Apuestas deportivas de hoy en México, comparadas por lo que cada oferta le cuesta al aficionado

Updated noviembre 2026
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Un cuaderno abierto con momios escritos a mano, una calculadora y un lápiz sobre una mesa de madera

Actualizado a noviembre 5, 2026. Los datos de permiso, oferta y bloqueo de esta página se revisaron contra los pies de página y las fichas de tienda de las propias casas, y contra la prensa mexicana que ha cubierto los bloqueos de la Unidad de Inteligencia Financiera y las suspensiones de la Dirección General de Juegos y Sorteos.

La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

Cómo se eligen las nueve casas de apuestas de esta comparación

Un momio de 1,90 parece un momio. Dos de ellos, uno al lado del otro, también parecen un momio. Y ahí está el negocio entero, porque nadie imprime en el boleto el pedazo que se queda la casa. Por eso esta comparación se armó al revés de como se arman casi todas: en lugar de ordenar las casas por el tamaño del bono de bienvenida —que es la cifra que más brilla y la que menos significa—, las puse en fila por lo que cada una le cuesta a quien deposita. Permiso que se puede rastrear, momio que se puede calcular, requisito que se puede leer antes de aceptar, límite que existe o no existe.

México tiene una particularidad incómoda que ninguna casa presume en su publicidad. Aquí no existe licencia de apuestas en línea. Existe un permiso —la palabra importa y volveré sobre ella— que la Secretaría de Gobernación otorga a un permisionario con local físico, y ese permisionario presta su permiso a una o varias marcas digitales. La consecuencia práctica es que el documento que usted necesita para saber si el sitio donde piensa depositar es serio no es un documento público que se pueda abrir hoy en internet. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo consultar, así que cada número de permiso que aparece en esta página viene de donde viene: del pie de página de la propia casa o de una compilación de sitios comparadores. Se dice cuál, se dice que no está confirmado oficialmente, y usted decide qué peso le da.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 (congelamiento de cuentas de la UIF).

Las nueve marcas que aparecen abajo son las que operan con un permiso de la SEGOB según sus propias fuentes. No son el mercado completo. Una marca ausente de esta lista no es una marca sin permiso, y esa distinción no es un tecnicismo legal: es la diferencia entre una comparación y una acusación. Tampoco es una recomendación. Es una lista de las que se pueden evaluar con lo que publican de sí mismas, y cada una se evalúa con lo que publica de sí misma.

Dos nombres grandes no están, y su ausencia tiene fecha. Betano, operada por Ganador Azteca, quedó bloqueada desde noviembre de 2025 dentro del congelamiento de cuentas que hizo la UIF; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo, y luego la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea en julio de 2026, entre ellos betano.mx. Con bet365 pasó algo distinto: en marzo de 2026 un juez de distrito le concedió un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas, según una sola fuente. Todo esto cambia de un mes a otro, así que aquí va con fecha y no como un estado actual. Un lector que quiera saber si bet365 está abierto hoy tiene que buscarlo hoy.

El panorama: qué se juega hoy en México y con qué reglas de casa

El aficionado mexicano que busca apuestas deportivas para hoy se topa con un catálogo que se parece bastante entre marcas. Futbol mexicano y europeo, basquetbol, tenis, artes marciales mixtas, esports, apuestas en vivo, transmisión de partidos dentro de la app. La diferencia entre una casa y otra casi nunca está en el deporte: está en lo que cada una pone alrededor del boleto. Si hay creador de apuestas o no, si hay retiro anticipado, si la transmisión viene incluida o es un extra, si el momio se mueve mientras usted piensa.

Vale la pena detenerse en ese catálogo porque es donde el lector se forma una expectativa y donde el mercado lo desmiente. Playdoit cubre futbol, basquetbol, tenis, artes marciales mixtas y esports con apuestas en vivo y transmisión, además de casino en vivo, una herramienta llamada “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Codere México, en su ficha de tienda, dice cubrir más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. 1xBet ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, más bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales. Betcris destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos y los métodos de pago locales. Pickwin mezcla apuestas previas al partido y en vivo con quinielas y “survivors”, con opción de quinielas privadas, casino en vivo y seguimiento en tiempo real.

Lea esa lista otra vez y busque la palabra que no aparece. Ninguna dice cuánto paga. Ninguna dice cuánto se queda. Es una lista de funciones, y las funciones no tienen precio visible: lo tienen, pero está escondido en el momio. Un creador de apuestas con estadísticas en vivo es agradable; una casa que cobra el creador de apuestas un punto de momio más caro en cada combinada es un gasto que se acumula a lo largo del año y que el aficionado rara vez suma.

Ahí entra el cálculo que gobierna todo lo demás en esta página. Tome un partido de dos resultados y dos momios idénticos de 1,90 y 1,90 —un ejemplo aritmético, no un precio cotizado hoy por ninguna casa—. Si usted apuesta un peso a cada lado, cobra 1,90 por el que gane y pierde el otro. La casa recaudó dos pesos y devuelve 1,90. Esa diferencia es todo el modelo de negocio, y su tamaño relativo es el margen. Con esos dos momios, la parte que el mercado devuelve a los apostadores queda entre el 94 % y el 95 %, de modo que lo que la casa retiene en ese mercado está en una banda de entre el 5 % y el 6 %. La banda depende del redondeo de los momios y de que la casa cierre el margen por arriba o por abajo de los dos lados, no de una decisión distinta del operador. Es un ejemplo con dos momios iguales para que la cuenta se pueda hacer de cabeza; un mercado real rara vez reparte los momios con esa simetría.

Esa banda es la cifra más honesta de esta página. No depende de qué bono aceptó usted, ni de si aprovechó una promoción de temporada, ni de si tiene programa de lealtad. Se cobra en cada boleto, gane o pierda, y se cobra en silencio. Un bono de bienvenida puede devolverle una parte de ese costo durante unas semanas; el margen no descansa nunca.

Conviene distinguir dos cosas que el lenguaje del sector mezcla a propósito. Una cosa es lo que el mercado devuelve en promedio a todos los apostadores de ese mercado, que es lo que acabo de calcular. Otra cosa es lo que le devuelve a usted en particular, y esa segunda cifra la decide su propia selección de partidos, no la casa. Ninguna banda de margen le dice si va a ganar; le dice cuánto le cuesta cada intento antes de que el partido empiece.

El otro dato que conviene tener a mano no es un momio sino una fecha. El Mundial de 2026 ya se jugó, entre junio y julio de 2026. Las búsquedas de apuestas deportivas champions hoy o de apuestas deportivas del Mundial siguen vivas, pero el torneo que animaba esas apuestas ya terminó y las casas ya reciclaron sus promociones hacia las ligas de temporada. Un aficionado que entra buscando el Mundial encuentra otra cosa, y esa otra cosa es donde está el dinero.

Normativa: el permiso de la SEGOB no es una licencia y la diferencia le cuesta

El marco mexicano empieza con una ley de 1947 y esa antigüedad explica casi todo lo demás. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos con apuesta y las apuestas en todo el país y solo permite los que están expresamente autorizados. La SEGOB otorga los permisos y vigila —artículo 7—, puede clausurar locales no autorizados —artículo 8—, ningún local puede estar cerca de escuelas o centros de trabajo —artículo 9—, y los estados y municipios cooperan en la vigilancia —artículo 10—.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.

El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, afina la maquinaria. Su artículo 1 establece la autorización, el control y la vigilancia de los juegos con apuesta y los sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional, con jurisdicción federal. Su artículo 2 dice algo que conviene leer despacio: la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista queda prohibida. No hay espacio para la interpretación creativa. Su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario.

De ahí sale la palabra que hay que usar con precisión. En México no se otorgan licencias de apuestas en línea. Se otorgan permisos, y un permiso es temporal, no es transferible —artículo 31— y va a nombre de un permisionario concreto. Los dos tipos de permiso que interesan para apostar son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos —artículo 28—, y los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguros, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir fianza —artículo 29—.

Esa lista de obligaciones es, para el lector, la parte útil del artículo. Cuentas auditadas, seguro, fianza, reporte de operaciones sospechosas. Una casa que opera bajo un permiso mexicano está sujeta a esas cuatro cosas o está fuera de la ley; una casa offshore no está sujeta a ninguna. Y ninguna norma vigente menciona las apuestas en línea, ni les da un permiso propio. La práctica reportada es que los sitios digitales no pueden tener permiso digital independiente y quedan amarrados a un permisionario con local autorizado, y que muchas marcas extranjeras usan a un permisionario local. Un mismo permisionario puede operar varias marcas, lo cual explica por qué dos sitios competidores pueden compartir titular.

Sobre la lista pública, hay un problema que le afecta directamente. La Dirección General de Juegos y Sorteos publicaría un PDF con los sitios autorizados; el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto; y los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre sí: un reporte habla de 136 sitios, otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con esas diferencias, ningún conteo se sostiene y ningún número de permiso se imprime aquí como oficial. Lo que hay es lo que cada marca declara en su propio pie de página, más las compilaciones de sitios comparadores que a veces se contradicen entre sí. Cuando se contradicen sobre el titular de un permiso, aquí no se imprime número.

La reforma también tiene fecha y también tiene un “todavía no”. La SEGOB terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 —reportado el 13 de octubre de 2026— y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Una iniciativa para derogar la ley crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y sigue siendo una propuesta. Si usted lee que “México va a subir la edad a 21” o que “viene un registro de autoexclusión”, eso es un proyecto de alguien, no una regla que hoy se le aplique.

Edad, identidad y protección merecen un párrafo aparte porque aquí es donde más se confunde el deseo con la norma. El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija una cifra. Las marcas dicen 18+ en sus propias fichas y pies de página, y no hay una cifra estatutaria establecida para el juego. Es decir: el 18+ que usted ve en el pie de página de la casa es una condición que la casa se impone a sí misma y anuncia, no una línea de la ley que aquí se pueda citar. No es un detalle menor, porque significa que el filtro de edad lo administra la casa.

Los operadores verifican a sus usuarios mediante procedimientos de conocimiento del cliente y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, ya que el juego es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado; los documentos exactos que hay que presentar no están establecidos en un estatuto. Y hay algo que cuesta más de lo que parece: no existe un registro nacional de autoexclusión. Si usted quiere cerrar su cuenta en una casa y no poder abrir otra, no hay un solo lugar donde inscribirse que cubra a todas. Lo que hay son herramientas internas voluntarias —pausas, límites de depósito, autoexclusión— de cada marca. Pierde su cuenta en una y entra a la de al lado con un correo nuevo. Más adelante vuelvo sobre esto, porque tiene consecuencias prácticas para quien decide poner límites.

En pagos, ninguna ley cubre cómo se paga una apuesta. Los métodos que aparecen en las fichas y pies de página —tarjetas, transferencias bancarias por SPEI, comprobantes en tiendas como OXXO, monederos electrónicos— son lo que cada marca dice de sí misma. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador —lo cual es también un control de identidad disfrazado de trámite administrativo— y el operador emite un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Sobre criptomonedas en casas con permiso, no hay nada establecido.

En publicidad y bonos, el mismo patrón. No se encontró un artículo federal de publicidad en los artículos del Reglamento revisados. Los reportes sobre horarios de transmisión —después de las 22:30, o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Los proyectos para limitar influencers y deportistas, para prohibir anuncios en transmisiones deportivas y para prohibir bonos de bienvenida no son ley. Y no hay una regla estatutaria sobre bonos. Lo que sí pasó es que, después del aumento del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Eso no es una regla: es una respuesta comercial a un costo, y esa respuesta se paga con condiciones.

Lo tributario, sin pretender ser asesoría fiscal

Hablemos de impuestos porque aquí hay dinero real que sale del bolsillo del aficionado y casi nadie lo lee antes de apostar.

Del lado del operador, el IEPS de la Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B, es de 50 % sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos. Venía de 30 % y así quedó tras la reforma publicada en el DOF el 7 de noviembre de 2025, en vigor desde el 1 de enero de 2026. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la LIEPS, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave —artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA—.

Ahí está el punto que hay que decir con precisión porque el debate público lo aplana: la base no está establecida. El texto que se leyó solo habla del “valor de la actividad”; la prensa dice “monto total apostado”. “50 % de lo apostado” ni “de los ingresos brutos” no se pueden sostener con el texto.orque ninguna de las dos frases se puede sostener con el texto. Los impuestos estatales también varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

Del lado del jugador, los premios entran por los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuesta y concursos legalmente autorizados son ingresos. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su gravamen no pasa de 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera el 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración que debe presentar cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre premios, lo que suma alrededor de 7 % en total según un reporte secundario, y los premios que en el año superan 600,000 pesos mexicanos deben informarse en la declaración anual.

El detalle que hay que leer dos veces es el 21 %. Un premio grande, ganado en un estado cuyo gravamen supera el 6 %, se retiene a más del triple de la tasa base. Para un aficionado que cobra un parlay de cinco cifras en el momento equivocado y en la entidad equivocada, eso es una parte del premio que se va antes de que el dinero llegue a su cuenta, y no es un error: es la estructura de la norma.

Y queda la pregunta incómoda: qué pasa con los premios ganados en sitios sin permiso. El artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”. El tratamiento fiscal de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido, y no hay razón para inventarlo aquí. La posición correcta es consultar a un contador o asesor fiscal, y ese consejo no es un relleno: es la única frase que se puede sostener.

Bloqueos, amparos y el estado que caduca

La aplicación del marco tiene tres vías y conviene separarlas. El artículo 2 del Reglamento prohíbe lo que no está expresamente permitido; el artículo 8 de la ley de 1947 faculta a la SEGOB para clausurar locales no autorizados; y la SEGOB ha reforzado su facultad para bloquear dominios y aplicaciones sin permiso. Que exista una base estatutaria para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA no está establecido.

Los hechos de 2025 y 2026 van con fecha, porque sin fecha no significan nada. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano —de Ganador Azteca, Grupo Salinas— quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado permitió a esas aplicaciones publicar solo contenido informativo lícito, sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo para levantar el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano, según una sola fuente. En 2026 se clausuraron alrededor de 20 casinos físicos.

La lección para quien tiene dinero ahí no es que estas casas estén abiertas o cerradas, porque eso cambia con cada resolución. La lección es que un saldo en una casa bloqueada puede quedar congelado, y que un saldo congelado no se resuelve con una llamada al centro de atención. Un aficionado que deja dinero parado en un operador cuya situación judicial se mueve mes a mes está asumiendo un riesgo que no aparece en ningún momio.

Una precisión que no le conviene a la indignación fácil: que un jugador que solo apuesta en un sitio sin permiso cometa un delito o reciba una multa no está establecido. No hay base para afirmar que haya sanción para él, ni que esté exento.. Simplemente no hay base para ninguna de las dos cosas.

Y la comparación honesta, sin adornos. Una marca con permiso trae una sede legal mexicana, un permiso de la SEGOB, controles de conocimiento del cliente y antilavado, y un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Una marca offshore no trae nada de eso: ni sede, ni permiso, ni controles sujetos a la ley mexicana, ni comprobante de retención. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, por más que su licencia se vea robusta en un banner. En ninguno de los dos casos existe un registro nacional de autoexclusión. Los sitios sin permiso operan en una zona sin protección, y eso es todo lo que hay que decir de ellos aquí: ni un nombre, ni un método de depósito, ni detalle de bonos.

Juego responsable: aquí la protección es más suave de lo que la publicidad sugiere

La publicidad de las casas con permiso muestra el aviso de juego responsable con una solemnidad que no corresponde a lo que respalda ese aviso. Vale la pena recorrer lo que hay, porque el inventario es corto.

Hay señales visibles en los propios materiales. La ficha de la aplicación de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. La ficha de Playdoit enlaza los términos y las pautas de juego responsable y señala uso para mayores de 18 años. La aplicación Caliente Deportes lo dice en su propia ficha: solo para mayores de 18 años. La ficha de Codere aparece en la App Store de México a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026. La aplicación de Playdoit la publica Atracciones America S.A. de C.V. en la App Store de México, salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026. La ficha de Caliente Deportes la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. y su versión es la 8.12.1, del 20 de octubre de 2026.

Lea esa lista como lo que es: un registro de folletos. Avisos, enlaces, políticas de cierre de cuenta. Nada de eso es un mecanismo externo que impida a alguien seguir depositando. Cuando una casa dice que cierra cuentas, se refiere a que puede cerrar la suya si usted se lo pide o si detecta algo; no a un sistema que le avise a la casa de la esquina.

Lo que no existe es la parte del sistema que un aficionado con problema realmente necesita. No hay un registro nacional de autoexclusión. No se encontró límite estatutario de depósito ni de pérdida, ni una figura de cuenta temporal. Lance esa lista contra lo que cualquier guía europea da por sentado —un registro único donde uno se inscribe y queda fuera de todos los operadores, límites por defecto fijados por ley, una cuenta de enfriamiento— y verá el tamaño del hueco. Aquí todo eso es voluntario y es interno a cada marca.

Eso cambia la tarea del aficionado. En un mercado con registro nacional, uno se inscribe y el sistema hace el trabajo. Aquí el trabajo lo hace uno, cuenta por cuenta, y la única defensa sólida es abrir pocas cuentas y dejar los límites puestos antes de necesitarlos. Una pausa, un límite de depósito o una autoexclusión interna en una casa no protege de la casa vecina. Ponerse el límite con el dedo temblando una noche de domingo es exactamente el momento en que no funciona; ponérselo la primera semana, con el saldo todavía en cero, es cuando sirve.

Cómo se hace en la práctica, en las casas que lo ofrecen: dentro de la cuenta, en la sección de perfil o de juego responsable, aparecen las herramientas de límite y de exclusión. Cada marca las nombra y las ubica como quiere, y las condiciones de cada una —cuánto tarda en aplicar un límite, si se puede bajar y no subir, cuánto dura una autoexclusión— están en los términos de esa casa y no en una norma común. Hay que leerlas antes de configurarlas, no después. Es el tipo de trámite donde llegar sin saber qué se está aceptando termina con un límite más alto del que se quería.

El aviso también tiene una asimetría de recursos que vale la pena nombrar. Una casa gasta en captar usuarios por encima de lo que gasta en devolver a alguno a la vida fuera del juego, y ningún bono de bienvenida financia una línea de ayuda. En México, además, las herramientas voluntarias de las casas conviven con una ausencia regulatoria que ya describí en la sección sobre el marco normativo: sin registro y sin límites por defecto, la caja de herramientas la pone el operador y la administra el usuario. El operador, además, tiene un interés comercial en que el límite se ponga bajo, aunque no tan bajo como para que el jugador se enoje. No hace falta ser suspicaz para ver el conflicto; basta con contarlo.

Bonos y apuestas gratis: la parte donde el más generoso sale más caro

Aquí está la sección que más se lee y la que más engaña. Un bono de bienvenida es, en su forma más simple, un descuento condicionado. Las condiciones son el precio.

Empecemos por lo que las casas dicen de sí mismas, sin interpretarlo. En el encabezado de caliente.mx se anuncian 1,000 pesos mexicanos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos mexicanos, y la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Ese “no aclara” no es una nota menor: si el bono sirve solo en casino y usted juega deportes, el descuento no existe para usted. La app de Codere México anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 pesos mexicanos y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. La ficha de Playdoit anuncia 1,000 pesos mexicanos de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras.

Sobre las condiciones de los bonos de Caliente hay un problema de fuente que conviene decir en voz alta. Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de 1,000 pesos mexicanos exigiría un rollover de 10 veces; el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Cuando las reseñas no coinciden, la única fuente que vale es el propio reglamento del bono en el sitio donde usted lo va a aceptar. Nadie más lo va a leer por usted.

Ahora el ejercicio que convierte todo esto en un número, y con él la parte donde el bono se encoge. Un requisito de apuesta no es una cifra decorativa: es el volumen que usted tiene que mover, al momio que la casa imponga, antes de que el dinero sea suyo. Multiplique el monto del bono por el factor de apuesta y obtiene el volumen exigido. Divida ese volumen entre lo que suele jugar por boleto y obtiene el número de apuestas que eso le va a tomar. Y ahora la parte que casi nadie calcula: cada uno de esos boletos paga el margen del mercado.

Ahí es donde el margen de la sección del panorama vuelve a aparecer, y por eso lo calculé al principio. Si el mercado devuelve entre el 94 % y el 95 % y usted tiene que mover, digamos, 10,000 pesos mexicanos para liberar un bono, el costo esperado de ese trámite queda en una banda del orden de 500 a 600 pesos mexicanos, aplicando el mismo margen del ejemplo de dos momios iguales. Ese número es un promedio sobre muchos boletos, no lo que le va a pasar a usted en una noche: es lo que cuesta el trámite, medido a lo largo de muchos boletos. Si su bono es de 1,000 y el requisito es 10 veces, usted está apostando 10,000 para liberar 1,000, y el costo esperado del trámite se come una parte visible —entre la mitad y algo más de la mitad— de lo que está tratando de liberar. Y eso antes de contar los momios mínimos, que suelen ser peores que el promedio del mercado.

Haga la cuenta con el bono de primer depósito duplicado y el problema se agranda, no se encoge. Duplicar el depósito duplica también el volumen que hay que mover, y el costo esperado escala con el volumen, no con lo que usted gana. Si el requisito se calcula sobre bono más depósito en lugar de sobre el bono solo, el volumen sube otra vez. Cada paso que parece un regalo más grande sube la factura del trámite sin subir el valor de lo que se libera. Ese es el mecanismo completo, y cabe en tres frases: el bono es un descuento, el descuento viene con volumen, y el volumen paga margen.

Las apuestas gratis tienen su propia aritmética y su propio defecto, que es más sutil porque el momio alto parece la jugada. En una apuesta gratis cuya cantidad no se le devuelve con el acierto, usted cobra lo que el momio paga por encima de la cantidad, no la cantidad. A momio 2,00 eso es el equivalente a la mitad del valor nominal; a momio 1,50, un tercio. Y como el valor ya viene descontado por el margen del mercado, el valor esperado de una apuesta gratis de momio alto es mejor que el de una de momio bajo pero nunca es “dinero gratis”. Es un descuento, no un regalo, y el descuento se encoge cuando el momio se acerca a 1,00.

Ese es el malentendido más caro del mercado mexicano: “apuesta gratis” significa que no pone la cantidad, no que no haya costo. El costo está en el momio, en el mínimo exigido, en el plazo y en el tope de lo que puede ganar la apuesta gratis. Cuatro condiciones, y cada una baja el valor real.

Sobre el tope no hay nada que decir con cifras: lo fija cada casa y va en su reglamento. Lo importante es la costumbre del boleto ganador. Un aficionado que convierte una apuesta gratis de momio bajo en una ganancia de dos cifras bajas no está aprovechando una promoción; está haciendo el trabajo de liberar un descuento que casi se consumió en el camino.

También hay que desmontar la palabra “sin depósito”, que suena a dinero aparecido de la nada. Un bono sin depósito no requiere que usted deposite; requiere un registro y una verificación, o sea que entregue sus datos y su identidad. Ese es el precio real de la parte “gratis” del paquete: sus datos y su tiempo, más la probabilidad de que la casa le pida depositar después para retirar lo ganado. Hay un condicionante que conviene tener presente desde el principio: cuando la verificación de identidad se completa después de que hay dinero ganado, el trámite deja de ser un requisito de apertura y pasa a ser una llave sobre su propio saldo.

Una última cosa que conviene entender antes de aceptar cualquier oferta: la oferta completa, con sus condiciones, no es lo mismo que el anuncio del encabezado. El anuncio es el gancho, el reglamento es el contrato, y el reglamento vive en una página que usted tiene que abrir. Un bono con un plazo corto y un momio mínimo exigente puede ser imposible de liberar para quien juega poco, y perfectamente alcanzable para quien juega todos los fines de semana. El mismo bono tiene dos valores distintos según quién lo acepta, y por eso no existe una oferta “buena” en abstracto.

Apostar hoy: cómo se arma un boleto y qué se paga por él

Un boleto tiene tres decisiones y una trampa. Las decisiones son el partido, el tipo de apuesta y la cantidad. La trampa es creer que las tres son independientes.

El momio es el precio, y se mueve. En México se dice momio y no cuota, y esa palabra lleva implícito que el número es una oferta viva: la casa lo ajusta según cuánto dinero entra por cada lado, según las noticias del equipo y según la cercanía del inicio. Un momio de 1,90 visto el lunes puede ser 1,85 el viernes si el público cargó el otro lado. El aficionado que guardó el número del lunes y apuesta el viernes paga el ajuste sin que nadie se lo diga.

Sobre las formas del boleto, el propio mercado mexicano trae las palabras. La apuesta sencilla es un partido y un resultado. El parlay —también combinada— junta varias selecciones en un solo boleto: los momios se multiplican entre sí y el pago sube mucho; también sube el requisito, porque ahora hay que acertar todo. Las apuestas en vivo se hacen con el partido en marcha y el momio se recalcula en cada jugada. El hándicap reparte una ventaja a un equipo para emparejar el partido, y el más/menos fija un total de goles o puntos que se apuesta por encima o por debajo. El retiro anticipado —cash out— permite cerrar el boleto antes de que termine, a cambio de un precio que la casa fija y que casi nunca es el que el aficionado tenía en la cabeza.

Aquí va el cálculo que sí conviene a quien arma parlays y que se puede hacer sobre la mesa. Junte tres selecciones de momio 1,90 cada una: el momio combinado sale de multiplicar los tres, y da 6,859. Con 100 pesos mexicanos apostados, el retorno de un boleto ganador es de 685,90 pesos mexicanos, de los cuales 585,90 son ganancia. La probabilidad implícita de acertar las tres, calculada a partir de esos momios como uno sobre el combinado, es poco menos del 15 %. Y esa probabilidad ya trae cargado el margen del mercado, que se aplicó tres veces en lugar de una. Ahí está el costo escondido del parlay: el mismo margen porcentual se multiplica por el número de patas, aunque la sensación que vende la casa sea de premio grande.

Sobre ese punto, el retiro anticipado merece una advertencia que no es de cálculo. Cerrar un boleto antes del final no elimina el margen; lo cobra otra vez. La casa pone un precio de compra por su boleto que ya lleva su propio margen, y ese margen se paga sobre el valor del boleto en ese momento sin importar si el boleto terminó bien o mal. Es una segunda comisión, y se cobra en el momento de más urgencia del aficionado.

Sobre las apuestas “fijas” hay que ser directo, porque la palabra es de las que más daño hacen. Una apuesta fija para hoy no es un producto del mercado: es una promesa de certeza sobre un evento que no la tiene. Nadie sabe el resultado de un partido, y una casa de apuestas es la primera en saberlo: por eso cobra comisión en lugar de jugar. Cualquier persona que le ofrezca una apuesta fija ganadora está vendiendo algo que no puede entregar, y una guía de apuestas seria no debería participar de eso. Si busca apuestas deportivas combinadas para hoy, lo que puede consultar es el análisis, la estadística y el estado de forma, y luego decidir; lo que no puede conseguir es la certeza.

Sobre las apuestas a ligas específicas —las apuestas deportivas de futbol hoy, las apuestas deportivas champions hoy, las apuestas deportivas de basquetbol o de artes marciales— hay una observación que sirve para todas. Las ligas con más cobertura mediática atraen más dinero y tienen mercados más finos en las casas, lo cual suele significar momios más ajustados en los mercados principales y momios más generosos en los mercados secundarios. Un aficionado que quiera encontrar valor lo encontrará con más frecuencia donde mira menos gente, no donde la multitud apuesta. Es una observación sobre liquidez, no una promesa de ganancia.

Sobre el tamaño de la apuesta, la única regla que se sostiene sin inventar nada es la relación entre la cantidad y el resto del dinero disponible. Apostar una fracción fija y pequeña del saldo asignado a esto mantiene el juego dentro de un entretenimiento con coste controlado; apostar una fracción que crece después de una pérdida convierte el entretenimiento en una escalera que no se puede subir. Esa segunda cosa es la que hay que evitar, y es la razón por la que los límites de depósito descritos antes importan más que cualquier sistema de selección.

Evaluación de las nueve casas: en qué se distinguen y qué le cuestan

Antes de entrar en las fichas, una advertencia sobre cómo se leen. Ninguna casa de esta lista se elogia por su bono, y eso es deliberado: el bono es la parte del producto que la casa diseña para que se vea bien, y aquí interesa la parte que no se diseñó para eso. Las nueve operan en México bajo un permiso de la SEGOB según sus propias fuentes, con la salvedad ya explicada: el permiso es un acto temporal otorgado a un permisionario y el número que aparece en estos párrafos no está confirmado oficialmente porque la lista de la DGJS no se pudo abrir. Cuando dos compilaciones se contradicen sobre el titular o el número, aquí no se imprime número.

Marca Permiso SEGOB, según la fuente citada Lo que dice de sí misma sobre su oferta
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, titular según una compilación de sitios: Eventos Festivos de México Futbol, basquetbol, tenis, artes marciales mixtas y esports con apuestas en vivo, casino en vivo, retiro anticipado y atención 24 horas
Betway Permiso 4184, titular según una compilación de sitios: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. Nada sobre apuestas deportivas en esta clave; la ficha de tienda no sostiene una afirmación sobre el producto
1xBet Permiso DGJS/0002/2020, titular según una compilación de sitios: Entretenimientos Naturales; la App Store lista la app a nombre de 1XCorp N.V., distinto del titular Apuestas en vivo, transmisión y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports; bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad
Strendus Tres permisos (DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021, DGJS/DCRCA/2321/2021), titular según una compilación de sitios: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads Nada sobre apuestas deportivas en esta clave; las compilaciones ni siquiera coinciden en el titular
Pickwin Permiso de su permisionario, sin número: las fuentes se contradicen; titular según las fuentes: Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora Apuestas previas y en vivo, quinielas y “survivors” con quinielas privadas, casino en vivo y seguimiento en tiempo real
Betcris Permiso de su permisionario, sin número impreso: el del pie de página y el del cuadro del propietario difieren; titular según las fuentes: Producciones Móviles Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español
Caliente Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de caliente.mx; titular según las fuentes: Tecnología en Entretenimiento Caliplay Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo mayores de 18 años
Codere Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, titular según una compilación de sitios: Libros Foráneos S.A. de C.V. Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis
Novibet Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, titular según una compilación de sitios: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Nada sobre apuestas deportivas en esta clave; la ficha de tienda no sostiene una afirmación sobre el producto

Dos cosas saltan de esa tabla y ninguna es un elogio. La primera: la columna del permiso trae tres ocasiones en que el titular nombrado no coincide con la empresa que publica la aplicación o con el número del pie de página, y eso no es un detalle de papeleo. Si la marca que usted conoce no es la empresa que responde, el reclamo tiene un destinatario distinto al del logotipo. La segunda: cuando las fuentes se contradicen sobre un número, la respuesta honesta es no imprimir ninguno, porque un número de permiso inventado o mal atribuido es peor que un hueco.

Playdoit: la más redonda en funciones, la menos clara en el bono

Playdoit es la casa que mejor se vende a sí misma en su propia ficha. Apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, futbol, basquetbol, tenis, artes marciales mixtas y esports, seguimiento de la oferta y una atención al cliente que promete estar disponible las 24 horas. Es una ficha que responde a la pregunta “¿tiene de lo que quiero apostar?” con un sí casi completo.

El problema aparece en cuanto se lee la letra del bono. La ficha anuncia 1,000 pesos mexicanos de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. Es un producto que no sabe explicarse a sí mismo en su propio anuncio, y esa contradicción está en la ficha pública, no en un foro.

Después viene la parte que sí está bien hecha y que conviene reconocer sin entusiasmo excesivo. La aplicación acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros métodos, promete retiros rápidos y pagos inmediatos, enlaza los términos y las pautas de juego responsable y señala uso para mayores de 18 años. Una casa que pone los términos a un toque de distancia no está haciendo una concesión: está cumpliendo, y conviene decirlo porque el contraste con lo que sigue importa. La aplicación la publica Atracciones America S.A. de C.V. en la App Store de México, salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026.

El permiso es DGAJS/SCEVF/P-02/2005 y el titular que nombran las fuentes es Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx y sin confirmación oficial. Nada de eso cambia el juicio: Playdoit es una casa de catálogo amplio y ejecución decente cuyo bono no se puede recomendar sin abrir antes el reglamento y resolver la contradicción de la propia ficha.

Betway: mucha marca, poco dato sobre el producto

Betway tiene el permiso 4184 según casasdeapuestaslegales.mx, con titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., y ahí se acaba casi todo lo que se puede sostener con fuentes sobre su oferta de apuestas deportivas. Su ficha de tienda no respalda una afirmación concreta sobre el producto.

Eso deja una evaluación que es incómoda de escribir y necesaria de leer. Un nombre internacional grande no es un dato. La marca se conoce, el respaldo del permiso aparece en una compilación, y entre esas dos cosas no hay nada verificable que decir sobre el catálogo, los momios, los métodos de pago ni los bonos. Un aficionado que llegue atraído por el reconocimiento de la marca tiene que hacer el trabajo en el sitio de Betway: mirar el programa de apuestas del día, revisar los momios de un mercado que conozca bien y leer los términos de la promoción vigente en esa casa en ese momento. No hay atajo desde fuera.

Eso sí, el permiso es lo único que permite ponerla en esta lista, y es una razón suficiente para considerarla y una razón insuficiente para recomendarla. La ausencia de datos no es una acusación; es una ausencia de datos, y el aficionado merece saber qué está y qué no está detrás de un nombre conocido.

1xBet: el catálogo más ancho y el titular más confuso

1xBet es, de las nueve, la que más funciones apila. Su aplicación ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, junto con bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad. Si el criterio fuera cantidad de cosas en pantalla, encabezaría la lista.

El expediente del permiso es donde conviene detenerse. El número es DGJS/0002/2020 según Apuestas-legales.com.mx, que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial; el titular que nombran las fuentes es Entretenimientos Naturales; y la App Store lista la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado. Tres piezas y ninguna encaja del todo con las otras. Eso no prueba nada ilegal, y esta página no va a insinuarlo; sí prueba que quien deposite ahí debería saber contra quién reclamaría y con qué documento.

Un programa de lealtad y unas promociones de temporada no son un problema en sí. El problema es que el valor de un programa de lealtad depende de que la casa siga existiendo en su forma actual, y la coherencia entre marca, titular del permiso y empresa que publica la aplicación es la única señal de continuidad disponible. Para un aficionado que solo quiere apostar un partido del fin de semana, todo esto sobra. Para quien piense dejar un saldo, es la pregunta que importa.

Strendus: tres permisos y ningún titular en el que todos coincidan

Strendus es el caso más extremo de contradicción documental de esta lista, y merece contarse con precisión porque es un patrón más que una anécdota. Las fuentes le atribuyen tres permisos —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y no coinciden sobre el titular: unas nombran a Atracciones y Emociones Vallarta, otras a New Ads. Todo según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial.

Tres permisos no significan tres veces más solidez. Significan que la estructura societaria detrás de la marca es lo bastante enredada como para que el rastro se pierda, y que quien redacta estas compilaciones llegó a conclusiones distintas sobre quién es el permisionario. Para el aficionado, la consecuencia práctica es concreta: si algo sale mal y quiere reclamar, la primera pregunta —¿a quién le reclamo?— no tiene una respuesta única disponible.

Y aquí hay que ser justo en lo que se puede sostener. Sobre la oferta de apuestas deportivas de Strendus, esta evaluación no afirma nada: no hay una ficha que sostenga una descripción del producto. Lo que se puede sostener es el estado del expediente, y el expediente está enredado. Un aficionado que valore la claridad por encima de todo encontrará aquí su objeción principal.

Pickwin: quinielas y survivors, con el permiso bajo el nombre de otro

Pickwin se distingue por su mezcla y no por su profundidad en un solo producto. Combina apuestas deportivas previas al partido y en vivo con quinielas y “survivors”, con opción de quinielas privadas, casino en vivo y seguimiento en tiempo real. Es la casa de esta lista que más se parece a un producto social, y para un grupo de amigos que arma su propia quiniela eso tiene un valor que ninguna otra ficha ofrece de la misma manera.

El expediente del permiso es donde aparece el detalle que hay que contar. Las fuentes le atribuyen un permiso de su permisionario cuyo número no se imprime porque las compilaciones se contradicen entre sí: el número que da una de ellas es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Y el titular que nombran las fuentes es Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora. Es decir: dos marcas distintas de esta misma lista parecen colgar, según las compilaciones, de la misma estructura.

Eso explica algo que de otro modo sorprende: por qué dos sitios que compiten con productos distintos comparten respaldo societario. En México un permisionario puede operar varias marcas, y esa es precisamente la razón por la que el titular del permiso no es un dato del que se pueda inferir la independencia de dos competidores. Un aficionado que abra cuenta en ambas creyendo diversificar puede estar concentrando, y esa es información útil, no un escándalo.

Betcris: el producto más afinado y el permiso que no se puede unificar

Betcris describe su producto con precisión. Su aplicación destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. Es una lista que habla de un producto pensado para el aficionado mexicano y no de una traducción de un catálogo global. En su página principal se muestran los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos.

El “sin indicar montos mínimos” merece una frase, porque no es una crítica de estilo. Un método de depósito sin mínimo publicado significa que el umbral lo descubre usted al intentar depositar, y en una casa donde el bono exige un volumen determinado, el mínimo del depósito y el mínimo de la apuesta pueden conspirar contra quien apostaba cantidades pequeñas.

El expediente es de los que exigen precisión. El pie de página de betcris.mx muestra el permiso DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018; el número del pie de página y el del cuadro del propietario difieren, así que aquí no se imprime ninguno como cifra única. La empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Esa licencia europea tiene fecha de caducidad y conviene tenerla presente: es un respaldo con reloj, y quien planee dejar dinero ahí a largo plazo debería saber cuándo cambia.

La aplicación la publica TV Global Enterprises Ltd., se lanzó en julio de 2018, su versión 3.2.1 es del 28 de septiembre de 2026 y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras. Es el otro dato que importa para juzgar la marca: una plataforma multi-país con licencia europea y permiso mexicano tiene más partes móviles que una casa puramente local, y más partes móviles significa más lugares donde una regla puede cambiar sin que el logotipo cambie.

Caliente: la casa más local y la que menos se explica en su propio anuncio

Caliente es la marca más asentada en el imaginario mexicano de las apuestas y su oferta digital lo refleja. La aplicación Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y señala que es solo para mayores de 18 años. La ficha la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. y la versión 8.12.1 es del 20 de octubre de 2026. Su permiso es DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio, con titular según las fuentes Tecnología en Entretenimiento Caliplay.

El problema, y es grande, está en el encabezado. Se anuncian 1,000 pesos mexicanos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos mexicanos, y la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Esa omisión no es inocente: en una marca que también opera casino y eventos virtuales, un bono que puede estar destinado al casino se anuncia en la portada deportiva y se cobra en tiempo del apostador deportivo. Un anuncio que no dice a qué producto aplica es un anuncio que le traslada a usted el trabajo de averiguarlo.

Sobre las condiciones hay que repetir la advertencia del bloque de bonos sin adornarla: según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de 1,000 pesos mexicanos exigiría un rollover de 10 veces, y el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Con reseñas que no coinciden, el único texto que vale es el reglamento del bono en el sitio. Caliente es un operador con presencia física, permiso mostrado en su propio pie y una aplicación madura; lo que no ofrece es una promoción que se pueda evaluar con la información que ella misma publica en su portada, y eso, en la oferta más publicitada del mercado mexicano, es la crítica más concreta que se puede hacer.

Codere: treinta deportes, ficha clara y un bono grande con nombre propio

Codere México es la casa que mejor combina amplitud de catálogo con una ficha de tienda ordenada. Su aplicación dice cubrir más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. La ficha de la aplicación también dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es, de todas las fichas revisadas, la que más información de cumplimiento ofrece en un solo lugar, y eso se puede reconocer sin regalar nada.

El bono es de hasta 7,000 pesos mexicanos según la misma ficha, y los depósitos se hacen con tarjeta, SPEI y OXXO. La palabra “hasta” es la que hay que subrayar, porque es la misma trampa que ya describí: un bono de hasta 7,000 pesos mexicanos con requisitos de apuesta encima puede costar más en volumen que el valor de lo que se libera, y el tope solo se alcanza igualando un depósito que probablemente sea más grande de lo que el aficionado pensaba depositar.

El permiso aparece como DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con titular según Apuestas-legales.com.mx Libros Foráneos S.A. de C.V., sin confirmación oficial. Y hay un dato que conviene cruzar con ese expediente: la aplicación figura en la App Store de México a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026. Otra vez una empresa publicando la aplicación y otra nombrada como titular, y otra vez la recomendación de saber contra quién se reclama antes de depositar.

Novibet: permiso documentado y oferta que no se puede describir

Novibet cierra esta lista con el expediente del permiso y sin casi nada más. El número es DGJS/DCRCA/1121/2020 y el titular que nombran las fuentes es Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx y sin confirmación oficial. Sobre su oferta de apuestas deportivas, la ficha de tienda no sostiene una afirmación que se pueda escribir aquí.

Es la misma situación que con Betway y con Strendus, y merece la misma franqueza en lugar de una descripción inventada. Una marca con permiso identificable y sin descripción pública de su producto deja al aficionado con una tarea: entrar a su programa de apuestas y comparar los momios de dos o tres mercados que conozca bien. Eso no es una recomendación tibia; es la única instrucción honesta cuando el material disponible es un número de permiso y nada más.

Y el número de permiso no es poca cosa. En un mercado donde el registro público no se puede abrir y donde los titulares cambian según quién compile la lista, un permiso que aparece en dos fuentes concordantes es la mejor señal disponible. No es una garantía de buena oferta, es una señal de que hay alguien con nombre detrás de la marca. Para el aficionado prudente, esa señal vale más que cualquier bono de bienvenida, y no cuesta nada leerla antes de registrarse.

Preguntas frecuentes sobre las apuestas deportivas de hoy

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

No hay un registro público que hoy se pueda abrir con comodidad. En la práctica se revisa el pie de página del propio sitio, donde las casas con permiso suelen mostrar su número, y se contrasta con lo que reportan las compilaciones de sitios comparadores. Cuando dos fuentes no coinciden en el número o en el titular, trate ese dato como no verificable.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

Se multiplica la cantidad por el momio. Con 100 pesos mexicanos a momio 1,90, un boleto ganador devuelve 190 pesos mexicanos, de los cuales 90 son ganancia. En una combinada, los momios de cada selección se multiplican entre sí antes de aplicarlos a la cantidad, y todos los tramos tienen que acertar.

¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?

Se ve en la suma de los momios del mercado. Con dos resultados a 1,90 y 1,90, el mercado devuelve entre el 94 % y el 95 % de lo apostado, así que la casa retiene una banda de entre el 5 % y el 6 %. La banda varía por el redondeo de los momios y por cómo la casa reparte el margen entre los dos lados.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Dentro de la cuenta, en la sección de perfil o de juego responsable, cada casa ubica sus propias herramientas de límite, pausa y autoexclusión. Las condiciones son de cada marca y no de una norma común, así que conviene leerlas antes de configurarlas. No existe un registro nacional, de modo que un límite puesto en una casa no cubre a las demás.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuesta legalmente autorizados son ingresos y quien paga retiene: 1 % si el estado no grava el premio o su gravamen no pasa de 6 %, y 21 % si lo supera. La Ciudad de México aplica 6 % sobre premios, alrededor de 7 % en total. Consulte a un contador.

¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?

Se quedan sin sede legal mexicana, sin permiso de la SEGOB, sin controles de conocimiento del cliente sujetos a la ley mexicana y sin CFDI de retenciones. Un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado, como pasó con las marcas suspendidas desde noviembre de 2025. Tampoco hay registro nacional de autoexclusión que lo cubra.

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