1X2 en apuestas deportivas: del boleto marcado a la casa que lo paga
Datos actualizados a noviembre 5, 2026, con los números de permiso y los avisos legales verificados contra los pies de página de cada operador y las fichas de sus aplicaciones en la App Store de México, además de las publicaciones de la Dirección General de Juegos y Sorteos que fue posible consultar.
Panorama: tres letras que deciden un pago
El 1X2 es, con todo, el mercado más honesto que existe. No promete nada raro, no esconde un multiplicador detrás de una ruleta de premios y no cambia sus reglas a mitad del partido. Le pide al apostador una sola cosa: elegir, antes del silbatazo, entre tres resultados posibles de un partido de futbol, y aceptar el momio que la casa fijó en ese momento. La victoria del local, el empate o la victoria de la visita. Nada más.
Esa sencillez es la razón por la que el mercado 1X2 sigue siendo la puerta de entrada de casi cualquier persona que abre su primera cuenta en México, y también la razón por la que tantos apostadores lo abandonan después de un par de meses. Un partido de futbol tiene una duración fija, y esa duración no es la que mucha gente cree. Noventa minutos de tiempo reglamentario, repartidos en dos tiempos de 45 minutos, con el tiempo que el árbitro añade por cambios, lesiones y otras demoras. El 1X2 se liquida con esos noventa minutos, no con lo que pase después, y esa frontera entre “antes” y “después” es la fuente de la mitad de las discusiones entre un apostador y el chat de atención de su casa.
Vale la pena detenerse en la palabra. En México el precio de una apuesta se llama momio, no cuota. El boleto es el boleto, el cupón o el ticket; una combinada es un parlay; el retiro anticipado es el cash out, aunque la mayoría de las casas lo traduzcan. Quien llega de leer una guía española y pide “una cuota de 1.85” en la ventanilla digital de una casa mexicana no se va a morir de vergüenza, pero sí va a tardar un momento en encontrar lo que busca en la pantalla. El vocabulario local no es un adorno: los requisitos de apuesta, los plazos y los topes de premio están escritos en ese idioma, y entenderlo es la mitad del trabajo antes de firmar cualquier bono de bienvenida.
Este recorrido no va a decir quién gana. Nadie lo sabe, y quien lo afirme con seguridad está vendiendo algo. Lo que sí se puede hacer es lo que una casa hace todos los días con sus clientes: poner los números sobre la mesa, decir cuánto se queda cada parte y dejar que cada lector decida en qué puerta entra. Las tres puertas del 1X2 son fáciles de marcar en un boleto; lo complicado es entender qué cuesta cada una de ellas y a quién le convienen los distintos caminos que hay para llegar hasta ahí.
Hay tres maneras de apostar al 1X2 en México hoy. La primera es jugarlo suelto, una apuesta sencilla con un solo partido y un solo signo. La segunda es meterlo en un parlay con otros dos o tres partidos, donde los momios se multiplican y la probabilidad de acertar se desploma en la misma proporción. La tercera es la más interesante para quien mira el mercado con calma: seguir el momio antes del partido, apostar sencillo en el resultado que el mercado subestima y dejar que el margen de la casa haga su trabajo en contra. Cada camino tiene un lector al que le queda como guante; también cada camino tiene un lector al que le hace daño.
Lo primero que hay que fijar es qué se está vendiendo cuando alguien acepta un momio de 1.90 en un mercado de dos resultados. Ahí no hay drama ni épica: hay una probabilidad implícita y una comisión escondida dentro del precio, y esa comisión es más grande de lo que la gente supone. Antes de elegir casa conviene entender la aritmética que hay detrás del número que aparece en la pantalla, porque el mismo partido puede costar distinto según dónde se mire.
Fundamentos: qué es el mercado 1X2 y cómo se liquida
El mercado 1X2 cubre tres resultados posibles de un partido: gana el equipo local, empatan, o gana el equipo visitante. En las ligas de futbol, un empate le da un punto a cada equipo, un dato que explica por qué el signo del empate tiene un momio tan distinto al de los otros dos: en un partido parejo las tres probabilidades no se reparten por igual, y el empate carga con una porción considerable del mercado. La casa lo sabe, lo mide y lo cobra.

Liquidar un boleto de 1X2 parece trivial hasta que aparece la primera prórroga. Si un partido de eliminación directa termina empatado al final de los noventa minutos, se juegan dos tiempos extra de quince minutos y, en la mayoría de las competiciones, sigue una tanda de penales cuyos goles no cuentan en el marcador final. Ese detalle es el que separa un boleto ganador de uno perdedor cuando el apostador marcó el signo del empate en una eliminatoria. El marcador oficial para el 1X2 es el de los noventa minutos; el empate ocurrió, aunque después el partido se resolviera por penales. Quien marcó el 2 con “gana la visita” no ganó nada si la visita se impuso solo en la tanda, porque la tanda no forma parte del marcador final del partido.
La duración reglamentaria tampoco es un detalle folclórico. Las Reglas de Juego de 1897 fijaron la duración del partido en 90 minutos, salvo acuerdo distinto, dentro de un reglamento de diecisiete reglas administrado por el International Football Association Board. Ese texto es el que sostiene, todavía hoy, la frontera temporal sobre la que se liquida el 1X2. Si el partido se suspende por lluvia en el minuto 70 y se reanuda tres días después, la casa aplica su propio reglamento interno sobre si el boleto sigue vivo o se anula; esas reglas están en los términos y condiciones, no en el reglamento del futbol, y son las que hay que leer antes de reclamar.
Un boleto de 1X2 no es un boleto de “resultado final”. Muchas casas ofrecen además la opción de incluir el tiempo extra y los penales en un mercado aparte, con su propio momio y su propio nombre. Si el apostador no distingue una cosa de la otra, va a sentirse estafado en la primera eliminatoria que se vaya a prórroga, y la casa tendrá razón. Marcar el signo correcto en el mercado equivocado es el error más común del principiante, y el más barato de evitar: basta con leer el encabezado del mercado antes de confirmar el boleto.
Formato del boleto: sencilla, parlay y cuánto cambia el momio
La apuesta sencilla y el parlay son el mismo cálculo con distinto número de factores. En una sencilla, el pago se obtiene multiplicando lo apostado por el momio del partido. Si alguien apuesta 500 pesos a un momio de 1.90 y acierta, recibe de vuelta 950 pesos, de los cuales 450 son utilidad y 500 son el capital que regresa. En una combinada o parlay, se multiplican los momios de todas las selecciones entre sí para obtener un único precio: dos momios de 1.90 dan 3.61, tres dan 6.859, y así hacia arriba.
El problema del parlay no es el momio, es la multiplicación de la probabilidad. Tres momios de 1.90 implican que la casa estima cada selección alrededor del 50 % de probabilidad, lo que deja una probabilidad conjunta del orden del 13 % sin contar el margen que esas cuotas ya llevan dentro. El parlay es el formato que más ha crecido en las aplicaciones mexicanas —el parlay del mismo juego de Betcris, “Crea Tu Apuesta” de Betway, “Crea tu apuesta” de Caliente y “Crear apuesta +” de bet365 México apuntan todos a la misma idea de armar un boleto a la medida—, y creció por una razón comercial obvia: es el formato que más margen deja por peso apostado, y el que los premios grandes anuncian en letras enormes.
Para el apostador de presupuesto pequeño, el veredicto es incómodo pero claro: la sencilla es el formato que mejor relación tiene entre el riesgo y el premio posible, y el parlay solo tiene sentido como entretenimiento de boleto barato, no como estrategia. Nadie se hace rico con un parlay ni se arruina por uno, pero el parlay repetido todas las semanas convierte el margen de la casa de un costo pequeño en un gasto sistemático. Quien solo juega boletos de 50 pesos y los combina por diversión está pagando un precio por ese entretenimiento, y es un precio razonable siempre que lo tenga presente.
El tercer formato que conviene mirar es la apuesta en vivo. El 1X2 en vivo reajusta los momios con el reloj: el signo del favorito se encarece si va ganando y se abarata si el partido se le complica. Ese reajuste no es generosidad, es información en movimiento. Un apostador inexperto que persigue el momio del equipo que va perdiendo suele encontrarse con precios que parecen regalados y no lo son: la casa no regala nada cuando el minuto 80 ya está corriendo y el reloj trabaja contra el que va abajo.
La letra chica del momio: cuánto se queda la casa
Aquí está el número que casi ninguna casa anuncia en su página de inicio, y el que más debería importarle a quien apuesta todas las semanas. El margen de la casa de apuestas vive dentro del momio y se mide sobre un mercado completo, no sobre una selección. La fórmula es simple: la casa publica momios cuyos inversos suman más que uno, y esa suma mide qué tan caro está el mercado. El porcentaje que sobra es lo que se queda.
Conviene verlo con una ilustración deliberadamente redonda, sin pretender que sea el precio de un partido real: un mercado de dos resultados con momios de 1.90 y 1.90. La probabilidad implícita de cada lado es uno entre 1.90, es decir 52,63 %, y las dos suman 105,26 %. El porcentaje que se pasa del 100 % es el margen: alrededor de 5,3 puntos. Dicho al revés, el mercado devuelve a los apostadores cerca de 95 % de lo que se juega en él y la casa retiene el resto.
Ese margen, que parece una bagatela, es la cifra más importante de este texto. Un apostador que juega 500 pesos a la semana en el 1X2 a lo largo de un año pone en riesgo, sumando boletos, unos 26.000 pesos. Si todos esos boletos se liquidaran a un margen del 5,3 %, el costo esperado de esa temporada ronda los 1.378 pesos, siempre bajo el supuesto de un precio idéntico al del ejemplo. No es una pérdida garantizada ni mucho menos: un solo acierto por encima del promedio cambia la cuenta. Es el precio promedio que el apostador paga por el servicio, y es lo que conviene tener en la cabeza antes de presumir un acierto de la semana.
El problema es que el 5,3 % es la versión amable. El margen no es el mismo en todos los mercados ni en todos los deportes: suele ser más apretado en los partidos de gran cartel y más ancho en las ligas menores, en los mercados secundarios y en los mercados de “total” o de hándicap. La banda razonable para el 1X2 va de un margen moderado en partidos con mucha liquidez a un margen claramente más caro en un partido de liga menor o en un mercado menos concurrido, bajo la condición de que el operador publique precios completos. Y el parlay es el caso extremo: cada selección arrastra su propio margen y el resultado compuesto puede duplicar la carga del boleto sencillo sin que el apostador lo note, porque el momio final se ve grande y atractivo.
Ahí caen las promesas de “momios mejorados” y “los mejores momios del mercado”. Un aumento de precio sobre una selección suele venir compensado con un precio peor en el resto del mercado, y el total sigue sumando más de uno. La casa no regala puntos porcentuales: los mueve de un lado del mostrador al otro. Cuando una aplicación presume “Superaumentos” o momios “Super” y “Ultra”, la pregunta correcta no es cuánto sube la selección señalada, sino cómo queda el resto del mercado en ese mismo partido.
Cómo se ve el margen en la práctica: los criterios que uso para comparar casas
Comparar casas con el margen en la mano cambia la conversación. Es tentador decidir por el bono de bienvenida, por el color de la aplicación o por quién anunció el partido, y ese es exactamente el criterio que la casa quiere que se use. Los criterios que sí se sostienen son cuatro, y no llevan orden de importancia porque cada lector pondera distinto.
El primero es la profundidad del mercado de futbol: cuántos deportes y cuántas ligas cubre la casa, y si ofrece mercados más allá del 1X2 suelto. El segundo es el costo real de participar: qué exige el bono como requisito de apuesta, qué plazo tiene y qué momio mínimo hay que aceptar para que las jugadas cuenten. Ese punto merece su propia sección más adelante, porque es donde vive la trampa más silenciosa.
El tercero es la salida del dinero: qué métodos de depósito y de retiro ofrece la casa y qué tan rápido promete pagar. Todas las casas que aparecen en este recorrido hablan de retiros rápidos en algún lado de su ficha de aplicación; lo que cambia es qué tan concreto es ese “rápido” y si el retiro puede hacerse desde el celular sin pasar por una sucursal. El cuarto criterio es el respaldo legal: quién tiene el permiso, a nombre de quién está y qué encuentra el apostador si algo sale mal. Ese último no se negocia, y por eso el estatus de cada marca merece una mirada aparte.
A esto habría que añadir un criterio que ninguna aplicación anuncia: el tiempo hasta el primer retiro. Una cuenta nueva pasa por verificación de identidad antes de poder sacar dinero, y ese paso depende de los documentos que pida cada operador y de la velocidad con la que los procese. Un apostador puede ganar el boleto de su vida el sábado y descubrir el lunes que su retiro está detenido porque el comprobante de domicilio venció o porque el nombre de la cuenta bancaria no coincide letra por letra con el del registro. Nadie gana dinero en la casa que le bloquea el pago por una coma.
Cómo se reparte el mercado del 1X2 en México: el panorama de los nueve
La foto del mercado mexicano de apuestas deportivas cambia de mes en mes, y cualquier lista de casas conviene leerla como una foto con fecha, no como un censo. No existe un padrón público abierto de permisos: la Dirección General de Juegos y Sorteos publica sus autorizaciones de manera dispersa, el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y los conteos de sitios de apuestas no coinciden entre sí —un reporte habla de 136 sitios y otro de entre 30 y 35 operadores digitales con dominio .mx—, así que aquí no se anuncia ninguna cifra oficial de cuántas casas operan en el país. Tampoco existe un registro nacional de autoexclusión donde el apostador quede inscrito y vetado en todas las casas a la vez.
Lo que sí se puede decir con el marco legal delante es cómo se organiza la vía mexicana. La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos, además de instruir los procedimientos de sanción. La palabra correcta es permiso, no licencia: la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos de apuesta y las apuestas en todo el territorio y solo permite los que autoriza expresamente, y ninguna norma posterior creó un título de licencia digital independiente. Lo que se reporta como práctica es que un sitio en línea no puede sostener un permiso digital propio, sino que opera colgado de un permisionario autorizado con presencia física, y que un mismo permisionario puede llevar varias marcas comerciales a la vez. Ese detalle explica por qué dos casas distintas pueden compartir titular de permiso sin que ninguna de las dos esté haciendo nada irregular.
Las nueve plataformas que se comparan aquí operan bajo esa estructura, con el permiso declarado por cada una y con el titular que las fuentes de cada casa nombran. La lista no es un censo del mercado y no pretende serlo: una marca ausente de esta comparación no está por eso sin permiso. Lo que sigue es el panorama de las nueve, marca por marca, con lo que cada una declara sobre su permiso y lo que declara sobre el mercado 1X2 y sus formatos de apuesta, ordenadas de la menos a la más mencionada en la conversación pública, sin que ese orden sea una recomendación.
| Casa de apuestas | Estatus del permiso de la SEGOB tal como lo declara su fuente | Lo que su propia ficha dice sobre el mercado 1X2 y los formatos de apuesta |
|---|---|---|
| Pickwin | Según sitios de comparación, los números de permiso se contradicen entre compilaciones; el titular que se nombra es Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora; sin confirmación oficial | Su ficha comercial no detalla el mercado 1X2 ni los formatos de apuesta |
| Codere | Según fuentes especializadas, permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, titular Libros Foráneos S.A. de C.V.; sin confirmación oficial | Su ficha declara que la app cubre más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis |
| Strendus | Según fuentes especializadas, permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, con titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads; sin confirmación oficial | Su ficha comercial no detalla el mercado 1X2 ni los formatos de apuesta |
| Caliente | Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio; operadora Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V.; sin confirmación oficial | Las fichas de sus productos deportivos declaran transmisión en vivo, creador de apuestas y eventos virtuales |
| Betcris | El número del pie de página de su propio sitio y el de la compilación difieren; el titular que se nombra es Producciones Móviles; sin confirmación oficial | Su ficha destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado y las apuestas a jugadores |
| Playdoit | Según fuentes especializadas, permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, titular Eventos Festivos de México; sin confirmación oficial | Su ficha comercial no detalla el mercado 1X2 ni los formatos de apuesta |
| Betway | Según fuentes especializadas, permiso 4184, titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.; sin confirmación oficial | Su ficha declara más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados y creador de apuestas |
| Novibet | Según fuentes especializadas, permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; sin confirmación oficial | Su ficha comercial no detalla el mercado 1X2 ni los formatos de apuesta |
| 1xBet | Según fuentes especializadas, permiso DGJS/0002/2020, titular Entretenimientos Naturales; la compilación no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial, y la App Store registra la app bajo 1XCorp N.V.; sin confirmación oficial | Su ficha comercial no detalla el mercado 1X2 ni los formatos de apuesta |
Leer esa tabla de corrido deja una impresión incómoda y útil a la vez. Todos los números de permiso son “según” alguien, y el motivo es estructural: la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está publicada de forma que un particular pueda abrirla y confrontarla. Las compilaciones de terceros, además, se contradicen entre sí, y en dos casos el número que una compilación atribuye a una marca es el que el pie de página de otra muestra para un titular distinto. Eso no significa que las casas carezcan de permiso; significa que la comprobación que un apostador puede hacer por su cuenta tiene un techo, y que ese techo es una razón más para no construir la decisión solo sobre el folio.
La última columna merece una aclaración porque su silencio es deliberado. Cuatro de las nueve marcas publican en su propia ficha de aplicación un detalle sobre su oferta de deportes y formatos de apuesta; de las otras cinco, la ficha que se consultó no dice nada sobre el mercado 1X2 ni sobre formatos como el parlay o el creador de apuestas. Eso no quiere decir que no los tengan: casi cualquier casa de este tamaño ofrece un 1X2, y la ausencia de la mención es una ausencia en el folleto, no en el producto. Quien quiera saber qué mercados tiene una de esas marcas antes de registrarse puede abrir su programa de apuestas sin iniciar sesión y ver la oferta real del día.
Normativa: qué exige el permiso y qué no cubre ninguna ley
La arquitectura legal mexicana del juego tiene una virtud y un defecto, y ambos vienen del mismo texto. La virtud es que el permiso es un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario, con controles detrás: los permisionarios de apuestas remotas deben entregar cuentas trimestrales y anuales auditadas, constituir seguros y fianzas, y reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero. El defecto es que la ley que sostiene todo eso se publicó en 1947, cuando la apuesta por internet no existía ni en la imaginación de un guionista.

El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado el 16 de noviembre de 2023, es el que pone el criterio actual. Su artículo 2 es la pieza clave: la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista queda prohibida. Es decir, el permisionario no puede hacer nada que el reglamento no haya previsto antes; la autorización se construye por lista, no por libertad. Su artículo 3 define el permiso como acto administrativo temporal, y su artículo 31 establece que los permisos son intransferibles. Los tipos de permiso relevantes para el deporte son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, y los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas.
Hay un punto donde la ley sí habla y muchas guías lo omiten: el artículo 5 del Reglamento prohíbe la participación de menores de edad en las áreas de apuestas de los establecimientos y en el “cruce de apuestas”, pero no fija una cifra. Las casas sí la fijan, y todas las que se revisaron aquí declaran 18+ en sus propios folletos y pies de página. La coincidencia es tranquilizadora, aunque conviene decir con precisión qué es: una condición declarada por cada marca, no un número establecido en el reglamento. La cifra 18 funciona en la práctica, pero su origen es la política de cada operador y no un artículo.
El dinero tiene su propio capítulo y está en movimiento. La Ley del IEPS, en su artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 % los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la ley de juegos, tasa reformada en el Diario Oficial del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026, frente al 30 % anterior. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley del IEPS, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave. Lo que sí conviene aclarar, porque circula mal, es la base: el texto revisado dice “valor de la actividad” y la prensa habla del “monto total apostado”, así que aquí no se afirma que sea el 50 % de lo apostado ni el 50 % de los ingresos brutos. Es una diferencia que cambia cualquier cálculo, y quien la resuelva afirmando una de las dos versiones está inventando.
El otro impuesto que el apostador siente en el bolsillo es el que grava el premio. La Ley del ISR, en sus artículos 137 y 138, considera ingresos los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente, y obliga al pagador a retener 1 % cuando la entidad federativa no grave el premio o su impuesto no supere el 6 %, y 21 % cuando el impuesto estatal rebase ese 6 %. En la Ciudad de México existe un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, lo que deja una carga cercana al 7 % en total, según reportes secundarios; las entidades federativas varían y Nuevo León grava los montos apostados. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Los premios superiores a 600.000 pesos en el año se reportan en la declaración anual, según los mismos reportes. La casa entrega el CFDI de retenciones correspondiente, y ahí está la prueba documental de lo que se pagó.
El artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y eso abre una pregunta que no tiene respuesta cómoda: qué pasa con los premios obtenidos en un sitio sin permiso. La posición honesta es que el tratamiento no está establecido y que la consulta corresponde a un contador o asesor fiscal, no a una guía de apuestas. En cambio, sí está claro lo que cambia entre jugar en una casa con permiso y jugar en el extranjero. Una casa con permiso ofrece un domicilio legal en México, un permiso de la Secretaría de Gobernación, controles de identidad y prevención de lavado, y el CFDI de retenciones del premio. Una casa sin permiso mexicano no ofrece nada de eso: no tiene permiso local, no entrega el CFDI de un impuesto mexicano y el saldo de un operador bloqueado puede quedar congelado, como ocurrió con dos marcas grandes durante los bloqueos de 2025 y 2026. Tampoco hay registro nacional de autoexclusión en ninguno de los dos casos, y eso es una carencia del sistema, no una ventaja de nadie.
La supervisión tiene además un capítulo de hechos recientes que conviene fechar en lugar de narrar en presente. Entre el 11 y el 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó trece casinos y congeló cuentas, y dos operadores grandes quedaron deshabilitados; en diciembre de 2025 un Tribunal Colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito ajeno a la apuesta; en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a uno de ellos un amparo para levantar el bloqueo, y el sitio seguía inactivo al 24 de marzo de 2026; en julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos los de esas dos marcas; y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra las mismas dos marcas, según una sola fuente. Alrededor de veinte casinos físicos cerraron durante 2026. Con ese historial, cualquier afirmación de que una marca está abierta o cerrada hoy envejece en semanas. El estado se escribe con su fecha y no como sentencia.
Sobre lo que se puede apostar, la línea es la misma de siempre: apuestas deportivas solo a través del permiso de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales y los esports no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento revisados, y las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones mediante el “cruce de apuestas”, donde los menores no pueden participar en ningún caso. De un mercado de intercambio de apuestas no se encontró disposición alguna, y por eso este texto no afirma que exista un exchange mexicano. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.
La reforma que muchos esperan todavía no es ley. La Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947, reportado el 13 de octubre de 2026, y lo envió al Gabinete de Seguridad; no ha sido presentado. Existe además una iniciativa que busca derogar la ley y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con mayoría de edad en 21 años y autoexclusión, pero es una propuesta, no una norma. Publicidad y bonos quedan igualmente en el terreno de los proyectos: los reportes sobre horarios de transmisión y las iniciativas para limitar influencers, prohibir anuncios en transmisiones deportivas o eliminar los bonos de bienvenida describen propuestas, no derecho vigente. Ningún artículo federal de publicidad apareció en los artículos del Reglamento revisados, y tampoco hay regla estatutaria sobre bonos; lo que sí ocurrió, según reportes, es que tras el aumento del IEPS varios operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto.
Prevención: los límites que existen y los que no
Aquí conviene ser directo, porque es la sección donde las guías suelen escribir relleno tranquilizador. En México no existe un registro nacional de autoexclusión donde un apostador quede inscrito una vez y quede fuera de todas las casas del país. Tampoco existe un límite legal de depósito ni de pérdida, ni una cuenta temporal con plazo obligatorio de enfriamiento. Eso significa que la protección real es la que el propio apostador configure, casa por casa, y que debe configurarla él porque nadie la va a configurar por él.
Lo que sí ofrecen las marcas, según sus propias fichas y sus pies de página, son herramientas internas: pausas, límites de depósito y autoexclusión voluntaria dentro de la plataforma. Las fichas de aplicación de las casas revisadas incluyen avisos de juego responsable, políticas de cierre de cuenta y, en el caso de las marcas con presencia física, la prohibición expresa de que menores de edad jueguen y la recomendación de divertirse con responsabilidad. Son condiciones declaradas en el folleto de cada marca, no mínimos de ley, y esa distinción importa: una herramienta interna depende de que la marca la respete y de que el apostador la active antes de necesitarla.
El orden práctico que funciona es simple. Primero se define un presupuesto mensual de entretenimiento y se establece el límite de depósito en la plataforma, antes del primer boleto, no después de la primera racha mala. Después se revisan las herramientas de pausa y de autoexclusión, para saber dónde están y cuánto tardan en activarse. Al final se decide si la casa permite cerrar la cuenta por solicitud propia y cuánto tarda, porque una cuenta que no se puede cerrar es un compromiso más largo de lo que parece al registrarse.
Hay una herramienta que la ley sí ofrece pero que el apostador rara vez usa: la verificación de identidad. Todos los operadores con permiso validan identidad y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero, aunque los documentos exigidos no estén establecidos en un estatuto. Para el apostador común, ese trámite es una molestia; para alguien con un problema de juego, es una barrera real. Una casa que pide documentos y verifica nombre contra cuenta bancaria es más difícil de usar en automático que una que no pide nada, y eso es una ventaja de seguridad, no un obstáculo.
Vale añadir un detalle que casi nadie menciona y que toca al bolsillo: los retiros van a una cuenta a nombre del propio apostador, y la coincidencia de nombres es una de las razones más comunes por las que un pago se detiene. Un jugador que deposita desde la cuenta de un familiar y luego intenta retirar a la suya se encuentra con el pago bloqueado y con razón. El mejor momento para arreglar eso es el registro, no después de ganar.
Cómo elegir entre las vías: la decisión antes del registro
El mercado mexicano ofrece tres vías razonables y ninguna es universalmente mejor. La primera es la casa de marca masiva con presencia física en el país, la que un apostador reconoce porque tiene sucursales, patrocinios y una aplicación pulida. Su ventaja es la familiaridad y, en varios casos, la posibilidad de resolver una duda en un mostrador; su costo es que suele ser la que menos necesita competir con precio. La segunda es la casa digital nacida en línea, que compite con producto: más mercados, creadores de apuestas, transmisión en vivo, estadísticas. Su ventaja es la profundidad del programa de apuestas; su costo es que el apostador debe leer sus términos con más cuidado, porque la letra chica es donde recupera lo que cede en el escaparate.
La tercera vía es la casa de perfil internacional que opera en México a través de un permisionario local. Su ventaja es la variedad de mercados internacionales y de ligas que las casas nacionales no siempre cubren; su costo es que su respaldo legal mexicano depende de un titular que no es la marca que el apostador ve en pantalla, y esa distancia importa cuando hay un problema. Detectar quién es el permisionario detrás de una marca es cuestión de leer el pie de página del sitio, que es justamente donde está el folio que las compilaciones reproducen con errores.
Para un perfil concreto, el reparto se ve así. Quien apuesta poco, boletos pequeños y valora poder resolver dudas por teléfono o en ventanilla, gana con la casa de marca conocida y no necesita más. Quien apuesta todas las semanas, sigue ligas menores y quiere construir boletos a la medida, gana con la casa digital de producto profundo, siempre que acepte leer los requisitos de apuesta de los bonos que reclame. Quien busca ligas o torneos de otros continentes y compara precios antes de decidir, gana con la casa de perfil internacional. Y quien no quiere complicarse no necesita ninguna de las tres: el 1X2 suelto se puede jugar en cualquiera de las nueve.
Las nueve casas, una por una
Ninguna de las nueve es un desastre y ninguna es una recomendación universal. Lo que sigue es el panorama de cada plataforma con lo que su propio folleto declara, más el juicio que corresponde a cada caso. El orden es el mismo de la tabla anterior; ningún lector debería tomarlo como un escalafón.
Pickwin: el folio que se contradice solo
Pickwin es la marca de esta lista donde la verificación del permiso tiene menos asidero. Las compilaciones que publican sus números de permiso se contradicen entre sí, y el número que una de ellas le atribuye es el que el pie de página de otra marca muestra para un titular distinto: Producciones Móviles S.A. de C.V., con Unocapali La Paz Operadora. El nombre del titular se repite, el folio no. Fuera de eso, la ficha comercial revisada no detalla cobertura de mercado 1X2 ni formatos de apuesta, lo que deja al apostador sin nada que comparar con las demás en ese terreno.
Esa es, en realidad, la lección más útil que deja esta marca. Un folio contradictorio no prueba que falte el permiso; prueba que la comprobación pública tiene un límite, y que el apostador no puede cerrar la duda con una búsqueda en internet. Quien quiera apostar aquí hará bien en pedir al soporte de la propia casa el número de permiso y el nombre del permisionario, y en guardar la respuesta.
Codere: la app que presume amplitud
Codere declara en su ficha de aplicación un catálogo de más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. El permiso, según fuentes especializadas, aparece con dos números, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V., y sin confirmación oficial por la vía del padrón. La marca también declara en la misma ficha su límite de uso a mayores de 18 años y sus avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.
El dato que cambia la lectura de esta casa es el de los dos folios: dos permisos no significan dos productos distintos para el apostador, pero sí indican una trayectoria larga dentro del sistema mexicano, con la renovación que eso supone. Para un apostador que empieza, la combinación de amplitud declarada, políticas de cierre de cuenta explícitas y presencia de marca reconocible es un punto de partida sólido, siempre que acepte que las apuestas gratis que anuncia suelen venir con requisitos de apuesta que hay que leer antes de creer en ellos.
Strendus: tres folios y dos titulares distintos
Strendus es el caso más claro de por qué la columna del permiso se escribe con la fuente al lado. Las compilaciones le atribuyen tres números —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— pero discrepan sobre el titular, y nombran a Atracciones y Emociones Vallarta o a New Ads. Tres permisos y dos titulares posibles es una combinación que un apostador no puede resolver leyendo, y la ficha comercial revisada no aporta detalle sobre el mercado 1X2 ni sobre formatos de apuesta.
Lo que sí se puede decidir con lo que hay es si vale la pena seguir investigando. Un apostador que necesita certeza documental antes de depositar debería pedir el permiso por escrito al soporte y contrastarlo con lo que le ofrezca la casa; quien solo busca un lugar para un boleto de fin de semana tiene aquí una opción más, sin ventaja publicada que la distinga del resto.
Caliente: el folio en el pie de página y un bono de dos cifras
Caliente es la única marca de esta comparación cuyo número de permiso aparece en el pie de página de su propio sitio: DGG/SP/404/97, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. como operadora del sitio y con el pie de página presentándolo como autorización de la Secretaría de Gobernación. Ese detalle importa más de lo que parece: es la única de las nueve donde el folio lo publica la marca y no una compilación ajena, aunque siga sin confirmación oficial por la vía del padrón.
La aplicación “Caliente Deportes” se publica bajo la misma razón social, en versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, y ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas con el nombre “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, con uso reservado a mayores de 18 años. En el encabezado de su sitio se anuncian 1.000 pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7.000 pesos, y la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Ese silencio es la primera cosa que un apostador debería resolver por chat antes de registrarse.
El requisito de apuesta completa el cuadro por vía de reseñas de terceros, y conviene decirlo con la etiqueta que corresponde: según una de ellas, el bono sin depósito de 1.000 pesos exige un rollover de diez veces, mientras que el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra. Un rollover de diez veces sobre mil pesos obliga a mover diez mil pesos en apuestas antes de poder retirar el producto del bono, y en un mercado con un margen de alrededor del 5 % esa vuelta tiene un costo esperado que se come una parte apreciable del regalo. La conclusión no es que el bono sea malo; es que ´“sin depósito” describe cómo se obtiene, no cuánto vale.
Betcris: el parlay del mismo juego y el retiro anticipado
Betcris pone el acento en herramientas de boleto más que en catálogo. Su ficha destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. Para el apostador de 1X2, el dato más relevante es el retiro anticipado, porque es la única herramienta de la lista que permite cerrar un boleto antes de que termine el partido y asegurar una parte del resultado en lugar de arriesgarlo todo a los noventa minutos.
El permiso queda en el mismo terreno gris que el de otras marcas: el número del pie de página de su propio sitio y el de la compilación no coinciden, y el titular que se nombra es Producciones Móviles, el mismo que aparece vinculado a Pickwin. Un mismo permisionario detrás de dos marcas comerciales es exactamente lo que el marco mexicano permite y, de hecho, espera. El juicio sobre esta casa es concreto: es la más orientada al apostador que quiere administrar el riesgo dentro del boleto, y menos a quien busca el premio grande de una combinada cerrada.
Playdoit: el permiso que sí tiene número y una ficha sin detalle de mercados
Playdoit aparece con un folio concreto, DGAJS/SCEVF/P-02/2005, y un titular nombrado, Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx, y sin confirmación oficial. El formato del folio tiene un valor práctico que otros no tienen: empieza con el prefijo de la entonces Dirección General Adjunta de Juegos y Sorteos y lleva el año 2005, lo que sugiere antigüedad dentro del sistema, aunque la antigüedad del folio no diga nada sobre el estado actual del permiso.
Lo que no aparece en la ficha revisada es qué ofrece la casa en materia de mercado 1X2, creador de apuestas o retiro anticipado. Para un apostador acostumbrado a comparar programas de apuestas pantalla por pantalla, ese silencio es una desventaja informativa, no una desventaja de producto: la forma de resolverlo es abrir la oferta del día sin registrarse y ver con los propios ojos si las ligas que le interesan están cubiertas y con qué profundidad.
Betway: catálogo amplio y un club de apuestas gratis semanales
Betway declara en su ficha más de 2.000 eventos por semana, momios mejorados bajo los nombres “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. El permiso se reporta como 4184, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según fuentes especializadas, y sin confirmación oficial. El titular no es casual: un permisionario de frontón con permiso complementario para apuestas remotas es precisamente la figura que el reglamento contempla.
La cifra de 2.000 eventos por semana es la más concreta de esta comparación en cuanto al tamaño del catálogo, y sirve para lo que sirve: da una idea de la amplitud, no de la profundidad de cada mercado. Un programa con 2.000 eventos puede tener un 1X2 con tres signos y poco más en cada uno, o puede tener docenas de mercados por partido. La diferencia se ve abriendo un partido concreto, y el “club” de apuestas gratis semanales merece la misma advertencia que todo lo demás: un producto gratuito tiene requisitos de apuesta, y hay que leerlos antes de contar con ellos.
Novibet: folio claro y ficha sin mercados a la vista
Novibet tiene uno de los folios más limpios de la lista, DGJS/DCRCA/1121/2020, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular nombrado, según casasdeapuestaslegales.mx, y sin confirmación oficial. El prefijo DCRCA y el año 2020 indican un permiso relativamente reciente dentro del sistema, algo que un apostador puede considerar como señal de vigencia, siempre con la advertencia de que la lista oficial no pudo abrirse para confrontarla.
La ficha comercial revisada no menciona el mercado 1X2 ni formatos como el creador de apuestas o el retiro anticipado, de modo que no hay nada publicado que la distinga del resto en ese terreno. Para el lector que llega buscando el 1X2, esta es una casa a la que hay que evaluar abriendo su programa de apuestas, no leyendo su folleto.
1xBet: la marca y el titular no son la misma empresa
1xBet es el caso donde la distancia entre la marca y el permiso es más visible. El permiso se reporta como DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales, según Apuestas-legales.com.mx, que además no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos, y la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la que las fuentes nombran como titular. Tres piezas, tres nombres, ninguna confirmación oficial: eso no es ilegalidad, es una cadena de responsabilidad difícil de seguir para un apostador que quiera saber a quién reclamar.
La ficha comercial revisada no detalla mercados 1X2 ni formatos de apuesta, así que la comparación en ese terreno queda abierta. Sobre el juicio que sí se puede hacer con lo que está a la vista: la marca es reconocible internacionalmente y la estructura societaria que la sostiene es la más enredada de las nueve, y esas dos cosas se compensan mal cuando el problema es un retiro detenido.
La comparación completa y sus límites
Puestas las nueve en fila, la impresión es de un mercado amplio y poco transparente en su capa documental. Nueve marcas con permiso declarado, cinco con un folio concreto y cuatro con folios que se contradicen o no se imprimen, dos con un titular compartido, y ninguna con confirmación oficial accesible. El apostador que quiere comprobar por sí mismo el permiso de su casa no puede hacerlo del todo, y esa imposibilidad es una característica del sistema, no un defecto de esta comparación.
Lo que sí cambia entre las nueve, y donde la decisión se vuelve real, es el producto: cobertura de deportes, formatos de boleto, herramientas para administrar el riesgo, velocidad prometida de retiro y claridad de los términos. Ahí las diferencias son grandes y comprobables antes de registrarse. El orden correcto de lectura es ese: primero qué ofrece el programa de apuestas, después qué cuesta el bono, y al final quién responde si algo sale mal.
Preguntas frecuentes sobre el 1X2 en México
¿Cómo puedo saber si una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?
Puede revisar el pie de página del propio sitio, donde varias casas publican su folio y el nombre del permisionario, y contrastarlo con el soporte de la marca. Como la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no es fácil de abrir, conviene pedir el número por escrito y desconfiar cuando las compilaciones públicas se contradicen entre sí.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con lo apostado y el momio?
Se multiplica lo apostado por el momio. Con 500 pesos a un momio de 1.90, el retorno es de 950 pesos: 450 de utilidad y 500 que regresan como capital. En una combinada se multiplican entre sí los momios de todas las selecciones, lo que sube el premio posible y baja en la misma proporción la probabilidad de acertar.
¿Cómo se nota el margen de la casa dentro de los momios?
Se suman los inversos de todos los momios de un mismo mercado. En un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90, la suma de inversos da 105,26 %, de modo que el margen ronda 5,3 puntos y el mercado devuelve cerca de 95 % de lo apostado. Cuanto mayor sea la suma, más caro está ese mercado para el apostador.
¿Cómo se fijan límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
No hay un límite legal obligatorio en México ni un registro nacional de autoexclusión, así que el límite se configura casa por casa, dentro de la cuenta. Lo práctico es fijar el monto mensual antes del primer boleto, revisar dónde están las pausas y la autoexclusión voluntaria, y comprobar si la marca permite cerrar la cuenta a solicitud del titular.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas y quién retiene el dinero?
La Ley del ISR considera ingresos los premios de juegos con apuestas autorizados legalmente y obliga al pagador a retener 1 % cuando la entidad no grava el premio o su impuesto no pasa de 6 %, y 21 % cuando lo supera. La casa entrega el CFDI de retenciones; consultar a un contador sigue siendo lo prudente.
Lo que conviene tener claro antes de marcar el boleto
El 1X2 es un mercado simple montado sobre un sistema complicado, y la mayor parte de la complicación no viene del futbol sino de la casa. Los noventa minutos son fáciles de entender: el árbitro añade tiempo, la eliminatoria puede irse a tiempos extra, los penales no cuentan en el marcador final y el empate es un resultado tan pagado como cualquier otro. Eso lo aprende cualquiera en una tarde.
Lo que casi nadie aprende es a leer el precio. El margen vive en el momio, y por eso el mismo mercado puede devolver 95 % en unos libros y bastante menos en otros, sin que la aplicación lo anuncie en la pantalla de inicio. El bono de bienvenida es la parte más ruidosa de la oferta y casi la menos importante: los 7.000 pesos de duplicación que anuncia el encabezado de una casa son un techo, no un pago, y el requisito de apuesta de diez veces que las reseñas atribuyen a su bono sin depósito convierte el regalo en una tarea. Nada de eso es ilegal ni sorprendente, pero todo eso cambia el resultado de la temporada.
La parte documental merece la misma frialdad. Nueve marcas operan en el mercado revisado bajo un permiso declarado de la Secretaría de Gobernación, y solo una publica su folio en el pie de página de su propio sitio. Ninguna tiene confirmación oficial accesible al público, porque el padrón no está abierto, y las compilaciones de terceros se contradicen en varios casos. Un apostador que quiera certeza absoluta no la va a encontrar en internet; la va a encontrar pidiendo el número por escrito y guardándolo.
Y la parte que ninguna casa va a mencionar: la protección en México depende del propio apostador. Sin registro nacional de autoexclusión y sin límite legal de depósito, la única barrera es la que el jugador configure antes de necesitarla. Eso no es un argumento contra apostar. Es una razón para elegir la casa por el programa de apuestas, el costo real del bono y la claridad de sus términos, y para fijar el límite mensual en la primera sesión, no en la primera mala racha.
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