Apuestas deportivas con criptomonedas: qué se puede hacer en México y qué no

Updated noviembre 2026
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Una moneda física de bitcoin junto a un celular con un boleto en la pantalla sobre una mesa oscura

Datos actualizados al noviembre 5, 2026; las fichas de permiso se contrastaron contra la Dirección General de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación y contra los pies de página de cada operador.

El bloque génesis de Bitcoin se minó el 3 de enero de 2009 por su creador seudónimo, Satoshi Nakamoto.

Nadie discute que bitcoin exista. Lo que no existe es un permiso mexicano que lo reciba en la caja de una casa de apuestas.

Las listas de métodos de pago que publican los operadores con permiso de la Secretaría de Gobernación —tarjetas, transferencia SPEI, voucher en OXXO, monederos electrónicos— no mencionan ninguna criptomoneda. Ni una. Quien busca “apuestas deportivas con criptomonedas” en México no está eligiendo entre dos caminos equivalentes: está eligiendo entre un operador con permiso y una criptomoneda que ninguna casa autorizada cobra a la entrada.

Ese es el hallazgo y es incómodo para los dos lados. Para el lector que quiere pagar con bitcoin, porque la operación que imaginaba no está disponible donde sí hay respaldo legal. Para la casa de apuestas que insinúa lo contrario, porque su propio contrato la desmiente.

La elección real cabe en una pregunta: ¿quieres una cuenta con permiso vigente, controles de identidad y comprobante fiscal de retenciones, o quieres una moneda que no pide permiso a nadie y una casa que tampoco?

Cómo funciona la cadena: fundamentos de bitcoin y de las apuestas

El bloque génesis de Bitcoin se minó el 3 de enero de 2009 por su creador seudónimo, Satoshi Nakamoto. Es un dato que circula mucho y que casi nunca se usa para lo que sirve: entender por qué una casa de apuestas se comporta distinto cuando el dinero entra por una cadena pública.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
El protocolo de Bitcoin limita la emisión total a 21 millones de monedas.

Bitcoin asegura su registro mediante prueba de trabajo. Los mineros compiten por hallar un hash de bloque inferior a un objetivo de dificultad fijado por la red, y esa competencia es lo que vuelve costoso reescribir lo ya anotado. El protocolo limita la emisión total a 21 millones de monedas, y la última fracción se minaría alrededor del año 2140. Nada de esto depende de una empresa, un banco central ni una autoridad de juegos.

El creador, o los creadores, operan bajo el seudónimo Satoshi Nakamoto, cuya identidad real sigue sin conocerse. También eso importa aquí, aunque parezca una curiosidad: la primera fortuna de esta tecnología pertenece a alguien que nadie puede citar en un juzgado.

Ahora pongamos ese sistema junto a un centro de apuestas remotas mexicano. En el lado de las apuestas, el dinero hace tres cosas: entra a una cuenta a nombre del jugador, se convierte en saldo, y sale hacia una cuenta bancaria también a nombre del jugador. El momio —la cuota, en el español de México— se paga en pesos, la retención se hace en pesos y el comprobante que emite el operador se llama CFDI de retenciones. Es una tubería con nombre y dirección en cada tramo.

La cadena no tiene nada de eso. Un envío de bitcoin no lleva titular, no lleva banco, no lleva plaza. Lleva una dirección que cualquiera puede generar en treinta segundos y una firma que prueba que quien movió los fondos tenía la llave privada, nada más.

Ahí está el primer punto de fricción. Una casa de apuestas que cumple sus obligaciones contra el lavado de dinero necesita saber quién es su cliente. Una cadena construida para no decirlo no colabora con esa necesidad; la estorba. No es una opinión moral sobre bitcoin. Es un choque de formatos, y el formato de la cadena gana o pierde según lo que la casa pueda exigir fuera de ella.

Del boleto de papel al saldo digital: el mismo mecanismo

Una apuesta sencilla es la forma más limpia de ver cómo funciona el precio. Se elige un resultado, el operador publica un momio en formato decimal, y el retorno si aciertas es la apuesta multiplicada por ese momio. El beneficio neto es la apuesta multiplicada por el momio menos uno: la parte que el momio asigna a tu acierto, sin devolverte lo que arriesgaste.

Un parlay, o combinada, multiplica los momios de cada selección elegida en un solo precio. Eso es todo lo que hace: multiplicar. La consecuencia práctica es que un parlay de cuatro selecciones con momios cercanos a 2,00 no paga “el doble de cuatro veces” en el sentido intuitivo, sino un precio que crece rápido y una probabilidad que cae más rápido todavía.

El término “momio” conviene fijarlo desde ahora porque el resto de la página lo usa. En México el momio es lo que en otras plazas se llama cuota. Un momio de 1,90 significa que por cada 100 pesos apostados vuelven 190 si el boleto acierta, con 90 de beneficio neto. Un momio de 1,50 devuelve 150 y deja 50 de ganancia. La resta importa más de lo que parece, y el tramo siguiente explica por qué.

El margen: lo que la casa se queda antes de que ruede el balón

Ningún momio es una probabilidad pura. Cada precio publicado por una casa de apuestas trae descontada una comisión, y esa comisión se puede medir con una fórmula que solo exige sumar los inversos de todos los momios de un mismo mercado.

La proporción de pago de un mercado es uno entre la suma de los inversos de todos los momios de sus resultados. El margen de la casa es 100 % menos esa proporción. Con dos resultados a 1,90 y 1,90, la suma de inversos da 1,0526, la proporción de pago queda cerca del 95 % y el margen ronda el 5 %.

Traducido al lector: de cada 100 pesos que se cruzan en ese mercado, la casa se queda alrededor de 5 y devuelve cerca de 95, sin importar quién gane el partido. Eso no es una sospecha ni un abuso. Es el modelo de negocio, es legítimo y conviene tenerlo escrito antes de discutir bonos, porque todo bono de bienvenida del mercado se paga con ese 5 % acumulado.

Tres consecuencias que se derivan de esa aritmética y que la publicidad no suele poner en la misma frase. Cuanto más largo es el momio, más margen relativo carga. Cuanto menos líquido es el mercado —un torneo menor, un mercado alternativo, un deporte de nicho—, más ancho es el margen. Y toda promoción que exija apostar varias veces el monto del bono se cobra en margen, no en caja.

Y aquí aparece el puente con la siguiente sección. Una casa que cobra en una moneda que ninguna autoridad mexicana supervisa no publica un margen distinto por ser cripto: publica el margen que su mercado tolera, y responde ante quien pueda exigírselo. Ese “quien pueda exigírselo” es el tema que sigue.

El permiso de la Secretaría de Gobernación: normativa, autoridad y lo que realmente autoriza

México no tiene una ley de apuestas en línea. Tiene una ley de 1947 y un reglamento, y sobre esa base la operación digital vive prestada.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

La norma base es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947. Prohíbe los juegos con apuestas en todo el territorio y permite únicamente los que están expresamente autorizados. La SEGOB otorga los permisos e inspecciona, según el artículo 7 del propio ordenamiento; el artículo 8 le da facultades para clausurar establecimientos no autorizados; el artículo 9 impide que un local de apuestas quede junto a escuelas o centros de trabajo; el artículo 10 reparte tareas con estados y municipios.

El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos fue reformado el 16 de noviembre de 2023 y ahí está el artículo que más pesa en esta página. El artículo 2 dice que la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista está prohibida. Es una regla de cierre, no de apertura: lo que no aparece listado, no se puede hacer. El artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario.

La palabra correcta es “permiso”, no “licencia”. En otros mercados se habla de licencia y el término se importa por costumbre, pero en México quien opera lo hace bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación, tramitado por medio de la Dirección General de Juegos y Sorteos. La distinción no es purismo: una licencia se otorga a quien la pide, un permiso se otorga a un permisionario concreto, en un plazo concreto, para una actividad concreta.

Los tipos de permiso que importan al jugador son dos, según el artículo 28: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos no son transferibles, según el artículo 31, y quien opera apuestas remotas debe presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir una fianza.

Esa lista de obligaciones es el mejor argumento a favor del operador con permiso y conviene leerla despacio. Cuentas auditadas significa que alguien revisa los números. Fianza significa que hay un respaldo si la empresa se cae. Reporte de operaciones sospechosas significa que hay un canal con la Unidad de Inteligencia Financiera.

Ninguna ley mexicana menciona las apuestas en línea. La práctica reportada es que un sitio digital no puede tener permiso propio: queda amarrado al permiso de un titular autorizado con presencia física, y muchas marcas extranjeras usan a un permisionario local. Un permisionario puede operar varias marcas a la vez. Esa estructura explica casi todo lo raro que el lector encuentra al leer pies de página.

La SEGOB tampoco entrega cifras ordenadas al público. La Dirección General de Juegos y Sorteos debería publicar un listado de sitios autorizados; el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre reportes: 136 en una versión, entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otra. Por eso es difícil presentar un número exacto de operadores o validar cada número de permiso como confirmado oficialmente, al no existir una fuente única y pública que los consolide.

La reforma que el mercado espera tampoco ha cambiado nada todavía. La SEGOB terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 —reportado el 13 de octubre de 2026— y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa que derogaría la ley y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, pero es una propuesta y nada más. Cualquier texto que hoy prometa “nueva ley de apuestas en línea” está vendiendo una carpeta, no un artículo.

De qué se puede y de qué no responde la ley, mercado por mercado

Esta es la parte útil para elegir. Las apuestas deportivas están permitidas solo por medio del permiso de un permisionario de la SEGOB. Sobre el resto el reglamento leído guarda silencio, y el silencio se traduce en riesgo.

Las apuestas en vivo no tienen artículo propio. Los deportes virtuales tampoco. Los esports tampoco. Los tipos de apuesta no aparecen enumerados. Que no aparezca una prohibición específica no equivale a un permiso específico, porque el artículo 2 del reglamento funciona al revés: lo no previsto está prohibido. La respuesta honesta ante la pregunta “¿puedo apostar en vivo con un operador con permiso?” es que la estructura de permisos lo cubre y el detalle no está reglado.

Las apuestas mutuas y las carreras de caballos sí están reguladas, en hipódromos, galgódromos y frontones, con la figura del cruce de apuestas. Los menores de edad no pueden participar en un cruce de apuestas en ningún caso, según el artículo 5 del reglamento.

Una bolsa de apuestas, donde los apostadores se cruzan entre sí en lugar de contra la casa, no tiene disposición aplicable. Esta página no afirma que exista una en México. No la habría.

Tampoco apareció un catálogo de eventos restringidos —liga de menores, divisiones inferiores— en los artículos leídos. Y la Lotería Nacional queda fuera del reglamento por su artículo 1, que excluye expresamente los sorteos de esa institución. Son dos mundos separados con dos autoridades separadas; mezclarlos en una comparación de momios es un error de categoría.

La conclusión para quien está eligiendo: si el operador tiene permiso, la actividad central —apuestas deportivas— tiene un marco. Si el operador no lo tiene, no hay marco, y la pregunta deja de ser qué permite la ley y pasa a ser qué respaldo existe cuando algo salga mal.

Publicidad, bonos y lo que se quedó en iniciativa

Sobre publicidad no se encontró artículo federal en los textos del reglamento leídos. Los reportes de horarios restringidos de transmisión, después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00, describen iniciativas, no ley vigente. Las propuestas que limitan influencer y deportistas, que prohíben la publicidad en transmisiones deportivas o que prohíben los bonos de bienvenida no son ley. Ninguna.

Ese detalle tiene una consecuencia concreta para el lector. Cuando una promoción se anuncia a toda hora en televisión abierta, no existe una norma federal que la esté limitando, y tampoco una que obligue a explicarla mejor. El control sobre el texto de un bono es, hoy, el contrato del operador. Hay que leerlo ahí.

Lo que sí cambió de hecho fue el diseño de las promociones. Tras el aumento del IEPS, los operadores rediseñaron los bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Ninguna norma de bonos lo ordenó. Lo ordenó la aritmética.

Edad, identidad y la verificación que la ley no numera

El reglamento, en su artículo 5, excluye a los menores de edad de las áreas de apuestas de los establecimientos y del cruce de apuestas, pero no fija ninguna cifra. Las marcas escriben 18+ en sus propias fichas y pies de página. Una edad mínima legal para el juego no está establecida más allá de esa exclusión.

Sobre verificación de identidad el marco es indirecto y real. Los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque la actividad de juegos con apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley contra el lavado de dinero. Los documentos exigidos no están establecidos en un artículo.

Esa es la razón por la que una casa de apuestas con permiso pide acta, identificación oficial y comprobante de domicilio, y la razón por la que no puede permitirse una caja anónima. El costo de cumplir recae en el operador; el costo de someterse recae en el jugador.

Reglas estatales, impuestos y quién retiene

El impuesto federal al operador es el IEPS de la Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B): 50 % sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado en el Diario Oficial del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026. Antes era 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en casos graves de incumplimiento, según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.

La base del impuesto no está establecida. El texto leído dice “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, y esta página no escribe “50 % de lo apostado” ni “de los ingresos brutos”. Un lector que vea esas dos frases en un mismo artículo está frente a dos supuestos distintos presentados como uno.

Los estados también cobran. La Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados. Las tasas varían y por eso una comparación entre plazas exige mirar la ficha de cada operador, no un promedio nacional.

Del lado del jugador el tratamiento está en la Ley del ISR, artículos 137 y 138. Los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera 6 %. Esa retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración que debe presentar cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita.

La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre premios, cerca de 7 % en total según un reporte secundario. Los premios superiores a $600,000 MXN al año deben reportarse en la declaración anual, también según reporte secundario. Y hay un punto que esta página no resuelve: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido. La posición correcta ahí es consulta a un contador o asesor fiscal, no una promesa leída en un foro.

Bloqueos, amparos y por qué esta página pone fechas

El artículo 2 del reglamento prohíbe lo no expresamente previsto y el artículo 8 de la ley de 1947 faculta a la SEGOB para clausurar establecimientos no autorizados. La SEGOB reforzó su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, aunque una base legal para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA no está establecida.

Los hechos de 2025 y 2026, con fecha porque sin fecha no significan nada. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, ambas de Ganador Azteca del Grupo Salinas, quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano, según una sola fuente. Cerca de 20 casinos físicos fueron clausurados en 2026.

El estado es inestable, y por eso esta página solo lo describe con su fecha y nunca como abierto o cerrado hoy. Un lector que lea “bet365 ya volvió” o “bet365 cerró para siempre” está leyendo un resumen que perdió la fecha en el camino.

La comparación honesta cabe en dos frases. Una marca con permiso aporta un recinto legal mexicano, un permiso de la SEGOB, controles de identidad y lavado de dinero y un CFDI de retenciones. Una marca extranjera no aporta nada de eso, y el saldo depositado en un operador bloqueado puede quedar congelado. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos. Y una cosa es idéntica en los dos casos: en ninguno hay un registro nacional de autoexclusión al que el jugador pueda apuntarse.

No está establecida una multa ni un delito para el jugador que apuesta en un sitio sin permiso, y esta página no afirma ni una sanción ni una exención. Lo que está claro es dónde queda el dinero cuando algo se atora.

Lo que protege al jugador: prevención, salvaguarda y protección real

La protección más citada en México es la que no existe. No hay un registro nacional de autoexclusión. No se encontró un límite de depósito ni de pérdida establecido en ley, ni una figura de cuenta temporal. Cualquier texto que prometa “autoexclusión nacional” está describiendo una iniciativa o una función interna de una app.

Lo que sí existe es un conjunto de herramientas voluntarias que cada casa lista en su propia ficha, y ahí el lector tiene material para comparar de verdad.

La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es una ficha breve y dice tres cosas que importan: quién autoriza, quién puede jugar y cómo se sale. La política de cierre de cuenta es la parte que la mayoría ignora hasta que la necesita, y en un mercado sin registro nacional es la única salida ordenada que un jugador tiene por escrito.

El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Es el mínimo, y este mercado se mueve en el mínimo.

Pausas, límites de depósito y autoexclusión son las herramientas que las marcas listan en sus propias entradas de la App Store. Nada de eso es obligatorio por artículo, y esa es exactamente la razón por la que conviene revisar cuáles tiene cada operador antes de depositar y no después. En una casa sin esas herramientas, el único límite es la fuerza de voluntad, y la fuerza de voluntad no es una función de producto.

Tres preguntas concretas que el lector puede hacerse frente a la pantalla de registro, y que no dependen de ninguna ley. ¿La app tiene límite de depósito configurable por el usuario? ¿Existe un botón de pausa o de exclusión temporal, y por cuánto tiempo? ¿La política de cierre de cuenta explica qué pasa con el saldo y en cuánto tiempo se devuelve?

Si la respuesta a las tres es no, el jugador está eligiendo una casa que le cobra el margen y no le ofrece la salida. Y si está en una operación sin permiso, ni siquiera hay una autoridad mexicana a la que reclamar la salida.

La verificación de identidad no es un obstáculo: es el mecanismo

Hay una queja constante contra las casas con permiso, y es que tardan más en dejar entrar. La queja es comprensible y la explicación es sencilla.

Un operador con permiso es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero. Debe verificar a su cliente y reportar operaciones relevantes a la UIF y al SAT. Ese trámite, que el jugador vive como una traba, es el mismo trámite que impide que la cuenta se use como caja de tránsito de dinero de origen desconocido. Las casas que no lo hacen no son más rápidas: son más frágiles.

El detalle práctico: los retiros van a una cuenta a nombre del jugador. Eso significa que un retiro no puede ir a la cuenta de otra persona, y que el nombre del registro tiene que coincidir con el del banco. Quien abra una cuenta con datos prestados va a descubrirlo en el momento más incómodo, con saldo ya ganado y sin poder cobrarlo.

Blockchain, pseudonimato y monedero: lo que la criptomoneda cambia de verdad

Vale precisar qué aporta una criptomoneda y qué no, porque el mercado vende las dos cosas como una sola y no lo son.

La cadena es pública. Cualquiera puede leer las transacciones y sus direcciones. Lo que no lleva es identidad: por eso se habla de pseudonimato y no de anonimato. Un envío no dice quién lo hizo; dice que esa dirección firmó ese movimiento. Si en algún punto esa dirección se conecta con un nombre —un retiro a un exchange que sí verifica, una compra con tarjeta, un formulario—, el historial queda vinculado hacia atrás.

De ahí salen tres consecuencias que pesan en la decisión.

El monedero, y quién tiene las llaves, es lo que decide si el dinero está a tu nombre o solo en tus manos. Un monedero en un exchange no es lo mismo que uno propio: en el primero hay un intermediario con reglas, congelamientos y verificaciones, aunque el activo sea una criptomoneda. Es el mismo problema del operador con permiso, con otro nombre.

La volatilidad entre el depósito y el cobro existe y no se puede eliminar con eficiencia operativa. Un jugador que gane un boleto y tarde dos días en retirar puede descubrir que el movimiento del activo se comió la ganancia o la duplicó. Eso no es margen de la casa; es el activo.

Y la irreversibilidad. Una transacción confirmada no se deshace. Un jugador que envía fondos a un operador que luego bloquea la cuenta no tiene una institución que revierta el cargo, porque nunca hubo institución. El contraste con el operador con permiso es directo: ahí la defensa está en la cuenta a nombre del jugador, el CFDI y la autoridad.

A esto conviene sumar lo que se dijo en la sección sobre el permiso de la Secretaría de Gobernación: los métodos que las casas con permiso enumeran en sus propias listas son tarjetas, transferencia SPEI, voucher en OXXO y monederos electrónicos. Ninguna de esas listas menciona criptomonedas. No hay una casa con permiso que esté cobrando bitcoin a la entrada, y quien afirme lo contrario tendría que mostrar la ficha.

La conclusión de este bloque es la del encabezado de la página, y conviene decirla sin rodeos: en México la criptomoneda y el permiso van por caminos separados. La criptomoneda pertenece hoy a una zona sin permiso, y el permiso pertenece a una zona en pesos. Elegir implica saber qué se resigna en cada lado.

Cuáles son las rutas disponibles: evaluación y criterios con los que se compara

Nueve marcas con presencia reportada en México, ordenadas como se presentan más abajo. Elige el momio, el depósito mínimo y la herramienta de juego responsable que necesites, no la lista.

Antes de las marcas, los criterios con los que se las juzga, porque una tabla sin criterio es un catálogo.

El primero es el estado del permiso y de dónde sale la afirmación. La Dirección General de Juegos y Sorteos no entrega hoy un listado abierto, y varios números de permiso se contradicen entre las compilaciones que los recogen. Cuando los números se contradicen, esta página no imprime ninguno.

El segundo es quién es el permisionario. La mayoría de los lectores salta esta línea y es la línea que más pesa: el permiso está a nombre de una persona moral que puede no llamarse como la marca, y una misma permisionaria puede operar varias marcas a la vez.

El tercero es lo que la marca dice de sí misma en el campo donde se discute esta página. La ficha de una app y el pie de página de un sitio son declaraciones de la propia casa, y ahí es donde se ve si menciona criptomonedas, qué métodos cobra y desde qué monto. Si un campo no aparece, queda abierto; el lector lo revisa en el programa de apuestas antes de depositar.

El cuarto es la salida: cómo se retira, a nombre de quién va el dinero y qué herramientas de juego responsable lista la marca.

1. Betway: el permiso con número más limpio de la lista

El permiso de esta marca es el que aparece con un número sin contradicción en las compilaciones consultadas: permiso de la SEGOB con número 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, así que el dato se escribe por lo que esa fuente declara y sin confirmación oficial.

El nombre del titular es la parte más informativa del expediente. Un permiso a nombre de una empresa de frontón describe con precisión cómo funciona el mercado mexicano: el permiso nació en un recinto físico y la operación digital se cuelga de ahí. No es un defecto. Es la única estructura que la ley de 1947 y su reglamento permiten.

Lo que esta marca no resuelve es el tema de la página. Ni su listado de métodos ni su pie de página mencionan una criptomoneda, y no hay razón para suponer lo contrario en un permisionario cuyo respaldo es un recinto autorizado. Quien busque cripto en Betway no la va a encontrar, y el número de permiso limpio no compensa esa ausencia: son dos cosas distintas.

El veredicto es el más sencillo de los nueve. Para quien quiere un permiso cuyo número no tenga asterisco y no le importa pagar en pesos, esta es una de las rutas más ordenadas. Para quien quiere pagar en bitcoin, no hay nada que ver aquí.

2. Betcris: la marca que hace convivir dos jurisdicciones

Betcris es la única de las nueve con un segundo expediente relevante, y ese expediente está en su propio pie de página. El sitio declara un permiso de la SEGOB a nombre de Producciones Móviles, y además presenta una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta, MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. La empresa del sitio figura como TV Global Enterprises Ltd.

El número de permiso mexicano no se imprime aquí, y no por descuido. El número que aparece en el pie del propio sitio y el que figura en la tabla de la compilación difieren, y cuando las fuentes se contradicen esta página no elige una. Lo que sí queda claro es quién es el permisionario: Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018.

Para el lector esto describe una marca con dos estructuras legales superpuestas, lo cual es común en el mercado y explica por qué dos páginas pueden citar números distintos sin que ninguna esté mintiendo. El lado maltés es el que responde ante una autoridad europea; el lado mexicano es el que le da recinto local.

El veredicto: la doble estructura es el punto, no la criptomoneda. Quien quiera un operador que además rinda cuentas ante un regulador extranjero tiene aquí un caso distinto al del resto de la lista. El lector que busque cripto tendrá que preguntar en el programa de apuestas y no en la portada.

3. Caliente: el permiso que la propia marca publica en su pie de página

Caliente es la marca que muestra su permiso en el lugar donde se puede verificar: el pie de página del sitio declara el permiso de la SEGOB DGG/SP/404/97, presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación. La operación del sitio corresponde a Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., del Grupo Caliente.

Aquí el dato no viene de una compilación ajena sino de la casa misma, y esa diferencia tiene valor en un mercado donde la lista oficial no abre. No convierte el número en confirmado oficialmente, pero sí facilita la verificación directa por parte del lector. Sí cambia el lugar donde el lector puede comprobarlo.

La marca también tiene un expediente que va más allá del sitio. La ficha de la app “Caliente Deportes” en la App Store de México la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., en versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, y el pie de página de la página principal indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable.

Lo que no aparece en ninguna de esas dos superficies es una criptomoneda. Ni en el pie ni en la ficha de la app.

El veredicto se apoya en el detalle del pie de página, no en el tamaño de la marca. Un operador que publica su permiso donde cualquiera lo ve, y que enlaza juego responsable desde el pie, le da al lector dos cosas que puede usar sin llamar a nadie. La criptomoneda sigue sin estar, como en todas las demás.

4. 1xBet: marca internacional, permiso mexicano y una discrepancia en el nombre

El motivo por el que esta marca está en la lista es la discrepancia, y merece explicarse porque es el tipo de cosa que el lector no ve.

La compilación consultada atribuye a 1xBet un permiso de la SEGOB con número DGJS/0002/2020, a nombre de Entretenimientos Naturales, según un portal especializado, que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. Al mismo tiempo, la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado.

Dos nombres para una marca no son automáticamente un problema. Un operador puede operar mediante una sociedad tecnológica, una licencia de marca o un acuerdo con el permisionario, y eso se resuelve en el contrato, no en la ficha de la tienda de aplicaciones. Pero en un mercado donde ni el dominio ni el listado oficial pudieron confirmarse en la consulta, la discrepancia es el dato que importa.

Para el lector que compara rutas, esta marca representa la ruta de la operación internacional con respaldo local reportado. No es la más transparente de las nueve en cuanto a quién responde legalmente, y ese es un costo real cuando el jugador necesita reclamar.

El veredicto: si tu prioridad es una marca con catálogo amplio y no te importa verificar quién es quién detrás del nombre comercial, esta ruta existe. Si tu prioridad es saber a quién le reclamas, la discrepancia entre el titular del permiso y la empresa que firma la app se pone delante de todo lo demás.

5. Codere: la ficha que dice cómo se cierra la cuenta

El expediente de esta marca es doble en número y explícito en obligaciones. Los permisos de la SEGOB son DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V., según un portal especializado, con la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos inaccesible.

Lo que la distingue en esta comparación es que su ficha de aplicación declara tres cosas juntas: que opera con permiso de la SEGOB, que el uso está limitado a mayores de 18 años y que incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. La política de cierre de cuenta es lo raro de encontrar y es lo que un lector necesita cuando quiere salir con el saldo a salvo.

Ninguna de esas tres declaraciones menciona una criptomoneda, y no hay ninguna razón para esperar que lo haga: una casa cuya ficha arranca diciendo quién la autoriza no está en el negocio de la caja anónima.

El veredicto se apoya en las políticas de cierre de cuenta, no en el 18+ ni en el permiso. En un país donde no hay registro nacional de autoexclusión, una casa que documenta cómo se cierra una cuenta le da al jugador algo que ninguna campaña de bono sustituye.

6. Playdoit: permiso con titular identificable y perfil discreto

El permiso de Playdoit aparece como DGAJS/SCEVF/P-02/2005, a nombre de Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx, otra vez con la lista oficial fuera de alcance.

Ese formato de número tiene su propia lectura. La estructura DGAJS/SCEVF corresponde a un tipo de permiso antiguo, con una nomenclatura administrativa distinta a la de los permisos más recientes. Un número que arrastra esa forma sugiere un expediente de larga data heredado por la operación digital, que es justo el mecanismo que el reglamento describe para marcas que se cuelgan de un permisionario con presencia física.

La marca tiene el perfil más callado de la lista: un permiso, un titular identificable y poco ruido alrededor.

Sobre el tema de esta página, ni su pie de página ni su listado de métodos mencionan criptomonedas. Si lo que buscas es pagar en una cadena pública, la respuesta estándar del mercado se repite.

El veredicto: es una ruta de perfil bajo para quien prioriza un titular identificable sobre el catálogo de promociones. En un mercado donde varias marcas compiten por quién grita más fuerte su bono, una casa que no grita tiene al menos el mérito de la legibilidad.

7. Novibet: permiso reciente, marca de operación internacional

Novibet es una de las marcas que entró al mercado mexicano con un permiso de la generación nueva. El número reportado es DGJS/DCRCA/1121/2020, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx, y otra vez sin confirmación oficial.

El código DCRCA en el número cuenta una historia distinta a la de los permisos con nomenclatura antigua: describe una dirección administrativa que aparece en los expedientes más recientes. Para el lector, la diferencia práctica está en la fecha. Un permiso tramitado en 2020 pertenece a una operación diseñada cuando el mercado digital ya era el centro del negocio, no un apéndice del salón.

El nombre del titular apunta a una frontera, y eso también es típico: varias sociedades permisionarias se constituyeron en plazas del norte por razones de licencia y de operación. No dice nada malo de la marca. Dice cómo está armado el mercado.

Lo que la marca no aporta al tema de esta página es cualquier mención de criptomonedas en las superficies revisadas. El perfil es el de una casa de apuestas con permiso, catálogo internacional y cobro en pesos.

El veredicto: una ruta razonable para quien quiera un expediente reciente y una marca con operación en varios países. El detalle a vigilar es el mismo de todas: el nombre comercial no es el nombre del permisionario, y el dinero se retira a una cuenta a tu nombre.

8. Strendus: varios permisos y una titularidad que las fuentes no cierran

Strendus aparece con tres números de permiso: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, con Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads como titular, porque las compilaciones difieren entre sí.

Tres números para una marca pueden indicar una operación que creció por etapas: cada permiso cubre una actividad o una modalidad distinta, y el conjunto describe una casa que fue sumando autorizaciones. También puede indicar simplemente que las fuentes recogen números de expedientes distintos del mismo grupo. Sin la lista oficial abierta, el lector no puede distinguir un caso del otro, y esta página no lo finge.

Ese es el punto que hace útil a esta marca en la comparación. Es el ejemplo más claro de por qué la verificación de permisos en México exige paciencia: no hay un solo número limpio y la titularidad no está cerrada por las fuentes.

El veredicto: una ruta que exige al lector hacer una llamada o abrir el pie de página por su cuenta. Quien no quiera hacer ese trabajo tiene otras ocho opciones; quien lo haga tendrá una idea más precisa del mercado que cualquier lista publicada.

9. Pickwin: el caso donde el número prestado explica todo

Pickwin cierra la lista con el expediente más instructivo de los nueve. El titular reportado es Producciones Móviles S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora, y el número de permiso no se imprime aquí porque las fuentes se contradicen entre sí: el número que da una compilación es el mismo que aparece en el pie de página de Betcris para Producciones Móviles.

Esa coincidencia no es un error de escritura. Es la demostración más limpia de cómo funciona la ley mexicana. Un permisionario puede operar varias marcas, de modo que dos casas de apuestas distintas pueden estar colgando del mismo permiso sin que ninguna esté operando de manera irregular. El permiso es del permisionario; la marca es una capa comercial encima.

Para el lector que compara rutas, el mensaje es directo. Si dos marcas comparten permisionario, compartirán también la estructura de cumplimiento, los controles de identidad y probablemente el tratamiento fiscal del premio. Elegir entre ambas por el número de permiso es elegir entre la misma cosa dos veces.

El veredicto: la coincidencia con Betcris es el dato que decide. Quien busque dos respaldos legales distintos en estas dos marcas no los va a encontrar, y quien entienda que el permiso es del permisionario ya sabe más del mercado mexicano que la mayoría de las listas que circulan.

Panorama de las nueve rutas

Marca Estado del permiso de la SEGOB según la fuente citada Lo que la propia marca dice sobre el tema de esta página
Betway Permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.; sin confirmación oficial Su listado de métodos de pago no menciona ninguna criptomoneda
Betcris Permiso a nombre de Producciones Móviles; número no impreso porque el pie del sitio y la compilación difieren; además, licencia maltesa MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026 No declara un método de pago con criptomonedas en el pie de página de su sitio
Caliente Permiso DGG/SP/404/97 declarado en el pie de página de caliente.mx; Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V.; sin confirmación oficial Ni el pie de página ni la ficha de la app mencionan criptomonedas
1xBet Permiso DGJS/0002/2020, según un portal especializado; titular Entretenimientos Naturales; la App Store lista la app bajo 1XCorp N.V.; ni el dominio ni la lista oficial pudieron confirmarse Su listado de métodos no incluye criptomonedas
Codere Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según un portal especializado; Libros Foráneos S.A. de C.V.; sin confirmación oficial Su ficha declara permiso de la SEGOB, uso solo para mayores de 18 años, avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta; sin mención de criptomonedas
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; Eventos Festivos de México; sin confirmación oficial No declara métodos de pago con criptomonedas en su propio listado
Novibet Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; sin confirmación oficial No menciona criptomonedas entre sus métodos de pago
Strendus Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según compilación; sin confirmación oficial Su listado de métodos no nombra ninguna criptomoneda
Pickwin Permiso a nombre de Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora; número no impreso porque las fuentes se contradicen No declara un método de pago con criptomonedas

La columna de la derecha es la que decide esta página, y hay que leerla con cuidado porque dice dos cosas a la vez. Dice que ninguna de las nueve declara criptomonedas entre sus métodos, lo cual responde la pregunta central. Y dice que la comparación en ese campo no distingue entre ellas: en esta materia las nueve están en el mismo lugar, y quien elija entre ellas tendrá que hacerlo por otra cosa.

La columna izquierda es la que distingue, y también hay que leerla con cuidado. Hay un permiso con número limpio, un permiso que la propia marca publica, dos casos donde el número no se imprime porque las fuentes se contradicen y cinco números que provienen de compilaciones con la lista oficial fuera de alcance. Ese reparto no es un defecto de esta página: es la fotografía del registro mexicano hoy.

Donde el dato se detiene, la decisión se mueve. Si el lector no puede verificar un número de permiso, lo que sí puede verificar es el pie de página de la marca, la ficha de la app y el contrato del bono. Es poco glamoroso y es lo que hay.

Preguntas frecuentes sobre apuestas deportivas y criptomonedas en México

¿Se puede pagar con criptomonedas en una casa de apuestas con permiso en México?

Con lo que las marcas publican, no. Las listas de métodos de pago de los operadores con permiso de la SEGOB nombran tarjetas, transferencia SPEI, vouchers en tiendas como OXXO y monederos electrónicos, y ninguna de esas listas menciona criptomonedas. Un sitio que reciba cripto de jugadores en México sin permiso pertenece a la zona sin protección legal descrita más arriba.

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

El listado público de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está disponible de forma abierta, así que el primer lugar es el pie de página del propio sitio y la ficha de su aplicación, donde la mayoría declara su permiso y su titular. Después, verifica que el nombre que aparece ahí sea el del permisionario y no solo el de la marca comercial.

¿Por qué una casa de apuestas pide identificación y verificación de identidad?

Porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero y el operador debe verificar a su cliente y reportar operaciones relevantes a la UIF y al SAT. Además, los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, así que el nombre del registro tiene que coincidir con el del banco. Sin verificación, el retiro se complica.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

No hay límite establecido por ley. Las pausas, los límites de depósito y la autoexclusión son herramientas voluntarias que cada marca lista en su propia ficha de aplicación, y no todas las ofrecen igual. Conviene revisarlas en la configuración de la cuenta antes de depositar, porque después de una racha mala es tarde para buscar un botón de pausa.

¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?

No aportan recinto legal mexicano, permiso de la SEGOB, controles de identidad y lavado de dinero ni CFDI de retenciones, y el saldo depositado en un operador bloqueado puede quedar congelado. Las licencias de Curazao no son permisos mexicanos. No está establecida una multa ni un delito para el jugador, y esta página no promete ninguna de las dos cosas.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Sí, los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera 6 %. La Ciudad de México aplica 6 % estatal, cerca de 7 % en total. El tratamiento de premios de sitios sin permiso no está establecido: consulta a un contador.

Qué camino conviene según qué jugador quiere apostar

La respuesta a la pregunta del título es que no hay una sola ruta buena, y por eso el trabajo de esta página no era elegir por el lector sino mostrarle qué resigna en cada lado.

Si el jugador quiere pagar en pesos, tener un permiso vigente detrás, controles de identidad que protegen su propio saldo y un CFDI de retenciones que le sirva para su declaración, la ruta existe y está en las marcas con permiso de la SEGOB. Ahí el costo es la verificación y el margen del mercado, y el beneficio es un recinto legal al que reclamar. La herramienta de juego responsable disponible varía de marca en marca, y con nueve opciones no hay razón para aceptar una que no la liste.

Si el jugador quiere mover fondos con una criptomoneda, lo que tiene hoy en México es una operación que ninguna casa con permiso declara cobrar. Eso lo coloca fuera del recinto descrito en la sección sobre el permiso de la Secretaría de Gobernación, con el saldo expuesto a un bloqueo y sin una autoridad mexicana que atienda el reclamo. No es una advertencia moral sobre bitcoin; es la consecuencia de un mercado que aún no tiene marco digital.

Para el jugador que busca, sobre todo, precio, la comparación se juega en el margen. Un margen del 5 % sobre un mercado devuelve 95 centavos por peso apostado, y la diferencia entre dos casas ronda unas décimas que en un solo boleto no se ven y en cien boletos sí. Un bono de bienvenida visto solo por su cifra grande es una promesa que se paga con el rollover, y el rollover se cobra en margen.

Para el jugador que quiere salir rápido, el dato que importa no es el depósito sino el retiro: a nombre de quién va, con qué comprobante y qué tan claro está el procedimiento. La política de cierre de cuenta que una marca documenta vale más que cualquier promesa de rapidez.

Para el jugador que apuesta poco o de a poco, el límite de depósito configurable es la función que le da control, y solo algunas marcas la listan. Ahí está la diferencia práctica entre un operador que entiende la herramienta y uno que la pone en una nota al pie.

Y para nadie de los anteriores, la conclusión sigue siendo la misma en los nueve casos. El margen se cobra en todas las casas por igual, con permiso o sin él. Lo que cambia es qué hay al otro lado cuando algo sale mal, y en eso la ruta con permiso no tiene competencia en México.

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