Guía de apuestas de la Bundesliga 2026: cómo se lee un momio y quién lo ofrece
Actualizado a noviembre 5, 2026; los datos sobre permisos se contrastaron con la información que las propias casas de apuestas publican en sus fichas de tienda y en los pies de página de sus sitios, y con las compilaciones públicas que citan la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos.
La Bundesliga no necesita presentación: 18 clubes, 34 jornadas y un calendario que reparte su temporada entre el calor de agosto y el frío de mayo. Lo que sí necesita explicación es qué pasa cuando esa liga llega a un teléfono en México. Aquí no hay una licencia de juego online con vida propia: hay un permiso de la Secretaría de Gobernación entregado a un permisionario con casino físico, y ese permiso es el que sostiene la operación de las marcas que aparecen en este texto. De ahí sale todo lo demás — quién responde por tu saldo, quién puede cerrarte la cuenta y qué papel firmas sin leer.
La frase que más se repite en los anuncios es “bonos de bienvenida sin riesgo”. Vale la pena desarmarla antes de seguir, porque una casa de apuestas no regala nada de su bolsillo: cuando el requisito de apuesta se pone encima del bono, el margen con el que la casa construye cada momio se encarga de ir sacando ese dinero otra vez, apuesta tras apuesta. El bono no desaparece. Se diluye.
Apostar en la Bundesliga, en la práctica, es elegir por dónde entrar. Hay caminos cubiertos por un permiso mexicano, con verificación de identidad, retenciones y un CFDI de por medio. Hay caminos sin nada de eso, con el saldo expuesto a que un bloqueo llegue un martes cualquiera. Y hay ligas hermanas — la Premier, la Serie A, la Ligue 1 — que suelen compartir el mismo catálogo y el mismo tratamiento. Se trata de los caminos, de lo que cuesta cada uno y de para quién tiene sentido cada tramo.
Panorama de las apuestas deportivas en México: qué cambió y qué sigue igual
El punto de partida es cómodo de resumir y complicado de vivir. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe en el territorio nacional los juegos con apuestas y los sorteos, y solo deja pasar los que están expresamente autorizados. Su artículo 7 pone en manos de la Secretaría de Gobernación la facultad de otorgar permisos y de inspeccionar; el artículo 8 la autoriza a cerrar los locales que operen sin autorización; el artículo 9 impide que un local de apuestas quede junto a escuelas o centros de trabajo; y el artículo 10 obliga a estados y municipios a cooperar con la federación en esa vigilancia.

Es una ley de 1947 aplicada a pantallas de 2026, y eso se nota en cada resquicio. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, con su reforma de 16 de noviembre de 2023, traza el marco que hoy usan las autoridades. Su artículo 1 somete a la Secretaría de Gobernación la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos —salvo los de la Lotería Nacional— bajo jurisdicción federal. El artículo 2 hace algo más severo: prohíbe toda actividad de apuestas o de sorteos que no esté expresamente prevista. No es una norma que autoriza lo que permite; es una norma que prohíbe lo que calla.
Ninguna disposición le da nombre a la apuesta en internet. Lo que existe en los hechos es un puente: un sitio no obtiene un permiso digital independiente, se cuelga del permiso de un titular autorizado con operación física. Los tipos de permiso que interesan aquí son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos (artículo 28 del Reglamento). Quien ya tiene permiso de hipódromo, galgódromo o frontón puede pedir un permiso complementario para apuestas remotas, y el permiso no es transferible (artículo 31). Sobre el permisionario de apuestas remotas caen cuentas trimestrales y una cuenta anual auditada, seguro, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una garantía (artículo 29).
Ahí está el detalle que cambia la lectura de todo lo que viene después. La palabra correcta en México es “permiso”, no “licencia”, y un permiso pertenece al permisionario, no a la marca que ves en la pantalla. Varias marcas pueden vivir bajo el mismo permiso, y ese es justamente el caso de los dos operadores cuyo permiso aparece vinculado a un mismo titular en las compilaciones que circulan.
El segundo detalle es la medición. No hay un padrón público de permisos abierto al lector. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica —se dice— un PDF de sitios autorizados, y entre mayo y julio de 2026 el Congreso pidió que ese registro fuera público y abierto. Los intentos por consultarlo no dieron resultado. Por eso ningún número de permiso se presenta como confirmado oficialmente: cada uno va con la fuente que lo publica. Y por eso tampoco hay un conteo de operadores: un reporte habla de 136 sitios de apuestas, otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Dos cifras que no caben en la misma frase.
La reforma en camino merece el mismo cuidado. La Secretaría de Gobernación terminó —según lo reportado el 13 de octubre de 2026— un proyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado, y no es ley. Existe además una iniciativa que derogaría la ley y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión. También es una propuesta, y nada más.
Centros de apuestas remotas y permisionarios: cómo funciona un permiso de la Secretaría de Gobernación
El mecanismo tiene una pieza que casi ningún anuncio menciona: el permiso es un acto administrativo temporal, otorgado a un permisionario (artículo 3 del Reglamento). Temporal quiere decir que se renueva, se modifica y se extingue. Y quien lo extingue, lo modifica o lo renueva es la Dirección General de Juegos y Sorteos, la unidad de la Secretaría de Gobernación que autoriza, controla, supervisa y sustancia los procedimientos de sanción.

De ahí se siguen tres consecuencias prácticas. La primera: si algo se tuerce, el procedimiento administrativo no se dirige contra la marca que te atendió, sino contra el titular. La segunda: como un permisionario puede operar varias marcas, la suerte de dos plataformas distintas puede depender del mismo expediente. La tercera: el permiso se puede modificar, y una modificación no pasa por tu bandeja de correo.
Para el lector que quiere comprobarlo por su cuenta, el camino es el pie de página. Las casas que sostienen su operación en un permiso lo escriben ahí, con el nombre de la autoridad, la unidad administrativa y el número. Ese pie es el mejor documento disponible, no porque sea infalible, sino porque es el único que el operador firma con su propio nombre.
Permiso mexicano y marca extranjera: dos estatus que no se mezclan
Hay una confusión que cuesta caro y que conviene desarmar temprano. Una empresa con licencia de Curazao que acepta jugadores mexicanos no es un permisionario mexicano. Su licencia no la hace sujeto de este régimen: no tiene permiso de la Secretaría de Gobernación, no está obligada a los reportes del artículo 29, no emite CFDI de retenciones y su saldo no está protegido por nada de lo que esta guía describe. Tampoco existe, ni en un caso ni en el otro, un registro nacional de autoexclusión al que apelar.
Tampoco sirve de mucho comparar números de permiso entre países. Un identificador de la Autoridad de Juegos de Malta no se lee como un número de la Dirección General de Juegos y Sorteos, y presentarlos juntos en la misma columna invita a creer que acreditan lo mismo. No lo hacen.
Base de permisos de las casas de apuestas que operan en México
Las nueve plataformas que siguen tienen un permiso de la Secretaría de Gobernación, siempre según la fuente que se indica. Ninguna cifra de permiso aparece aquí como confirmada oficialmente, porque la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse. Donde las compilaciones se contradicen, no se imprime un número: eso incluye a Pickwin y a Betcris, cuya cifra aparece vinculada a un mismo titular en los documentos consultados. La columna sobre el catálogo de cada plataforma recoge solo lo que la propia marca publica en su ficha de tienda o en su sitio.
| Casa de apuestas | Situación del permiso, según la fuente citada | Lo que dice la propia marca |
|---|---|---|
| Playdoit | Permiso SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según una compilación pública; titular señalado: Eventos Festivos de México | Fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo, transmisión, casino en vivo, “Playboost”, retiro anticipado y atención 24 horas |
| 1xBet | Permiso SEGOB DGJS/0002/2020, según una compilación pública, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; titular señalado: Entretenimientos Naturales | Apuestas en vivo, transmisión y estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida y programa de lealtad |
| Pickwin | Permiso SEGOB de su permisionario, sin número impreso: las compilaciones se contradicen; titular señalado: Producciones Móviles, junto con Unocapali La Paz Operadora | Sin datos de catálogo en la ficha pública revisada |
| Betcris | Permiso SEGOB de su permisionario, sin número impreso: el del pie del sitio y el de la tabla del propietario difieren; titular señalado: Producciones Móviles | Ficha pública centrada en su operación internacional; la licencia de su empresa, MGA/B2C/300/2008, va del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026 |
| Codere | Permisos SEGOB DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación pública; titular señalado: Libros Foráneos (Codere México) | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis |
| Strendus | Permisos SEGOB DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; titular señalado: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads | Sin datos de catálogo en la ficha pública revisada |
| Betway | Permiso SEGOB 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular señalado: Espectáculos Deportivos Frontón México | Sin datos de catálogo en la ficha pública revisada |
| Novibet | Permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular señalado: Comercial de Juegos de la Frontera | Sin datos de catálogo en la ficha pública revisada |
| Caliente | Permiso SEGOB DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de su propio sitio; titular señalado: Tecnología de Entretenimiento Caliplay | Transmisión en vivo, “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales |
La columna de la derecha es la más pobre de las tres, y eso también informa. Cuatro de las nueve plataformas publican su oferta deportiva de forma resumida en la ficha que se pudo revisar, y cinco no la detallan ahí. No es que esas cinco carezcan de fútbol; es que su descripción pública no habla de ello. La decepción real está en el registro de permisos: dos compilaciones independientes llegan a cifras distintas para la misma marca, y el pie de página del propio operador a veces sostiene un número que la tabla del propietario niega. Cuando nadie puede enseñar el documento original, la discrepancia se queda donde está y el lector hace bien en tratarla como tal.
También conviene ver el conjunto por lo que no está. Estas nueve plataformas no son el mercado completo. Faltan nombres aquí que pueden tener permiso, y hay marcas bloqueadas que no aparecen: bet365.mx y Betano, de Ganador Azteca, quedaron inhabilitadas desde noviembre de 2025 por el congelamiento de cuentas que ordenó la UIF, y su situación cambió varias veces desde entonces. Dos no aparecer en una lista de operadores activos y no tener permiso son cosas distintas, y conviene no confundirlas.
Legalidad de las apuestas de la Bundesliga en México: qué te cubre y qué no
La liga es problema de la liga. La cobertura legal es problema de quien te toma la apuesta, y ahí la pregunta útil no es “¿es legal apostar?” sino “¿quién responde si algo se rompe?”.
La respuesta corta: el régimen mexicano permite las apuestas deportivas solo por la vía del permiso de un permisionario. La respuesta larga tiene más esquinas. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y las distintas clases de apuesta no tienen un artículo propio en el Reglamento revisado: no están regulados en detalle, y eso no los vuelve libres. El artículo 2 los alcanza igual, porque prohíbe lo que no está previsto de forma expresa.
Las apuestas mutuas y las carreras tienen su propio carril. Se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones, con la figura del “cruce de apuestas”, y el artículo 5 del Reglamento prohíbe que los menores participen en ellas, sin fijar una edad numérica. Sobre un mercado de intercambio de apuestas no se encontró disposición alguna, y esta guía no afirma que exista uno autorizado en México. Tampoco hay reglas sobre eventos restringidos o ligas menores. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.
Edad, identidad y qué herramientas existen de verdad
El Reglamento prohíbe a los menores estar en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no escribe un número. Las casas, en cambio, sí lo escriben, y ahí sí aparece un dato concreto: la ficha de la app de Codere México limita el uso a mayores de 18 años, y la app Caliente Deportes repite el 18+ en su descripción. Un número estatutario único para el juego no queda establecido.
Lo que sí opera de verdad es la verificación. Los operadores identifican a sus usuarios y reportan las operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley de lavado de dinero. Qué documentos se piden es cosa de cada casa: no está en la ley que se consultó.
Sobre autoexclusión hay que ser claro, y es el punto donde más promesas se hacen con menos respaldo. En México no existe un registro nacional de autoexclusión. Lo que ofrecen las plataformas son herramientas internas —pausas, límites de depósito, autoexclusión dentro de esa casa— y son las que cada marca enumera en su propia descripción pública. Tampoco hay un límite legal de depósito o de pérdida, ni una cuenta temporal prevista en la norma. Un límite interno es un compromiso del operador contigo. No es una obligación del operador ante la autoridad.
La publicidad sí menciona la clave del permiso oficial y las advertencias de juego responsable, según un reporte secundario. Los límites de horario para anuncios en radio y televisión que circularon —después de las 22:30, o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley vigente. Las iniciativas para frenar influencers y deportistas, para prohibir anuncios en transmisiones deportivas o para prohibir los bonos de bienvenida tampoco son ley.
Bloqueos, amparos y por qué la fecha importa más que la conclusión
La aplicación ha sido inestable, y aquí la única forma honesta de escribirla es con fechas.
El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas; en esa operación quedaron inhabilitadas bet365 y Betano, la marca del grupo de Ricardo Salinas Pliego. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió a esas aplicaciones publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. Y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría de Gobernación contra esas mismas dos marcas, según una fuente única. En 2026 se cerraron además alrededor de 20 casinos físicos.
Nada de eso se puede resumir en “está abierto” o “está cerrado”. Un amparo concede; una suspensión administrativa bloquea; una suspensión judicial vuelve a mover la pieza. Como lector, la consecuencia práctica es un saldo congelado a la vuelta de la esquina: un monto que existía en tu cuenta y que ahora depende de un expediente. Sobre la base estatutaria para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA, no queda establecido que exista. Sobre la simple apuesta de un jugador en un sitio sin permiso, no está establecida una multa ni un delito, y esta guía no afirma ni un castigo ni una exención.
La comparación útil es de conjunto. Un permisionario mexicano trae un domicilio legal en el país, un permiso de la Secretaría de Gobernación, controles de identidad y de lavado, y un CFDI de retenciones. Un operador sin permiso local no trae ninguna de esas cuatro cosas, y sus saldos quedaron expuestos a los bloqueos con toda la crudeza: sin ventanilla a la cual reclamar, sin autoridad mexicana que responda por el saldo y sin registro de autoexclusión en ninguna de las dos orillas.
Cuánto se queda la casa en cada momio: el margen explicado con números
Aquí es donde conviene detenerse con lápiz, porque es el único pasaje de esta guía que el lector puede comprobar sin descargar nada. Cualquier mercado de una casa de apuestas, sea un 1X2 de la Bundesliga o un más/menos, lleva un cobro escondido que se paga en el mismo momento en que aceptas el momio. No aparece en el boleto. Aparece en la suma.
La prueba es sencilla. Si divides 1 entre cada momio y sumas los resultados, un mercado limpio daría exactamente 1. Nunca da 1. Lo que pasa de 1 es la porción que la casa retiene de todas las apuestas de ese mercado.
Toma un 1X2 ilustrativo con momios de 2,10 para el local, 3,40 para el empate y 3,60 para la visita. Los tres no representan el mismo partido que verás el sábado: son un ejemplo aritmético. Con esos números, 1 dividido entre 2,10 da 0,4762; 1 entre 3,40 da 0,2941; y 1 entre 3,60 da 0,2778. La suma es 1,0481. Es decir, el mercado devuelve alrededor del 95,4 % de todo lo apostado en él, y la casa se queda con cerca del 4,6 %. Esa es la cifra con la que deberías leer este apartado, y la que hace que un 1,90 en un partido de la Bundesliga no signifique lo mismo que un 1,90 en otra liga con momios construidos de otra forma.
Ese 4,6 % es una banda y no una constante. Su tamaño depende del deporte, de la liga, del mercado y del momento: un 1X2 de una liga grande y muy seguida se aprieta, un mercado de nicho o de un evento obscuro se abre. También se aprieta el margen justo antes del silbatazo en algunos mercados en vivo y se abre en otros, y las casas que prometen momios “mejorados” suelen mejorar uno o dos precios mientras sostienen el resto con un margen más grueso. Mejorar un precio no es lo mismo que adelgazar el cobro.
La misma aritmética desinfla la palabra “sin riesgo”, que aparece en tantos bonos de bienvenida. Si el mercado promedio de un partido devuelve 95,4 %, entonces cada apuesta que exige un requisito de apuesta para liberar un bono paga ese peaje de antemano. Cuanto más largo el camino para convertir el bono en algo retirable, más veces se cruza el mismo 4,6 %. Cuatro o cinco pasadas por ese peaje ya se llevan por delante más de la mitad del valor de un bono modesta, y eso antes de contar que el requisito de apuesta suele exigir un momio mínimo. La promesa sigue siendo la misma; la aritmética no.
Qué se puede apostar y qué no tiene regla escrita
En cuanto a lo que cabe dentro del permiso, el panorama es más ancho de lo que sugiere la ley. Las apuestas deportivas son válidas por la vía del permiso de un permisionario. Lo que no tiene regla escrita son las modalidades: apuestas en vivo, deportes virtuales, esports y cada clase particular de apuesta no cuentan con un artículo propio en el Reglamento revisado.
Esa ausencia tiene dos lecturas posibles y conviene no quedarse con ninguna. Una es que nada prohíbe lo que no se nombra. La otra es que el artículo 2 prohíbe precisamente lo que no está previsto. La redacción del Reglamento favorece la segunda, y ese es el criterio con el que las autoridades han leído la ley de 1947 hasta ahora.
Lo que sí está cerrado es el camino de la autoridad sobre el jugador. No hay un catálogo de eventos restringidos, no hay reglas separadas para ligas inferiores y no hay, en el Reglamento, un artículo que castigue al apostador.
Qué compite con la Bundesliga en el calendario de un apostador
La Bundesliga no vive sola en una app. Comparte pantalla con las otras grandes ligas europeas, y las diferencias entre ellas son más de calendario que de mercado.
La Bundesliga alemana tiene 18 clubes y 34 jornadas. Es la más corta de las grandes: un tercio menos de partidos que las ligas de 20 equipos. La Premier League tiene 20 clubes y 38 jornadas, y su temporada 2026-27 corre del 21 de agosto de 2026 al 30 de mayo de 2027. La Serie A italiana tiene 20 clubes y 38 jornadas. La Ligue 1 francesa tiene 18 clubes y 34 jornadas desde la temporada 2023-24, con lo que comparte el formato comprimido de la Bundesliga.
Ese detalle decide cosas muy concretas. Una liga de 34 jornadas concentra los mismos focos de atención en menos fines de semana: menos partidos, más peso relativo de cada uno, y menos margen de error para los equipos que pelean arriba. En un calendario de 38, en cambio, hay dos jornadas más de espacio para corregir y las cuotas de campeón respiran distinto.
Torneos que acompañan la temporada de clubes
Las competiciones continentales completan la temporada. La UEFA Europa League es el segundo torneo de clubes de Europa, y su fase de liga 2026-27 reserva un sitio al campeón de la Copa del Rey de España, un detalle que suele sorprender a quien no sigue el fútbol español y que alimenta mercados de clasificación mucho antes de que se jueguen.
El calendario de selecciones también se cruza con el de clubes, y 2026 no ha sido la excepción en ese sentido: el Mundial de la FIFA 2026 ya se jugó, entre junio y julio, y quedó como un paréntesis que partió la pretemporada en dos. Ese tipo de interrupción tiene un efecto medible en los mercados: los equipos vuelven con plantillas descompensadas y las primeras jornadas posteriores suelen pagar precios más abiertos hasta que los modelos ajustan.
Para el apostador mexicano, la consecuencia es un catálogo repartido entre varias ligas que se juegan en horarios distintos. Los partidos de Bundesliga, Serie A y Ligue 1 caen en la mañana y el mediodía del centro de México; la Premier se reparte igual. Quien apuesta en vivo necesita disponibilidad a esa hora, y quien apuesta sencilla puede armar el fin de semana con calma.
Cómo se define al campeón de la Bundesliga y qué se apuesta alrededor
La pregunta por el campeón es la más antigua del catálogo y la que peor se responde con un solo número. Una cuota de campeón no mide la fuerza de un equipo: mide la probabilidad que la casa le asigna, con su margen dentro, y esa probabilidad cambia cada vez que alguien entra con dinero del otro lado.
Ahí está el mecanismo que casi nadie explica. Un momio de campeón se mueve por dos fuerzas. Una es la información deportiva: lesiones, sanciones, un par de derrotas seguidas. La otra son las apuestas ya colocadas. Si la clientela carga la balanza hacia un equipo, la casa puede recortar ese precio para protegerse, aunque el equipo no haya cambiado nada en la cancha. El precio no es un veredicto. Es un estado de la contabilidad.
Lo mismo vale para los mercados de temporada larga. Apostar al campeón en agosto significa mantener el dinero inmovilizado hasta mayo, con una liga de 34 jornadas por delante y el mercado moviéndose mientras tanto. Para quien quiere acción semanal, la apuesta por jornada ofrece más puntos de entrada y un margen que se recicla cada tres o cuatro días. Y para quien sigue a un equipo en particular, el hándicap y el más/menos dan algo que un mercado de campeón no da: la posibilidad de ganar cuando el equipo empata o pierde.
La parte que casi nunca se calcula es la más obvia. El margen se paga en cada boleto, no en cada temporada. Diez apuestas sencillas con un margen del 4,6 % dejan un peaje acumulado que ninguna promesa de bono repara, porque el bono se cobra una vez y el margen se cobra siempre.
De la semifinal del sábado al boleto: el recorrido práctico
El recorrido del lector tiene un orden y conviene verlo entero, porque cada paso depende del anterior.
Todo empieza en el registro y en la verificación de identidad. Sin documentos validados, no hay retiro; y la cuenta debe estar a tu nombre, porque los retiros van a una cuenta del titular. Después viene el depósito, con los métodos que cada casa pone a la vista —tarjeta, transferencia SPEI, referencia en tienda como OXXO, monederos electrónicos— y sin que la ley fije mínimos. Antes de poner dinero conviene revisar el pie de página: el permiso, su número y el nombre del titular son el primer filtro.
El paso siguiente es elegir entre apuesta sencilla, parlay y apuesta en vivo. La sencilla paga un solo momio; el parlay multiplica los momios de las selecciones y también multiplica el riesgo; la apuesta en vivo se mueve con el partido y con las decisiones de la casa. El retiro anticipado —el cash out— cierra una apuesta antes del final, a un precio que fija el propio operador y que casi nunca es el que el lector imagina.
El último paso es el que se descubre tarde: la cuenta. Los retiros pasan por la verificación, los premios gravados pasan por la retención y el CFDI correspondiente. Y si algo se rompe en el medio, el procedimiento administrativo mira al titular del permiso, no a la marca que te atendió.
Impuestos sobre las apuestas en México: IEPS del operador e ISR del premio
Conviene separar dos impuestos que suelen ir juntos en las conversaciones y que no tocan al mismo bolsillo.
El primero lo paga el operador, no tú. La Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, en su artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 % los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La reforma se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 y entró en vigor el 1 de enero de 2026; antes, la tasa era de 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave, según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del Impuesto al Valor Agregado.
La base es un punto que se presta a confusión y que conviene dejar abierto con precisión. El texto legal revisado dice “valor de la actividad”. La prensa habla de “monto total apostado”. Nadie puede, con esos dos enunciados, escribir que el 50 % se aplica sobre el total apostado ni que se aplica sobre el ingreso bruto. Las dos frases son afirmaciones distintas y solo una puede ser la correcta. Además, los impuestos estatales varían: la Ciudad de México tasa las apuestas y Nuevo León tasa los montos apostados, lo que da una geografía fiscal fragmentada.
El segundo impuesto sí toca al lector. Los artículos 137 y 138 de la Ley del Impuesto sobre la Renta consideran ingreso los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados. Quien paga retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada a hacerlo; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. En la Ciudad de México existe un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, lo que deja alrededor de 7 % en total, según un reporte secundario. Los premios superiores a $600,000 MXN en el año deben reportarse en la declaración anual, también según un reporte secundario.
Queda un hueco que esta guía no puede rellenar y que el lector debe resolver por fuera. El artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento del premio ganado en un sitio sin permiso no queda establecido. La respuesta honesta a esa pregunta es una consulta con un contador o un asesor fiscal, y no una frase tranquilizadora.
Juego responsable en México: qué herramienta existe y qué no
La frase “juego responsable” aparece en casi todos los pies de página y en casi ninguna ley mexicana. Es un eslogan con respaldo desigual, y conviene saber cuál es cuál.
Lo que existe en las marcas está a la vista. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. La ficha de la app de Codere México incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Las apps de Winpot mencionan apuestas con dinero real y avisos de juego responsable. La app Caliente Deportes es solo para mayores de 18 años. Son compromisos publicados por los propios operadores, y eso los vuelve verificables — uno puede leerlos antes de depositar.
Lo que existe en la ley es más delgado. El Reglamento prohíbe a los menores estar en las áreas de apuestas y participar en el cruce de apuestas, sin fijar una edad. No hay límite legal de depósito ni de pérdida, no hay cuenta temporal y no hay registro nacional de autoexclusión. Y no hay un artículo federal de publicidad en los artículos del Reglamento revisados.
La propuesta que más cambiaría ese cuadro es la iniciativa que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con autoexclusión y edad mínima de 21 años. Es un proyecto, no una norma, y quien planee su relación con el juego sobre esa base está planeando sobre algo que puede no existir nunca.
Las herramientas internas, según las propias casas
Los límites de depósito, las pausas y la autoexclusión que las plataformas ofrecen funcionan dentro de esa casa y solo dentro de ella. Un límite puesto en una app no te acompaña a otra, y una autoexclusión solicitada a un operador no impide abrir cuenta en el siguiente. Es la diferencia entre una herramienta de contención y una red de seguridad, y en México la mayoría de las plataformas ofrece lo primero mientras el lenguaje de la publicidad sugiere lo segundo.
Para el lector, hay una consecuencia práctica que vale más que cualquier promesa. Antes de depositar, decide cuánto estás dispuesto a perder en el mes y compáralo con lo que la casa promete. Si la promesa depende de apostar más veces de lo que habías planeado, el límite que sirve es el tuyo y no el de la plataforma. Y si en algún momento el juego deja de ser un entretenimiento pagado, la herramienta que funciona es la que cierra la cuenta, no la que la limita.
Las nueve plataformas con permiso mexicano, una por una
Ninguna de estas reseñas es una recomendación y ninguna lista agota el mercado: hay marcas con permiso que no aparecen aquí, y su ausencia en esta página no dice nada sobre su situación legal. Las plataformas van en el orden del conjunto, no en un orden de mérito. Los datos sobre qué ofrece cada una vienen de lo que publica en su propia ficha o en su sitio; donde esa descripción no menciona un producto, esta guía no lo afirma ni lo niega. Las condiciones de cada cuenta las fija el operador en sus términos, y ese es el documento que conviene leer antes de depositar.
Playdoit: cinco deportes, transmisión y un permiso de 2005
La oferta de Playdoit está bien delimitada y no pretende ser enciclopédica: fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports. Lo que la distingue no es el ancho del catálogo sino lo que trae dentro de cada uno. Hay apuestas en vivo con transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias y retiro anticipado, además de atención las 24 horas. Para alguien que sigue la Bundesliga y quiere ver el partido dentro de la misma app, la combinación de apuesta en vivo y transmisión resuelve algo más que una apuesta: resuelve el problema de tener dos pantallas abiertas.
Su permiso aparece como DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según una compilación pública, con Eventos Festivos de México señalado como titular. Es uno de los números más antiguos de la lista, y esa antigüedad tiene una lectura doble: sugiere continuidad administrativa, y también recuerda que el permiso pertenece a un tercero con operación física, no a la aplicación que abriste.
El “Playboost” merece una advertencia útil, y no es una condena. Una promesa de aumentar ganancias funciona dentro de condiciones que la casa fija —momio mínimo, mercado elegido, tope del incremento— y cada una de esas condiciones es una puerta por la que el margen vuelve a entrar. Un lector que no lee el detalle del Playboost está comparando un precio con otro precio distinto.
Veredicto: la plataforma más cómoda para quien apuesta en vivo un solo deporte a la vez y valora la transmisión dentro de la app; quien arme parlays complejos de deportes raros se quedará corto con cinco disciplinas.
1xBet: el catálogo más ancho del grupo, con la letra pequeña más larga
1xBet cubre fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports con apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas, y suma bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad. Es, de lejos, el perfil más cargado de la lista: apuesta, video, dato y promoción en la misma pantalla.
El detalle que un lector mexicano debe leer con atención está en el permiso. El número que se le atribuye es DGJS/0002/2020, según una compilación pública, compilación que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial, y Entretenimientos Naturales aparece como titular señalado. Hay una segunda pieza: la App Store publica la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular señalada. Dos nombres para una misma operación es exactamente el tipo de detalle que conviene tener a la vista antes de depositar, y no porque algo esté mal, sino porque quien responde puede no ser quien anuncia.
El programa de lealtad y las promociones de temporada completan el cuadro habitual de esta clase de operador: cuanto más juegas, más puntos acumulas, y los puntos son la parte visible de un mecanismo cuyo costo total se paga en el margen de cada boleto. La lealtad no es gratuita. Se financia con la actividad.
Veredicto: la opción más completa para quien quiere un solo catálogo con todos los deportes y no le importa navegar una interfaz cargada; para un apostador ocasional el exceso de promociones se vuelve más ruido que ventaja.
Pickwin: la ficha escueta y el permiso que las compilaciones no se ponen de acuerdo en citar
Pickwin es el caso más incómodo de la lista y conviene decirlo sin rodeos: la ficha pública revisada no detalla su catálogo deportivo, y las compilaciones que citan su permiso se contradicen entre sí. Una de ellas le atribuye un número que es el mismo que aparece en el pie de página de otra marca. No se imprime ese número aquí, porque dos fuentes que no coinciden no suman una cifra confiable.
Lo que sí queda del registro es el nombre del titular señalado: Producciones Móviles, junto con Unocapali La Paz Operadora. No es un dato menor. Cuando el mismo titular aparece vinculado a dos marcas distintas, el lector aprende algo sobre cómo funciona el régimen: un permiso, varias vitrinas.
Sobre la operación, lo poco que se puede verificar es estructural, no comercial. No hay una descripción pública del catálogo deportivo que permita decir si cubre la Bundesliga, cuántos mercados ofrece por partido ni cómo construye sus momios en vivo. Ese hueco no se rellena con suposiciones.
Veredicto: un candidato a revisar directamente en su propio sitio y en su pie de página antes de cualquier depósito; lo que se puede acreditar desde fuera hoy es el nombre del titular y la discrepancia de sus números, no la oferta.
Betcris: la marca con permiso mexicano y licencia maltesa en el mismo pie
Betcris carga dos cosas a la vez y ese es su rasgo más distintivo. Por un lado, un permiso mexicano cuyo titular señalado es Producciones Móviles; por el otro, una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta, MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026, con TV Global Enterprises Ltd. como empresa del sitio. La licencia maltesa ya llevaba ocho años en vigor cuando se publicó este pie de página, y su vigencia termina en noviembre de 2026, un dato con fecha que un lector atento querrá revisar por su cuenta.
El número del permiso mexicano no se imprime aquí, y vale explicar por qué: el número que aparece en el pie de página del propio operador y el que aparece en la tabla de su propietario difieren, y la compilación que se pudo leer ofrece todavía otro. Tres documentos, tres cifras, ninguna oficial. La discrepancia no es culpa del lector, pero sí es su problema cuando intenta verificar.
La convivencia de un permiso local con una licencia extranjera es más común de lo que parece y más útil de lo que la publicidad admite. La licencia extranjera cubre operaciones fuera de México; no sustituye al permiso mexicano ni le da al usuario mexicano una autoridad adicional ante la cual reclamar. Son dos marcos distintos, con dos autoridades distintas, y solo uno de ellos está detrás de tu cuenta si el problema nace de una apuesta hecha en México.
Veredicto: el mejor ejemplo de la lista para mostrar por qué un identificador regulatorio no vale lo mismo en todas partes; sirve a quien compara marcas con presencia internacional y entiende que el permiso local es el que manda aquí.
Codere: más de 30 deportes y una verificación de edad bien explícita
Codere publica la oferta más detallada de las nueve fichas revisadas: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Su ficha de aplicación también es la más clara en un punto que en otras marcas se queda en un pie de página: dice que se opera con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.
Ese conjunto tiene una lectura interesante. La declaración de permiso, la edad y las políticas de cierre viven en el mismo lugar donde la marca describe su producto, y eso le ahorra al lector tener que reconstruir la información. Las condiciones comerciales siguen siendo cosa aparte: las apuestas gratis y los momios mejorados tienen sus propios requisitos, y el creador de apuestas —armar tu propio mercado combinando selecciones— suele pagar peor que el mercado estándar porque el riesgo de la casa sube.
Sus permisos aparecen como DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación pública, con Libros Foráneos (Codere México) como titular señalado. Dos números en lugar de uno sugiere una operación en capas, y en un régimen donde el permiso es intransferible esa estructura importa.
Veredicto: la ficha más transparente del grupo para un principiante que quiere saber qué deportes hay antes de registrarse, y la más dependiente de que el lector revise las condiciones de cada promesa de momio mejorado.
Strendus: tres permisos en el expediente, catálogo sin describir
Strendus tiene el expediente más poblado de la lista: tres números de permiso —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021—, según casasdeapuestaslegales.mx, en una marca cuyo titular señalado aparece como Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la compilación que se lea. La discrepancia sobre quién es el titular es el dato más relevante de su fila, y conviene no pasarla por alto: saber quién ostenta el permiso es la única forma de saber contra quién se dirige un procedimiento.
Sobre el catálogo deportivo, la descripción pública revisada no permite decir qué cubre Strendus ni con qué mercados. Tres permisos no son tres ofertas, y una marca con expediente amplio puede llegar al mercado con un producto delgado. Un requisito administrativo no se convierte en una ventaja para el apostador, porque no lo es.
Lo que sí se puede decir es operativo. Un lector que quiera comparar a Strendus con las demás necesita abrir su cuenta o al menos su sitio y mirar tres cosas concretas: qué deportes aparecen en el menú principal, cuántos mercados ofrece por partido de fútbol y si tiene apuestas en vivo con transmisión. Sin eso, la comparación se queda en el papel del permiso.
Veredicto: un caso donde el expediente administrativo es más visible que la oferta; a quien busque un catálogo ancho le conviene revisar el sitio antes de registrarse y no fiarse del número de permisos.
Betway: un permiso de cuatro dígitos y una oferta que hay que ir a buscar
Betway aparece con el permiso más corto de toda la lista, 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, y con Espectáculos Deportivos Frontón México como titular señalado. La brevedad del número es solo un formato: no acredita más ni menos que los permisos largos de las demás filas, y quien compare longitudes de identificador está comparando nada.
La ficha pública revisada no describe su catálogo deportivo, así que no hay base para afirmar qué cubre Betway en México ni con qué tipos de apuesta. Es una ausencia de descripción, no una ausencia de producto, y la diferencia importa para no difamar ni para recomendar por accidente.
Lo verificable desde fuera es la estructura: marca con presencia internacional conocida, permiso local en manos de un titular con trayectoria en frontones, y una oferta que el lector tiene que ir a mirar directamente. En un mercado donde la comparación se hace sobre páginas públicas, eso deja a Betway en la posición incómoda de tener que demostrar en su propio sitio lo que otras marcas resuelven en una ficha.
Veredicto: una marca que exige al lector hacer el trabajo de descubrimiento; útil para quien ya sigue a Betway en otros mercados y quiere comprobar si la versión mexicana replica ese catálogo.
Novibet: permiso al día, tienda de aplicaciones muda
Novibet tiene uno de los permisos más recientes del grupo, DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, con Comercial de Juegos de la Frontera señalado como titular. Un permiso de 2020 en un régimen donde el permiso es temporal sugiere una operación relativamente joven en comparación con las marcas que arrastran números de 2005.
La descripción pública revisada no detalla su oferta deportiva, así que no hay base para hablar de su catálogo, sus mercados ni su tratamiento de la Bundesliga. Lo que sí se puede afirmar es que un permiso reciente y una ficha muda forman una combinación frecuente en este mercado: la marca existe, está autorizada según la compilación que lo cita, y su comunicación pública no está orientada a describir producto.
Para el lector, eso significa una comprobación concreta antes de registrarse. Entra al sitio, busca el pie de página, localiza el número de permiso y el titular, y revisa qué deportes aparecen arriba. Si el número coincide con el de la compilación, tienes algo verificable; si no coincide, tienes una pregunta que hacerle al soporte de la casa y una razón para esperar la respuesta.
Veredicto: un permiso moderno sin respaldo descriptivo; vale la pena para quien ya conoce la marca en otros mercados, no para quien necesita ver la oferta antes de decidir.
Caliente: 17 casinos físicos detrás de una app de apuestas
Caliente es la marca con la vitrina física más grande del grupo: se presenta como empresa mexicana de entretenimiento con 17 casinos físicos, y sus aplicaciones de deportes y de casino mencionan apuestas con dinero real y avisos de juego responsable. La app deportiva la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, y la versión 8.12.1 es del 20 de octubre de 2026. Su permiso, DGG/SP/404/97, aparece en el pie de su propio sitio, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) como titular señalado. Es la única fila de la tabla cuyo número proviene del propio operador y no de una compilación.
Eso, en un registro donde las compilaciones se contradicen, es una ventaja real: la marca firma su propio número.
La oferta incluye transmisión en vivo, “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, solo para mayores de 18 años. Es un catálogo construido alrededor de la experiencia móvil, y los eventos virtuales merecen una línea propia: son simulaciones, no partidos, y su atractivo está en la frecuencia de resultados, no en el conocimiento deportivo. Un apostador de Bundesliga que use esos mercados está jugando otra cosa con el mismo saldo.
Y ahí está el comercio entre las dos cosas. Una marca con 17 casinos físicos detrás tiene una infraestructura verificable en el país; también tiene un negocio cuya rentabilidad principal vive en el piso de juego, no en el boleto de fútbol. Eso explica la presencia de eventos virtuales y de un casino completo en la misma aplicación donde se apuesta la liga alemana.
Veredicto: la apuesta más sólida del grupo en presencia física y la única con su permiso publicado en su propio pie; a quien solo le interese el fútbol europeo le sobrará aplicación, y a quien se deje llevar por los eventos virtuales le conviene recordar que ahí no hay Bundesliga.
Preguntas frecuentes sobre las apuestas de la Bundesliga en México
¿Qué deportes y eventos se pueden apostar en una casa con permiso de la Secretaría de Gobernación?
En la práctica, las apuestas deportivas entran por el permiso de un permisionario y las casas publican sus propios catálogos: fútbol, básquetbol, tenis, MMA, esports, UFC, con ligas europeas, NFL y MLB. El Reglamento no dedica artículos aparte a las apuestas en vivo, a los deportes virtuales ni a los esports.
¿Cómo comprobar si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Busca el pie de página del sitio: ahí van el nombre de la autoridad, la unidad administrativa y el número de permiso. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, y las compilaciones se contradicen, así que contrasta el número con más de una fuente y con el titular señalado.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
El retorno es la cantidad apostada multiplicada por el momio decimal. Si apuestas $200 MXN a un momio de 2,10, el retorno es $420 MXN y la ganancia neta $220 MXN. En un parlay los momios de las selecciones se multiplican entre sí y forman un solo precio.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
Se nota sumando 1 dividido entre cada momio del mismo mercado. En un 1X2 ilustrativo de 2,10 / 3,40 / 3,60 la suma da 1,0481: el mercado devuelve cerca del 95,4 % y la casa retiene alrededor del 4,6 %. La banda varía según deporte, liga, mercado y momento del partido.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
La Ley del ISR considera ingreso los premios de juegos con apuestas autorizados legalmente. Quien paga retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal rebasa ese 6 %. En la Ciudad de México el impuesto estatal es de 6 % y el total ronda 7 %.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Los límites son herramientas internas de cada plataforma y se configuran en la cuenta, no por mandato legal: en México no hay límite estatutario de depósito o pérdida ni registro nacional de autoexclusión. Un límite puesto en una casa no te sigue a otra, y la autoexclusión se pide operador por operador.
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