Apuestas deportivas en línea en México: entre el permiso de la SEGOB y el bloqueo que llega sin avisar

Updated noviembre 2026
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Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día

Datos actualizados al noviembre 5, 2026, con los registros y avisos de permiso verificados contra la Secretaría de Gobernación y el Diario Oficial de la Federación.

La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

México nunca escribió una ley de apuestas por internet. Escribió una de 1947, cuando el juego a distancia más sofisticado era el teléfono de la esquina, y encima levantó un reglamento que prohíbe todo lo que no menciona expresamente. En ese hueco funciona hoy un mercado entero. Las plataformas que un mexicano abre en el celular no tienen licencia digital propia: se cobijan detrás del permiso de un permisionario que ya operaba un salón físico, un hipódromo o un frontón, y ese detalle decide casi todo lo que sigue —cómo se verifica el permiso de una casa, por qué la palabra correcta es “permiso” y no “licencia”, por qué a un operador le bastan 25 líneas de reglamento para sostener una app con más de treinta deportes.

Las opciones que un apostador mexicano tiene delante, en cambio, no son un menú de precios. Son caminos con reglas distintas. Un operador que opera con permiso de la Secretaría de Gobernación entrega una sede legal mexicana, controles de identidad, reportes a la Unidad de Inteligencia Financiera y un CFDI de retenciones cuando el premio tributa. Un operador sin permiso entrega un saldo en una cuenta que puede congelarse, y a veces lo hace. Entre esos dos extremos hay grados, y el trabajo de estas líneas es separarlos sin adornos.

Normativa: permiso, ley de 1947 y el reglamento que manda sobre todo

La autoridad es la Secretaría de Gobernación, que administra la ley a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos. El reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 lo dice con una claridad rara en este sector: en su artículo 2, la actividad de apuestas y sorteos no prevista de forma expresa está prohibida. Ahí está el resorte de todo. Un permisionario no recibe autorización porque su modelo sea nuevo y prometedor; recibe autorización para lo que el reglamento ya contemplaba, y para nada más.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 (congelamiento de cuentas de la UIF).

La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe en el país los juegos con apuesta y las apuestas, y abre una única excepción: las que estén expresamente autorizadas. La misma ley le da a la Secretaría de Gobernación la facultad de otorgar permisos e inspeccionar (artículo 7) y de clausurar establecimientos no autorizados (artículo 8), prohíbe que cualquier local quede junto a escuelas o centros de trabajo (artículo 9) y reparte la vigilancia con estados y municipios (artículo 10). El reglamento define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Temporal significa que se renueva, y que se puede no renovar.

Qué tipos de permiso existen y cuál sostiene una plataforma

El reglamento contempla dos figuras que interesan a quien apuesta desde la casa: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Quien ya tiene permiso de hipódromo, galgódromo o frontón puede pedir permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos no son transferibles, y eso explica buena parte del enredo que un lector encuentra cuando busca quién es el titular real de su plataforma favorita: lo que se mueve de un operador a otro no es el permiso, son los acuerdos de operación. Un permisionario puede operar varias marcas, y varias marcas pueden compartir el mismo permiso por caminos distintos. Los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y una anual auditada, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir un bono de cumplimiento.

Ninguna norma vigente nombra las apuestas en línea. La práctica reportada es la que se ve en los pies de página: el sitio no tiene permiso digital propio, va amarrado al permiso de un operador con presencia física. Algunas marcas extranjeras usan un permisionario local para entrar al mercado. Si un lector quiere saber quién responde legalmente por la casa donde depositó, la pregunta correcta no es quién es dueño del sitio, sino a nombre de quién está el permiso.

Cómo se comprueba un permiso y por qué cuesta trabajo

Hay dos maneras, y ninguna es infalible. La primera: bajar hasta el pie de página de la casa y leer el número que ella misma publica, acompañado del nombre del titular. La segunda: cotejarlo en el listado que publica la Dirección General de Juegos y Sorteos. Ese listado no pudo abrirse al preparar este texto, de modo que cada número que aparece más adelante viene acompañado de su fuente y de la advertencia de que no está confirmado oficialmente. En mayo y julio de 2026 el Congreso pidió un registro público abierto, que a la fecha no existe.

Ese vacío tiene un costo concreto. El conteo de sitios de apuestas circula en cifras que se contradicen entre sí —136 en un reporte, entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otro— y por eso esta página no publica ningún total. Dos compilaciones independientes dan a veces números de permiso distintos para la misma marca, y hay una más divertida: un número que un compilador atribuye a una marca aparece en el pie de página de otra. Cuando las fuentes se contradicen de ese modo, imprimir un número sería inventar una certeza. Aquí se dice lo que hay y se indica dónde mirar.

Los dos casos que ordenan todo el panorama son dos marcas que no forman parte de la comparación: bet365.mx y Betano, de Ganador Azteca, están bloqueadas desde noviembre de 2025, cuando la Unidad de Inteligencia Financiera congeló cuentas en el marco de una operación sobre 13 casinos. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría de Gobernación contra ambas marcas, según una sola fuente. Con ese historial, cualquier frase que diga “hoy está abierto” o “hoy está cerrado” caduca antes de publicarse. El único modo honesto de contarlo es con fecha.

La reforma que no es ley

La Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad, según se reportó el 13 de octubre de 2026. No se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa que buscaría derogar la ley vigente y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión. Es una propuesta. Ninguna de las dos cosas cambia hoy lo que un apostador puede hacer ni lo que una casa puede ofrecerle, y tratarlas como inminentes sería vender una reforma que nadie ha firmado.

Qué se puede apostar y qué no

Las apuestas deportivas se permiten únicamente a través del permiso de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y las modalidades de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del reglamento que se leyeron. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones con la figura del “cruce de apuestas”, donde los menores de edad nunca pueden participar (artículo 5). De un mercado de intercambio de apuestas, la modalidad en que dos usuarios apuestan entre sí, no se encontró disposición alguna, y esta página no afirma que exista uno mexicano. Tampoco se encontraron restricciones sobre eventos concretos, como ligas juveniles o de ascenso. La Lotería Nacional queda fuera del reglamento por su artículo 1.

Un apostador que entra a una casa sin permiso no enfrenta una multa establecida por apostar. No hay base para afirmar una sanción ni para afirmar una exención, y conviene decirlo así de plano: lo que está en disputa no es su libertad de apostar, es lo que puede reclamar después.

Prevención: edad, identidad y las herramientas que la ley no obliga a tener

México no tiene un registro nacional de autoexclusión. Es la ausencia más importante de todo el sistema y conviene entender su tamaño. En un mercado con registro, un apostador problemático pide que se le cierre la puerta y ese cierre lo siguen todas las casas que participan del registro. En México esa puerta no existe. La autoexclusión es un trámite voluntario dentro de cada plataforma, y se queda dentro de esa plataforma: cerrar la cuenta en una casa no dice nada a la siguiente. La única herramienta que atraviesa a todas las casas sigue siendo la decisión del propio apostador, lo cual es exactamente el problema.

Una credencial de elector junto a un celular con una cuenta regresiva en la pantalla sobre una mesa de cocina
En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.

Tampoco existe un límite legal de depósito ni de pérdida. No hay un tope estatal de depósito, ni una figura de cuenta temporal, ni un número estatutario de edad. El reglamento, en su artículo 5, prohíbe que los menores entren a las áreas de apuestas de los establecimientos y participen en el cruce de apuestas, pero no fija una cifra. Quien escribe “18 años” en la página de una casa está repitiendo lo que la casa declara, no lo que la ley ordena. Las herramientas que un lector encuentra en un menú de juego responsable son, todas, internas y voluntarias: pausas, límites de depósito, autoexclusión temporal. Existen porque la casa las ofrece, no porque alguien la obligue a ofrecerlas.

Verificación de identidad y reportes a la autoridad

Las casas verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego con apuestas figura como actividad vulnerable dentro de la ley antilavado. Los documentos que una casa puede exigir no están fijados en un estatuto, así que varían de una plataforma a otra. En la práctica el apostador entrega identificación oficial, comprobante de domicilio y un método de pago a su nombre, y esa coincidencia entre titular de la cuenta y titular del medio de pago no es un capricho administrativo: es lo que permitirá que un retiro llegue y que el CFDI de retenciones salga con el nombre correcto.

La publicidad, por su parte, debe mostrar la clave del permiso oficial y advertencias de juego responsable, según un reporte secundario. Los límites de horario para anuncios en radio y televisión que se citan con frecuencia —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Las propuestas para restringir a influencers y deportistas, prohibir la publicidad en transmisiones deportivas o eliminar los bonos de bienvenida tampoco son ley. Un lector que lea una de esas noticias y ajuste su conducta a ella se está adelantando a un texto que nadie aprobó.

Impuestos: quién paga qué y quién lo retiene

El IEPS aplicable a los juegos con apuesta y sorteos que requieren permiso conforme a la ley de juegos y sorteos es del 50 %, conforme al artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS, reformado en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026. Antes era del 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea operados por residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la Ley del IEPS, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave, conforme a los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA. Es un impuesto del operador, no del apostador, y esa distinción importa: lo que un lector siente cuando una casa recorta un bono es el operador absorbiendo una parte de este 50 % a su manera.

La base del impuesto no está establecida con claridad. El texto legal habla del “valor de la actividad”; la prensa habla del “monto total apostado”. Por eso esta página no escribe “50 % de lo apostado” ni “50 % del ingreso bruto”. Quien afirme cualquiera de las dos cosas con seguridad está completando un texto legal que no lo dice. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava el juego y Nuevo León grava los montos apostados.

El premio del apostador cae dentro del ISR. Los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR consideran ingreso a los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados. Quien paga retiene 1 % cuando el premio no está gravado por el estado o su impuesto no excede el 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada a ello; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México cobra 6 % de impuesto local sobre premios, lo que ronda un 7 % en total, según un reporte secundario, y los premios superiores a $600,000 MXN en el año deben informarse en la declaración anual. Para un premio grande la diferencia entre 1 % y 21 % retenido es la diferencia entre una tarde buena y una tarde con contador.

Los premios obtenidos en sitios sin permiso quedan fuera del supuesto del artículo 137, que habla de premios “autorizados legalmente”. Qué tratamiento les corresponde no está establecido, y la posición razonable es la de siempre en estos casos: consultar a un contador o a un asesor fiscal antes de decidir cómo declararlo. Nadie en un foro va a pagar la multa por otro.

Qué entrega cada camino al apostador

La comparación honesta entre una casa con permiso y una sin él no es de precios ni de catálogo, es de respaldo. La primera trae una sede legal mexicana, un permiso de la Secretaría de Gobernación, controles de identidad y antilavado y un CFDI de retenciones. La segunda no trae ninguna de esas cosas, y a cambio ofrece un saldo en una cuenta que puede congelarse: quien tenga dinero en un operador bloqueado descubre que su saldo viaja con el dominio. Las casas con licencia de Curazao no son permisionarias mexicanas, por mucho que su página las presente como reguladas. En ninguno de los dos caminos existe un registro nacional de autoexclusión que ponga a salvo al apostador que se pasa de la raya. La zona sin permiso, en suma, describe un espacio sin protección, y basta eso: no hace falta nombrar a nadie para que el lector entienda qué está en juego.

Evaluación: con qué criterios se ordenan nueve plataformas

Comparar casas de apuestas es fácil si uno acepta comparar el folleto. Es difícil si uno compara lo que el folleto no dice. Aquí se comparan las nueve plataformas por cuatro cosas que un lector puede comprobar sin confiar en nadie: qué permiso publica la casa y a nombre de quién, qué declara su propia ficha de aplicación sobre edad y juego responsable, qué métodos de pago y qué herramientas de apuesta anuncia, y qué parte de esas promesas está redactada con precisión y qué parte con niebla. El orden de aparición responde a esa mezcla y no a un patrocinio. Estas nueve marcas no son el mercado completo; una casa que no aparece aquí no está, por eso, sin permiso.

El permiso encabeza la lista por una razón práctica. Es el único dato de toda la comparación que un tercero puede intentar verificar, aunque en México verificarlo cueste un rato de trabajo. Un número de permiso con el nombre de su titular permite reconstruir quién responde legalmente, y ese nombre rara vez coincide con la marca que el apostador ve en pantalla. Cuando coincide, es una señal. Cuando no coincide, conviene saber por qué antes de depositar.

La precisión de las condiciones pesa más que el tamaño del bono. Un bono de bienvenida de $1,000 MXN sin condiciones claras vale menos que uno de $1,000 MXN con un requisito de apuesta explícito, porque el primero no se puede evaluar. En esta comparación, un requisito de apuesta escrito con claridad es un punto a favor del operador, no un defecto, y una oferta descrita en dos apartados distintos con condiciones distintas es un defecto, aunque el número sea más grande.

Casa de apuestas Permiso de la SEGOB según la fuente Lo que declara su propia ficha sobre edad, juego responsable y cierre de cuenta
Betcris El pie de página de la casa muestra un número a nombre de Producciones Móviles; la tabla del titular da otro distinto El pie de página prohíbe estrictamente los juegos con apuestas a menores, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años
Betway Permiso número 4184, según una compilación de casas de apuestas; sin confirmación oficial Sin datos en la comparación
Caliente Permiso DGG/SP/404/97, publicado en el pie de página de la propia casa; sin confirmación oficial El pie de página señala que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable
1xBet Permiso DGJS/0002/2020, según una compilación de casas de apuestas; la ficha de la App Store figura a nombre de una empresa distinta de la titular Sin datos en la comparación
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según una compilación de casas de apuestas; sin confirmación oficial La ficha enlaza los términos y las pautas de juego responsable y señala que el uso es para mayores de 18 años
Novibet Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según una compilación de casas de apuestas; sin confirmación oficial Sin datos en la comparación
Strendus Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según una compilación de casas de apuestas; las compilaciones difieren sobre el titular Sin datos en la comparación
Codere Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación de casas de apuestas; sin confirmación oficial La ficha de la aplicación dice que opera con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta
Pickwin Los números de permiso se contradicen entre compilaciones; uno de ellos es el que muestra el pie de página de Betcris Sin datos en la comparación

La primera columna es incómoda a propósito. Cinco de las nueve filas remiten a una compilación en lugar del sitio de la propia casa, y tres de ellas llevan la advertencia de que la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo cotejarse. Esa frase debería molestar a cualquiera que lea esta tabla con dinero en juego, y el motivo no es que las casas oculten el número: es que no existe un registro público que cierre la discusión. Un mercado de este tamaño se sostiene sobre un listado que un ciudadano no puede abrir. Mientras eso siga así, el lector tendrá que hacer con dos fuentes lo que un registro haría con una.

La última columna tiene cuatro ausencias, y aquí conviene un aviso distinto: la ausencia de una columna en esta tabla no significa que la casa no tenga avisos de juego responsable. Significa que su ficha de aplicación no los menciona en los términos que se revisaron, y esas fichas describen funciones, no obligaciones. Una casa puede advertir el riesgo de adicción dentro del sitio sin decirlo en su ficha de tienda de aplicaciones.

Fundamentos: cómo funciona una apuesta deportiva en línea

Entender el mecanismo cambia la clase de cliente en que uno se convierte. Una apuesta sencilla pone un monto sobre un resultado: si acierta, el boleto paga el momio ofrecido; si no, el monto se pierde. El momio es el precio, y en México se escribe con el número decimal que muchos conocen como momio americano convertido al formato europeo. Un parlay, o combinada, une varias selecciones en un solo boleto y multiplica los momios entre sí: dos aciertos a 1,90 pagan 3,61 por peso apostado, con la particularidad de que un solo fallo derriba todo el boleto. Ahí está la trampa de composición del parlay: la multiplicación que hace atractivo el premio es la misma que multiplica la exigencia.

Lo que paga un boleto ganador

La cuenta es corta. Un monto de $500 MXN a momio 1,90 devuelve $950 MXN, es decir $450 MXN de ganancia neta; el mismo monto a momio 2,50 devuelve $1,250 MXN, con $750 MXN de ganancia. La cantidad que el apostador pone no cambia esa proporción, solo su escala. Un momio de 1,50 sobre un partido muy desigual ofrece una ganancia de la mitad del monto, y mucha gente la acepta sin mirar el otro platillo del menú: el mismo partido, el mismo mercado, tres precios distintos en tres casas con márgenes distintos.

Margen: el número que explica por qué el resultado no se paga al 100 %

Aquí entra la parte que ninguna casa anuncia en su página principal. En un mercado de dos resultados con momios de 1,90 y 1,90 —un ejemplo ilustrativo, no un precio cotizado en ningún partido—, el margen se calcula sobre el conjunto de los resultados posibles: la porción que el mercado devuelve se obtiene sumando 1 ÷ 1,90 y 1 ÷ 1,90, lo que da aproximadamente 1,0526, y su recíproco es aproximadamente 0,95, es decir cerca del 95 % de lo apostado. El margen de la casa es el resto, alrededor del 5 %. En dinero: de cada $1,000 MXN apostados en ese mercado, la casa conserva alrededor de $50 MXN y devuelve alrededor de $950 MXN entre todos los apostadores.

Ese 5 % no es una constante del mercado de apuestas. Es una banda con condiciones: sube cuando el momio baja, de modo que un mercado de dos resultados con precios más cortos deja un margen mayor, y se ensancha en mercados que la casa considera difíciles de modelar, donde el margen puede pasar de un dígito a una cifra bastante más incómoda. A 1,90 por lado el margen ronda el 5 %; con momios más ajustados, como un duelo de dos resultados a 1,40 y 3,20, el mismo cálculo deja una banda claramente superior. La consecuencia práctica para un apostador que opera seguido no está en el boleto de un domingo, está en el volumen: sobre una vuelta completa de apuestas, ese porcentaje es lo que hay que superar en aciertos antes de ganar un peso. Quien apuesta veinte boletos al año puede ignorarlo. Quien apuesta cada fin de semana está pagando ese margen como si fuera una cuota de club.

Por eso el tipo de mercado que una casa privilegia dice más de su catálogo que la lista de deportes. Un mercado de esquina con margen alto es cómodo para la casa y caro para el cliente; los mercados principales de un partido, con margen más ajustado, son el terreno donde conviene comparar. Y la comparación entre casas tiene un límite que la página señala con franqueza: los momios cambian todo el tiempo y dos plataformas rara vez coinciden en el mismo minuto, así que el único modo de saber cuál está mejor en un partido concreto es abrir las dos y mirar antes de enviar el boleto.

Pagos, retiros y verificación en la práctica

Los métodos de pago que anuncian las fichas de las casas mexicanas son tarjetas, transferencia SPEI, efectivo en tiendas de conveniencia como OXXO y monederos electrónicos. Los retiros van a una cuenta a nombre del propio jugador, y eso obliga a que la cuenta de la casa esté a nombre de la misma persona que el medio de pago: es la misma verificación de identidad de siempre, aplicada en el momento en que el apostador quiere sacar dinero, que es justo el momento en que una cuenta a nombre de un familiar se convierte en un problema. Ninguna norma cubre los pagos de apuestas; cada casa informa lo suyo y nada más.

Sobre criptomonedas, las casas que operan con permiso en México no tienen una posición establecida en la información revisada, así que esta página no les atribuye una y tampoco la niega. Quien lea una promesa de depósito con bitcoin conviene que revise primero si el operador que la ofrece es un permisionario mexicano o un sitio que se anuncia en español desde fuera del país. La respuesta cambia por completo lo que puede reclamar después.

El bono, traducido a lo que exige

“Bono de bienvenida” es una etiqueta amable para una obligación. Un bono sin depósito se cobra apostando un múltiplo del monto el número de veces que fije la letra chica; en una de las ofertas que se revisaron, el rollover reportado es de 10 veces sobre el bono sin depósito, y en esa misma oferta el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra. Ahí está el problema central de todo bono: las condiciones se copian de un lado a otro con variaciones, y la única versión que cuenta es la que vive en los términos de la propia casa el día de la reclamación. Un apostador que calcula el valor de un bono a partir de una reseña está calculando el valor de otra oferta.

Un requisito de apuesta no es un obstáculo invisible: es dinero que tiene que moverse antes de que el saldo sea retirable. Si un bono de $1,000 MXN exige un rollover de 10 veces el monto del bono, hay que apostar $10,000 MXN en total, y eso es solo el requisito del bono. Repartirlo en boletos de $500 MXN son veinte apuestas que hay que acertar a un momio mínimo definido por el operador antes de que ese saldo se pueda retirar. El margen que se paga en ese camino es el de los mercados donde se apuesta, y no es un número que la casa publique. La conclusión honesta sobre cualquier bono, y no solo sobre los de esta lista, es que su valor no se mide por lo que anuncia sino por lo que exige. Y una reseña que da condiciones contradictorias sobre la misma oferta, como hace al menos una de las fichas consultadas al describir un bono como de primer depósito en un apartado y sin depósito en otro, no está describiendo un bono: está describiendo el estado de su propia página.

Depósito, retiro y juego responsable en el uso diario

Un apostador que quiere limitarse lo hace él mismo. No hay un tope legal de depósito, ni un límite de pérdida obligatorio, ni una cuenta temporal, ni un registro nacional que apague la luz en todas las casas cuando alguien lo pide. Lo que hay es un menú interno en cada plataforma: pausas, límites de depósito y autoexclusión voluntaria, según lo que cada casa liste en su propia ficha. La consecuencia de esa arquitectura es directa: la protección que un apostador tenga es la que haya configurado casa por casa, y la autoexclusión de una plataforma no dice nada a la siguiente. Quien quiera cerrarse de verdad necesita hacer el trámite en cada operador donde tenga cuenta, y probablemente también en los que no tiene todavía.

Nueve plataformas con permiso, comparadas por lo que cada una ofrece

Cada casa que sigue tiene un rasgo que la distingue de las demás en el catálogo, en las herramientas o en la claridad de sus condiciones. Ninguna se recomienda, y ninguna es la respuesta correcta para todo el mundo. El orden sigue el criterio de arriba: primero lo verificable, luego lo útil.

Betcris: pago local y parlay del mismo juego

Betcris enseña sus métodos de depósito sin rodeos: Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI aparecen como logotipos en su página principal, sin montos mínimos indicados. Es una lista amplia y localista, más ancha que la de la mayoría de las casas mexicanas, y para quien no tiene tarjeta bancaria o prefiere pagar en efectivo esa variedad decide más que cualquier momio. Su ficha de aplicación, publicada por TV Global Enterprises Ltd., se lanzó en julio de 2018 y en su versión 3.2.1 del 28 de septiembre de 2026 funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras.

En herramientas de apuesta la casa ofrece parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos y atención en español. El parlay del mismo juego merece una frase: permite combinar selecciones del mismo partido, lo que multiplica el premio y multiplica también la exigencia, porque los eventos de un mismo partido se afectan entre sí más de lo que el momio deja ver. El pie de página prohíbe estrictamente los juegos con apuestas a menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años.

Su permiso cuenta una historia que se repite en casi toda esta lista. El pie de página muestra un número a nombre de Producciones Móviles, y la tabla del titular da otro distinto, una contradicción que ni la casa ni las compilaciones resuelven. Ese mismo número, además, es el que otra compilación atribuye a Pickwin.

Veredicto: la casa que mejor resuelve la logística del dinero —efectivo, transferencia, monedero y tarjeta— y la que más expone, al mismo tiempo, la fragilidad del registro de permisos mexicano, porque publica un número que su propia documentación contradice. Para quien quiere depositar sin tarjeta y apuesta partidos sueltos, la lista de métodos pesa; para quien necesita certeza sobre quién responde por su saldo, esta casa le va a pedir paciencia.

Betway: permiso numerado y catálogo sin verificar

Betway es una de las dos casas de esta lista que publica un número de permiso simple, el 4184, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según la compilación de una compilación de casas de apuestas. Un número corto es más fácil de citar y de recordar que una cadena larga de siglas, aunque eso no lo vuelve más verificable: la lista oficial tampoco pudo cotejarse en este caso.

Fuera de la línea del permiso, la información revisada no describe su catálogo ni sus métodos de pago, así que no hay base para decir que su oferta sea más ancha o más estrecha que la de sus vecinas. Quien la considere seria debe mirar su programa de apuestas directamente: qué deportes cubre, qué mercados abre por partido y qué métodos acepta en México. Es una recomendación de método, no de casa.

Veredicto: el permiso es el dato más limpio de su ficha, y con eso solo no se elige una casa de apuestas. La línea que la distingue en esta comparación es una ausencia: es la marca con un número de permiso claro y sin nada más sobre la mesa que permita juzgar su producto.

Caliente: bono grande, condiciones que cambian de reseña en reseña

Caliente abre con dos promociones en el encabezado de su página: $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN. La propia página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas, y esa omisión no es un detalle menor: un bono que también sirve para casino se juega con reglas de casino.

El requisito reportado para el bono sin depósito de $1,000 MXN es un rollover de 10 veces, y en el mismo reporte el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Quien haga la cuenta con el número que le convenga obtendrá un resultado que no existe. Sobre $1,000 MXN, diez veces son $10,000 MXN de apuestas obligatorias antes de que ese saldo sea retirable, y el margen que se paga en ese recorrido depende de los mercados elegidos.

Su permiso, DGG/SP/404/97, lo publica la propia casa en el pie de página y aparece a nombre de Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. —la operadora del sitio, presentada como autorización de la Secretaría de Gobernación—. La misma empresa publica la aplicación Caliente Deportes, cuya versión 8.12.1 es del 20 de octubre de 2026, con transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, solo para mayores de 18 años. El pie de página advierte que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y enlaza una sección de juego responsable.

Veredicto: el bono más visible del grupo llega con la letra chica menos estable del grupo. La casa vende un número y entrega un conjunto de condiciones que ni las reseñas que la cubren logran fijar; el apostador que reclame ese bono debería leer los términos en la plataforma el mismo día y guardar una captura.

1xBet: catálogo amplio con el titular del permiso en duda

1xBet aparece en las compilaciones con un permiso DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales, según una compilación de casas de apuestas, que además no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial. Hay un detalle que conviene decir sin adornos: la App Store lista su aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular nombrada. Una diferencia entre quien tiene el permiso y quien firma la aplicación no es automáticamente una irregularidad, pero es exactamente el tipo de separación que un apostador debería entender antes de depositar, porque decide a quién le reclama si algo falla.

La información revisada no cubre su catálogo, sus métodos de pago ni sus herramientas de apuesta, así que no hay nada que comparar por ese lado. Quien se interese por esta casa tendría que revisar su programa directamente y, sobre todo, resolver la pregunta del titular: qué empresa aparece en su contrato de usuario y qué empresa figura en el permiso.

Veredicto: la marca con la pregunta más incómoda de la lista y, por ahora, sin los datos de producto que permitan compensarla. El permiso existe según la fuente que lo reporta; la coincidencia entre permisionario y operador de la aplicación no.

Playdoit: apuestas para el aficionado casual, con la letra chica enredada

Playdoit cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Es un menú pensado para el aficionado que quiere ver y apostar a la vez, y la transmisión dentro de la misma aplicación elimina el paso de andar cambiando de pantalla. Acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros métodos, promete retiros rápidos y pagos inmediatos, enlaza sus términos y las pautas de juego responsable y limita el uso a mayores de 18 años.

El bono es donde la casa se enreda. Su ficha anuncia $1,000 MXN de bienvenida y lo describe en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras ni dentro de la misma página. Un bono descrito de dos maneras distintas no es un bono ambiguo: es un bono que no se puede evaluar, y cualquier cálculo que un apostador haga con él es un cálculo sobre el folleto equivocado. La aplicación la publica Atracciones America S.A. de C.V., salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026. El permiso que reporta la compilación es DGAJS/SCEVF/P-02/2005, a nombre de Eventos Festivos de México, sin confirmación oficial.

Veredicto: la mejor casa de esta lista para quien apuesta viendo el partido y no quiere complicarse con la operación; el bono, en cambio, es el ejemplo más claro de por qué conviene reclamarlo leyendo la pantalla y no una reseña. La transmisión en vivo es el producto; el $1,000 MXN es publicidad.

Novibet: permiso publicado y poca materia para comparar

Novibet aparece con un permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según una compilación de casas de apuestas, de nuevo sin confirmación oficial. Su número de permiso es el más largo y específico del grupo en cuanto a la oficina emisora que menciona, lo que en un mercado de compilaciones que se contradicen es al menos una señal de trazabilidad.

Más allá de eso, la información revisada no describe su catálogo, sus métodos de pago ni sus herramientas. Quien la considere tendría que revisar por su cuenta si su oferta de apuestas deportivas justifica la cuenta, porque en esta comparación no hay elementos para decir que sea más ancha o más estrecha que la de sus competidoras.

Veredicto: su permiso está tan documentado como el de cualquiera y su producto tan poco documentado como el de varios; elegirla exige ir al sitio y revisar el programa de apuestas antes de depositar un peso.

Strendus: tres permisos, un titular que las fuentes no acuerdan

Strendus es la única casa de la lista que aparece con tres permisos: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según una compilación de casas de apuestas. Tres números pueden significar varias cosas —un permisionario que opera distintas figuras, permisos sucesivos que se renovaron—, y esta página no elige una lectura. Lo que sí puede decirse es que las compilaciones ni siquiera coinciden sobre el titular, al que unas atribuyen Atracciones y Emociones Vallarta y otras New Ads. Cuando las fuentes no acuerdan ni el nombre del permisionario, la única pregunta útil para el lector es cuál de esos nombres aparece en sus términos y condiciones.

Su catálogo, sus métodos de pago y sus herramientas de apuesta no quedan descritos en la información revisada, así que no hay materia para compararla con las demás en producto. La comparación aquí termina en el registro, que es un terreno movedizo.

Veredicto: la casa con el rastro documental más complicado del grupo; quien valore la trazabilidad del permiso por encima del catálogo va a querer revisar sus términos con calma antes de registrarse, y quien no le dé importancia encontrará en otras fichas más de qué echar mano.

Codere: más de treinta deportes y avisos claros en la ficha

La ficha de la aplicación de Codere México es la más explícita del grupo en materia de juego responsable: dice que opera con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. La mención de las políticas de cierre de cuenta es un detalle poco común en una ficha de tienda de aplicaciones y va en el sentido correcto: le dice al lector que existe un procedimiento formal para marcharse, no solo un botón de desinstalar.

Su catálogo cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. La aplicación figura a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026, lo que la vuelve la más veterana de la lista. Anuncia un bono de bienvenida de hasta $7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Sus permisos son DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V., según una compilación de casas de apuestas, otra vez sin confirmación oficial.

Veredicto: la ficha que un apostador preocupado por el juego responsable querría leer antes que ninguna otra, y el mejor punto de partida de la lista para quien recién empieza y quiere un catálogo ancho con estadísticas dentro de la misma aplicación. Entre esa claridad y un bono de hasta $7,000 MXN sin rollover publicado, la balanza se inclina hacia la claridad.

Pickwin: número de permiso en disputa

Pickwin aparece con dos números de permiso que se contradicen entre compilaciones: uno es DGJS/DCRCA/1584/2019 y otro es DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, este último el que figura en el pie de página de Betcris para Producciones Móviles. La segunda cifra es la que merece atención, porque el mismo número no puede describir a dos operadores a la vez. Una de las dos fuentes está equivocada, y desde la mesa de un apostador no hay manera de saber cuál.

El titular que nombran las fuentes es Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora. Ni el catálogo, ni los métodos de pago, ni las herramientas de apuesta de esta casa quedan descritos en la información revisada.

Veredicto: la casa con el registro menos resuelto de las nueve, y la que ilustra mejor por qué el registro público de permisos que pediría cualquier lector sensato sigue haciendo falta. Nada aquí sugiere que la casa haga algo mal; lo que falta es la manera de comprobarlo.

Preguntas frecuentes sobre apuestas deportivas en México

¿Cómo puedo saber si una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?

Hay dos caminos y conviene usar los dos. Uno es llegar al pie de página de la casa y leer el número que publica con el nombre del titular. El otro es cotejarlo en el listado de la Dirección General de Juegos y Sorteos, que a la fecha no es un registro abierto. Si las dos versiones no coinciden, la duda es del registro, no tuya.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta?

El retorno se obtiene multiplicando el monto apostado por el momio. Un monto de $500 MXN a 1,90 devuelve $950 MXN, con $450 MXN de ganancia neta. En un parlay los momios de cada selección se multiplican entre sí y forman un solo precio, así que el premio crece y la exigencia también, porque un solo fallo derriba el boleto completo.

¿Cómo se nota el margen que cobra la casa de apuestas?

Se ve sumando las inversas de todos los momios de un mismo mercado. En un mercado de dos resultados a 1,90 y 1,90 la suma da 1,0526, el recíproco es aproximadamente 0,95 y el margen de la casa queda alrededor del 5 %: de cada $1,000 MXN apostados entre todos los apostadores, la casa conserva alrededor de $50 MXN. Con momios más cortos, el margen sube.

¿Se pueden poner límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas mexicana?

Sí, pero son voluntarios y viven dentro de cada plataforma: pausas, límites de depósito y autoexclusión temporal figuran en las fichas de las casas. No existe un tope legal de depósito ni de pérdida, ni un registro nacional de autoexclusión. Cerrar la cuenta en una casa no cierra nada en la siguiente; hay que hacer el trámite casa por casa.

¿Quién retiene los impuestos de un premio de apuestas en México?

El operador que paga el premio. Conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, retiene 1 % cuando el premio no está gravado por el estado o su impuesto no excede el 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %, además de emitir el CFDI de retenciones correspondiente. La cantidad suele ser definitiva. Cuanto mayor el premio, más pesa la retención alta.

¿Qué riesgo corre quien apuesta en una casa sin permiso en México?

El saldo. Un operador sin permiso deja al apostador sin sede legal mexicana, sin controles de identidad sujetos a la ley antilavado y sin CFDI de retenciones; cuando un dominio se bloquea, el dinero que estaba en la cuenta se congela con él. En ningún caso hay registro nacional de autoexclusión, ni protección estatal sobre esos saldos.

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