de un sitio que no lo hace.

Los términos que la marca escribe para sí misma

Las licencias son una mitad. La otra es lo que la casa admite por escrito.

El pie de página de caliente.mx dice que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, invita a divertirse con responsabilidad y lleva a una sección de juego responsable. La ficha de la app de Codere México es la más explícita de las nueve: menciona el permiso de la SEGOB, el límite de 18 años, los avisos de juego responsable y las políticas de cierre de cuenta. Betcris suma una frase que pocas escriben: el servicio no se promociona a menores de 18 años, además de la prohibición estricta y la sección de juego responsable. Playdoit, en su ficha, enlaza los términos y las pautas de juego responsable y limita el uso a mayores de 18.

Ese 18 no sale de la ley. El Reglamento prohíbe a los menores la entrada a las áreas de apuestas y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una cifra. Un número estatutario único para los juegos con apuestas no está establecido. Cuando una casa escribe 18+, está fijando su propia regla de admisión y conviene tratarla como tal: es una política de la empresa, no un artículo del reglamento, y una política de empresa se puede cambiar en una actualización de términos.

Prevención: qué límites existen de verdad, quién los pone y qué no cubre ninguno

Aquí hay que decirlo sin adornos: México no tiene un registro nacional de autoexclusión. No existe la lista en la que un apostador se inscribe una vez y queda fuera de todas las casas. Quien quiera cerrar el acceso tiene que hacerlo casa por casa, cuenta por cuenta, y esa es una diferencia enorme frente a los mercados donde el registro es único y obligatorio.

Lo que sí existe es lo que cada operador ofrece dentro de su plataforma. En los datos consultados no aparece un límite de depósito o de pérdida fijado por ley, ni una cuenta temporal, ni un techo estatal de gasto. Los únicos instrumentos de juego responsable que constan en esta lista son los que cada marca publica en su ficha de tienda de aplicaciones: las herramientas internas voluntarias del tipo pausas, límites de depósito y autoexclusión. La autoexclusión, además, tiene una consecuencia que la promoción nunca menciona: cerrar la cuenta en una casa no impide abrirla en la de al lado, porque ese bloqueo no viaja entre operadores.

El control de identidad es otra cosa y va por otro lado. Las casas verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque la actividad de apuestas está listada como vulnerable frente al lavado de dinero. Los documentos exactos que hay que entregar no están fijados en un texto legal consultable: los pone cada operador, y por eso la verificación se parece más a un trámite bancario que a un formulario colgado de la ley.

Un apostador debería hacer un ejercicio antes de depositar. Abrir los términos, buscar tres palabras —autoexclusión, límite de depósito, cierre de cuenta— y ver qué dice cada una. Si el límite solo se puede fijar por correo y tarda 48 horas, ese es el límite real. Si la autoexclusión es un botón y se aplica de inmediato, eso también es el límite real. La ley no fija nada, así que el contrato que uno acepta al abrir la cuenta es el verdadero reglamento, y leerlo cuesta menos que un depósito.

La edad es el otro filtro que sí se aplica en la práctica. El Reglamento prohíbe a los menores las áreas de apuestas y el cruce de apuestas; las marcas fijan 18 años por escrito; verificación de identidad mediante, un menor no debería poder abrir cuenta en ninguna de las nueve. Que la regla funcione depende del KYC de cada casa y no de un párrafo legal que, sencillamente, no existe con ese número.

Impuestos: quién retiene y cuánto

La parte fiscal es la que más confusión genera, porque hay dos impuestos distintos y la gente los mezcla.

Del lado del operador está el IEPS de la Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B): 50 % sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos. Esa tasa resultó de la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 y entró en vigor el 1 de enero de 2026; antes era de 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave. Y hay un detalle que casi todas las explicaciones de internet se saltan: la base no está establecida con claridad. El texto dice “valor de la actividad”, la prensa escribe “monto total apostado”, y ninguna de esas dos cosas es lo mismo. Decir “50 % de lo apostado” o “50 % de los ingresos brutos” es decir más de lo que dicen los textos.

Del lado del jugador está el ISR sobre los premios, en los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos; quien paga retiene el 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y el 21 % cuando el impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración que la ley le exige cuando está obligada a ello; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México cobra 6 % estatal sobre los premios, lo que en la práctica deja alrededor de 7 % en total, según reportes secundarios; los premios superiores a $600,000 MXN al año se reportan en la declaración anual.

Dos consecuencias que se desprenden de ese articulado. Las tasas estatales varían —la Ciudad de México grava las apuestas, Nuevo León grava los montos apostados— y por eso el total cambia según dónde viva quien juega. Y el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”: el tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido en los textos consultados. En ese caso la respuesta correcta no es una cifra, es sentarse con un contador o asesor fiscal. Nadie debería resolver eso con un buscador.

Queda el operador, que sí absorbió el golpe del IEPS a su manera. Con la tasa al 50 % desde el 1 de enero de 2026, las casas rediseñaron sus bonos de bienvenida para cargar al jugador con una parte del impuesto. Los montos siguen siendo los mismos en las portadas; lo que cambió es la letra chica.

Avisos, publicidad y bonos: lo que es ley y lo que es borrador

La publicidad de apuestas no tiene artículos federales propios en los artículos del Reglamento consultados. Los límites de horario que se repiten en las notas —después de las 22:30, o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Los proyectos para limitar la participación de influencers y deportistas, para prohibir los anuncios en transmisiones deportivas y para eliminar los bonos de bienvenida tampoco son ley. Son propuestas en trámite, y contarlas como reglas vigentes es una forma silenciosa de asustar al lector.

Lo que sí se observa en la práctica es que los anuncios muestran la clave del permiso oficial y los avisos de juego responsable, según reportes secundarios. Eso es publicidad autorregulada antes que obligación escrita, y de nuevo la marca decide cuánto enseña.

Y aquí está el dato incómodo para los dos lados. Los bonos de bienvenida que las casas anuncian no tienen una regla estatutaria que los regule: ni un techo, ni un plazo máximo, ni un rollover obligatorio. La única presión real sobre ellos ha sido fiscal. Después de la subida del IEPS, las casas rediseñaron sus paquetes para repartir el costo, y lo hicieron sin que ninguna norma se lo pidiera. Un apostador que firma un bono está firmando un contrato privado con la casa, y nada más.

El margen que se esconde en cada momio

Un momio no es un precio, es un precio con un descuento cobrado por adelantado. La casa no cobra comisión cuando ganas: cobra un poco en cada resultado posible, y así se queda con una parte de lo apostado pase lo que pase.

La manera de verlo con números redondos es un mercado de dos resultados a momio 1.90 y 1.90. Es un ejemplo aritmético, no una cotización de ninguna casa ni de ningún partido. Se suman las inversas de los dos momios: 1 entre 1.90 más 1 entre 1.90 da 1.0526, es decir 105.26 %. Lo que la casa devuelve del conjunto de lo apostado en ese mercado es el recíproco de esa suma, 1 entre 1.0526, que equivale a 95 %. El margen es la diferencia: 5 %.

Ese 5 % es la cifra de este ejemplo, y solo de este ejemplo. En un mercado de momios distintos el resultado se mueve: cuanto más generosa es la casa con sus precios, más se acerca la devolución al 100 % y menos se queda; cuanto más cortos van los momios, más sube la retención. La banda razonable de un mercado de dos resultados bien formado está entre 4 % y 8 %, y el lugar donde el apostador suele encontrar márgenes peores no es el partido, es el parlay. Cada pata añadida multiplica los momios y multiplica también la ventaja de la casa, y por eso una combinada de cinco selecciones puede llevar un margen mucho más alto que cualquiera de sus cinco partidos leídos por separado. La lógica del valor esperado es implacable: el 95 % es un promedio y garantiza que apostando al azar en ese mercado se pierde alrededor del 5 % de todo lo apostado, no una vez, sino cada vez que se repite la apuesta.

En México eso pesa más por dos motivos. El primero es que la información sobre márgenes por mercado y por casa es escasa, así que comparar requiere abrir cada boleto y hacer la suma a mano. El segundo es que la casa no siempre compite por el precio del partido: compite con el bono de bienvenida, que es lo primero que aparece en la portada y lo último que se mide. Un bono no mejora el momio. Un margen sí lo devora.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día resume el objeto de la comparación: el precio que uno firma sin mirar.

Cómo se calcula lo que paga un boleto y lo que cuesta el margen

La aritmética de una apuesta es simple y conviene tenerla en la cabeza antes de mirar cualquier bono.

La apuesta sencilla paga el momio por lo apostado: $100 MXN a momio 1.90 devuelven $190, de los cuales $90 son ganancia. Si el boleto se arma con dos selecciones a momio 1.90 cada una, los momios se multiplican y el precio combinado es 3.61, de modo que $100 devuelven $361. Ahí está la trampa del parlay en una sola línea: la multiplicación de los momios va en paralelo a la multiplicación de la probabilidad de acertar todas, y la casa cobra su parte en cada pata.

El margen funciona igual en los dos casos, solo que en el parlay se esconde mejor. Por eso conviene mirar cualquier mercado como un conjunto: si los dos lados de un mercado suman 105.26 % de probabilidad implícita, ese 5.26 % de exceso es lo que el jugador entrega antes de que ruede el balón. Aplicado al ejemplo de dos resultados a 1.90 y 1.90, con una apuesta de $100 MXN repetida cien veces, el costo esperado es de 5 pesos por cada cien apostados; el cálculo describe el promedio de muchos boletos idénticos en ese mercado y en esas condiciones, no el resultado que va a salir en el boleto que el lector tenga en la mano.

Nadie apuesta para pagar un margen, y sin embargo todo apostador paga el suyo. La diferencia entre leer un listado con calma y elegir por costumbre es de décimas de punto por boleto, y las décimas de punto, repetidas, son la única ventaja que un apostador puede controlar sin saber nada de fútbol.

Lo que la comparación deja fuera

Un listado ordenado por el atractivo del bono de bienvenida compara el cebo, no el producto.

Hay tres cosas que ninguna de las nueve marcas publica de manera comparable. La primera es el margen de sus mercados: se puede medir abriendo el boleto, pero las casas no lo publican y los listados no lo recogen. La segunda es el tiempo de retiro real: Playdoit promete retiros rápidos y pagos inmediatos, Betcris destaca retiros rápidos y métodos de pago locales, y esa es toda la información que se puede obtener de una ficha promocional. La tercera es el conjunto completo de condiciones de un bono: Caliente anunciando $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN sin aclarar si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas, o Playdoit anunciando $1,000 MXN de bono de bienvenida y describiéndolo en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito, son dos ejemplos de condiciones que ni siquiera la propia marca fija en un solo texto.

Frente a eso, lo demás es materia opinable. Un apostador que quiere controlar el riesgo no necesita la casa más generosa: necesita la casa que le publique los términos con claridad, le deje ajustar la cuenta y no le cuelgue el retiro de un rollover que no midió.

Panorama: cómo se elige entre casa y casa en 2026

Nueve marcas, ninguna con licencia propia, todas bajo el permiso de un permisionario distinto. Con ese punto de partida, comparar deja de ser un concurso de bonos y se vuelve una pregunta sobre qué camino le acomoda a cada quien.

Hay cuatro perfiles bastante reconocibles en el mercado mexicano. El que apuesta poco y quiere probar sin complicarse; el que ya juega regularmente y vive pendiente del margen; el que quiere transmisión en vivo y mercados raros en el mismo lugar; y el que le da más peso que nadie a que la casa sea mexicana y responda ante una autoridad local. La misma lista responde de manera distinta a cada uno, y ese es el único criterio que ordena bien las cosas.

Las nueve casas de apuestas, una por una

Caliente: la marca de casa que todo el mundo ya conoce

Caliente es la apuesta segura en el sentido más literal: es la marca que más gente reconoce, la que más años lleva en el mercado mexicano y la que opera bajo el permiso con el número más raro de todos, DGG/SP/404/97, que por su formato pertenece a la generación de permisos de la Secretaría de Gobernación anteriores al cambio de nomenclatura. Ese número aparece en el pie de página del propio sitio, sin confirmación oficial, y el titular señalado por las fuentes es Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del grupo con la estructura más grande entre las nueve.

Su app se llama “Caliente Deportes” y la publica esa misma sociedad, en versión 8.12.1 de octubre de 2026. Ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y es solo para mayores de 18 años. En portada anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, sin aclarar si esas dos ofertas valen únicamente para apuestas deportivas. Sobre la oferta sin depósito circula una reseña de una casa de apuestas que menciona un rollover de 10 veces; el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra, lo que en la práctica significa que las condiciones reales solo se conocen en los términos que la casa entrega al reclamar.

Un apostador tranquilo va a vivir cómodo aquí. Un apostador que quiera leer la letra chica antes de creer en la promoción va a tener trabajo, porque el detalle no está en la ficha.

Es la casa que le conviene a quien ya conoce el mercado, juega de vez en cuando y prefiere la marca que lleva veinte años pagando en México a la que acaba de llegar con un bono más alto.

Betway: el permiso en manos de un operador de frontón

Betway trae el arreglo más claro de los nueve desde el punto de vista del titular: el permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México, una sociedad cuyo nombre delata sus orígenes en el frontón, uno de los deportes con permiso expreso en el reglamento de juegos. Ese detalle vale más de lo que parece: es exactamente el camino que la ley prevé.

El permiso viene de una compilación de sitios especializados y no de la lista oficial, que sigue sin abrirse. Y no hay número impreso en el pie de página del propio sitio, lo que deja a Betway en el grupo de las marcas que presentan su permiso por intermedio de terceros.

Es una marca con presencia internacional y una operación mexicana bien montada, con un titular cuya actividad histórica es de las que el reglamento nombra sin ambigüedad. A quien le importe saber a qué tipo de permisionario se está afiliando, este es de los casos más fáciles de reconstruir.

El permiso se sostiene sobre una actividad regulada sin ambigüedades, y eso hace que la marca sea una opción sensata para quien juega de forma moderada y quiere una sociedad cuya razón de ser esté dentro del reglamento.

Pickwin: la marca sin número imprimible

Pickwin es el caso donde el número se cae por contradicción. Una compilación le atribuye DGJS/DCRCA/1584/2019 y otra DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, y ese segundo número es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. La titularidad señalada es la misma en las dos: Producciones Móviles S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora, un nombre que las compilaciones asocian a Caliente y que ilustra bien cómo un permisionario comercializa varias marcas digitales a la vez.

Eso no convierte a Pickwin en una casa irregular. Significa que la evidencia pública disponible no permite imprimir un número sin tomar partido entre fuentes que se contradicen, y un listado honesto prefiere la celda vacía a la cifra elegida.

Para un apostador, la consecuencia práctica es una sola: si la trazabilidad del permiso es lo que más pesa en la decisión, esta no es la marca donde empezar. Para quien se guía por el producto y no por el permiso, la marca entra en la conversación como cualquier otra de las nueve.

Lo que este caso enseña es que la ambigüedad no está en la marca sino en el registro. Una casa de apuestas puede operar de forma perfectamente regular y aun así no poder exhibir un número consistente, y eso dice más del sistema que de ella.

Betcris: el permiso mexicano con respaldo maltés

Betcris es la única de las nueve que aparece con dos capas legales distintas. Su pie de página muestra un permiso de la SEGOB a nombre de Producciones Móviles S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming S.A. de C.V. según el oficio de la Dirección General de Juegos y Sorteos, y añade que la empresa del sitio, TV Global Enterprises Ltd., tiene licencia de la Autoridad de Juegos de Malta con vigencia de agosto de 2018 a noviembre de 2026.

Eso último es información útil y no es una recomendación. Una licencia maltesa no protege a un apostador mexicano ante la SEGOB, y una apuesta en Betcris México se resuelve conforme al permiso mexicano. Pero saber que detrás de la marca hay una sociedad con un regulador europeo también dice algo sobre la estructura: no es una página improvisada.

Su portada muestra los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos. La app “Betcris – apuestas y casino” la publica TV Global Enterprises Ltd., se lanzó en julio de 2018, su versión 3.2.1 es de septiembre de 2026 y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras. En la app destacan el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español.

La doble capa legal no duplica la confianza, la reparte. Quien apueste aquí está cubierto por el permiso mexicano y no por la licencia de Malta, y confundir las dos es el error clásico del apostador que lee “MGA” y se relaja.

Playdoit: la app que promete el retiro rápido

Playdoit es la casa que más apuesta por el producto y menos por la letra legal. La app la publica Atracciones America S.A. de C.V. en la tienda de aplicaciones mexicana, salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es de octubre de 2026. Cubre fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros métodos, y promete retiros rápidos y pagos inmediatos.

El permiso que se le atribuye es DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, a nombre de Eventos Festivos de México, sin confirmación oficial. Un permiso de 2005 para un producto digital de 2026 no es una contradicción en este mercado: es el molde.

El bono de bienvenida es el punto flaco. Anuncia $1,000 MXN y lo describe en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito, lo que deja al apostador sin saber cuál de las dos versiones está reclamando. Es un ejemplo casi de manual de por qué el orden de la promoción no es el orden de la información.

Playdoit es la casa que le conviene a quien quiera variedad —esports, MMA, casino en vivo— y esté dispuesto a leer la letra chica del bono antes de reclamarlo. La promesa de pagos inmediatos es un argumento real en un mercado donde los retiros suelen ser la parte lenta.

Novibet: la marca europea con permiso mexicano de 2020

Novibet aparece con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. El número tiene la nomenclatura de la etapa administrativa más reciente, y el titular nombra literalmente la frontera, un detalle que en México suele indicar el punto de entrada de la operación.

El nombre de la sociedad titular es lo más interesante de este caso para quien compara: un permisionario cuyo nombre remite a la frontera, operando una marca europea, es el retrato del modelo que el reglamento de 2023 terminó de fijar. La marca pone el producto y la interfaz; el permisionario pone la relación con la autoridad.

La marca se presenta con estándares europeos de interfaz y un catálogo amplio. No hay un número de antigüedad comparable con el que Caliente puede presumir, ni una capa legal adicional como la de Betcris.

Es la opción de quien quiere una plataforma de diseño europeo con un permiso mexicano reciente y no le interesa la marca más veterana del mercado.

1xBet: el permiso que convive con una sociedad distinta

1xBet acumula la mayor cantidad de piezas sueltas de las nueve. El permiso DGJS/0002/2020 aparece según Apuestas-legales.com.mx, que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial, y el titular señalado es Entretenimientos Naturales. Al mismo tiempo, la App Store lista la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., una sociedad distinta. Es la única de la lista donde el desajuste entre el titular del permiso y la empresa que publica la aplicación queda explícito.

Para el apostador, eso significa que la cadena de responsabilidad tiene un eslabón que hay que buscar por separado. No es una acusación ni una prueba de nada irregular: es simplemente un dato que ninguna de las otras ocho presenta con esta crudeza.

La marca tiene un catálogo amplio y una base de usuarios internacional, y su presencia en el mercado mexicano pasa por el permiso de su permisionario como la de todas las demás.

Quien priorice poder reconstruir quién responde por la cuenta que va a abrir encontrará aquí el caso más difícil de los nueve, y quien priorice catálogo y mercados encontrará una plataforma completa.

Codere: la ficha más transparente del grupo

Codere es la marca que más información publica sobre sí misma. Su ficha en la tienda de aplicaciones mexicanas declara que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Ese conjunto de tres elementos es el más completo de los nueve, y sirve como referencia para juzgar lo que las demás no dicen.

Los permisos atribuidos son DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx, sin confirmación oficial, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V., la sociedad con la que opera Codere México. La app “Codere: Apuestas Deportivas MX” figura a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es de agosto de 2026.

El producto es de los más anchos: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. La ficha anuncia un bono de bienvenida de hasta $7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. El detalle relevante es que los momios mejorados y las apuestas gratis aparecen como parte del producto, no solo como gancho de portada, y una casa que construye parte de su propuesta en el precio de sus momios compite en el terreno correcto.

Una advertencia concreta: un apostador que reclame el bono tiene que revisar si los momios mejorados cuentan como momios cumplidos para los requisitos de apuesta. La respuesta suele estar en los términos, no en la portada.

Es la casa que le conviene a quien quiere el catálogo más amplio y el expediente legal más ordenado, y no le importa que la marca no sea la más grande del país en apuestas deportivas.

Strendus: tres permisos y una titularidad en disputa

Strendus sale en el listado con tres números: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial. Los años distintos, separados por tres, sugieren un permiso original con modificaciones posteriores, que es la forma habitual en que un permisionario ajusta su operación sin pedir uno nuevo. La titularidad es justamente donde las compilaciones se separan: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según cuál se lea.

Tres números y dos posibles titulares describen mejor que cualquier discurso el estado del registro público mexicano. No es que la marca oculte algo: es que las fuentes que la compilan no coinciden.

Su público natural es el apostador mexicano que juega en múltiples casas y reparte el saldo, porque un tercer o cuarto permiso en la lista rara vez cambia una decisión pero siempre suma opciones.

Quien necesite una sola referencia de permiso y una sola sociedad para quedarse tranquilo debería resolver primero cuál de las dos compilaciones le parece más creíble, y si ninguna, tratarla como las otras marcas sin número imprimible.

Betano y bet365: las dos marcas que hoy no están en la lista

Aquí el listado tiene que hacerse a un lado. Bet365 México y Betano, la marca de Ganador Azteca del grupo de Ricardo Salinas Pliego, no aparecen como casas activas porque están bloqueadas desde noviembre de 2025, cuando la Unidad de Inteligencia Financiera identificó trece casinos y congeló cuentas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo permitió publicar contenido informativo sin relación con las apuestas; en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026; en julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx; y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra las dos, según una sola fuente.

Toda esa secuencia, con sus fechas, significa una cosa para el apostador: un saldo en cualquiera de las dos es un saldo que pasó once meses bajo una orden de bloqueo que iba y venía. Un amparo devuelve la operación al terreno legal, no devuelve automáticamente el acceso a una cuenta intervenida.

Las dos marcas siguen siendo relevantes para comparar, porque su caso es el mejor ejemplo de lo que cuesta el otro camino: una casa con permiso mexicano bloqueada sigue teniendo una autoridad con la que discutir; un sitio sin permiso no tiene a quién reclamarle.

Cuatro caminos y a quién le sirve cada uno

El apostador que quiere probar con poco y no complicarse elige por la puerta de entrada, y la puerta de entrada en este mercado es el bono de bienvenida y la facilidad del depósito. Codere acepta tarjeta, SPEI y OXXO; Playdoit suma esos canales y promete pagos inmediatos; Betcris publica Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI. Los montos mínimos no aparecen en ninguna de esas fichas, así que el primer depósito se decide mirando la caja, no la letra chica.

El apostador que ya juega seguido y vive pendiente del precio tiene otra prioridad: el margen de cada mercado y la calidad de los momios. En ese terreno, la referencia pública es escasa en todas las casas. Lo que se puede hacer es comparar el precio del mismo partido en las dos o tres casas donde ya tiene cuenta y ver cuánto cambia el retorno entre una y otra. Un par de décimas de punto, repetidas cien veces al año, valen más que cualquier bono de bienvenida.

El apostador que quiere variedad —transmisión en vivo, esports, deportes poco comunes, mercados combinados— encuentra la oferta más ancha en las mismas dos marcas que ya aparecían arriba por otros motivos. Codere cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo y creador de apuestas; Playdoit cubre fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con transmisión; Caliente añade eventos virtuales. La variedad, otra vez, no dice nada sobre el margen.

El apostador que prioriza la cercanía legal debería empezar por las marcas con un titular identificable y una actividad dentro del reglamento. Betway lleva un permiso a nombre de una sociedad de frontón, uno de los deportes que el reglamento nombra; Codere opera con Libros Foráneos y publica en su ficha el permiso, la edad y el cierre de cuenta; Betcris suma su capa maltesa y su oficio de la Dirección General. Ninguna de esas razones hace ganar una apuesta, y ninguna debería ser la única razón para elegir.

Hay un quinto perfil que no aparece en ninguna portada y es el más común entre los que leen este tipo de listas: quien juega en tres o cuatro casas a la vez y quiere saber cuál le conviene para cada cosa. Para ese apostador la respuesta no es una marca, es una práctica: tener una cuenta principal para el volumen y una secundaria para el bono, revisar los momios de las dos antes de firmar un boleto grande, y no dejar saldo parado donde la situación legal esté en movimiento.

Preguntas frecuentes sobre el listado de apuestas deportivas

¿Cómo se comprueba que una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?

Se revisa quién es el permisionario y qué número se le atribuye. Los términos y condiciones de la cuenta deben nombrarlo, y su pie de página suele mostrar el número. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se puede abrir, así que la confirmación independiente casi nunca existe: el número vale como declaración de la marca, no como certificado.

¿Cómo se calcula lo que paga un boleto con la cantidad apostada y el momio?

El momio se multiplica por lo apostado. $100 MXN a momio 1.90 devuelven $190, con $90 de ganancia. En un parlay los momios se multiplican entre sí: dos selecciones a 1.90 dan 3.61 y $100 devuelven $361. La probabilidad de acertar todas las patas también se multiplica, y baja rápido.

¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?

Se suman las inversas de los momios de todos los resultados de un mismo mercado. En un ejemplo de dos resultados a 1.90 y 1.90 esa suma da 105.26 %, la casa devuelve cerca del 95 % de lo apostado y el margen queda alrededor del 5 %. La banda habitual de un mercado de dos resultados va del 4 % al 8 %; los parlays suelen llevar una retención mayor.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

En México no hay límite obligatorio por ley ni registro nacional de autoexclusión: los instrumentos que existen son los de cada operador, del tipo pausas, límites de depósito y autoexclusión voluntaria. Se configuran dentro de la cuenta o por atención al cliente, y el límite vale solo para esa casa. Cerrar cuenta en una no bloquea el acceso a las demás.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas y quién los retiene?

Sí. El artículo 137 de la Ley del ISR considera ingreso los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados, y quien paga retiene el 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y el 21 % cuando lo supera. La Ciudad de México cobra 6 % estatal, unos 7 % en total. Los premios de sitios sin permiso quedan en terreno no establecido.

¿Qué riesgo corre quien apuesta en una casa sin permiso en México?

No hay una sanción establecida para el jugador, y la página no afirma que exista ni que no exista. El riesgo real está en la otra mitad: sin permiso mexicano no hay autoridad local ante la que reclamar, y un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado, como ocurrió con bet365 México y Betano desde noviembre de 2025. La vía de reclamación se vuelve incierta.

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