Aplicaciones para apostar en México: qué dice cada ficha, qué dice el permiso y qué no dice nadie
Datos actualizados a noviembre 5, 2026 y verificados contra las fichas de la App Store de México, los pies de página de las propias casas de apuestas y el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos vigente.
Hay una escena que se repite: alguien va en el camión, saca el celular, abre la tienda de aplicaciones, escribe “apostar” y baja la primera que aparece con cuatro estrellas y medio. Diez minutos después tiene una cuenta, un depósito y un boleto. Lo que nunca vio en esos diez minutos es que la app que bajó puede estar publicada por una sociedad que no es la titular del permiso con el que opera en México, que su ficha dice 17+ sin decir “a partir de” y que la descripción exige 18. Tampoco vio que existe más de un camino para apostar desde el teléfono —app nativa, sitio móvil, marca local con permiso, marca extranjera sin él— y que esos caminos no cuestan lo mismo ni protegen igual.
Aquí no hay códigos promocionales ni promesas de premios. Tampoco hay un pronóstico: nadie sabe quién gana un partido y quien te lo venda te está vendiendo otra cosa. Lo que sigue es lo que cada ficha declara, qué respaldo legal hay detrás —y hasta dónde llega ese respaldo—, qué herramientas de control trae cada app, cómo se ve el mercado desde un teléfono con datos prestados y cuál de estos nueve caminos conviene a cada tipo de apostador. En México el vocabulario es local: el momio, no la cuota; el boleto, no el cupón europeo; el parlay, que también se dice combinada.
Dispositivo, pantalla y navegador: cómo se llega a una apuesta desde el celular
El teléfono dejó de ser el canal secundario. Es el canal. Y eso cambia tres cosas de arranque: dónde vive la apuesta (una app instalada o una pestaña del navegador), cuánto pesa el archivo que te bajas y qué se pierde cuando la conexión se cae a mitad de un partido.
Una app nativa se instala una vez, guarda la sesión, manda avisos —un gol, un momio que se movió, un boleto que se resolvió— y en general responde más rápido al toque. Ocupa espacio, pide actualizaciones y, en el caso de las casas con permiso mexicano, pasa por la revisión de Apple antes de estar en la tienda: eso hace que la ficha sea un documento con fecha, versión y editorial, y una fecha en una ficha sirve para algo. La ficha de Strendus, por ejemplo, trae su versión 2.0.39 del 1 de octubre de 2026 y salió al aire en octubre de 2023. La de Playdoit publica la 1.31.0 del 22 de octubre de 2026, con lanzamiento en agosto de 2021. Ninguna de las dos es una app abandonada.
El sitio móvil, en cambio, no pide nada: ni espacio, ni actualización, ni sistema operativo reciente. Se abre en el navegador del celular y ahí está el mismo programa de apuestas. Es el camino del que presta el teléfono, del que no quiere dejar sesión abierta en un aparato compartido y del que solo apuesta dos veces al año. Su costo es la fricción: cada visita te pide entrar de nuevo, y un partido en vivo con el señal celular a media barra no perdona esa fricción. En apuestas en vivo, la pestaña que se recarga sola tres segundos después del gol ya perdió el momio que buscabas.
La mayoría de las marcas serias juega a los dos bandos: app para el usuario frecuente, web móvil para el esporádico. Las apps que el apostador mexicano encuentra en la App Store de México llevan años ahí. Caliente Deportes trae la versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026; Codere está publicada desde enero de 2017; Betway desde septiembre de 2014. Ese detalle —antigüedad de la ficha, no años de la marca— es lo que un apostador puede comprobar por su cuenta antes de bajar nada, y vale más que cualquier reseña de blog. Una app que en la tienda lleva doce años es una app que alguien ha estado recompilando y subiendo cada mes desde entonces.
Hay dos datos de tienda que a mí me parecen los más útiles y los menos citados. El primero: las apps de casas de apuestas aparecen con clasificación de edad 17+ en la App Store, aunque sus propias descripciones dicen que solo pueden utilizarlas mayores de 18 años. La tienda clasifica el contenido; la casa clasifica al cliente. Ninguna de las dos clasificaciones es la ley.
El segundo: la calificación con número de valoraciones dice menos de lo que parece. La app de bet365 tiene 4.82 de calificación con 73,429 valoraciones en la App Store de México, y la de Playdoit tiene 4.86 con 130,876 valoraciones, ambas medidas el 28 de octubre de 2026. Playdoit gana por cuatro centésimas y casi duplica el volumen de votos. ¿Significa que una es mejor? Significa que una tiene más usuarios calificando. En una tienda donde buena parte de las reseñas se escriben el día del registro, y donde un usuario enfadado puntúa con una estrella y un usuario contento no puntúa nunca, cuatro centésimas son ruido. El número que sí importa es el otro: 130,876 personas distintas se tomaron la molestia de calificar. Eso es una comunidad, no una campaña.
Un tercer detalle que casi nadie mira: la editorial de la ficha. Cada app de la App Store mexicana declara quién la publica, y ese nombre a veces no es el del titular del permiso que las compilaciones atribuyen a la marca. Es información de primera mano, puesta ahí por quien sube el archivo, y conviene leerla antes del depósito y no después.
Lo fundamental: qué es apostar en una app y qué estás pagando cuando apuestas
Antes de comparar fichas conviene tener claro qué se está comprando. Una apuesta deportiva es un contrato: tú pones una cantidad, la casa fija un momio, y el boleto paga según lo que ocurra en la cancha. El momio es el precio de ese contrato, y como todo precio, lleva un margen dentro. No es un secreto: es aritmética.

El margen de la casa, o su inverso que es el porcentaje de pago, se ve en cualquier mercado con dos o tres resultados. Suma las probabilidades implícitas de cada momio —una dividida entre el momio— y lo que sobra por encima de uno es lo que la casa se queda. Si un mercado paga el 95 % de todo lo apostado, el margen es 5 %. Ese cinco por ciento no aparece en ninguna ficha de tienda ni en ninguna publicidad, y sin embargo está en cada boleto que compres, ganes o pierdas. Es el precio de entrada al juego, y por eso este texto vuelve a él cada vez que una oferta suena demasiado buena.
Un boleto sencillo paga poco y se entiende: pones 100 pesos a un momio de 1.90 y, si acierta, vuelven 190 —cien de tu bolsillo y noventa de ganancia—. Un parlay, o combinada, multiplica los momios de cada selección y con eso multiplica el pago, pero también multiplica la exigencia: los aciertos que necesitas ya no se suman, se encadenan. Cuatro selecciones a 1.90 dan un momio cercano a 13, y también dan una probabilidad de acertar bastante menor que la de acertar una sola. El pago grande es el pago de la dificultad, no un regalo.
Hay una tercera pieza que el apostador mexicano conoce de sobra y que se llama retiro anticipado, o cash out. Es la opción de cerrar el boleto antes de que el evento termine, cobrando lo que la casa valore en ese momento. Suena a control y, en parte, lo es: si tu equipo va ganando y el momio se movió a tu favor, puedes asegurar algo de la ganancia en lugar de esperar el silbatazo. Lo que cuesta es un precio: la casa te ofrece ese cierre con su propio margen, y cuanto más cerca esté el final del partido, más se cierra la oferta hacia el valor matemático del boleto. No es una herramienta neutral; es otro mercado, con otro margen.
Después está el asunto de la lógica de la oferta. En México se usan dos palabras que se confunden todo el tiempo: requisitos de apuesta, o rollover, y apuesta gratis. Si un bono te da mil pesos de saldo, casi nunca tienes mil pesos libres. Tienes mil pesos que tienes que apostar varias veces —sin retirar nada y muchas veces solo en momios por encima de un mínimo— antes de que se conviertan en saldo retirable. Una apuesta gratis es distinta: no es dinero, es un boleto; si gana, lo que vuelve suele ser la ganancia y no el importe del boleto. Por eso una “apuesta gratis de 500 pesos” nunca vale quinientos pesos. Vale aproximadamente lo que pague un boleto ganador con ese importe, descontando que el importe del boleto no vuelve y descontando el margen del mercado donde lo juegues.
Una casa de apuestas no gana porque el apostador sea tonto. Gana porque su precio está construido con un margen, y porque todo lo demás —bonos, momios mejorados, apuestas gratis semanales— se paga con ese mismo margen. Un apostador informado no se vuelve invulnerable por saber esto; simplemente deja de creer que el bono es un regalo y empieza a tratarlo por lo que es: un contrato con condiciones, algunas de las cuales se cobran.
Normativa: quién autoriza, quién supervisa y qué dice la ley mexicana sobre apostar en línea
Aquí está el punto que más incomoda a todo el mundo. México no tiene una licencia de apuestas en línea, y no tiene una ley que regule específicamente el internet. La autoridad es la Secretaría de Gobernación (SEGOB), y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos (DGJS) es la que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos, y la que lleva los procedimientos de sanción. La palabra correcta es permiso, no licencia. En este mercado se pide un permiso, se otorga un permiso y un permisionario es su titular.

El marco es viejo y corto. La Ley Federal de Juegos y Sorteos se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947 y prohíbe los juegos de azar y las apuestas en el territorio nacional, salvo los que estén expresamente autorizados. La SEGOB otorga esos permisos e inspecciona (artículo 7), puede cerrar los establecimientos no autorizados (artículo 8), ningún local puede quedar cerca de escuelas o centros de trabajo (artículo 9), y las entidades y los municipios colaboran (artículo 10). El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, cubre la autorización, el control y la vigilancia de los juegos con apuestas y sorteos —excepto los de la Lotería Nacional— con jurisdicción federal (artículo 1); su artículo 2 dispone que toda actividad de apuestas o sorteos que no esté expresamente prevista queda prohibida; y su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario.
Los tipos de permiso que importan aquí son dos: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos (artículo 28). Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para la operación de apuestas remotas. Los permisos no son transferibles (artículo 31). Y quien opera apuestas remotas debe presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, mantener un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir una fianza (artículo 29).
Ahí está el hueco: ninguna ley mexicana menciona las apuestas en línea. Lo que ocurre en la práctica es que un sitio web no puede tener una licencia digital propia y suelta, sino que va colgado del permiso de un titular autorizado con presencia física, y muchas marcas extranjeras operan en México con un permisionario local. Hay casos en los que un mismo permisionario administra varias marcas. Conviene leer el Reglamento con esa lente: el legislador de 1947 no pensó en el celular, y el reformador de 2023 prefirió prohibir todo lo no previsto antes que inventar un régimen digital.
El otro hueco es la verificación, y este sí le toca al lector. No hay una lista oficial de permisos que se haya podido consultar: la DGJS publica —o debería publicar— un PDF de sitios autorizados, el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y las cifras que circulan sobre cuántos sitios de apuestas operan en México se contradicen entre sí (un reporte cuenta 136, otro calcula entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx). Por eso ningún número de permiso se puede dar aquí como oficial.
Y por eso la forma honesta de decirlo es “según la fuente X, no confirmado oficialmente”. Los números que las marcas y las compilaciones muestran son estos: Caliente exhibe el DGG/SP/404/97 en el pie de página de su propio sitio; Codere aparece en casas de apuestas legales con el DGJS/1018/2015 y el DGJS/234/2019; Strendus, en casas de apuestas legales, con el DGJS/075/2018, el DGJS/2801/2021 y el DGJS/DCRCA/2321/2021; Novibet, en la misma compilación, con el DGJS/DCRCA/1121/2020; Playdoit con el DGAJS/SCEVF/P-02/2005; Betway con el 4184; y 1xBet con el DGJS/0002/2020, aunque la compilación que lo publica no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. Betcris y Pickwin quedaron fuera de esa lista por un motivo distinto y más interesante: los números se contradicen. El número que una compilación le da a Pickwin es el mismo que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles, lo cual no prueba nada pero sí advierte que las tablas de terceros se copian entre sí.
Los titulares que las fuentes atribuyen a cada marca son otro dato de lectura útil: Producciones Móviles en Betcris y Pickwin —esta última junto con Unocapali La Paz Operadora—, Espectáculos Deportivos Frontón México en Betway, Libros Foráneos (Codere México) en Codere, Entretenimientos Naturales en 1xBet, Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) en Caliente, Comercial de Juegos de la Frontera en Novibet, Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads en Strendus —aquí las compilaciones discrepan— y Eventos Festivos de México en Playdoit. Y el detalle que rompe la comodidad: la app de 1xBet figura en la App Store de México a nombre de 1XCorp N.V., una sociedad distinta de la titular que indican las compilaciones. Quien desarrolla la app y quien es titular del permiso no siempre son la misma persona jurídica, y eso también se lee en la ficha antes de bajar nada.
La reforma que aún no existe y las restricciones de eventos
La SEGOB terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 —reportado el 13 de octubre de 2026— y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa para derogar la ley que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión. Es una propuesta, no un texto vigente, y cualquiera que te la venda como regla del mercado te está vendiendo ruido.
Sobre qué se puede apostar: las apuestas deportivas solo son posibles a través del permiso de la SEGOB de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los distintos tipos de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento revisados. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones, con el “cruce de apuestas”: los menores nunca pueden participar (artículo 5). No se encontró ninguna disposición sobre una bolsa de apuestas entre usuarios, y no hay base para decir que exista una en México. Tampoco aparecieron restricciones especiales para eventos de menores o ligas inferiores. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.
Edad, identidad y control del jugador
El Reglamento (artículo 5) prohíbe a los menores entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y tomar parte en el “cruce de apuestas”, pero no fija un número. Las marcas escriben 18+ en sus propias fichas y pies de página, y una edad mínima legal para el juego no está establecida como cifra en la norma. Los operadores verifican la identidad de sus usuarios y reportan las operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado; los documentos que exigen no están fijados en la ley.
No existe un registro nacional de autoexclusión. Las herramientas que sí existen —descansos, límites de depósito, autoexclusión voluntaria— son internas de cada marca y aparecen porque cada marca las lista en su ficha. Tampoco se encontró un límite legal de depósito o de pérdida, ni una cuenta temporal. En cuanto a la publicidad, un reporte secundario dice que los anuncios exhiben la clave del permiso y avisos de juego responsable; ningún artículo federal de publicidad apareció en los textos del Reglamento revisados.
Después del alza del IEPS, la publicidad y los bonos
Aquí hay que separar tres cosas que la conversación pública mezcla: lo que es ley, lo que es iniciativa y lo que es reporte. Es ley el IEPS de la Ley del IEPS artículo 2, fracción II, inciso B), de 50 % sobre los juegos con apuestas y sorteos que necesitan permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado en el DOF del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026 (antes 30 %). El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la LIEPS, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave (artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la LIVA). La base no está establecida: el texto revisado dice solo “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, y no hay base para escribir “50 % de lo apostado” ni “de los ingresos brutos”. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.
Y son iniciativa, no ley, los reportes sobre horarios de transmisión (después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00), las propuestas para limitar a influencers y deportistas, la prohibición de anuncios en transmisiones deportivas y la prohibición de bonos de bienvenida. Nada de eso es norma hoy.
Lo que sí ocurrió tras el alza del IEPS es que los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Eso explica por qué las ofertas de este año se parecen entre sí más que las del año pasado: cuando el costo fiscal sube, la generosidad se reacomoda. Un bon0 de bienvenida es, entre otras cosas, una partida presupuestal.
Prevención: las herramientas que cada app dice tener y el registro que no existe
Cada operador en México resuelve el juego responsable como quiere, porque no hay una regla federal que le diga cómo. Eso convierte este apartado en un ejercicio de lectura comparativa: no se trata de ver quién “se preocupa más”, sino de ver qué pone cada app dentro de la pantalla y cuánto tarda un apostador en encontrarlo.
De las apps que se revisan aquí, tres listan herramientas concretas. La ficha de bet365 enumera descansos, límites de depósito, pausas obligatorias y autoexclusión. La app de BetMéxico —publicada por Desarrollos Especializados y Digitales— ofrece límites de pérdida, descansos y autoexclusión. La ficha de Codere México dice que limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. En los tres casos se trata de lo que la propia ficha declara, ni más ni menos.
Una distinción técnica que vale la pena hacer, porque se confunde todo el tiempo: un límite de depósito frena cuánto dinero entra a la cuenta. Un límite de pérdida —o de pérdida acumulada— frena cuánto puedes perder en un periodo. No son lo mismo y no protegen igual. El primero te obliga a ir a la tienda de conveniencia y meter efectivo por el OXXO, que es la forma más lenta de recargar y por eso la más eficaz cuando alguien quiere parar. El segundo es más difícil de implementar por parte del operador, porque exige calcular la posición del usuario en tiempo real, y por eso aparece menos en las fichas. Un apostador que solo tiene límite de depósito está frenando la velocidad, no el daño. Un apostador con límite de pérdida está frenando el daño.
Las pausas obligatorias y la autoexclusión van todavía más lejos en un sentido y menos en otro. Son contundentes: te sacan del juego por un tiempo. Pero son voluntarias y operan solo dentro de la casa que las activó. México no tiene un registro nacional de autoexclusión, así que la exclusión que firmaste en una marca no te sigue a la de junto. Es una puerta que se cierra en una habitación, no en la casa. Y esa diferencia se vuelve crítica justo en el escenario en el que un apostador necesita ayuda: el que ya tiene cuentas en tres o cuatro marcas por razones de momio.
Existen además dos capas de identidad que conviene tener presentes, porque no son herramientas de juego responsable pero terminan funcionando como frenos. La primera es la verificación de identidad, o KYC: las casas con permiso mexicano piden documentos y los reportes antilavado de operaciones relevantes van a la UIF y al SAT. La segunda es que los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, lo cual cierra la puerta a retirar en cuentas ajenas. Ninguna de las dos es un control de gasto, pero las dos implican que el apostador es una persona identificada y no un usuario anónimo, y eso cambia la relación con la casa.
El consejo práctico que sale de todo esto es sencillo y no depende de ninguna marca: antes de hacer el depósito, entra a la sección de juego responsable de la app que elegiste y mira qué ofrece. Búscala en los ajustes, no en el menú principal, porque ahí es donde suele estar enterrada. Fija primero la cifra que puedes perder sin que se mueva nada en tu semana, y ponla como límite de pérdida si la app lo tiene. Si solo tiene límite de depósito, ponlo de todos modos, pero ten claro que cubre un flanco y no los dos. Y no asumas que la autoexclusión te cubre en todas partes, porque no existe un registro nacional que la haga valer entre marcas.
En cuanto al terreno donde eso importa, la casa de apuestas con permiso mexicano tiene algo que una marca sin permiso no tiene: alguien con nombre y domicilio a quien reclamar, un permiso de la SEGOB, controles de identidad y lavado, y el comprobante fiscal de las retenciones cuando un premio queda gravado. Una marca sin permiso en México no aporta nada de eso, y además un saldo en un operador bloqueado puede congelarse. Eso no es un escenario hipotético en este mercado. El apostador que se excede, en cualquiera de los dos mundos, no tiene un registro nacional de autoexclusión que lo sostenga.
Clasificación del panorama: qué permisos, qué fichas y qué compara esta lista
Antes de la tabla, conviene decir qué mide y qué no. Mide dos cosas: el estado del permiso tal como lo declaran las fuentes citadas —el pie de página de la marca o la compilación que lo publica, siempre con la etiqueta de no confirmado oficialmente— y lo que la propia ficha de la app dice sobre este tema. Nada más. No mide calidad del momio, no mide velocidad de pago y no mide atención al cliente.
El orden en que aparecen es el mismo en el que se revisan una por una abajo, y ese orden no es un ranking. Es consecuencia de los datos: la tabla no establece una marca mejor que otra, porque la mayoría de los datos que un ranking usaría —margen real de cada mercado, tiempo real de retiro, profundidad del catálogo— no están publicados por ninguna de estas casas de manera comparable. Este mercado tiene una lista oficial de permisos que no se puede abrir y una docena de tablas de terceros que se copian entre sí.
| Casa de apuestas | Estado del permiso de SEGOB según la fuente citada | Lo que la propia ficha de la App Store declara en este punto |
|---|---|---|
| Betcris | permiso de SEGOB de su permisionario; número no publicado — el del pie de página de la marca y el de la tabla del titular difieren | publicado por TV Global Enterprises Ltd., en la App Store de México desde julio de 2018 |
| Betway | permiso de SEGOB 4184, según casas de apuestas legales, no confirmado oficialmente | publicado por Digital Outsource International Limited, en la App Store desde septiembre de 2014 |
| Codere | permiso de SEGOB DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según casas de apuestas legales, no confirmado oficialmente | publicado por Codere Newco, S.A.U., en la App Store de México desde enero de 2017 |
| 1xBet | permiso de SEGOB DGJS/0002/2020, según casas de apuestas legales, no confirmado oficialmente | publicado por 1XCorp N.V., sociedad distinta de la titular que indican las compilaciones |
| Caliente | permiso de SEGOB DGG/SP/404/97, exhibido en el pie de página del propio sitio, no confirmado oficialmente | publicado por Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026 |
| Novibet | permiso de SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020, según casas de apuestas legales, no confirmado oficialmente | publicado por Logflex MT Limited, versión 4.30.0 del 14 de octubre de 2026 |
| Pickwin | permiso de SEGOB de su permisionario; número no publicado — las fuentes se contradicen entre sí | publicado por PWTEC, S.A.P.I. de C.V., en la App Store de México desde agosto de 2018 |
| Strendus | permiso de SEGOB DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casas de apuestas legales, no confirmado oficialmente | publicado por NEW ADS S.A. DE C.V., en la App Store de México desde octubre de 2023 |
| Playdoit | permiso de SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casas de apuestas legales, no confirmado oficialmente | publicado por Atracciones America S.A. de C.V., versión 1.31.0 del 22 de octubre de 2026 |
Los dos permisos que no llevan número en la tabla son los dos casos donde las compilaciones se pisan. En Betcris, el número que aparece en el pie de página de la marca está a nombre de Producciones Móviles, y el que da la tabla del titular es otro. En Pickwin, el número que da una compilación es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Cuando dos tablas de terceros se contradicen y una de las dos copió a la otra, la cifra deja de ser información y se convierte en rumor con formato. Preferí dejarla fuera antes que imprimir un número que el lector no podría usar para nada.
La segunda columna también tiene su trampa y hay que decirla. El editor de la ficha de la App Store no es el titular del permiso, y en el caso de 1xBet ni siquiera coincide con la sociedad que las compilaciones señalan como titular. Eso no prueba irregularidad: prueba que la cadena entre el permiso y la app pasa por varias manos, y que quien la sostiene ante Apple es una empresa, mientras el permiso está a nombre de otra. Si a un apostador le importa el respaldo legal, el nombre del editor es el eslabón que puede leer de primera mano, sin depender de ninguna compilación.
Caliente Deportes, permiso DGG/SP/404/97 y un catálogo que se juega casi todo en casa
Caliente saca su número de permiso en el pie de página de su propio sitio, y eso ya lo pone por delante de las marcas cuya cifra solo existe en tablas ajenas. La app, publicada por Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., va en la versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026. Es un permiso DGG/SP/404/97, es decir, un acto administrativo de los años noventa sobre un producto que hoy vive en un teléfono.
Lo que la ficha ofrece es un catálogo amplio y doméstico: transmisión en vivo, creador de apuestas con el nombre “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, solo para mayores de 18 años. La transmisión en vivo dentro de la app es el detalle que más cambia la experiencia en México, porque ahorra la doble pantalla —streaming en un aparato, boleto en el otro— y con eso reduce el riesgo de apostar a ciegas. El creador de apuestas apunta a otra cosa: al apostador que no le gusta el catálogo como se lo dan y quiere armar su propia combinación.
El costo está en el otro lado. Una casa con permiso de la casa matriz, con marca local fuerte y con operación integrada tiende a ofrecer la comodidad por encima del precio, y el precio es el momio. No hay aquí una cifra de margen que se pueda publicar, y no voy a inventarla. Lo que sí se puede decir es que el atractivo de Caliente no es competir por el mejor precio del mercado sino por la experiencia completa: el mismo lugar donde apuestas es el que te transmite, el que te da los retiros y el que te ofrece el evento virtual un martes por la noche sin partidos serios.
Veredicto: es la app del apostador que quiere una sola puerta. Si vas a apostar una vez por semana, valoras ver el partido dentro de la misma aplicación y prefieres la marca que lleva más tiempo en el mercado mexicano, Caliente cumple con el catálogo más completo del grupo. Si tu objetivo es raspar cada décima de momio, la integración no te la va a dar, porque la comodidad se paga dentro del precio.
Codere: bono de hasta 7,000 MXN, más de 30 deportes y el artículo que quita el “casi”
Codere es la marca con el dato más grande del bloque: su ficha anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 pesos y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Ese “hasta” hace todo el trabajo de la frase, y conviene desarmarlo. Un bono de bienvenida con tope es una escalera: cuánto te dan depende de cuánto deposites, y la oferta máxima se alcanza con el depósito máximo. El apostador que deposita 500 pesos no está en la escalera del tope. Está en el primer escalón, con las mismas condiciones de rollover que el que deposita la cifra grande.
En producto, la ficha declara más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. El paquete de métodos de pago es el que de verdad importa aquí: tarjeta, SPEI y OXXO cubren los tres caminos reales del apostador mexicano —el que tiene cuenta bancaria y quiere rapidez, el que quiere una transferencia sin comisión y el que prefiere meter efectivo en la tienda de la esquina. La ficha también dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta; el permiso DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 aparece según casas de apuestas legales, sin confirmación oficial.
Hay un punto que casi nunca se menciona y que en México pesa: el cash out, o retiro anticipado, no es una función que todas las casas tengan activa en todos los mercados. Cuando está, suele estar disponible en los partidos con más volumen. Un apostador que toma decisiones de compra basándose en esa función está comprando algo que puede encontrarse apagado justo en el partido que le interesaba.
Veredicto: si tu cálculo es que el bono compensa el momio, esta es una de las dos ofertas del grupo con cifra grande y con las formas de depósito más flexibles; si tu cálculo es que el rollover se come lo que el bono promete, el catálogo de más de 30 deportes con estadísticas en vivo vale por sí mismo, sin el bono.
Betway: 2,000 eventos por semana, momios “Super” y “Ultra”, y un club que reparte todas las semanas
Betway llega con más de 2,000 eventos por semana en su ficha, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. La app la publica Digital Outsource International Limited y está en la App Store de México desde septiembre de 2014: doce años de ficha continua, que es mucho en un mercado donde las marcas entran y salen.
Ese club de apuestas gratis semanales es el rasgo que más la separa de las demás. Frente al bono de bienvenida único, un club entrega valor repartido: premia la recurrencia, no el primer depósito. Para el apostador que ya apostó alguna vez y no busca un bono de arranque, esa estructura puede rendir más, siempre que el uso sea constante. Y otra vez el mismo matiz de siempre: una apuesta gratis no es dinero. Si gana, normalmente vuelve la ganancia y no el importe del boleto, así que su valor real es bastante menor que el número que se anuncia.
Los momios “Super” y “Ultra” son un caso interesante de nomenclatura. En México hay dos escuelas de momio —el americano y el europeo o decimal— y un operador con marca internacional suele recurrir a etiquetas de marca en lugar de explicar el tipo. Si el momio que te muestran va con signo (+150) es americano; si va con decimal (2.50) es europeo. La misma apuesta tiene un solo pago posible, así que la única pregunta relevante es cuál de las dos presentaciones te resulta más fácil de convertir mentalmente a pesos.
El permiso que figura en la tabla es el 4184, según casas de apuestas legales, no confirmado oficialmente, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular según las fuentes. Es la misma estructura que en el resto: marca internacional, permisionario local, número en una compilación.
Veredicto: la antigüedad de la ficha y el club semanal la sitúan como una opción de largo plazo y no de arranque; quien apueste con regularidad y no quiera la complicación de un rollover grande encontrará aquí una oferta menos contundente y bastante menos atada.
1xBet: permiso DGJS/0002/2020, un editor distinto y el punto donde la cadena se enreda
1xBet entra en esta lista con el dato más incómodo de todos, y por eso importa. La compilación casas de apuestas legales le atribuye el permiso DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales, pero esa misma compilación no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. Y en la App Store de México la app figura a nombre de 1XCorp N.V., una sociedad distinta de la titular que indican las compilaciones.
Eso no es un detalle administrativo menor: es el único caso del grupo donde el nombre que publica la app y el nombre que la fuente señala como titular del permiso son empresas diferentes, y donde la propia fuente de la cifra desconfía de dos de sus propios elementos. Para un apostador que quiere saber a quién le está entregando su dinero y a quién podría reclamarle, la cadena tiene un eslabón que no cierra. La ficha, eso sí, está viva: la versión 259.0 es del 14 de octubre de 2026 y la app se publicó en junio de 2014.
De las nueve marcas de este bloque, es la única que un lector prudente debería verificar por su cuenta antes de depositar: el pie de página del sitio, la razón social que aparece en la App Store y el nombre del permisionario en la documentación de la cuenta. Si los tres coinciden, la duda se disuelve. Si no coinciden, la duda no la disuelve nadie más y el apostador tiene que decidir con lo que ve.
Veredicto: hay muchas marcas en México con fichas impecables y permisos verificables y esta no es una de ellas; el catálogo y la antigüedad no compensan que la identidad del titular y la del editor de la app no coincidan, y ese es exactamente el tipo de dato que un lector debe poder comprobar antes, no después.
Novibet: permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 y una app que no presume el paquete completo
Novibet es la marca discreta del grupo. La compilación casas de apuestas legales le atribuye el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, no confirmado oficialmente, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular según las fuentes. La app la publica Logflex MT Limited y su versión 4.30.0 es del 14 de octubre de 2026, es decir, está al día.
Lo que la ficha no dice es tan relevante como lo que dice. No aparece aquí la lista de deportes, ni la lista de métodos de pago, ni una cifra de bono. Hay marcas que llenan su descripción de tienda con cuarenta viñetas y hay marcas que la dejan escueta. La escueta puede significar dos cosas opuestas: que no tiene nada que presumir, o que no está gastando presupuesto en la vitrina. Un apostador no puede distinguirlas leyendo la tienda, y ahí es donde conviene abrir la app, entrar a la sección de ayuda y al catálogo de depósitos antes de poner dinero.
El número DGJS/DCRCA/1121/2020 pertenece a una serie de permisos distinta de la que aparece en Caliente, Playdoit o Codere. Es un detalle que ningún apostador necesita descifrar para apostar, pero que sí es un recordatorio de algo más grande: en México los permisos corresponden a tipos y periodos administrativos distintos, los emite una dirección con criterios que cambian con las administraciones, y no son transferibles. Un permiso viejo y un permiso reciente no son la misma clase de papel.
Veredicto: es la opción para quien ya conoce el mercado y prefiere revisar el catálogo por dentro antes de creer una descripción de tienda; no hay aquí una vitrina que haga el trabajo, así que la decisión se toma abriendo la app y mirando.
Pickwin: desde agosto de 2018 y un número de permiso que nadie decide cuál es
Pickwin es una marca mexicana con app publicada por PWTEC, S.A.P.I. de C.V., en la App Store de México desde agosto de 2018, con la versión 1.0.137 del 28 de septiembre de 2026. Como titular del permiso las fuentes señalan a Producciones Móviles S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora. El número de permiso no aparece en la tabla porque las fuentes se contradicen.
Y la contradicción tiene nombre y apellido: el número que una compilación le da a Pickwin es el mismo que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles. Como el titular es la misma sociedad en los dos casos, la coincidencia no prueba que a Pickwin le corresponda ese número ni prueba que no se lo corresponda. Lo que prueba es que un permisionario puede administrar más de una marca, cosa que este mercado admite, y que las tablas de terceros no distinguen entre “el permiso del permisionario” y “el permiso de la marca”.
Para el apostador esto tiene una lectura práctica. Si lo que te importa es que haya un permisionario identificable detrás de la operación antes que un número exacto, Pickwin lo tiene: PWTEC publica la app y Producciones Móviles figura como titular en las fuentes. Si lo que te importa es el número exacto, aquí no lo vas a encontrar y conviene preguntar directamente a la casa por su permiso y por el nombre del permisionario. La app, por lo demás, lleva ocho años en la tienda, que es el indicador más honesto de continuidad que existe para una marca que no gasta en publicidad.
Veredicto: es una app de continuidad silenciosa, con un permisionario identificable y un número que las compilaciones no han logrado unificar; quien prefiera ver la documentación con sus propios ojos antes de depositar encontrará una cadena corta y razonablemente clara, y quien necesite la cifra impresa tendrá que pedirla.
Strendus: cinco años de ficha, tres números de permiso y una marca con dos apellidos
Strendus se publica en la App Store de México desde octubre de 2023 y su versión 2.0.39 es del 1 de octubre de 2026, tres años en la tienda. Como titular, las compilaciones discrepan entre Atracciones y Emociones Vallarta y New Ads; la app la publica NEW ADS S.A. DE C.V. Los números de permiso, según casas de apuestas legales y sin confirmación oficial, son tres: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021.
Tres números para una marca es un dato que merece una frase. En un régimen donde los permisos no son transferibles y corresponden a tipos y periodos distintos, una marca con tres números está colgada de una estructura de permisos, no de uno solo. Eso no es irregular en México; es la consecuencia de un marco donde el permiso se otorga a tipos específicos y no simplemente a “una casa de apuestas”. Lo que significa para el apostador es que su cuenta depende de varios papeles encadenados.
El nombre de la app mezcla casino y deportes desde el título: “Strendus casino y sportsbook”. Eso vale la pena subrayarlo porque en México el casino y las apuestas son productos distintos, con reglas distintas y con topes distintos, y este texto habla de apuestas deportivas. Un apostador que entra por el casino y sale con un boleto deportivo —o al revés— está mezclando dos mundos que la ley mexicana trata por separado.
Veredicto: es la opción más reciente del grupo y la de estructura de permisos más enredada; funciona para quien busque una marca nueva en el mercado y no le pese que su respaldo se apoye en más de un permiso encadenado, y no es la marca a elegir para quien quiera explicar en una frase quién le responde.
Playdoit: 4.86 con 130,876 valoraciones y una base que el apostador mexicano ya probó
Playdoit tiene el número más difícil de discutir del grupo, aunque no el que la publicidad destacaría. Su app califica 4.86 con 130,876 valoraciones en la App Store de México, medida el 28 de octubre de 2026. Si se compara con la app de bet365 —4.82 con 73,429 valoraciones, del mismo día— Playdoit gana por cuatro centésimas y casi duplica el volumen de votos. Ese es el punto: no las cuatro centésimas, sino el volumen. Casi el doble de personas calificando sugiere una base de usuarios más grande o más participativa, y ninguna de las dos cosas es mala señal.
La ficha la publica Atracciones America S.A. de C.V., la app salió en agosto de 2021 y la versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026. El permiso que reporta la tabla es el DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casas de apuestas legales, no confirmado oficialmente, con Eventos Festivos de México como titular según las fuentes. La nomenclatura del año 2005 la distingue del resto: es una clave de otro periodo administrativo, y el prefijo SCEVF la separa de las series DGJS que aparecen en otras marcas.
Un detalle del ciclo de versiones: la 1.31.0 con fecha del 22 de octubre de 2026 indica una app que se recompila con frecuencia. En apuestas eso se traduce en correcciones de momios, en la pestaña de apuestas en vivo y en la estabilidad general, que es lo que un apostador nota solo cuando falla.
Veredicto: la base de usuarios y la frecuencia de actualización son los dos activos concretos de esta app; si te importa meterte a un lugar donde ya hay mucha gente apostando y donde la app se actualiza cada pocas semanas, está aquí, y si te importa el respaldo del permiso conviene revisar el pie de página y la documentación de la cuenta porque la cifra solo vive en una compilación.
Betcris: parlay del mismo juego, retiros rápidos y un permiso sin número publicado
Betcris es la marca con el paquete de producto más explícito del grupo. Su ficha destaca el parlay del mismo juego —Same Game Parlay, o la combinación de varias selecciones de un solo partido—, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. La app la publica TV Global Enterprises Ltd., salió en julio de 2018, su versión 3.2.1 es del 28 de septiembre de 2026 y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras.
Ese último dato merece atención. Una app que opera en seis países concentra su modelo de riesgo y su dinero en una estructura regional, no en México. Eso explica dos cosas a la vez: por qué tiene un catálogo de producto tan completo —apuestas a jugadores, parlay del mismo juego, retiro anticipado—, porque esos son los productos que un apostador de varios mercados demanda, y por qué el permiso mexicano es el de un permisionario local mientras el editor de la app es otra sociedad.
El parlay del mismo juego es la función que más cambia el tipo de apuesta frente a una combinada clásica. En la combinada tradicional, las selecciones vienen de partidos distintos y por eso son eventos independientes. En el parlay del mismo juego, las selecciones vienen de un solo encuentro y están correlacionadas: si escoges que gane el equipo local y que haya más de dos goles, los dos resultados no son independientes y el momio que la casa ofrece ya incorpora esa correlación. Es una cuestión de precio, no de magia. El pago será el que corresponda a la probabilidad conjunta de un guion concreto, no el producto simple de los momios sueltos.
El permiso es el otro caso de la tabla sin número: el pie de página de la marca muestra uno a nombre de Producciones Móviles y la tabla del titular da otro. Que el permisionario sea el mismo que aparece detrás de Pickwin refuerza la idea de que en México una sociedad suele sostener varias marcas.
Veredicto: es la app de producto más surtido del bloque y también la de estructura regional más ancha; quien apueste a jugadores o quiera combinar un partido completo en un solo boleto encontrará aquí funciones que las marcas puramente locales no ofrecen, y quien quiera leer un número de permiso claro tendrá que pedírselo a la casa, porque en la vitrina no está.
BetMéxico: el catálogo local y las tres herramientas de control
BetMéxico cierra la lista como el caso opuesto al de Betcris en casi todo. Su app la publica Desarrollos Especializados y Digitales, S.A. de C.V., y su ficha declara un catálogo concentrado: ligas europeas de futbol, Liga MX y deportes de Estados Unidos. No promete cobertura global ni promete todos los mercados del mundo; promete lo que el apostador mexicano de a pie mira.
Junto con ese catálogo, la ficha ofrece límites de pérdida, descansos y autoexclusión. Es una de las tres apps de este grupo que listan herramientas concretas de juego responsable, y la única que declara un límite de pérdida explícitamente. Eso la pone por encima de las que solo ofrecen límite de depósito, porque el límite de pérdida es la herramienta que ataca el daño y no la velocidad, y porque las pausas obligatorias añaden una fricción que un apostador agradece justo cuando ya no puede pedirla por su cuenta.
Ese tipo de catálogo tiene una consecuencia práctica que va más allá de la oferta: pocas ligas significa menos partidos con mercado abierto a las tres de la mañana, menos tentación de apostar por apostar y, si la app está bien hecha, momios menos volátiles en los partidos que sí cubre porque el volumen se concentra. Para el apostador que llega al celular sin un plan —ese que quiere ver “si hay algo”— un catálogo corto es un freno de mano y no una carencia.
Veredicto: el catálogo local y el límite de pérdida apuntan al mismo tipo de apostador —el que sigue la Liga MX y los deportes de Estados Unidos y no quiere una app con quinientas ligas que no va a tocar— y esa concentración, junto con el freno de las herramientas de control, es la razón más sólida para elegirla sobre una marca con catálogo global.
Betano y bet365: las marcas bloqueadas que la App Store sigue publicando
Dos marcas que la tabla no incluye merecen un apartado propio, porque un apostador las va a encontrar en la tienda y va a suponer que están operando. Betano seguía publicada y actualizada el 27 de octubre de 2026 en la App Store de México aunque la marca está bloqueada desde noviembre de 2025. Y bet365 es la app con la calificación que este texto ya citó, y también está en el grupo de marcas bloqueadas.
El origen del bloqueo es administrativo y sigue cambiando. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y en ese movimiento quedaron deshabilitadas bet365 y Betano, de Ganador Azteca (Grupo Salinas). En diciembre de 2025 un Tribunal Colegiado solo les permitió publicar contenido informativo lícito y sin relación con las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. Y el 23 de octubre de 2026, un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano, según una sola fuente reportada.
Por eso el estado de estas dos marcas se escribe con fecha y nunca como abiertas o cerradas hoy. Esta semana pueden estar congeladas y la próxima en amparo. Lo que un apostador debe retener es el efecto práctico y no la cronología: una app publicada en la tienda y una marca habilitada para operar no son lo mismo, y un saldo en un operador bloqueado puede congelarse. La ficha de la tienda no te va a avisar.
Los dos impuestos y la letra chica del boleto
Cuando un premio mexicano se cobra, pasa por dos manos antes de llegar a la tuya en algunos casos: el SAT y, si aplica, la autoridad estatal. Es el terreno donde la conversación pública dice más tontería por minuto, así que vale precisarlo en dos planos, sin dar asesoría fiscal a nadie.
El del operador. La Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 % los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos. Esa tasa está reformada en el Diario Oficial de la Federación del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026; antes era de 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero que no tienen establecimiento en México, con obligaciones de la LIEPS y bloqueo temporal del servicio digital en casos de incumplimiento grave, conforme a los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA. Y una advertencia que se salta casi todo el mundo: la base del impuesto no está establecida en el texto revisado, que solo dice “valor de la actividad”, mientras la prensa escribe “monto total apostado”. No hay base para escribir “50 % de lo apostado” ni “de los ingresos brutos”, y quien te lo afirme con esa precisión no lo sacó del artículo.
El del jugador. La Ley del ISR, artículos 137 y 138, establece que los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente son ingresos. Quien paga retiene 1 % cuando la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no rebasa el 6 %, y 21 % cuando el impuesto local sí rebasa ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración exigida cuando está obligada a ello; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, que en reportes secundarios da alrededor de 7 % en total. Los premios superiores a 600,000 pesos en un año se reportan en la declaración anual, también según reportes secundarios. Y el detalle que más se pasa por alto: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido; para eso, consulta a un contador o asesor fiscal y no a una reseña de internet.
Los operadores emiten un CFDI de retenciones por los premios gravados, y eso es lo que convierte este asunto fiscal en algo que el apostador puede verificar: si ganas y te retienen, debes recibir el comprobante. Si no lo recibes, algo se saltó.
Preguntas frecuentes sobre aplicaciones para apostar
¿Cómo distingo si la casa con la que quiero apostar tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?
No hay una lista oficial de permisos que puedas abrir hoy, así que la comprobación se hace por capas. Mira el pie de página del propio sitio de la casa: algunas marcas exhiben ahí su clave de permiso y el nombre del permisionario. Después revisa la App Store de México, donde la ficha indica la sociedad que publica la app. Y si los dos nombres no coinciden, pregunta a la casa por su permiso antes del depósito.
Si apuesto 500 pesos a un momio de 1.90, ¿cuánto me regresan y cuánto es ganancia?
El momio decimal es el factor de pago. Quinientos pesos por 1.90 devuelven 950 pesos, de los cuales 450 son ganancia y 500 son tuyos de vuelta. En apuesta sencilla esa relación no cambia. En cambio, si combinas varias selecciones en un parlay, los momios se multiplican y el pago sube, pero también sube el número de aciertos que necesitas.
¿Cómo se ve el margen de la casa dentro de los momios que me ofrecen?
Convierte cada momio en probabilidad implícita: uno dividido entre el momio. En un partido de tres resultados, suma esas tres probabilidades; lo que pasa de uno es el margen. Si la suma da 1.05, el mercado paga alrededor del 95 % de lo apostado y la casa retiene cerca del 5 %. Ese margen está en cada boleto, y es el precio real de apostar.
¿Dónde pongo un límite de depósito o de pérdida en una app de apuestas?
En la sección de juego responsable de la app, casi siempre dentro de los ajustes de la cuenta y no en el menú principal. No todas las aplicaciones ofrecen las mismas herramientas: algunas listan límites de depósito y descansos, otras añaden límite de pérdida y autoexclusión. Son controles internos de cada marca, así que el límite que fijes en una casa no aplica en las demás.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
Sí, los premios de juegos con apuestas autorizados legalmente son ingresos para la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % si la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no rebasa el 6 %, y 21 % si lo rebasa. La Ciudad de México grava 6 % los premios, que en total ronda el 7 %. La casa debe entregarte el CFDI de retenciones.
¿Qué me puede pasar si apuesto en una casa que no tiene permiso en México?
No existe una sanción ni una exención establecida para el jugador que apuesta en un sitio sin permiso, y el tratamiento fiscal de esos premios tampoco está establecido. El riesgo realista está en el saldo: un operador bloqueado puede congelar cuentas, como ocurrió desde noviembre de 2025, y esa marca no tiene permiso mexicano, ni controles de identidad y lavado, ni comprobante de retenciones. Y no hay un registro nacional de autoexclusión que te cubra.
¿La clasificación de edad de la app me dice quién puede apostar?
No. Las apps de casas de apuestas aparecen con clasificación 17+ en la App Store, mientras sus propias descripciones dicen que solo pueden utilizarlas mayores de 18 años. La clasificación de la tienda describe el contenido, no la capacidad legal. La edad mínima del apostador en México la fijan las marcas en 18+, y no hay una cifra establecida en la norma.
¿Puedo usar la app de una marca bloqueada para retirar lo que tengo adentro?
Eso depende del estado de la marca en ese momento y de si hay un amparo vigente, y por eso no se puede responder con un sí o un no. Lo que se sabe es que una app puede seguir publicada y actualizada en la App Store mientras la marca está bloqueada, y que un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado. Revisa tu saldo y retira antes de que el estado cambie, no después.
Al final, la decisión no se toma en la tienda de aplicaciones. Se toma unas horas después, cuando abres la app por segunda vez y el bono ya está ahí con sus requisitos de apuesta escritos en un lugar que no vas a leer. Lo que este recorrido deja claro es que el camino con permiso mexicano y el camino sin él no cuestan lo mismo ni prometen lo mismo, y que dentro del primer grupo las diferencias entre las nueve marcas se reducen casi todas a lo mismo: cuánto producto trae la app, cuánto tiempo lleva funcionando y qué tan fácil es averiguar quién responde por ella. Elige la que te deje responder esa última pregunta sin rodeos, y ponle un límite de pérdida antes del primer boleto.
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