Apuestas deportivas online en 2026: quién tiene permiso de la SEGOB y qué te cuesta cada peso que arriesgas
En México no existe una licencia para apostar en internet. Existe un permiso de la Secretaría de Gobernación (SEGOB), a través de su Dirección General de Juegos y Sorteos, otorgado a una empresa que ya opera un local físico —un hipódromo, un galgódromo, un frontón, un centro de apuestas remotas— y que presta su permiso a la marca que ves en la pantalla. Esa palabra, permiso, es la primera cosa que conviene entender, porque separa lo que un operador puede hacer de lo que su publicidad insinúa.
Datos actualizados al noviembre 5, 2026; las condiciones de los permisos se cotejaron con la información publicada por la propia Secretaría de Gobernación y con los pies de página y fichas de tienda de cada marca.
A partir de ahí el terreno se vuelve resbaladizo: la lista oficial de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, los números que circulan vienen del pie de página de cada operador o de compilaciones de terceros que se contradicen entre sí, y dos marcas grandes llevan meses bloqueadas con resoluciones judiciales que cambian cada trimestre. Sobre ese suelo movedizo se apoya todo lo demás del artículo: qué te cuesta un boleto, qué te cuesta un bono de bienvenida, qué te cuesta la retención de impuestos y qué te cuesta elegir mal.
La cifra que ordena la lectura es sencilla y va primero: en un mercado parejo de dos resultados a 1.90 y 1.90, la casa paga alrededor del 95 % de todo lo apostado y se queda con la diferencia, entre 4,5 % y 5,3 %, según cómo se construyan los momios. Un cinco por ciento suena a propina. Puesto al lado del rollover que exige un bono, deja de sonar a propina.
Cómo se comparan las nueve casas: criterios y panorama
Los seis criterios que sí cambian lo que pagas
Comparar casas de apuestas mexicanas por el color de su aplicación es fácil y no sirve. La comparación que sirve parte de lo que cada marca publica sobre sí misma y de lo que exige la autoridad, y se puede reducir a seis preguntas que le cambian el bolsillo al lector.
Quién es el permisionario y con qué número. El permiso no lo tiene la marca, lo tiene una empresa. En Caliente el titular que nombran las fuentes es Tecnología de Entretenimiento Caliplay, y el pie de página de caliente.mx muestra el permiso DGG/SP/404/97 como una autorización de la Secretaría de Gobernación. En Codere los permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 aparecen a nombre de Libros Foráneos, según Apuestas-legales. Playdoit (DGAJS/SCEVF/P-02/2005, de Eventos Festivos de México), Novibet (DGJS/DCRCA/1121/2020, de Comercial de Juegos de la Frontera) y Betway (4184, de Espectáculos Deportivos Frontón México) toman sus números de casasdeapuestaslegales.mx. 1xBet lleva el DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales y Strendus presenta tres números distintos —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— con dos titulares posibles según la compilación que se lea. En Betcris y Pickwin los números que circulan se contradicen entre sí, así que no se imprimen.
Ese detalle tiene consecuencia práctica: quien quiera reclamar algo tendrá que vérselas con la empresa permisionaria y no con el logotipo.
Cuánto se queda la casa del dinero que pasa por la mesa. Sin este dato, un bono grande puede parecer mejor de lo que es. El margen vive dentro del momio y no aparece en ningún anuncio.
Qué exige un bono antes de que sea tuyo. Los requisitos de apuesta, o rollover, convierten un regalo en una tarea, y la tarea tiene precio.
Qué métodos de pago acepta y en cuánto tiempo devuelve el dinero. Un retiro rápido prometido en la ficha de la tienda es una promesa; la ficha es también lo único que muchos operadores publican de forma ordenada.
Qué herramientas de control incluye. No hay registro nacional de autoexclusión, así que lo único que existe es lo que la marca pone a tu disposición dentro de la cuenta.
Qué tan claro es su propio texto. Este criterio es incómodo y es el más útil de los seis. Cuando la ficha de una aplicación describe el mismo bono de una manera en un párrafo y de otra manera unas líneas más abajo, el problema no está en la lectura del usuario.
Panorama de las nueve marcas y su permiso de la SEGOB
| Casa de apuestas | Permiso según la fuente que lo publica | Qué dice su propia ficha sobre la oferta |
|---|---|---|
| 1xBet | DGJS/0002/2020 (según Apuestas-legales, no confirmado oficialmente) | sin datos en esta comparación |
| Caliente | DGG/SP/404/97, en el pie de página de caliente.mx | 1,000 pesos sin depósito y duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 (según Apuestas-legales, no confirmado oficialmente) | bono de bienvenida de hasta 7,000 pesos |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005 (según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente) | 1,000 pesos de bono de bienvenida, descritos de forma contradictoria |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020 (según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente) | sin datos en esta comparación |
| Betway | 4184 (según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente) | sin datos en esta comparación |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021 (según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente) | sin datos en esta comparación |
| Betcris | no se imprime: las fuentes dan números distintos | métodos de depósito con Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI |
| Pickwin | no se imprime: las fuentes se contradicen | sin datos en esta comparación |
Las tres marcas sin una línea de oferta en la tabla no están peor que las demás: simplemente su publicidad no aparece en la parte de su página que revisa esta comparación. Y ninguna de las nueve es “la única” con permiso. El registro de la Dirección General de Juegos y Sorteos enumera bastantes más marcas de las que cualquier comparación puede mostrar, y una casa que no esté aquí no queda por eso sin permiso.
El margen: la comisión que nadie llama comisión
Conviene hacer la cuenta con un ejemplo y no con una tarifa real de ninguna marca, porque ninguna casa publica su margen y el que aparece en un partido no es el del siguiente.
Supongamos un mercado de dos resultados —gana uno o gana el otro, sin empate posible— con momios de 1.90 y 1.90. Si se apuesta una unidad a cada lado, la casa recibe dos unidades y paga 1.90. El reparto es de 1.90 entre 2, es decir un 95 % de vuelta al jugador, y el margen queda entre 4,5 % y 5,3 %, según cómo se redondee y según cómo se construyan los momios en cada mercado concreto. Es un rango, no una cifra exacta, porque el redondeo de la casa siempre va en una dirección.
Ese porcentaje es el precio de entrada. No se cobra, no se factura y no aparece en el estado de cuenta: simplemente se descuenta de cada boleto, gane o pierda. Mil quinientos pesos repartidos en apuestas de cien pesos durante un mes a ese margen dejan entre 67 y 80 pesos en la caja de la casa, y el apostador no habrá visto una sola comisión.
Aquí conviene detenerse en la palabra que encabeza casi todos los anuncios mexicanos: “bono”. Un bono de siete mil pesos no vale siete mil pesos. Vale lo que quede después de cumplir el rollover, con momios mínimos que casi nunca se publican en el mismo recuadro y con un plazo que se cuenta en días. Y si un bono de mil pesos exige mover diez veces su importe —lo que algunas reseñas atribuyen al bono sin depósito de Caliente, sin que sus términos publicados lo detallen—, la tarea es de diez mil pesos en apuestas, no de mil. A ese volumen, el margen del ejemplo se lleva entre 450 y 530 pesos. El regalo, si se cobra entero, se queda en la casa por la vía del margen antes de que el apostador decida si quiere seguir.
Nada de esto convierte a los bonos en un fraude. Convierte al rollover en lo único del anuncio que importa.
Cómo leer el resto sin que te vendan el humo
El momio grande en la portada casi siempre corresponde a un mercado de tres vías con un favorito claro, donde la casa compensa el riesgo del empate. El momio 2.50 que se ve en el banner no es una declaración de generosidad, es una probabilidad con el margen ya cocido dentro. Comparar dos casas por su momio más vistoso es como comparar dos restaurantes por el precio del pan.
Lo que sí se puede comparar sin ser analista: cuántas veces hay que mover el bono, qué métodos de pago usa la marca, si acepta depósitos en efectivo por OXXO —que en México es la puerta de entrada de mucha gente sin tarjeta— y qué dice su propio texto sobre retiros. Esos cuatro puntos están en cada ficha y se comprueban en diez minutos.
Normativa y supervisión: qué significa realmente un permiso de la SEGOB
En México el juego con apuestas está prohibido por regla general y permitido solo en los casos expresamente autorizados. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio y deja fuera de la prohibición únicamente lo que la propia ley autoriza; la SEGOB concede los permisos e inspecciona los establecimientos, puede clausurar los que operan sin autorización y no permite que ninguno quede junto a escuelas o centros de trabajo. El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, añade el principio que ordena todo el sistema: la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista está prohibida. En ese mismo reglamento el permiso se define como un acto administrativo temporal, otorgado a un permisionario, y entre los tipos relevantes para apostar aparecen los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los permisos no se transfieren, y quien apuesta a distancia debe rendir cuentas trimestrales y anuales auditadas, mantener fianzas y reportar operaciones sospechosas.

Ninguna ley mexicana menciona las apuestas en línea como categoría propia. La práctica es la que la investigación y la calle describen: un sitio no obtiene una licencia digital independiente, sino que va amarrado al permiso de un titular que ya opera un local autorizado. Por eso la palabra correcta es permiso y no licencia, y por eso el pie de página de una marca puede mostrar un número que pertenece a otra empresa.
Nueve marcas, una misma fórmula
- 1xBet — permiso DGJS/0002/2020 según Apuestas-legales, a nombre de Entretenimientos Naturales; la propia compilación no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial, y la tienda de aplicaciones publica la app a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular.
- Caliente — permiso DGG/SP/404/97 mostrado en el pie de página de caliente.mx, presentado ahí como autorización de la Secretaría de Gobernación; operadora del sitio: Tecnología en Entretenimiento Caliplay.
- Codere — permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 a nombre de Libros Foráneos, según Apuestas-legales, no confirmados oficialmente.
- Playdoit — permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 a nombre de Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente.
- Novibet — permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente.
- Betway — permiso 4184 a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente.
- Strendus — permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, con dos titulares posibles según la compilación que se consulte, no confirmados oficialmente.
- Betcris — permiso de su permisionario a nombre de Producciones Móviles; el número no se imprime porque el del pie de página y el de la tabla de la propia empresa difieren, y la firma del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.
- Pickwin — permiso a nombre de Producciones Móviles, con Unocapali La Paz Operadora; el número no se imprime porque las fuentes se contradicen y una de ellas repite el número que el pie de página de Betcris muestra para la misma titular.
Ese último punto merece un segundo de atención. Que dos marcas distintas compartan titular no es ilegal: el reglamento admite que un permisionario opere varias marcas. Es, más bien, la razón por la que un jugador que busca “la empresa detrás del sitio” se topa con un nombre que no reconoce.
Operadores bloqueados y el estado que cambia cada trimestre
Betano (Ganador Azteca) está bloqueada desde noviembre de 2025, cuando la Unidad de Inteligencia Financiera congeló cuentas de trece casinos y el servicio quedó deshabilitado. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado permitió a esa aplicación y a la de bet365 publicar únicamente contenido informativo sin relación con las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y aun así el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente.
Con ese historial, cualquier afirmación de que una marca está abierta o cerrada hoy envejece en semanas. Lo que sí es estable es el efecto sobre el dinero del jugador: una cuenta en un operador bloqueado puede terminar congelada, y el saldo no se recupera por la vía rápida.
Las cuentas trimestrales y la reforma que todavía no es ley
En octubre de 2026 la SEGOB terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa que derogaría la norma vigente y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión: es una propuesta y nada más. Cualquiera que hoy anuncie “la nueva ley de apuestas en línea de México” está vendiendo algo que no existe.
Prevención y juego responsable: los límites que dependen de la casa, no del Estado
Lo que la ley mexicana no te da
México no tiene un registro nacional de autoexclusión para apuestas. Tampoco hay un límite legal de depósito ni de pérdida, ni una figura de cuenta temporal, ni una edad mínima escrita en la ley para el juego con apuestas: el reglamento prohíbe a los menores entrar en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija un número. El 18+ que ves en cada pie de página es lo que la marca dice de sí misma.

Las herramientas de control que existen son las que cada operador decide ofrecer dentro de su plataforma: pausas, límites de depósito, autoexclusión voluntaria. Son reales y funcionan, y dependen por completo de que el jugador las active y de que la casa las respete. No hay autoridad que las imponga con una cifra.
Esta es la consecuencia más incómoda del sistema mexicano para quien tiene un problema con el juego. En un mercado con registro de autoexclusión, cerrar la puerta en una casa la cierra en todas. Aquí hay que hacerlo una por una, y una marca nueva puede abrirte la cuenta en veinte minutos.
Qué herramientas tienen las nueve marcas y qué no
Las fichas de tienda y los pies de página son la fuente más ordenada que publican los operadores y son también donde aparecen —o no— las advertencias.
Codere incluye en la ficha de su aplicación avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta, además de limitar el uso a mayores de 18 años; su aplicación, publicada a nombre de Codere Newco, salió en enero de 2017 y la versión vigente es del 20 de agosto de 2026. Caliente advierte que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y enlaza una sección de juego responsable, con la aplicación “Caliente Deportes” publicada por Tecnología en Entretenimiento Caliplay en su versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026. Betcris dice en su pie de página que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza su sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Playdoit, cuya app publica Atracciones America y cuya versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026, enlaza los términos y las pautas de juego responsable y limita el uso a mayores de 18 años.
En las demás marcas la ficha de tienda no lleva, en la parte revisada, un apartado propio de juego responsable. No es una acusación: es el hueco que el lector debe llenar preguntando en el chat de la casa antes de depositar, porque la única protección que existe es la que la casa ofrece por escrito.
Poner un límite antes de depositar
El orden importa y casi nadie lo sigue. Primero se decide cuánto dinero se puede perder en un mes sin que se mueva la renta, y ese número se convierte en límite de depósito antes de hacer el primer depósito. No después: muchas plataformas permiten bajar un límite cuando quieras y subirlo solo tras un periodo de espera, precisamente porque conocen la estadística. Si el límite se pone después de la primera racha mala, ya llegas tarde.
Después viene el plazo. Una cuenta que se abre para el torneo que empieza el fin de semana debe cerrarse el lunes siguiente, y para eso está la autoexclusión temporal de la casa, que es un botón, no una llamada. Y para quien necesite ayuda, la vía es la que las propias marcas enlazan en sus secciones de juego responsable, más los servicios públicos de atención a la salud mental que cada entidad federativa mantiene.
Predicciones y estrategia: de la analítica al bolsillo
Qué se puede analizar y qué no
Una parte del pronóstico sí es analítica y sirve. La otra es ruido con buena tipografía.
La analítica sirve en los detalles verificables: la alineación confirmada, el descanso entre partidos, el historial del árbitro, si un equipo juega su tercer partido en siete días, el rendimiento de un portero ante penales. Es información que el mercado ya conoce y que sirve para no comprar un momio que dejó de tener sentido hace dos horas.
El ruido tiene tres formas reconocibles. La primera son los momios que se movieron por razón del volumen y no de la información: cuando una multitud empuja un lado, el precio del otro se infla, no porque haya noticia, sino porque la casa acomoda su libro. La segunda son los pronósticos de “fijos” de cuentas que viven de mostrar aciertos y borrar los días malos. La tercera son los sistemas de progresión, vitaminas, Fibonacci y compañía, que no cambian la aritmética del margen en absoluto: si cada boleto deja un 4,5 % o 5 % en la casa, multiplicar el tamaño de la apuesta multiplica la transferencia, no la expectativa.
Y aquí está el punto que la palabra “apuestas deportivas online” esconde mejor: el margen no discrimina. El jugador que estudia seis horas y el que elige por colores de camiseta pagan el mismo precio de entrada. La ventaja que alguien consiga con análisis sale de ese precio, no de una sensación.
Banca, apuesta sencilla y parlay: tres formas de pagar el mismo peaje
La apuesta sencilla es la que paga el margen una vez. El parlay multiplica los momios de las selecciones y con ellos el riesgo: cuatro partidos a 1.90 cada uno dan un momio combinado de 13.03 —1.90 elevado a la cuarta— y una probabilidad real bastante menor de la que sugiere un solo vistazo a la cifra. Además, el margen de cada selección se compone. No se suma: se multiplica con los momios. Un parlay de cuatro selecciones construidas cada una con ese cinco por ciento de descuento arrastra un margen compuesto considerablemente mayor que el de una sola apuesta, y ese es el motivo real por el que la casa promueve los parlays con toda su maquinaria publicitaria.
Betcris destaca en su aplicación el Same Game Parlay como producto propio, y tiene sentido comercial: es el formato donde el margen compuesto pesa más y donde el jugador siente que controla el guion.
La gestión de la banca se reduce a una regla que aguanta el uso: la unidad de apuesta se fija como porcentaje de un fondo separado, y ese fondo no se recarga desde el dinero del mes. Con un margen de referencia del 4,5 % al 5,3 %, dividir el fondo en unidades pequeñas no mejora la expectativa, pero sí reparte el estrago para que ninguna racha terminada en la misma semana haga desaparecer la cuenta.
El retiro anticipado —cash out— merece una línea aparte, porque se publicita como libertad y se comporta como una tarifa. Al cerrar una apuesta antes del final, la casa fija el precio de la salida y ese precio ya lleva incorporado su margen, casi siempre más generoso que el de la apuesta original. La función es útil para una posición grande y un partido roto por la mitad; es cara cuando se usa para recuperar lo que ya estaba perdido.
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Del registro al primer boleto
El recorrido real de un jugador mexicano tiene seis estaciones y ninguna es de un solo clic.
El registro pide nombre, fecha de nacimiento, domicilio, correo y teléfono, y en la mayoría de las plataformas pide además aceptar que se juega bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación. La verificación de identidad, conocida como KYC, llega casi siempre después: el operador está obligado a conocer a su cliente y a reportar operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al SAT, y como actividad vulnerable del sistema antilavado debe conservar soporte documental. Los documentos exactos que se requieren no están fijados en un artículo; los pide la casa.
El depósito es donde aparecen las costumbres mexicanas. Codere acepta tarjeta, SPEI y OXXO; Playdoit acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros métodos; Betcris exhibe los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI sin indicar montos mínimos. El efectivo en tienda de conveniencia es la vía de quien no quiere una tarjeta vinculada a una cuenta de apuestas, y también la más difícil de rastrear para uno mismo: si el control del gasto se lleva por el estado de cuenta bancario, el depósito en OXXO desaparece de esa vista.
El boleto —también llamado cupón o ticket— se arma eligiendo mercado, selección y momio, y el sistema muestra en el momento el pago potencial. Ese número no es un pronóstico, es una multiplicación: el importe por el momio. Apuestas cien pesos a un momio de 2.10 y el boleto te devuelve 210 pesos si acierta, de los cuales 110 son ganancia. Aquí conviene distinguir con cuidado dos situaciones que la publicidad mezcla: una apuesta gratis cuyo importe no se devuelve con el acierto y un bono en dinero que sí. En una apuesta gratis el pago que se calcula sobre el momio completo es engañoso, porque la casa solo entrega la ganancia —importe multiplicado por la diferencia entre el momio y uno— y no devuelve la aportación ficticia. Es un detalle de aritmética que convierte “mil pesos gratis” en un premio bastante menor.
El seguimiento es la parte que más dinero mueve sin que nadie lo mire: la apuesta en vivo se ofrece dentro del partido, con momios que se reajustan segundo a segundo, y el retiro anticipado ofrece salir a un precio que fija la casa. La transmisión en vivo de Caliente y la de Playdoit, que combina apuestas en vivo con transmisión y casino en vivo, existen por ese motivo: mantienen al jugador dentro de la pantalla más tiempo del que su análisis necesita.
El retiro cierra el ciclo. Las marcas prometen pagos inmediatos y retiros rápidos —Playdoit usa esa frase en su propia ficha— y el reglamento de la casa suele exigir que la cuenta bancaria esté a nombre del titular. Betcris lista métodos de pago locales y atención en español como parte de su propuesta. En la práctica, el retiro es la primera prueba de fuego de una casa: si tardó tres minutos en cobrar el depósito y tarda tres días en soltar el saldo, la comparación de momios que hiciste antes tiene poco valor.
Impuestos: la retención que ya viene descontada
Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos para la Ley del ISR. El pagador aplica una retención del 1 % cuando el premio no paga impuesto estatal o el impuesto estatal no rebasa el 6 %, y del 21 % cuando el impuesto estatal supera ese 6 %. La Ciudad de México cobra un 6 % estatal sobre los premios, lo que deja una carga cercana al 7 % en total, según reportes secundarios. Si el premio supera los 600,000 pesos en el año, debe declararse en la declaración anual. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración correspondiente cuando esté obligada; de lo contrario el ingreso se acumula y la retención se acredita.
El jugador casi nunca ve ese desglose, y ahí está el problema práctico: un premio de veinte mil pesos en la Ciudad de México llega con alrededor de mil cuatrocientos pesos menos, y el operador debe expedir un CFDI de retenciones para que esa cantidad sea acreditable o final según el caso. La recomendación razonable, y la única que una guía puede dar sin invadir el terreno del asesor fiscal, es preguntar en la casa cómo expide ese comprobante antes de tener un premio grande, no después.
Sobre los premios obtenidos en sitios sin permiso no hay una respuesta firme: el artículo 137 de la Ley del ISR habla de premios autorizados legalmente, y el tratamiento de lo que venga de una plataforma sin autorización no está establecido. Ahí la respuesta honesta es consultar a un contador.
Lo que cuesta elegir una casa sin permiso
Un operador sin permiso mexicano no debe fidelidad a ninguna regla mexicana. No tiene por qué atender un reclamo ante la autoridad, no lleva los controles de identidad y antilavado que se exigen a un permisionario y no emite el CFDI de retenciones de los premios. Tampoco hay un mecanismo automático para recuperar un saldo.
Lo que ningún texto establece es una multa o un delito para el jugador que apuesta en una plataforma sin permiso. La ley cierra locales, bloquea dominios y suspende servicios; al apostador no le pone precio. Eso significa que el riesgo de elegir mal no es una sanción: es la pérdida del saldo cuando la marca desaparece o cuando el dominio se cae. Las marcas que operan con licencia de Curazao no son permisionarias mexicanas, por mucho que su publicidad hable de regulación.
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1xBet: un permiso ajeno y una app de otra empresa
El caso de 1xBet es el mejor recordatorio de que un número de permiso no se hereda con el logotipo. La compilación de Apuestas-legales atribuye a la marca el permiso DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales, y en la misma línea reconoce que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos. La tienda de aplicaciones de Apple publica la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., una empresa que no es la titular del permiso.
Un lector puede extraer dos consecuencias de eso. La primera es que la cadena de responsabilidad tiene un eslabón del que nadie quiere hablar: si algo sale mal, la reclamación no se dirige a quien vendió el permiso ni a la empresa que firma la app. La segunda es que un jugador prudente pide en el chat, antes de depositar, la razón social que aparece en los términos y condiciones y la compara con la del titular que se le presente. Es una pregunta incómoda y es gratis.
La marca compite por productos y por mercados, y ese es el terreno donde se la puede juzgar. Aquí la comparación se detiene donde se detienen los datos: sobre la oferta concreta de esta marca en el mercado mexicano no hay cifras en juego.
Ese permiso con titularidad ajena es, para esta marca, la cuestión central: un jugador que valora la trazabilidad tiene en 1xBet la documentación más dispersa de las nueve.
Caliente: el menú más surtido y las condiciones más turbias
Caliente aparece con la cara más completa de la lista. La ficha de “Caliente Deportes”, publicada por Tecnología en Entretenimiento Caliplay en su versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas con el nombre “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, todo para mayores de 18 años. En el encabezado de caliente.mx se anuncian mil pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta siete mil pesos, y la propia página no aclara si las dos ofertas valen solo para apuestas deportivas o también para casino. Y en su pie de página aparece el permiso DGG/SP/404/97 presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación.
La oferta de portada, sin embargo, viene con la letra pequeña repartida. Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de mil pesos exige un rollover de diez veces; el plazo, las momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra. Con diez veces mil pesos, el jugador tiene que mover diez mil pesos en apuestas antes de cobrar nada, y a un margen de mercado de entre 4,5 y 5,3 puntos porcentuales eso significa dejar en la casa varios cientos de pesos por el camino. El bono de siete mil pesos, si su rollover fuera del mismo orden, multiplicaría la tarea por siete.
Lo que deja esta ficha es una asimetría: la marca con el catálogo más amplio es también la que menos claridad pone en el recuadro que más gente lee. El apostador que quiere transmisión en vivo y creador de apuestas encuentra aquí lo que busca; el que viene por los mil pesos gratis debería abrir los términos antes que la app.
Codere: el que dice en voz alta lo que los demás callan
La ficha de la aplicación de Codere México es la única de las revisadas que declara tres cosas en el mismo párrafo: que opera con permiso de la Secretaría de Gobernación, que limita el uso a mayores de 18 años y que incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Eso no la convierte en mejor casa, pero sí en una casa que un jugador puede auditar con más facilidad.
El producto también es de los más anchos: más de treinta deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. La publicidad de la ficha anuncia un bono de bienvenida de hasta siete mil pesos y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO, que es la combinación de métodos que más se parece a cómo paga la gente en México. La app va en su versión del 20 de agosto de 2026, con salida original en enero de 2017, publicada a nombre de Codere Newco.
Un detalle merece la atención de quien cobra en efectivo: si el depósito entra por OXXO y la ganancia sale por transferencia, conviene confirmar el nombre del titular de la cuenta destino antes de depositar, porque el reglamento interno exige que coincida. Los permisos que se le atribuyen —DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos— vienen de una compilación que no pudo abrir la lista oficial, y ese asterisco se aplica a casi todas las marcas de esta lista.
La declaración explícita de sus políticas es, en esta marca, el argumento real: quien quiera ver por escrito contra qué está apostando lo tiene en la misma pantalla donde descarga.
Playdoit: el bono que se contradice a sí mismo
Playdoit es una de las marcas más claras en la descripción de su producto y la menos clara en la descripción de su regalo. Su aplicación, publicada por Atracciones America en su versión 1.31.0 del 22 de octubre de 2026, cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, la función “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, promete retiros rápidos y pagos inmediatos, enlaza términos y pautas de juego responsable y limita el uso a mayores de 18 años.
El anuncio del bono tiene un problema de redacción que al lector le cuesta dinero. La ficha promete mil pesos de bono de bienvenida, y en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. Son dos productos distintos con requisitos distintos: si exige depósito, el rollover suele recaer sobre el importe del bono más lo depositado, y si no lo exige, sobre el bono solo. Elegir una de las dos versiones no es una decisión del lector, es un descuido del anunciante que se resuelve preguntando.
Su permiso, DGAJS/SCEVF/P-02/2005 a nombre de Eventos Festivos de México, procede de una compilación que tampoco pudo abrir la lista oficial.
Para un jugador de esports o de MMA, esta marca tiene el catálogo más específico de la lista y las 24 horas de atención de verdad pesan. Antes de reclamar los mil pesos, la pantalla de términos es obligatoria.
Novibet: una casa con producto sólido y una ficha muda
Novibet figura entre las nueve con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 atribuido a Comercial de Juegos de la Frontera por casasdeapuestaslegales.mx, otra vez con la advertencia de que la lista oficial no pudo abrirse. Hasta ahí llega lo comprobable en esta comparación.
La marca no aparece con una oferta descrita en la parte revisada de su publicidad, lo que la vuelve invisible en el terreno donde se decide la mayoría de las comparaciones. Es un problema de comunicación antes que de producto: un jugador que busca activamente casa nueva por internet se guía por lo que encuentra escrito, y una marca sin recuadro de bienvenida en su escaparate depende de que alguien la recomiende.
Ese silencio tiene una ventaja concreta. Sin bono no hay rollover, sin rollover no hay tarea, y una cuenta abierta sin bono es una cuenta en la que el jugador solo paga el margen del mercado. Quien venga huyendo de requisitos de apuesta tiene aquí, por eliminación, una opción que no le va a pedir mover diez veces nada.
La estructura de titularidad es la más limpia del grupo: una sola empresa nombrada, un solo número, sin contradicciones entre fuentes.
Betway: el permiso más corto y el escaparate vacío
Betway opera con el permiso 4184 según casasdeapuestaslegales.mx, atribuido a Espectáculos Deportivos Frontón México, una empresa cuyo nombre remite a un frontón —es decir, a un permisionario de los que el reglamento permite complementar con apuestas a distancia—. Es el número más corto de la lista y el que menos rastro documental deja, porque el formato no corresponde a los códigos largos que usan otras compilaciones.
En el terreno del anuncio, la marca no presenta una oferta descrita en la parte revisada de su publicidad. Como en el caso anterior, el efecto práctico es el mismo: sin bono visible no hay requisitos de apuesta que analizar, y el costo para el jugador se limita al margen del mercado.
Esa ausencia de escaparate no equivale a ausencia de producto. Significa que quien considere a Betway tendrá que entrar a la plataforma a ver mercados, momios y métodos de pago por sí mismo, porque la comparación pública no los tiene.
Para un lector que ya sabe qué quiere apostar y solo busca un permiso identificable detrás del sitio, un permiso con titular nombrado y sin contradicciones cumple la función.
Strendus: tres permisos y dos dueños posibles
Strendus es la excepción documental de la lista. Se le atribuyen tres permisos —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y las compilaciones no se ponen de acuerdo sobre el titular: una nombra a Atracciones y Emociones Vallarta y otra a New Ads.
Tres permisos en una sola marca pueden significar varias cosas, y ninguna se puede afirmar desde fuera: un permisionario que ha ido ampliando autorizaciones a lo largo de los años, una operación con varias salas bajo un mismo paraguas o una acumulación de registros. Lo que sí se puede decir es que la marca no esconde su vínculo con el juego presencial mexicano, y que ese vínculo es precisamente lo que el reglamento exige para operar apuestas a distancia.
En el terreno de la oferta, su publicidad no describe un bono en la parte revisada de esta comparación. El jugador que llegue buscando un permiso con historial largo —los tres números cubren de 2018 a 2021, lo que sugiere una relación continua con la autoridad— encontrará aquí más rastro administrativo que en varias marcas con publicidad mucho más ruidosa.
La contradicción sobre el titular no es un detalle menor: obliga a preguntar por la razón social correcta antes de firmar cualquier reclamación.
Betcris: dos jurisdicciones en el mismo pie de página
Betcris es la única marca del grupo que muestra dos marcos regulatorios al mismo tiempo. Su pie de página declara un permiso de la Secretaría de Gobernación a nombre de Producciones Móviles, que opera junto con Paradise Riviera Gaming según el oficio DGJS/405/2018, y a la vez nombra a TV Global Enterprises Ltd. como empresa del sitio, con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.
El número del permiso mexicano no se imprime aquí porque el que aparece en el propio pie de página y el que figura en la tabla de la empresa titular no coinciden. Es la misma clase de discordancia que aparece en Pickwin, y apunta a la misma empresa.
En pago y producto la marca es explícita: Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin montos mínimos indicados en la portada; y en su aplicación, el parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español. La app, publicada por TV Global Enterprises, salió en julio de 2018, va en su versión 3.2.1 del 28 de septiembre de 2026 y opera además en Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras.
Esa doble jurisdicción tiene un valor concreto para un lector que se mueve entre países: la licencia maltesa es un marco europeo verificable, y el permiso mexicano ata la operación local. Y tiene un costo concreto: sabiendo que el número del permiso es objeto de contradicción documental, la pregunta por la razón social correcta vuelve a ser obligatoria antes de reclamar.
Un lector que quiera verificar la vigencia de la licencia maltesa puede hacerlo por su número en la propia fecha de vencimiento listada: el 3 de noviembre de 2026 es la fecha que la marca publica, y una licencia que expira deja de ser un argumento a partir de ese día.
Pickwin: el permiso compartido y la verificación pendiente
Pickwin cierra la lista con el caso más incómodo para quien compara permisos. Se le atribuye el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019 en una compilación, y otra le asigna el DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, que es el número que aparece en el pie de página de Betcris para Producciones Móviles. Blog de la marca y compilaciones reconocen que los números se contradicen. El titular que se nombra es Producciones Móviles, con Unocapali La Paz Operadora.
Que dos marcas vinculadas a la misma titular compartan registros no es irregularidad por sí sola: un permisionario puede operar varias marcas, y el reglamento lo contempla. Lo que sí es un problema para el jugador es que la contradicción documental impida saber ante quién reclama. Si el permiso que sostiene la operación es el mismo que sostiene a otra marca, el cierre de una afecta a la otra.
En el terreno de la oferta, la publicidad revisada no describe un bono.
La pregunta que un lector debería hacerse con esta marca es la misma que con 1xBet y con Betcris, y es la más barata de todas: pedir por escrito la razón social y el número de permiso antes de hacer el primer depósito. Quien reciba una respuesta clara tiene algo; quien reciba una evasiva ya sabe lo que necesita saber.
Preguntas frecuentes
¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
El pie de página y los términos del propio sitio deben mostrar el número del permiso y la razón social del permisionario; en México la marca no es la titular. Compara esa razón social con la que aparece en el contrato y pide confirmación por el chat antes de depositar. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos es la comprobación definitiva, cuando está disponible.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con lo apostado y el momio?
El pago es el importe multiplicado por el momio. Doscientos pesos a un momio de 1.85 devuelven 370 pesos, de los cuales 170 son ganancia. En una apuesta gratis cuyo importe no se devuelve, la casa paga solo la ganancia y no la aportación, así que el premio es menor de lo que el momio sugiere.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
Se nota cuando los momios de todos los resultados de un mismo mercado se suman en forma de probabilidad y pasan del 100 %. En un mercado parejo a 1.90 y 1.90, cada lado implica un 52,6 % y el total rebasa el 100 %; la diferencia, entre 4,5 % y 5,3 %, es lo que la casa retiene de cada peso apostado, gane quien gane.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Dentro de la cuenta, en la sección de juego responsable, la mayoría de las plataformas permite fijar un límite de depósito diario, semanal o mensual. Ponlo antes del primer depósito. México no tiene límite legal ni registro nacional de autoexclusión, así que la única barrera es la que la casa ofrece para esa cuenta en particular.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
Sí, y la retiene el pagador. La Ley del ISR fija 1 % cuando el premio no paga impuesto estatal o este no rebasa el 6 %, y 21 % cuando lo supera; en la Ciudad de México, con 6 % estatal, la carga ronda el 7 % total. El operador debe entregar un CFDI de retenciones.
¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?
Ninguna regla mexicana obliga a un operador sin permiso, que no lleva controles de identidad ni antilavado locales, no emite el CFDI de retenciones de los premios y no responde ante la autoridad mexicana. El riesgo central no es una sanción al jugador, que no está establecida, sino el saldo: una cuenta en un operador bloqueado o que desaparece puede quedar inmovilizada sin vía rápida de recuperación.
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