Casas de apuestas en México: permiso, momios y el precio real de cada jugada
Cualquiera que busque dónde jugar en México termina en la misma pregunta: ¿quién tiene permiso y quién no? La respuesta honesta incomoda, porque el país nunca escribió una ley de apuestas en línea. Lo que existe es un permiso de la Secretaría de Gobernación concedido a un permisionario con locales físicos, y una marca que se cuelga de ese permiso. Todo lo demás —confiar, cobrar, reclamar— se juega con las reglas de alguien más.
Datos actualizados a noviembre 5, 2026; las compilaciones públicas de permisos se revisaron contra los pies de página de cada marca y contra las de sitios de comparación, ninguna de ellas lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos.
Basado en la LFJS de 1947: el fundamento legal del que casi nadie habla
La Ley Federal de Juegos y Sorteos es del 31 de diciembre de 1947. No menciona apuestas en línea en ningún artículo. Su Reglamento se reformó el 16 de noviembre de 2023, y esa reforma tampoco inventó una licencia digital: afinó el permiso administrativo que ya existía para los locales.

El artículo 1 del Reglamento pone bajo competencia federal la autorización, el control, la vigilancia y la inspección de los juegos con apuestas y sorteos, con la salvedad de los de la Lotería Nacional. El artículo 2 cierra la puerta por el otro lado: la actividad que no esté expresamente prevista está prohibida, y es la Secretaría de Gobernación la que interpreta y aplica la ley en el ámbito administrativo, mientras la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, vigila, modifica y termina los permisos.
Esa redacción importa más de lo que parece. En un régimen donde lo no previsto está prohibido, quien quiere ofrecer apuestas a distancia necesita encajar en una figura ya descrita. El artículo 28 nombra dos: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden además pedir permisos complementarios de apuestas remotas. Nada de eso es una plataforma digital autónoma.
Después viene el detalle que ordena todo lo demás. El artículo 3 define el fundamento para operar como un permiso de la Secretaría de Gobernación, un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario, y define la apuesta como dinero en moneda nacional arriesgado en un juego permitido. La palabra correcta es “permiso”. No es “licencia”. Cuando una comparadora escribe “casas de apuestas con licencia en México” está usando una palabra que el marco mexicano no emplea para esto.
Los permisos de juegos con apuestas son intransferibles: no pueden gravarse, cederse, venderse ni comercializarse. Sobre el papel eso impide el mercado secundario de autorizaciones. En la práctica explica por qué tantas marcas comparten permisionario en lugar de tener uno propio: si el permiso no se vende, lo que se comparte es el paraguas.
Qué obliga un permiso cuando ya está en la mano
El artículo 29 del Reglamento carga al permisionario de apuestas remotas con una lista que se lee como un manual de compliance: cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratos de seguros, reportes de sospechas de delincuencia organizada o lavado de dinero, y una fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio.
La fianza es el renglón que un apostador debería subrayar. Sesenta días de premios promedio es una cifra calculada sobre la operación real de esa casa, no una cantidad fija. Significa que el permisionario tiene que mantener respaldo líquido proporcional a lo que paga, y que un negocio que premia mucho tiene que respaldar más. Para el jugador es la diferencia entre reclamar a una empresa con colateral constituido en México y reclamarle a un dominio que mañana no carga.
Las obligaciones de reporte son las de la ley antilavado aplicada a una actividad vulnerable. No son un favor al cliente; son el precio de estar dentro. Pero de paso generan el rastro documental que después permite reclamar: una cuenta verificada, una operación registrada, un comprobante fiscal cuando el premio paga impuestos.
Normativa que sí cambia algo para el que juega
El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica. Ese hueco se llena en otro lado: las fichas de las aplicaciones y los pies de página de las marcas hablan de mayores de 18 años por decisión propia, no por mandato legal. Codere México, por ejemplo, declara en su ficha de aplicación que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Caliente, en el pie de su página principal, advierte que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y enlaza su sección de juego responsable.

Un lector que compara plataformas buscando “seguridad” suele pensar en candados. Los candados reales están en otro nivel: niveles de permiso, obligaciones de reporte, fianzas. La edad mínima numérica no está ahí.
Del lado del fisco, el Reglamento tampoco es el lugar. El IEPS a los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso es de 50 % desde el 1 de enero de 2026, tras la reforma publicada en el DOF el 7 de noviembre de 2025; antes era de 30 %. Está en el artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS. La base no está establecida en el texto: la ley dice “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, y escribir “50 % de lo apostado” o “50 % del ingreso bruto” sería inventar una respuesta que el propio texto no da.
Panorama de criterios: cómo se elige una casa cuando nadie puede confirmar la lista oficial
evaluar una casa de apuestas en México obliga a aceptar una incomodidad de entrada: no hay lista oficial que consultar. En mayo de 2026 el diputado Rubén Moreira pidió a la Secretaría de Gobernación un registro público y abierto de los permisos de apuestas y casinos; hasta octubre de 2026 no se pudo abrir una lista oficial completa. Se dice que la Dirección General de Juegos y Sorteos publica un PDF de sitios autorizados, y los conteos que circulan se contradicen: uno habla de 136 sitios de apuestas, otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Por eso aquí no aparece ningún número total de casas permitidas.
Sin lista, quedan los criterios que un lector sí puede verificar por su cuenta. El primero es la titularidad: la marca no es la permisionaria. Un permisionario puede operar varias marcas, y eso se ve en el sector mexicano. Producciones Móviles aparece detrás de Betcris y de Pickwin; Caliplay opera el sitio de Caliente. Ese dato le dice al jugador a quién le está confiando el dinero cuando deposita.
El segundo criterio es dónde está escrito el permiso. Un pie de página propio pesa distinto de una compilación de terceros. Caliente exhibe su autorización en su propio sitio. Betcris publica su permiso en el pie de su página principal. En los demás casos el número llega por vía de compilaciones y así hay que leerlo.
El tercero es la estabilidad. Desde noviembre de 2025 hay marcas grandes bloqueadas en México, con resoluciones judiciales que van y vienen. Un lector que elige por tamaño y no por situación legal está eligiendo la variable que nadie controla.
El cuarto criterio, y el que menos se menciona en las comparadoras, es el costo por jugada: el margen que la casa se queda de cada peso. Ese no depende del permiso. Depende del momio.
Las nueve marcas que este análisis revisa, y dónde encaja cada una
Las fichas que siguen salen del permiso que cada fuente declara. No es un ranking ni una recomendación: son nueve marcas con operación en México, no el mercado entero. Que una marca no aparezca aquí no significa que no tenga permiso, y que aparezca significa que una fuente —suya o de una compilación— le atribuye uno bajo un permisionario.
Dos marcas grandes quedan fuera de las fichas porque su situación es inestable. Betano, del grupo Ganador Azteca, está bloqueada desde noviembre de 2025 por el congelamiento de cuentas de la UIF; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo. Lo mismo vale para bet365. En marzo de 2026 un juez de distrito le concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas, según una sola fuente. El estado cambia; la fecha es el dato.
1xBet: el permiso más citado y el titular que no coincide
1xBet aparece con permiso de la SEGOB número DGJS/0002/2020, y el titular que las compilaciones nombran es Entretenimientos Naturales. La fuente es un sitio de comparación de permisos. Hay un detalle que un lector cuidadoso nota: la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una sociedad distinta del titular que las compilaciones mencionan. Confirmación oficial: ninguna.
Contrastar nombres es el trabajo que casi nadie hace y el que más rinde. Cuando la sociedad que figura en la tienda de aplicaciones no es la que aparece como permisionaria en una compilación, hay un eslabón que el jugador no puede cerrar solo. No es una acusación; es una pregunta abierta que conviene llevar por escrito antes de depositar.
Ese hueco pesa más en un país sin registro público. En una jurisdicción con licencia por marca, el desajuste se resuelve consultando el padrón. Aquí no hay padrón que consultar, así que el desajuste se queda ahí, en el expediente mental del jugador, compitiendo con todo lo demás. El permiso existe, según la fuente que lo publica; la cadena hasta la aplicación que uno descarga, no.
Codere: dos permisos vigentes y un operador de nombre conocido
Codere México figura con permisos de la SEGOB DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V. La fuente es un sitio de comparación de permisos; la información oficial no está disponible. La marca añade por su lado, en la ficha de su aplicación, que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.
Dos números en lugar de uno suele indicar una operación que creció por etapas: permisos pedidos en años distintos para productos o salas distintas. Para el apostador el efecto práctico es que hay una empresa mexicana identificable detrás y un domicilio legal al cual reclamar. Libros Foráneos S.A. de C.V. no es un nombre comercial; es una sociedad.
Ese es el tipo de dato que un lector usa cuando algo sale mal. Reclamar contra una marca es conversar con un centro de atención. Reclamar contra una sociedad identificada en México es otra cosa. Codere, además, es una de las marcas que habla de cierre de cuenta y juego responsable en su propia ficha, lo cual no la vuelve protectora por sí mismo, pero al menos pone las herramientas donde el jugador puede encontrarlas sin buscarlas.
Playdoit: el permiso de 2005 y la apuesta de quedarse quieto
Playdoit aparece con permiso de la SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005, a nombre de Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx. La confirmación oficial no está disponible.
Un permiso de 2005 es un número viejo en un mercado que se movió muchísimo después. Los números con la forma DGAJS/SCEVF corresponden a un esquema de permisos anterior al reordenamiento que se ve en las claves más recientes, y eso cuenta una historia: hay operadores cuya autorización nació para otra cosa y que hoy sostienen un sitio de apuestas. No hay nada irregular en ello dentro de este marco; el Reglamento permite exactamente eso, atar la operación remota a un permiso existente.
Para el lector, la antigüedad del permiso no es buena ni mala señal por sí sola. Lo que sí conviene saber es que la marca no compite por el tamaño de su respaldo documental, y que quien la elige debería verificar por su cuenta el número en los términos del sitio antes de depositar. La verificación es simple: el número debe aparecer, y el nombre del permisionario debe ser una sociedad, no un eslogan.
Caliente: el permiso que la propia marca presume
Caliente es la excepción cómoda del grupo. El permiso DGG/SP/404/97 aparece en el pie de página de su propio sitio, presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación, y la operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. Confirmación oficial: ninguna.
Que el permiso esté en el sitio propio no lo vuelve oficial, pero sí cambia quién responde por la afirmación. Un pie de página es una declaración de la empresa sobre sí misma, publicada donde cualquiera puede leerla y conservarla. Eso es distinto de un número que solo existe dentro del artículo de un tercero. Para el jugador, la jerarquía de fuentes es esa: lo que la marca publica en su casa pesa más que lo que una compiladora copia, y ambas cosas pesan menos que un padrón público.
Caliente completa el cuadro con el aviso de su pie: los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable. Es el registro que el Reglamento deja abierto, porque el artículo 5 prohíbe a los menores las áreas de apuestas y el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica.
Strendus: tres números y dos titulares que no se ponen de acuerdo
Strendus aparece con tres permisos de la SEGOB: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021. El titular que las fuentes nombran baila entre Atracciones y Emociones Vallarta y New Ads, porque las compilaciones difieren. La fuente es casasdeapuestaslegales.mx; no hay confirmación oficial.
Tres números y dos candidatos a titular es el caso más claro de por qué aquí ningún permiso se imprime como oficial. No es que la marca esconda algo; es que las compilaciones que alimentan a media internet no coinciden entre sí, y ninguna se puede contrastar contra la fuente primaria. Ese es el estado del dato en México, y el lector merece saberlo antes de usar un número para decidir.
La parte que sí importa es mecánica: si el permiso es intransferible, un cambio de titular no puede resolverse por cesión. Los cambios de sociedad detrás de una marca se explican por estructuras de operación, no por venta de permisos. Para el apostador, eso significa que el nombre que aparece como titular puede perfectamente no ser la empresa con la que cree estar tratando. Vale la pena leer los términos completos antes del primer depósito, sobre todo si el plan es depositar cantidades que dolería perder.
Betway: un permiso de cuatro dígitos y un titular con historia
Betway figura con permiso de la SEGOB número 4184, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A.
Un permiso numérico corto, sin la clave alfanumérica larga que usan las demás, es una pista sobre la antigüedad del esquema bajo el cual se otorgó. Y el titular no es un vehículo financiero cualquiera: los frontones son una de las figuras que el artículo 28 reconoce como capaces de obtener permisos complementarios de apuestas remotas. Es decir, el permiso no se inventó ayer para montar un sitio; viene de una operación de frontón que después extendió su alcance a las apuestas a distancia.
Esa genealogía tiene una consecuencia práctica. Cuando el permiso nace en una instalación física y se extiende, el respaldo material existe en algún lugar del país, y la autoridad que lo otorgó tiene un expediente con historia. No es garantía de nada, pero es distinto de un permiso que nació para un dominio y nunca tocó un público. Un lector que valora la trazabilidad por encima del catálogo deportivo encontrará aquí un argumento; quien quiera mercados exóticos, ninguno.
Betcris: el permiso que la marca publica y el número que no se imprime
Betcris es una de las dos marcas de esta comparación que hablan del permiso en su propia casa. El pie de página de su sitio menciona un permiso de la SEGOB bajo la forma DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. El número no se imprime aquí porque el pie de la marca y la tabla de la compilación muestran números distintos. La empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.
Este es el caso que más enseña sobre la estructura del mercado mexicano. La marca sostiene dos marcos a la vez: un permiso mexicano bajo Producciones Móviles y una licencia maltesa a nombre de otra sociedad. Ninguno de los dos cancela al otro, y ninguno de los dos es lo que un jugador mexicano cree tener cuando deposita. Un permiso de la SEGOB significa que hay una autorización administrativa mexicana en el fondo del negocio; la licencia maltesa significa que la sociedad dueña del sitio opera bajo supervisión europea. Son respuestas a preguntas distintas.
La lección para quien elige: cuando una marca acumula jurisdicciones, el dato que decide para el jugador mexicano no es la licencia más prestigiosa, sino cuál de las dos se activa si algo se rompe. Y eso depende de a qué sociedad se le está pagando. La vigilancia de Producciones Móviles es un asunto distinto del cumplimiento de TV Global Enterprises Ltd. frente a la autoridad maltesa, incluso si el mismo sitio cobra en ambos nombres.
Detrás de esa doble estructura está el dato que enlaza a dos fichas: Producciones Móviles aparece también en el permiso que las compilaciones atribuyen a Pickwin. Un permisionario, varias marcas bajo su paraguas. Eso no es irregular en un régimen de permisos intransferibles; es la salida lógica.
Pickwin: dos compilaciones, dos números incompatibles
Pickwin aparece con permiso de la SEGOB DGJS/DCRCA/1584/2019 en una compilación y con DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER en otra, esta última a nombre de Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora. Las fuentes —blog.pickwin.mx y un sitio de comparación— se contradicen entre sí, y el número no se imprime aquí por esa razón.
Vale la pena detenerse en el tipo de contradicción. No es que un número esté viejo y otro nuevo: el número que una compilación le da a Pickwin es exactamente el que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Eso admite dos lecturas, y ninguna se puede cerrar sin la lista oficial. Puede ser que ambas marcas cuelguen del mismo permiso, algo perfectamente posible en este marco. Puede ser también que una compilación haya copiado el número de Betcris al rellenar la ficha de Pickwin. Un lector no tiene forma de distinguir una cosa de la otra desde fuera.
Ese es el costo real de comparar casas de apuestas en México con la información que hay. Uno termina evaluando la coherencia de las fuentes tanto como la solidez del operador. Un lector que quiera certeza sobre este punto tiene un camino: revisar el pie de página de Pickwin y, si el número no aparece, pedirlo por escrito antes de depositar. Suena excesivo para una apuesta de fin de semana. Deja de sonarlo cuando el saldo en cuenta es de cinco cifras.
Novibet: permiso reciente y el problema del nombre largo
Novibet aparece con permiso de la SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx; la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse.
La clave DCRCA, presente también en uno de los permisos de Strendus, corresponde a un esquema de permisos más reciente que las claves DGAJS de 2005. Eso no hace mejor a una marca, pero sí indica que la autorización se otorgó bajo un marco administrativo más cercano al actual, con las obligaciones del artículo 29 ya vigentes en su forma contemporánea.
El titular, en cambio, es un nombre que el apostador no reconocerá y que probablemente nunca vuelva a leer. Ahí está la utilidad de la ficha: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. es la sociedad a la que el jugador le está pagando, y es el nombre que debería aparecer, o no, en los términos del sitio, en el CFDI de retenciones si el premio está gravado, y en cualquier reclamación formal. La marca es la vitrina; la sociedad es la puerta.
Sorteos, hipódromos y fútbol: qué se puede apostar en México
El fútbol manda, y no es una impresión: es la consecuencia de un calendario. El Mundial 2026 se jugó y ya es pasado; el torneo dejó detrás una temporada local que sigue corriendo y una afición entrenada para apostar cada semana. El béisbol sostiene su propio público, más de nicho y más estacional, y el boxeo sigue siendo el deporte donde el mercado mexicano se comporta distinto del europeo: pocos mercados por pelea, mucho volumen concentrado en el resultado.
La regla que ordena todo esto es simple. Las apuestas deportivas están permitidas solo a través del permiso de la SEGOB de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen regla separada en los artículos del Reglamento que se leyeron. Eso no los prohíbe; significa que cuelgan del mismo permiso y no de una autorización propia.
Hay un régimen especial que conviene no confundir con el resto: las apuestas en hipódromos, galgódromos y frontones funcionan con el “cruce de apuestas”, y ahí el artículo 5 del Reglamento es explícito: los menores de edad no participan. Es la única mención de protección por edad con consecuencia operativa en el texto, y aun así no fija un número.
Un intercambio de apuestas —una bolsa donde los jugadores se cruzan entre sí en lugar de contra la casa— no tiene previsión en los artículos leídos, y aquí no se afirma que exista uno mexicano. Tampoco aparecieron eventos restringidos por categoría o por ligas juveniles. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.
Calendario y competencia: dónde el momio se mueve y dónde se queda quieto
El calendario decide más de lo que un apostador cree. Un partido de temporada regular en una liga con cobertura global mueve el momio durante toda la semana, porque hay información entrando: alineaciones, lesiones, clima. Una pelea de boxeo mexicana mueve el momio en las últimas horas, cuando el pesaje ya pasó y no queda nada por saber. Dos ritmos distintos, y el mismo margen cobrado en ambos.
Los mercados que existen no son los mismos tampoco. En fútbol, la variedad es amplia: apuesta sencilla, combinada, momios de más y menos, hándicap, apuestas en vivo y retiro anticipado. En béisbol la profundidad depende de la casa, porque el deporte tiene una estructura de anotación que complica los mercados derivados. En boxeo casi todo el volumen cae en el ganador, con o sin decisión.
El Mundial 2026 fue el pico de tráfico del año y también el momento en que más gente abrió su primera cuenta. Ese es un dato relevante para quien evalúa ofertas hoy: la mayoría de los bonos que se leyeron están diseñados para captar en picos, no para sostener a un jugador que apuesta cada semana. Un jugador de temporada regular pesa distinto en la contabilidad de una casa que un visitante de torneo.
Nuevas casas de apuestas en México: lo nuevo no es automáticamente mejor
Lo nuevo en este mercado tiene una característica que no tiene en otros: no puede ser nuevo en el permiso. Como los permisos de juegos con apuestas son intransferibles y como no existe una autorización digital independiente, una marca que llega hoy al público mexicano no llega con un permiso nuevo; llega colgada del permiso de un permisionario que ya estaba. Novibet, con su permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 bajo Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., ilustra bien ese tipo de llegada: número reciente, titular desconocido, marca nueva en la vitrina.
Eso desarma la intuición de que lo reciente es lo mejor tecnológicamente y lo peor en confianza, o al revés. La antigüedad del permiso mide cuándo se autorizó una operación, no cuánto tiempo lleva esa marca atendiendo al público. Playdoit, con un permiso de 2005 bajo Eventos Festivos de México, tiene un respaldo documental que nació en otra era del mercado; 1xBet, con DGJS/0002/2020, tiene un número moderno y una cadena de titularidad que nadie pudo cerrar del todo.
El otro malentendido frecuente es el de la licencia extranjera. Una marca con licencia de otra jurisdicción no es una marca con permiso mexicano. Betcris lo muestra en el mismo pie de página donde menciona su permiso mexicano: la empresa del sitio, TV Global Enterprises Ltd., tiene licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Son dos cosas distintas conviviendo, y el jugador mexicano solo tiene una de las dos a su alcance si algo se rompe.
Y hay un tercer malentendido, el más caro: que una marca nueva compite con precio. Puede competir con catálogo, con interfaz o con bono, pero el margen que cobra rara vez es el campo donde pelea. Lo nuevo no abarata la jugada; a veces solo la disfraza de promoción.
Responsabilidad y ayudas: qué protege al jugador y qué no
Aquí conviene ser directo. En México no se encontró un registro nacional de autoexclusión. No hay una lista a la que un jugador pueda pedir que lo metan para que ninguna casa permitida le acepte apuestas. La autoexclusión existe como herramienta voluntaria dentro de cada marca, y eso significa que vale exactamente lo que valga la voluntad del jugador para no abrir otra cuenta en otro sitio.
Tampoco hay un límite legal de depósito ni de pérdida, ni una figura de cuenta temporal en el Reglamento leído. Los límites y las pausas que las marcas ofrecen —descansos, límites de depósito, autoexclusión interna— son lo que cada marca lista en su propia ficha de aplicación. Codere lo hace explícito en la suya, con avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta; Caliente enlaza su sección de juego responsable desde el pie de su página principal.
La propuesta que ojalá existiera sigue siendo propuesta. Una iniciativa para abrogar la ley de 1947, presentada en octubre de 2025, plantea mecanismos de autoexclusión, edad mínima de 21 años y límites ligados al ingreso. No es ley. Es un documento.
Lo que sí existe y conviene tener claro es la obligación de verificación. Los operadores identifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado. Los documentos exactos que se exigen no están establecidos en un estatuto; cada casa pide lo suyo. Para el jugador, eso se traduce en algo incómodo: la verificación no es un trámite que se hace al retirar, es un proceso cuyo contenido depende de la casa que eligió.
Un lector que busca protección real no la va a encontrar en una lista nacional, porque no hay. La va a encontrar en decisiones propias: fijar un monto antes de abrir la cuenta, decidir el límite de pérdida por semana y respetarlo sin depender de que una plataforma lo haga por él. Suena menos cómodo que un botón de autoexclusión. Es lo que hay.
Del bono de bienvenida a los requisitos de apuesta: lo que cuesta aceptar
Ningún reglamento federal prohíbe los bonos, y ninguno los regula. No se encontró artículo de publicidad federal en los artículos del Reglamento leídos, y los reportes sobre horarios de transmisión, sobre influencers y atletas o sobre prohibir los bonos de bienvenida describen iniciativas, no ley. Después del aumento del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Ese rediseño es la clave para leer cualquier oferta: lo que se recorta en la letra chica es exactamente lo que el impuesto se llevó.
Un “bono” o una “apuesta gratis” no es dinero. Es una promesa con condiciones, y las condiciones son donde vive el costo. Las tres que más mueven el resultado son el requisito de apuesta, el momio mínimo y el plazo. Un requisito alto convierte el saldo prometido en una obligación de volumen; un momio mínimo alto elimina las apuestas más seguras de la ecuación; un plazo corto es la forma más silenciosa de quedarse con el bono no liberado.
La distinción que más se pierde entre jugadores es la del tipo de oferta. Una apuesta gratis cuyo importe no se devuelve con el acierto vale menos que un bono en efectivo del mismo tamaño. Una oferta “sin riesgo” devuelta como apuesta gratis no es un reembolso en dinero. Un seguro de combinada y un cashback son otra cosa distinta: uno cubre un escenario concreto, el otro devuelve una fracción de lo perdido. Restylear una de estas ofertas como la que uno quisiera recibir es el error más común al comparar, y no lo comete la casa.
Valor real de una apuesta gratis con momio 1.90
La aritmética del jugador importa. Una apuesta gratis de 100 pesos jugada a momio 1.90 paga 90 pesos si acierta, porque el importe de la apuesta gratis no se devuelve con el acierto. Ese 90 es el techo de la oferta, no su valor.
Lo que valora el mercado es menos. Si el mercado parejo de 1.90 / 1.90 devuelve alrededor del 97,4 % de lo apostado —ese es el cálculo del margen que aparece más abajo—, una apuesta gratis de 100 pesos con las mismas condiciones vale alrededor de 87 pesos en promedio, con la condición de que solo se apueste el importe de la apuesta gratis. Es una estimación estadística, un promedio sobre muchas jugadas, no un resultado garantizado en ninguna apuesta concreta.
De esos 87, una parte se la queda la casa en forma de margen y otra se la lleva el azar. La diferencia entre los 90 del mejor caso y los 87 del promedio es el precio de la incertidumbre, y es exactamente lo que el jugador paga cuando acepta una oferta sin modelo. Nadie necesita una hoja de cálculo para esto. Necesita saber que el número grande del anuncio nunca es el número que importa.
Rollover: la cuenta que nadie quiere hacer
Donde una oferta exige apostar el bono un número de veces antes de liberarlo, la cifra deja de ser un premio y pasa a ser una tarea. La pregunta útil es siempre la misma: cuánto volumen hay que mover, en qué momios mínimos y en qué plazo.
El cálculo no es abstracto. Si un bono de 1,000 pesos se debe apostar cinco veces, el volumen requerido es de 5,000 pesos, y a 100 pesos por apuesta son 50 apuestas. Si el requisito sube a diez veces, el volumen llega a 10,000 pesos y las apuestas a 100. Solo cuentan las apuestas en el momio mínimo o por encima. Cada apuesta de las que no cuentan es un paso que el jugador da con su propio dinero sin acercarse a la liberación.
Y ahí está la parte que más incomoda: ese volumen se mueve dentro de márgenes. Si la casa cobra alrededor del 2,6 % en el mercado parejo de 1.90 / 1.90, mover 5,000 pesos cuesta en promedio unos 130 pesos, y mover 10,000 cuesta unos 260. El costo no lo paga el bono: lo paga el jugador, apostando, y aparece repartido en cien apuestas de modo que nadie lo suma. Es un costo promedio sobre muchas jugadas, no una pérdida segura de una sola apuesta, pero es un costo.
Un bono sin dato público de factor de apuesta obliga a un ejercicio distinto: revisar los términos del propio operador antes de aceptarlo, y comprobar si el plazo es lo bastante largo para completar el volumen con calma. Cuando la letra chica es la única fuente, la letra chica es la que se lee.
Pagos y retiros: cuándo sale el dinero y quién lo detiene
Ningún estatuto cubre los pagos de apuestas en México. Los métodos que existen son los que cada operador dice de sí mismo en sus listados y pies de página: tarjetas, transferencia bancaria SPEI, vouchers en efectivo en tiendas como OXXO y monederos electrónicos. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y el operador emite un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Cripto en marcas con permiso: no establecido.
Que la norma no exista tiene dos consecuencias que se sienten en momentos distintos. La buena es que la casa no está obligada a una lista cerrada de métodos, y eso explica por qué cada marca ofrece un paquete distinto. La mala es que tampoco hay un plazo máximo de pago que alguien pueda exigir. La rapidez del retiro no es un derecho regulado; es una característica comercial.
Los métodos en sí mismos dicen poco sobre la velocidad. La transferencia SPEI es una infraestructura bancaria mexicana con tiempos conocidos, pero el momento en que la casa instruye la transferencia es una decisión suya. Un voucher cobrado en tienda convierte el depósito en efectivo, lo cual es cómodo para quien no quiere rastro bancario y problemático para quien necesita comprobar de dónde salió el dinero cuando llegue el CFDI de retenciones.
Verificación de identidad y retiro: el trámite que precede al cobro
La verificación de identidad es donde se atasca la mayoría de los retiros, y casi nunca es culpa del jugador. Los operadores identifican a sus usuarios porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado, y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT. Los documentos exactos que hay que entregar no están establecidos en un estatuto; cada casa pide lo que pide.
Ese detalle explica una queja frecuente. Un jugador deposita sin problemas, apuesta durante semanas y descubre al retirar que le faltaba un comprobante. El depósito pasó porque la casa quería cobrar; el retiro se detuvo porque la casa necesitaba verificar. No hay contradicción: son dos procesos distintos con dos niveles de exigencia distintos.
La solución práctica no requiere conocimiento legal, solo orden: completar la verificación antes del primer retiro, con documentos a nombre propio y con el mismo nombre de la cuenta bancaria. Cuando el retiro va a una cuenta a nombre de otra persona, el operador tiene un motivo para detenerlo y el jugador no tiene una norma que invocar. En un país sin plazo legal de pago, eso puede durar meses.
Qué hacer si el operador bloquea la cuenta o el dominio
Un dominio que no carga es la única situación donde el jugador no tiene ningún mecanismo a su favor. Cuando el bloqueo viene de una autoridad, la marca no controla la decisión; cuando viene de la marca, el jugador negocia con un centro de atención.
La historia reciente da el patrón. Betano quedó bloqueada desde noviembre de 2025 por el congelamiento de cuentas de la UIF, y en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo permitió a su aplicación publicar contenido informativo. A bet365 un juez de distrito le concedió un amparo contra el bloqueo en marzo de 2026, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas, según una sola fuente.
Lo que un lector debe retener de esa cronología es que un saldo puede quedar atrapado sin que ninguna de las partes haya actuado de mala fe. Una marca grande ofrece catálogo, liquidez y velocidad; no ofrece inmunidad frente a una autoridad federal ni frente a un tribunal. La única defensa que funciona es no dejar un saldo grande durmiendo en una cuenta, en cualquier casa, por buena que parezca.
El “retiro inmediato” y lo que realmente significa
Las comparadoras venden “casas de apuestas con retiro inmediato” como una categoría. No lo es. Ninguna norma mexicana define un retiro inmediato, y ninguna obliga a una casa a pagar en un plazo. Cuando una marca promete inmediatez, promete una práctica operativa propia.
Esa práctica se sostiene sobre tres condiciones que el jugador no controla del todo: que la cuenta esté verificada, que el retiro vaya a una cuenta a nombre del titular y que el método de salida coincida con el de entrada. Cumplidas las tres, un retiro puede resolverse el mismo día. Incumplida una, la inmediatez desaparece y con ella cualquier expectativa de plazo.
Hay además una asimetría de incentivos que conviene nombrar. Un saldo en la cuenta trabaja para la casa: genera apuestas, genera margen, genera rotación. Un saldo retirado, no. Ninguna marca diseña sus procesos para acelerar la salida del dinero, y las que lo hacen bien lo hacen por reputación, no por obligación legal. Retirar con frecuencia y dejar pasar el tiempo de verificación con saldos pequeños es una costumbre más útil que cualquier promesa de pago en minutos.
Casas de apuestas en México: panorama y comparación
Con nueve marcas sobre la mesa, la comparación útil no es la del catálogo. Es la de la trazabilidad: quién declara qué, dónde lo declara y qué se puede contrastar.
| Marca | Permiso SEGOB según la fuente que lo publica | Qué declara el propio listado de la marca |
|---|---|---|
| 1xBet | DGJS/0002/2020, titular Entretenimientos Naturales, según un sitio de comparación; la App Store lista la app bajo 1XCorp N.V. | Contenido de apuestas y casino en su ficha de aplicación; el permiso aparece en el pie de su sitio |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, titular Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México), según un sitio de comparación | Permiso de la SEGOB, uso limitado a mayores de 18 años, avisos de juego responsable y cierre de cuenta |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, titular Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx | El permiso figura en el pie de su sitio |
| Caliente | DGG/SP/404/97, operadora Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., en el pie de su propio sitio | Autorización de la Secretaría de Gobernación; juegos prohibidos para menores de edad y sección de juego responsable |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, con discrepancia sobre el titular (Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads) | El permiso figura en el pie de su sitio |
| Betway | 4184, titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx | El permiso figura en el pie de su sitio |
| Betcris | Permiso a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., con oficio DGJS/405/2018 y Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V.; número no impreso porque el pie de la marca y la compilación difieren | Autorización en el pie de su sitio; licencia MGA/B2C/300/2008 de la Autoridad de Juegos de Malta vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026 |
| Pickwin | Permiso a nombre de Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora; número no impreso porque las compilaciones se contradicen | El permiso figura en el pie de su sitio |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx | El permiso figura en el pie de su sitio |
La primera columna es un rumbo, no un certificado. Cada número de esa tabla viene de una fuente que lo publica, y ninguna está confirmada por la Dirección General de Juegos y Sorteos, porque la lista oficial no pudo abrirse. Quien use la tabla como certificado se equivoca de herramienta: lo que certifica un permiso es la autoridad, no una compilación ni este texto.
La columna del medio muestra algo más interesante que los números. Es donde se ve la diferencia entre marcas que declaran su permiso en casa y marcas cuyo permiso solo existe en el artículo de un tercero. Esa diferencia no cambia la legalidad de nadie, pero cambia quién responde por la afirmación.
Lee la tabla por filas y aparece el patrón del mercado mexicano. Un mismo permisionario, Producciones Móviles, sostiene dos marcas distintas con números que las fuentes ni siquiera logran asignar de manera consistente. Dos marcas de la lista declaran licencia en otra jurisdicción, y solo una lo hace por escrito y con fechas. Y en las nueve filas, ni una sola dice “licencia”: todas dicen permiso.
Cómo cambia el momento de consulta lo que dice un permiso
Un permiso es un acto administrativo temporal. Se otorga, se modifica, se termina. Eso significa que una tabla como esta tiene fecha de caducidad, aunque los números que contiene no cambien: lo que envejece es la situación de las marcas.
Las compilaciones revisadas corresponden a finales de octubre de 2026, y en esa fecha los pies de página de Caliente y Betcris eran la única verificación doméstica disponible para dos números. Betano y bet365 no están en la tabla por una razón concreta: estaban bloqueadas y sus resoluciones judiciales seguían moviéndose. Un lector que consulte esta comparación dentro de seis meses debería repetir el ejercicio en dos lugares: el pie de página de la marca que le interesa y, si la autoridad ya publicó algo, su listado de sitios autorizados.
La regla general es incómoda y simple. Ningún número de permiso en México es hoy un dato estable al que agarrarse; es una afirmación con fuente. Y una afirmación con fuente se puede volver a verificar en dos minutos, que es justo lo que aquí conviene hacer.
El IEPS del 50 % y quién lo paga de verdad
Desde el 1 de enero de 2026, el IEPS sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso es de 50 %, tras la reforma publicada en el DOF el 7 de noviembre de 2025; antes era de 30 %. El artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS es la disposición. La base es el punto que el texto no aclara: la ley habla de “valor de la actividad”, la prensa de “monto total apostado”, y por eso aquí no se escribe ninguna de las dos.
Para el jugador, la pregunta honesta es quién termina pagando ese impuesto, y la respuesta es que no se puede resolver desde una silla. Si la base fuera el dinero apostado, el efecto sería enorme; si fuera el valor de la actividad, sería otra cosa. Lo que sí se puede ver es el rastro del ajuste: después de la subida, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Donde se recorta primero es en el incentivo.
El otro impuesto funciona con más claridad. El artículo 138 de la Ley del ISR prevé retención de 1 % sobre premios cuando el impuesto estatal no excede de 6 %, y de 21 % si el impuesto estatal es mayor. Quien paga el premio retiene el impuesto. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre premios, alrededor de 7 % en total, según un reporte secundario. Los premios por encima de 600,000 pesos anuales se reportan en la declaración anual, también según reporte secundario. Y ojo con la trampa: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de premios obtenidos en un sitio sin permiso no está establecido. Para eso, lo correcto es la consulta a un contador o asesor fiscal.
El 21 % es el número que más sorprende a quien gana un premio grande en una entidad con impuesto estatal alto. No es una comisión de la casa ni una retención arbitraria: es el mecanismo del artículo 138, y la casa solo ejecuta lo que el SAT le pide retener.
Rendimiento y margen: la cuenta que determina si una oferta vale
Todo lo anterior es contexto. Esto es la cuenta.
Toma un mercado parejo ilustrativo de dos resultados a momio 1.90 y 1.90. No es un precio cotizado por ninguna casa; es un ejemplo con el que se ve el mecanismo. La probabilidad que la casa asigna a cada resultado es 1 dividido entre 1.90, es decir aproximadamente 0.5263. Sumadas, las dos probabilidades dan alrededor de 1.0526. El rendimiento del mercado es entonces 1 entre 1.0526, aproximadamente 95,2 %; el margen es lo que falta hasta 100, alrededor de 5,2 %. Si el ejemplo fuera 1.90 y 1.95, el rendimiento sube a aproximadamente 97,4 % y el margen baja a alrededor de 2,6 %. Dos momios separados por cinco centésimas mueven el costo por jugada al doble, y ese es el único punto de esta sección.
El margen no es un cobro que aparezca en ningún estado de cuenta. Está dentro del momio, y se paga cada vez que se juega, gane o pierda la apuesta. Un jugador que mueve 100,000 pesos al año en un mercado con margen de 5,2 % deja en promedio unos 5,200 pesos en manos de la casa, repartidos en cientos de boletos que individualmente no muestran la cifra. Con un margen de 2,6 %, deja unos 2,600. Nadie siente la diferencia en una apuesta de 200 pesos. La siente quien suma al año.
De ahí se sigue la única recomendación práctica que este tema permite: el margen es la comparación entre casas más honesta que existe, y es también la que nadie publica. Un bono generoso en una casa que cobra 5,2 % puede valer menos que un bono discreto en una que cobra 2,6 %, según cuánto volumen haya que mover. La comparación de bonos sin comparación de margen es media comparación.
Y hay un límite que conviene respetar. Un margen bajo no mejora la probabilidad de ganar una apuesta concreta: solo reduce el costo promedio de cada jugada. Un jugador que apuesta a un solo partido y gana no recibe nada por haber elegido un mercado eficiente, porque el resultado de una apuesta individual lo decide el juego y no el margen. La cuenta se ve en el año, en el acumulado, y esa es la escala a la que la casa trabaja.
Lo que significa jugar en una casa sin permiso en México
Un sitio sin permiso mexicano no está sujeto a la vigilancia de la Dirección General de Juegos y Sorteos, no está obligado por el artículo 29 del Reglamento, y no constituye la fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio. Tampoco está obligado a reportar sospechas de lavado ni a entregar cuentas auditadas a una autoridad mexicana.
Eso no convierte a cada marca offshore en una estafa. Convierte al jugador en alguien que negocia sin red. La ley mexicana prohíbe lo que no está expresamente previsto y faculta a la Secretaría de Gobernación a cerrar locales no autorizados; la ley no establece qué pasa con un saldo que queda en un dominio cesado, y tampoco establece una multa o un delito para el apostador que jugó ahí. No se afirma ni sanción ni exención.
El detalle operativo que más duele es el bloqueo. Un sitio con licencia en Curazao no es un permisionario mexicano, y eso significa que su dominio puede quedar suspendido sin que nadie tenga que rendir cuentas a un cliente mexicano. Lo que se vio con marcas grandes en 2025 y 2026 muestra que ni el tamaño protege, y que un amparo ganado no devuelve automáticamente las cuentas a la normalidad.
La cuenta del jugador que elige offshore debería ser explícita. Se gana en catálogo, a veces en momios, y en simplicidad de registro. Se pierde el domicilio legal al cual reclamar, la fianza que respalda los premios, el CFDI de retenciones cuando el premio está gravado, y cualquier expectativa de que una autoridad mexicana intervenga en un conflicto. Quien apuesta cantidades pequeñas y retira de inmediato puede vivir con esa cuenta. Quien deja un saldo creciendo, no.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Buscando el permiso en el pie de página del propio sitio, con número y nombre del permisionario completo. El número también aparece en compilaciones de comparadoras, pero éstas se contradicen y la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no ha estado disponible. Lo verificable es qué declara la marca y quién lo publica.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
Multiplicando la cantidad apostada por el momio en formato decimal. Mil pesos a momio 1.90 devuelven 1,900 pesos si la apuesta acierta; de esa cifra, 900 son ganancia neta y 1,000 es el dinero que vuelve. Si el momio está en formato fraccionario, hay que usar su equivalente decimal antes de operar.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
En un mercado parejo de 1.90 y 1.90, la suma de las probabilidades implícitas da alrededor de 1.0526, lo que equivale a un rendimiento de aproximadamente 95,2 % y a un margen de alrededor de 5,2 %. En un mercado de 1.90 y 1.95, el rendimiento sube a alrededor de 97,4 % y el margen baja a cerca de 2,6 %.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Dentro de las herramientas de juego responsable de cada plataforma, porque no hay límite legal ni registro nacional de autoexclusión en México. Codere menciona avisos de juego responsable y cierre de cuenta en su ficha, y Caliente enlaza su sección de juego responsable. La iniciativa que propone autoexclusión y límites ligados al ingreso sigue siendo propuesta.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
Se retienen en la fuente. El artículo 138 de la Ley del ISR prevé 1 % cuando el impuesto estatal no excede de 6 %, y 21 % cuando lo supera; quien paga el premio es quien retiene. En la Ciudad de México, el impuesto estatal es de 6 % sobre premios, alrededor de 7 % en total según un reporte secundario.
¿Qué riesgos tiene jugar en una casa de apuestas sin permiso en México?
No hay vigilancia de la Dirección General de Juegos y Sorteos, ni obligaciones de cuentas auditadas, ni fianza de respaldo, ni domicilio legal mexicano al que reclamar. Un dominio puede quedar suspendido y el saldo atrapado. Lo que se ve con marcas grandes bloqueadas muestra que el tamaño no evita ese riesgo.
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