Apuestas deportivas con Ethereum: la moneda no cambia el permiso que hace falta
Ethereum lleva más de una década funcionando y sigue apareciendo en la conversación de cualquiera que quiera mover dinero sin pasar por un banco. En México esa conversación choca con una pared muy concreta: la apuesta deportiva en línea existe aquí bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación que se otorga a un permisionario de juego terrestre, y ninguna de las casas que reviso más abajo declara cobrar en criptomonedas. Lo que sí se puede hacer, y es a lo que vine, es ordenar los caminos que hay: quién tiene permiso, quién no lo declara, qué cuesta cada uno y qué queda fuera del alcance del jugador cuando elige mal.
Datos actualizados a noviembre 5, 2026, con los números de permiso y las condiciones de juego verificados contra los pies de página y las fichas de tienda de cada operador y contra el Registro Público de Permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos, que al día de esta revisión no puede abrirse al público.
Qué es apostar con ether y qué no lo es
La pregunta que trae a la mayoría de la gente se puede responder en dos frases. Apostar con ether sería depositar ether desde un monedero propio a una cuenta de casa de apuestas, jugar y retirar lo que quede en la misma red. Eso, en el mercado mexicano que puedo revisar, hoy no ocurre.

Ninguna de las nueve marcas de este recorrido —las fichas de la app, los pies de página, las páginas de métodos de pago— nombra una criptomoneda, un monedero o una red. Lo que nombran es tarjeta, transferencia SPEI, efectivo en tienda y monederos electrónicos. Un pagaré en efectivo de OXXO y una instrucción SPEI no comparten nada con un contrato que se ejecuta en una cadena de bloques, y esa distancia es la que importa: una casa que liquida en pesos, a una cuenta bancaria a nombre del jugador, sabe quién eres, cuánto depositaste y de dónde salió el dinero. Un monedero no se lo dice a nadie.
La consecuencia es sencilla y merece decirse sin adornos. Quien quiera apostar en pesos por el camino regulado no va a encontrar una taquilla cripto; quien quiera pagar en ether tendrá que salir a plataformas que aceptan la moneda y no cargan con el permiso mexicano. Son dos caminos, no uno con dos puertas de entrada, y elegir uno cierra el otro.
La moneda se comporta distinto de lo que la gente supone
Hay respuestas que uno se encuentra en foros y que conviene dejar claras antes de seguir. Vienen de fuentes públicas y son verificables.
Ethereum se lanzó el 30 de julio de 2015, después de que Vitalik Buterin concibiera el proyecto en 2013, y entre los cofundadores figuran Gavin Wood, Charles Hoskinson, Anthony Di Iorio y Joseph Lubin. El ether, su moneda nativa, no tiene un suministro máximo fijo, a diferencia del techo de 21 millones de Bitcoin. Un bloque se resuelve en promedio cada doce segundos, lo que en la práctica significa que una transferencia confirmada tarda mucho menos que una liquidación entre bancos. Y desde la actualización London, en agosto de 2021, parte de las comisiones por transacción se quema, lo que puede compensar la emisión de nuevo ether.
El cambio grande vino después: el 15 de septiembre de 2022 Ethereum pasó su mecanismo de consenso de prueba de trabajo a prueba de participación, en la actualización conocida como “The Merge”. Para quien apuesta, ese detalle suena a ingeniería y no lo es del todo: la prueba de participación no acuña ether nuevo para pagar a mineros, y el valor de la moneda que uno usaría como depósito se mueve por fuerzas que no tienen nada que ver con el partido que está viendo.
De ahí sale el punto que me interesa. El riesgo de una apuesta deportiva es doble cuando el saldo está en ether: el resultado del partido y el precio de la moneda entre tu depósito y tu retiro. Un momio de 1,90 no compensa un movimiento del 20 % en el activo que tienes parado ahí mientras el partido se juega.
Qué hay del lado de las apuestas y del lado del monedero
Apostar tiene una mecánica que ya conoces o que vas a conocer en dos minutos. Eliges un partido, un mercado, un momio. El momio es el precio. Con $$1,000 MXN$$ a un momio de 1,85, un boleto ganador devuelve $$1,100 MXN$$ más el capital inicial: los 1,000 de la apuesta y 850 de ganancia neta si el momio fuera 1,85 y la apuesta se hubiera calculado como capital por momio.
Quiero dejarlo mejor planteado, porque el momio es donde se pierde la cuenta. El retorno de una apuesta sencilla es el importe por el momio: $$500 MXN$$ a momio 2,10 devuelven $$1,050 MXN$$, de los cuales 550 son ganancia. El momio es un multiplicador sobre todo lo apostado, no sobre la ganancia.
Un parlay multiplica los momios de cada selección en un solo precio. Tres selecciones a 1,80 cada una dan un momio combinado de 5,83 y una ganancia de 4,83 veces el importe apostado si todas aciertan. La trampa del parlay no está en la multiplicación, está en la probabilidad: si cada selección se cumple seis veces de cada diez, las tres juntas se cumplen poco más de dos veces de cada diez. El momio alto paga precisamente porque casi nunca llega.
Dentro de todo momio vive la casa. La parte de todo lo apostado en un mercado que se devuelve a los jugadores se calcula dividiendo uno entre la suma de los inversos de los momios de todos los resultados. Los momios de un mercado a tres bandas —local, empate, visitante— no suman 100 % de probabilidad; suman un poco más, y ese resto es lo que la casa retiene. Ese porcentaje no cambia porque el depósito se haya hecho con tarjeta, con SPEI o con una moneda digital. Es el mismo peaje en todos los caminos.
Del lado del monedero, la mecánica es otra. Un monedero de Ethereum tiene una dirección pública y una llave privada; quien tenga la llave tiene el dinero, sin intermediario que pregunte quién eres ni que pueda revertir un cargo. Esa es exactamente la virtud que se le atribuye y también el problema: no hay servicio al cliente, no hay reversa, no hay a quién reclamarle. La palabra que se usa es pseudonimato, no anonimato: la dirección se vincula a direcciones con las que interactúa, y las cadenas son públicas y permanentes.
La normativa mexicana: qué prohíbe la ley y qué autoriza la SEGOB
México no tiene una ley de apuestas en línea. Tiene una ley de 1947, un reglamento reformado en 2023 y una autoridad que decide caso por caso. Vale la pena recorrerlo en orden, porque casi todo lo que se escribe sobre “licencias mexicanas de casino online” se cae en el primer artículo.

La norma que gobierna es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947. Prohíbe en todo el territorio nacional los juegos de azar y las apuestas, salvo aquellos que estén expresamente autorizados. La Secretaría de Gobernación otorga los permisos e inspecciona (artículo 7), puede clausurar los locales que funcionen sin autorización (artículo 8), ningún establecimiento puede estar cerca de escuelas o centros de trabajo (artículo 9) y los estados y municipios cooperan en la vigilancia (artículo 10).
El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado el 16 de noviembre de 2023, reparte el trabajo. Su artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de juegos con apuestas y sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional, en jurisdicción federal. El artículo 2 dice que la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista queda prohibida. El artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Los tipos de permiso que importan aquí son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos (artículo 28); los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas a distancia; los permisos son intransferibles (artículo 31); y los permisionarios de apuestas remotas deben llevar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir fianza (artículo 29).
Ahí está la palabra que hay que usar. En México se pide un permiso, no una licencia, y la diferencia no es de vocabulario. Una licencia de juego es un permiso para operar juegos; el permiso mexicano se otorga a un titular de juego terrestre, y la operación digital cuelga de ese permiso terrenal. La práctica reportada es que un sitio en línea no puede tener una autorización digital independiente: va amarrado al permisionario autorizado, y una misma casa puede operar varias marcas bajo el mismo permiso.
El permiso: quién lo otorga y cómo se comprueba
La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos, que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos y lleva los procedimientos de sanción.
Comprobar que un sitio tiene permiso no es tan simple como debería. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica un listado de sitios autorizados, y ese documento no pudo abrirse al público al día de esta revisión. El Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre sí: un reporte habla de 136 sitios de apuestas en México y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con esas cifras en la mesa, ningún conteo es una cifra y ningún número de permiso es oficial.
Lo que un lector puede hacer es lo que hice yo. Bajar al pie de página del sitio y buscar el número. No está en la publicidad ni en la app: está al final, en letra pequeña, junto a la razón social del permisionario y los avisos de juego responsable. Si el número aparece ahí, sirve como declaración de la casa. Si además se quiere una confirmación independiente, hay que ir a la Dirección General de Juegos y Sorteos y contrastar el número contra el listado oficial, y hoy ese listado no está disponible para consulta pública. Un permiso citado sin esa confirmación se queda en lo que es: lo que la casa dice de sí misma.
Esa es la regla con la que leo todo lo que viene abajo. Los números que aparecen en el panorama los tomo de los pies de página de cada marca o de las compilaciones públicas que los recogen, y los presento como declarados, no como confirmados oficialmente.
La reforma que está en la mesa y la que no
Hay dos piezas sobre la mesa y conviene no confundirlas.
La Secretaría de Gobernación terminó, según reportes del 13 de octubre de 2026, un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado, no es ley y no cambia nada de lo que un jugador puede hacer hoy. Es una intención redactada.
La otra es una iniciativa para derogar la ley y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión. También es una propuesta, y su existencia explica por qué tantos titulares anuncian cambios que no han ocurrido.
Mientras ninguna de las dos avance, el marco vigente es el de 1947 con el reglamento de 2023. Y eso significa que la lista de lo permitido es corta y cerrada: solo lo que está expresamente previsto. La apuesta deportiva existe por el permiso del permisionario; la apuesta en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen artículo propio en el reglamento que se puede leer. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos están reguladas en hipódromos, galgódromos y frontones con el “cruce de apuestas”, y en esa modalidad los menores de edad no pueden participar (artículo 5).
Sobre las casas de intercambio de apuestas no encontré disposición alguna, y no voy a decir que exista una en México. Sobre eventos restringidos —ligas menores, competencias de menores— tampoco aparece una regla. La Lotería Nacional queda fuera del reglamento por su artículo 1.
Qué pasa con las marcas bloqueadas y con las que operan desde afuera
Desde noviembre de 2025 el mercado mexicano vive una serie de movimientos judiciales que cambian el estado de varias marcas casi cada mes, y por eso hay que fechar cada frase.
El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó trece casinos y congeló cuentas, y en esa operación quedaron deshabilitadas bet365 y Betano, esta última operada por Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito y ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra bet365 y Betano, según una sola fuente. El estado, por tanto, es inestable, y ninguna de esas marcas aparece como activa en este recorrido.
Alrededor de veinte casinos terrestres fueron clausurados en 2026. La Secretaría ha reforzado su facultad para bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, y una base legal para el bloqueo de sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA no está establecida.
Para el jugador, la parte que importa es esta. Una casa con permiso mexicano ofrece un foro legal en el país, un número de permiso verificable en su pie de página, controles de identificación y de prevención de lavado, y una retención de impuestos documentada en un CFDI. Una casa que opera desde fuera no ofrece nada de eso, y un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos; son otra cosa, con otra autoridad detrás, o con ninguna que un jugador en México pueda invocar.
Tampoco existe un registro nacional de autoexclusión. Ni en un lado ni en el otro. Eso no es un detalle menor: significa que la única barrera que un jugador tiene para cerrarse una puerta es la que activa dentro de cada cuenta, una por una.
Prevención: edad, identidad y herramientas de protección
El artículo 5 del reglamento prohíbe a los menores de edad estar en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija un número. Los números los ponen las casas: las fichas de tienda y los pies de página de las marcas dicen 18 años, y una edad mínima legal para apostar no está establecida en el reglamento leído. Es una diferencia que suena académica y no lo es, porque la edad que un operador declara en su publicidad no tiene detrás una norma que la respalde con una cifra.
Lo que sí existe, y es la razón por la que la verificación de identidad es tan insistente, es el régimen antilavado. La operación de juegos con apuestas es una actividad vulnerable, y las casas deben identificar a sus usuarios y reportar operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria. Los documentos exactos que se exigen no están establecidos en un artículo que se pueda leer, así que lo que un jugador ve es la práctica: identificación oficial, comprobante de domicilio, a veces comprobante de ingresos, y un retiro que solo puede ir a una cuenta a nombre del titular.
Ahí hay una consecuencia práctica que casi nadie anticipa al registrarse. El retiro va al titular, no a un tercero, y no a un monedero. Si alguien pensaba recibir sus ganancias en ether porque “así nadie ve nada”, el camino regulado se lo impide por diseño: la casa no puede pagarle a una dirección que no puede identificar, y esa es exactamente la razón por la que existe el control.
Los controles internos son lo que cada marca lista en su propia ficha: pausas obligatorias, límites de depósito, autoexclusión dentro de la cuenta. Son herramientas voluntarias, no obligaciones legales, y por eso dependen de la casa. No encontré un límite legal de depósito o de pérdida, ni una cuenta temporal con mandato estatutario. Cuando el artículo 5 habla de menores, habla de establecimientos; cuando la ley del juego habla de protección, no habla de un monto.
La ventaja de un operador con permiso, en este punto, es que las herramientas existen y se pueden activar. La desventaja es que el jugador las conoce el día que las busca, que suele ser tarde.
Los impuestos: la parte que sí toca el bolsillo
La retención que aparece en el estado de cuenta es la sorpresa más común, así que la desarmo.
El impuesto a los premios es un ISR previsto en los artículos 137 y 138 de la Ley del Impuesto sobre la Renta. Los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos acumulables para quien los recibe. Quien paga el premio retiene un 1 % cuando la entidad federativa no grava el premio o su tasa no excede el 6 %, y retiene un 21 % cuando una entidad federativa aplica una tasa superior al 6 %.
Conviene detenerse en esas dos cifras, porque se leen mal. La retención del 1 % es un pago definitivo solo si la persona presenta la declaración que está obligada a presentar; si no lo hace, el ingreso se acumula en su declaración anual y la retención se abona como crédito. La Ciudad de México cobra un 6 % estatal sobre los premios, lo que deja el total en alrededor del 7 % según un reporte secundario. Los premios superiores a $$600,000 MXN$$ al año deben reportarse en la declaración anual, también según un reporte secundario.
Hay un hueco que conviene mencionar sin rellenarlo. El artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido. No voy a inventar una respuesta. Quien tenga un premio de esa clase y quiera dormir tranquilo, que lo lleve con un contador o un asesor fiscal antes de gastarlo.
Del lado del operador, el IEPS es el impuesto que explica buena parte de las condiciones actuales. El artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios grava con un 50 % los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 elevó la tasa y entró en vigor el 1 de enero de 2026; antes era del 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave.
Ahora, el detalle que se repite mal en casi todas partes: la base no está establecida en el texto. La ley leída dice solo “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, y por eso no voy a escribir ni “50 % de lo apostado” ni “50 % del ingreso bruto”. Sé que la tasa es 50 % y sé que la base es discutida. Escribir una interpretación sería dar por cierta una de las dos lecturas.
Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados. Es un país con veinticuatro regímenes locales en potencia y una sola autoridad federal de permisos.
Cuando el IEPS subió, las casas rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber una parte del impuesto. Ese detalle explica por qué las condiciones que encuentras hoy no se parecen a las de hace dos años, y también por qué conviene leer las condiciones antes de ilusionarse con el titular.
Criterios para evaluar una casa antes de depositar
Con esto en la cabeza, la evaluación de una casa de apuestas con criptomonedas se vuelve una lista de comprobaciones concretas, no una impresión general.
Primero, el permiso. ¿Aparece un número de la Secretaría de Gobernación en el pie de página? ¿Junto a qué razón social? ¿Se puede contrastar contra el listado de la Dirección General de Juegos y Sorteos? Si el número no aparece, eso ya es información.
Segundo, la situación. Una marca puede tener permiso y estar bloqueada al mismo tiempo, como muestra el caso de las marcas suspendidas desde noviembre de 2025. El permiso no protege de una orden de bloqueo ni de una cuenta congelada, y el estado de esas órdenes se mueve cada pocos meses. Antes de depositar, conviene comprobar que el sitio esté operando y con qué fecha.
Tercero, el retiro. ¿Va a una cuenta bancaria a nombre del titular? ¿Cuánto tarda? ¿Qué documento genera la casa? Un retiro pagado con CFDI de retenciones es un retiro que deja rastro, y eso es una desventaja para quien buscaba discreción y una ventaja para quien quiere poder reclamar.
Cuarto, las condiciones del bono. El bono de bienvenida no es dinero libre. Es un saldo con requisitos de apuesta, con un momio mínimo por jugada y con un plazo. Un bono de $$1,000 MXN$$ con rollover de diez veces exige apostar $$10,000 MXN$$ antes de poder retirar; si el margen del mercado es del 5 %, el costo medio esperado de cumplir esa condición es de $$500 MXN$$ en valor perdido a lo largo de las jugadas necesarias. No es un regalo con truco: es un descuento condicionado, y el condicionante tiene precio.
Quinto, el producto. ¿La casa cubre los deportes y ligas que te interesan? ¿Tiene apuesta en vivo, cash out, transmisión? Estas cosas se verifican en el programa de apuestas antes de registrarse, no después.
Sexto, lo que no vas a encontrar. Criptomonedas, no. Ninguna de las marcas de este recorrido las declara. Si alguien te ofrece “apuestas con ethereum” en una casa con permiso mexicano, el dato merece una llamada de verificación, porque el pie de página dirá otra cosa.
Sobre el momio y la comparación de precios, un apunte. El mismo partido con el mismo mercado no tiene el mismo precio en todas las casas, y la diferencia se mide en centésimas. En un momio de 1,90 frente a 1,88, apostar $$1,000 MXN$$ devuelve 1,900 o 1,880. Veinte pesos no deciden una vida, pero el patrón sí: quien apuesta con regularidad termina pagando por la comodidad de no comparar.
Panorama de las casas con permiso declarado
La tabla que sigue recoge lo que cada marca dice de sí misma en su propio pie de página o en las compilaciones públicas que recogen su número, junto con lo que su ficha o su listado declara sobre criptomonedas. La columna de situación no es un juicio mío sobre la fiabilidad de la casa, sino el estado que las fuentes reportan.
| Casa | Situación del permiso SEGOB según su fuente | Lo que dice su propio listado sobre criptomonedas |
|---|---|---|
| Caliente | Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de caliente.mx; titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay | No nombra criptomonedas entre sus métodos de pago |
| Strendus | Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021 según una compilación pública | No nombra criptomonedas entre sus métodos de pago |
| Playdoit | Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 según una compilación pública; titular Eventos Festivos de México | No nombra criptomonedas entre sus métodos de pago |
| Pickwin | Los números de permiso se contradicen entre compilaciones; titular Producciones Móviles con Unocapali La Paz Operadora | No nombra criptomonedas entre sus métodos de pago |
| Novibet | Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 según una compilación pública; titular Comercial de Juegos de la Frontera | No nombra criptomonedas entre sus métodos de pago |
| 1xBet | Permiso DGJS/0002/2020 según una compilación pública; titular Entretenimientos Naturales | No nombra criptomonedas entre sus métodos de pago |
| Codere | Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según una compilación pública; titular Libros Foráneos | No nombra criptomonedas entre sus métodos de pago |
| Betway | Permiso 4184 según una compilación pública; titular Espectáculos Deportivos Frontón México | No nombra criptomonedas entre sus métodos de pago |
| Betcris | El número del pie de página y el de la compilación difieren; titular Producciones Móviles | No nombra criptomonedas entre sus métodos de pago |
Ese cuadro se lee en dos direcciones y conviene hacer las dos.
En la primera columna, la dispersión de fuentes es el dato. Caliente publica su número en su propio pie y lo respalda con una razón social; Betcris publica un número en su pie y aparece con otro en la compilación, lo que deja al lector con dos cifras y ninguna autoridad a la que preguntar. Strendus y Playdoit llevan años con sus permisos citados en compilaciones que a su vez se contradicen sobre quién es el titular. Pickwin ni número tiene: las dos compilaciones que lo recogen le atribuyen cifras distintas, y una de ellas le asigna el número que el pie de Betcris muestra para Producciones Móviles. Cuando dos fuentes no coinciden sobre el número de una autorización y el registro oficial no se puede abrir, el número deja de ser un dato y pasa a ser una afirmación de parte.
En la segunda columna hay una uniformidad que también dice algo. Nueve marcas con permiso, nueve fichas sin una sola mención a criptomonedas. Tarjeta, SPEI, efectivo en tienda y monederos electrónicos aparecen de forma repetida; ether, bitcoin, monedero o red, en ninguna. Eso no prueba que ninguna casa con permiso acepte criptomonedas en alguna ventanilla interna, y no voy a decir que lo pruebe. Prueba lo que dice: el producto que se publicita para un jugador mexicano no incluye pagos en cadena.
De ahí sale la conclusión de este panorama, y es incómoda para el título de la búsqueda. Las “apuestas deportivas con ethereum” y las “apuestas con permiso mexicano” son hoy dos conjuntos que no se tocan. Quien priorice el permiso y la vía legal se queda con pagos en pesos. Quien priorice la moneda se va a plataformas que aceptan ether y no tienen nada que ver con la Secretaría de Gobernación.
Cómo elegir entre los caminos
Merece la pena decirlo en términos de personas y no de productos, porque la decisión es de cada quien.
Si tu interés principal es que el dinero se mueva sin que un banco lo vea, el camino regulado mexicano no te sirve y no hay forma de adaptarlo. No es una cuestión de que las casas sean anticuadas: es que el permiso trae obligaciones de identificación y de reporte que son incompatibles con el pago desde una dirección sin nombre.
Si tu interés principal es tener un lugar legal al que reclamar, con un permiso declarado, con retenciones documentadas y con controles de identificación que protegen también tu propia cuenta, las nueve marcas de este recorrido son el terreno donde elegir, y la comparación se hace con los criterios de arriba en mano.
Y si lo que te atrae del ether es la idea de un depósito inmediato y una comisión baja, vale la pena notar que la transferencia SPEI en México también es inmediata y prácticamente gratuita. La velocidad no es lo que distingue a una red de la otra. Lo que la distingue es quién puede ver el movimiento y quién puede revertirlo.
Caliente: el permiso más antiguo del grupo y un catálogo de barrio
Su número de permiso, DGG/SP/404/97, es de los que delatan la antigüedad del negocio: el formato de 1997, anterior a la reforma del reglamento de 2023, y visible en el pie de página de la marca con la razón social Tecnología en Entretenimiento Caliplay. La ficha de su aplicación en la tienda de Apple declara el permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es la combinación que uno espera de la marca más grande del mercado mexicano, y es también la menos sorprendente.
El pie de página lo presenta como autorización de la Secretaría de Gobernación, y esa es toda la confirmación que un lector puede conseguir hoy sin acceso al listado de la Dirección General de Juegos y Sorteos. Ninguno de sus listados de métodos de pago nombra criptomonedas.
Lo que hace que Caliente ocupe el primer lugar de este recorrido no es su oferta deportiva, que es amplia sin ser extraordinaria, sino el respaldo que da a un jugador nuevo: un número de permiso publicado por la propia casa, una razón social identificable y controles de juego responsable visibles en la ficha de la app. Para mucha gente eso pesa más que cualquier diferencia de momios.
Strendus: tres permisos, un titular discutido y dos nombres en las fuentes
Aquí hay algo que las demás no tienen: tres números de permiso declarados —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— según la compilación de casasdeapuestaslegales.mx. Tres números no es tres veces más legalidad; es una estructura de permisos por tipo de apuesta, cada uno con su propia vigencia.
El detalle que se lee mal es el titular. Las compilaciones no coinciden sobre si es Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, y la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse para desempatar. Para un jugador, la consecuencia es concreta: si en algún momento quiere reclamar contra la casa, la razón social importa, y aquí la razón social no está clara en las fuentes públicas.
Fuera de eso, el jugador encuentra la caja de siempre: deportes, en vivo, parlays. Ninguno de sus listados nombra criptomonedas. Lo que gana esta marca en el recorrido es la variedad de su programa de apuestas para un apostador de fin de semana que no busca un deporte raro, y lo que pierde es la claridad documental que sí tiene Caliente.
Playdoit: permiso de 2005 y el titular más limpio de la lista
Eventos Festivos de México es el titular detrás del permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 que la marca declara según la compilación de casasdeapuestaslegales.mx. Es una razón social que no genera preguntas y un formato de permiso antiguo, de la época en que este negocio era principalmente de espacios físicos.
Esa antigüedad es el activo de la marca. Un permiso que lleva dos décadas renovándose sugiere continuidad; su número está en la estructura previa a las reformas recientes, lo que significa que la casa opera con reglas que se han ido actualizando sobre el mismo permiso base y no con una autorización joven que podría tener condiciones distintas.
Métodos de pago: tarjeta, transferencia, efectivo en tienda. Cripto no aparece en ninguno de sus listados. En un mercado donde el titular del permiso suele ser una madeja de sociedades, Playdoit presume de lo contrario: una sola empresa con nombre y apellido.
Pickwin: dos cifras contradictorias y un titular de dos cabezas
Este es el caso donde el panorama se rompe. Las compilaciones que recogen el permiso de Pickwin dan números distintos, y uno de ellos es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Sobre el titular aparecen Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora, según blog.pickwin.mx y Apuestas-legales.com.mx.
No hay número de permiso que imprimir aquí, y esa es la información. Cuando dos compilaciones se contradicen sobre la autorización de una casa y el registro oficial no está disponible, el lector tiene derecho a saber el resultado. Presento la marca por lo que sí se puede sostener: operación en México, un permiso declarado por sus fuentes, métodos de pago en pesos, y una oferta de apuestas que vive de los deportes populares.
Es la marca de este recorrido donde un jugador debería mirar el pie de página con más atención que la cuota de bienvenida.
Novibet: permiso de 2020 y un titular fronterizo
Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. es el titular que las compilaciones atribuyen al permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 de Novibet, según casasdeapuestaslegales.mx. El nombre de la sociedad tiene su propia historia, y su número corresponde a una generación de permisos posterior a la reforma del reglamento, lo que significa que la autorización nació en un marco administrativo más exigente.
Es una marca de operación más nueva en el mercado mexicano que Caliente o Playdoit, y esa novedad se nota en su producto: catálogo deportivo amplio, apuesta en vivo y un registro digital que ya asume que el jugador llega desde el celular.
Sobre criptomonedas, sus listados callan. Sobre el registro oficial del permiso, la misma limitación que el resto: el número aparece en la compilación, no en una lista pública que un lector pueda abrir. La marca cubre bien al apostador que compara mercados y quiere un menú extenso; pierde en la comparación de reconocimiento frente a las casas de apellido largo.
1xBet: el permiso declarado y la sociedad que aparece en la tienda
Entretenimientos Naturales es el titular que Apuestas-legales.com.mx atribuye al permiso DGJS/0002/2020. La misma compilación no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos, y aquí hay un detalle que merece una frase: la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una sociedad distinta del titular nombrado.
Esa divergencia entre la empresa que publica la app y la que supuestamente tiene el permiso es el tipo de cosa que un jugador descubre cuando necesita reclamar algo, no cuando deposita. El permiso mexicano es intransferible; una aplicación publicada por otra sociedad no lo transfiere, pero tampoco facilita la trazabilidad. No es una acusación, es una discrepancia documentada.
En el resto de lo verificable, 1xBet es la marca con el catálogo más ancho del recorrido y la que más se parece a una plataforma internacional con acento mexicano. Criptomonedas: sus listados, como los de todas, no las mencionan.
Codere: dos permisos, un titular mexicano y una app que declara las reglas
Libros Foráneos S.A. de C.V., es decir Codere México, es el titular de los permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según Apuestas-legales.com.mx. Dos números para una marca que opera casino y deportes, y una estructura societaria identificable.
La ficha de su aplicación en la tienda de Apple es la más explícita del grupo y sirve de referencia para saber qué se puede esperar de una casa con permiso: declara operar con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Eso es lo que una casa con permiso pone por escrito.
Su catálogo deportivo es sólido sin ser pionero, y sus métodos de pago son los del mercado: tarjeta, transferencia SPEI, efectivo en tienda, monederos. Ningún monedero de criptomonedas aparece en sus listados.
Betway: el número más corto de la tabla
Permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular. Es el número más corto y el más ajeno al formato de la Dirección General de Juegos y Sorteos que aparece en el resto del panorama, y su titular es un operador de frontón, el deporte de pelota vasca que sostiene buena parte de la historia del juego en México.
Ese origen explica la casa mejor que cualquier folleto. Betway llega al mercado mexicano colgada de un permiso vinculado a un recinto deportivo tradicional, y no de una autorización digital, porque una autorización digital no existe en este marco.
En producto, mantiene el estándar internacional de la marca: deportes, en vivo, parlay, cash out. Criptomonedas: sus listados no las nombran. Para un jugador que viene de mercados europeos y reconoce el nombre, la marca ofrece continuidad; para quien busca confirmación documental, el número corto pide una llamada al pie de página.
Betcris: un permiso de dos sociedades y una licencia europea encima
Aquí está la ficha más densa del recorrido. El permiso DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER aparece a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018, y el número del pie de página de la marca no coincide con el de la compilación que la recoge. Sobre eso hay una empresa del sitio, TV Global Enterprises Ltd., y una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.
Esa doble capa es lo interesante. Betcris opera en México con un permiso declarado y en paralelo con una autorización maltesa, y las dos cosas no se suman: son dos regímenes distintos, con dos autoridades distintas y dos conjuntos de obligaciones. Un jugador mexicano que deposite en el sitio mexicano está bajo el permiso local; el sello maltés no le añade protección en México, aunque suene a garantía.
El producto es el de una casa enfocada en deporte, con mercados para ligas mexicanas y un catálogo que compite con el resto del grupo. Ninguno de sus listados nombra criptomonedas.
Lo que cuesta cada camino, en una cuenta rápida
Reúno los números de arriba en una sola imagen, porque separados se pierden y juntos dicen una cosa.
Apostar en pesos en una casa con permiso declarado cuesta lo que cuesta una apuesta: el margen del mercado, que en un tres bandas ronda el 5 %. Diez apuestas de $$1,000 MXN$$ en mercados con ese margen dejan un costo medio esperado de $$500 MXN$$, repartido entre las jugadas, sin importar qué casa elija el jugador. Ese costo es de la apuesta, no del depósito.
Un bono de bienvenida de $$1,000 MXN$$ con requisito de apuesta de diez veces obliga a mover $$10,000 MXN$$ antes de retirar. A un margen del 5 %, cumplir ese requisito cuesta en promedio unos $$500 MXN$$ de valor perdido a lo largo de las apuestas necesarias, suponiendo que solo se apueste el importe del bono y que todas las jugadas se hagan en mercados de ese margen. Si el requisito exige un momio mínimo de 1,80 por jugada, las apuestas por debajo de ese precio no cuentan y el camino se alarga.
Apostar en un sitio que acepta ether y no tiene permiso mexicano cuesta otra cosa, y no una cifra. Cuesta el foro legal, la retención documentada, la posibilidad de reclamar y la protección de un saldo que puede quedar congelado si el operador entra en una lista de bloqueo. El movimiento judicial de noviembre de 2025 y los amparos posteriores muestran lo rápido que cambia ese estado.
La comparación honesta es esa: un costo que se mide en pesos y un riesgo que no se mide en nada, porque no se puede cuantificar lo que cuesta no tener a quién reclamar.
Preguntas frecuentes
¿Se puede pagar con criptomonedas en una casa de apuestas con permiso en México?
Hoy no hay nada que lo sostenga. Las fichas y los pies de página de las casas con permiso declaran tarjeta, transferencia SPEI, efectivo en tienda y monederos electrónicos, y ninguno de esos listados nombra ether ni bitcoin. Un sitio que cobra en criptomonedas y muestra permiso mexicano merece que se revise el pie de página antes de depositar.
¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Baja al pie de página del sitio y busca el número junto a la razón social. Ese número debe coincidir con el listado de la Dirección General de Juegos y Sorteos, y conviene contrastarlo. El registro público no está abierto hoy, así que un permiso citado por la propia casa es una declaración de la casa, no una confirmación oficial.
¿Por qué una casa de apuestas pide identificación y verificación de identidad?
Porque la operación de juegos con apuestas es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero. Las casas identifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria. Además, el retiro solo puede ir a una cuenta a nombre del titular, lo que ata la cuenta bancaria a la persona verificada.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Se ponen dentro de la cuenta, en la sección de juego responsable que cada marca lista en su ficha. Son herramientas voluntarias de la casa, no obligaciones legales, y por eso varían de un operador a otro. No existe un límite estatutario de depósito y tampoco un registro nacional de autoexclusión al que inscribirse.
¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?
No ofrecen foro legal en el país, no emiten CFDI de retenciones y no responden ante la Secretaría de Gobernación. La Secretaría ha reforzado su facultad de bloquear dominios y aplicaciones, y un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos y quien paga retiene. La retención es de 1 % si la entidad no grava el premio o su tasa no pasa del 6 %, y de 21 % si la supera. La Ciudad de México cobra 6 %, lo que deja alrededor de 7 % en total, según un reporte secundario.
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