Apuestas deportivas seguras: el permiso de la SEGOB, la ley de 1947 y nueve casas que sí lo citan
Datos actualizados a noviembre 5, 2026; los números de permiso se cotejaron contra los pies de página de cada operador y contra las compilaciones que los publican, no contra una lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos.
México lleva desde el 31 de diciembre de 1947 con la misma ley de juegos y sorteos, y en esos casi ochenta años el texto nunca escribió la palabra “internet”. El Reglamento se reformó el 16 de noviembre de 2023 y tampoco la escribió. Así que la pregunta “¿esta casa de apuestas es segura?” no se contesta leyendo una licencia online que la ley no contempla, sino entendiendo una figura administrativa bastante más rara: un permiso temporal de la Secretaría de Gobernación otorgado a un permisionario, que en su origen era un terreno con carreras de caballos o un salón de sorteos y que hoy sostiene una plataforma digital.
Esa rareza tiene consecuencias muy concretas para el dinero de quien apuesta. Cuando un operador dice tener “licencia”, está usando una palabra que el Reglamento no emplea. El artículo 3 es explícito: la figura es un permiso, acto administrativo temporal, y quien lo recibe es un permisionario. El artículo 31 añade que esos permisos son intransferibles; no pueden gravarse, cederse, venderse ni comercializarse. Y el artículo 2 cierra la puerta por el otro lado: todo lo que la ley no prevea expresamente está prohibido.
De ahí sale el reparto de caminos que estructura la comparación. Por un lado, casas que operan colgadas de un permiso mexicano y que, por eso mismo, quedan dentro del alcance de la Secretaría de Gobernación, de la Unidad de Inteligencia Financiera y del SAT. Por otro, sitios sin permiso mexicano que funcionan bajo reglas propias, con una autorización de otro país y sin ninguna de esas ataduras. La diferencia no es de prestigio: es de a quién puedes reclamarle y con qué documento.
Normativa mexicana: cómo se autoriza hoy una casa de apuestas
El artículo 1 del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos delimita su terreno: autorización, control, vigilancia e inspección de los juegos con apuestas y sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional, y competencia federal. El marco es tan federal que un estado no puede autorizar por su cuenta lo que la Secretaría no previó, aunque sí puede gravar el premio, y ese detalle fiscal reaparece más adelante con una cifra incómoda.
El artículo 2 reparte el trabajo administrativo: la Secretaría de Gobernación interpreta y aplica la ley en el ámbito administrativo, y la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, vigila, modifica y termina los permisos. La misma Dirección General instruye los procedimientos de sanción. Conviene retener esta división porque explica por qué un número de permiso circula en un pie de página y no en un buscador público: quien lo emite no lo publica en un padrón consultable.
Las dos figuras que de verdad existen
El Reglamento prevé tipos concretos de permiso. Para apostar a distancia los relevantes son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Hay una vía lateral: quien ya tiene un permiso de hipódromo, galgódromo o frontón puede solicitar permisos complementarios de apuestas remotas. Eso resuelve el enigma del permisionario que opera varias marcas digitales sin ser una empresa de tecnología. El permiso original es de un recinto, y la plataforma es la prolongación comercial de ese recinto.
A esto se suma un paquete de obligaciones que un sitio sin permiso mexicano simplemente no arrastra. El artículo 29 exige a los permisionarios de apuestas remotas cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratación de seguros, reportes de sospechas de delincuencia organizada o lavado de dinero y una fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio. No es glamoroso, y precisamente por eso sirve como filtro.
Que no exista la “licencia” no significa que no haya nada
Aquí conviene ser justo con la otra orilla. Un sitio con licencia de Curazao o de Malta no está operando en el vacío legal, aunque tampoco está operando con un permiso mexicano. Lo que no tiene es la parte que al apostador le sirve el día que algo sale mal: un domicilio legal en México, una autoridad nacional a la que dirigir una queja, obligaciones auditadas ante esa autoridad y la retención documentada del impuesto.
Lo que sí tiene es un catálogo propio de herramientas de juego responsable, que en la mayoría de los casos es igual de completo que el de las casas con permiso. La diferencia está en a quién le responden por ello.
La ley de 1947 sigue vigente y su relevo no es ley
Una reforma lleva meses en la antesala. En octubre de 2026 la Secretaría de Gobernación terminó la revisión interna de una propuesta para sustituir la ley de 1947 y la envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado al Congreso. No es ley, y ningún lector debería planear su cuenta alrededor de un texto que todavía no existe.
Hay además una segunda iniciativa, la que busca abrogar la ley de 1947, y su contenido anuncia hacia dónde puede ir el sector: mecanismos de autoexclusión, edad mínima de 21 años y límites ligados al ingreso. Nada de eso es exigible hoy. Es material para entender el horizonte, no para decidir una apuesta mañana.
Qué alcanzan la supervisión y las inspecciones
La ley de 1947 prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio salvo los expresamente autorizados; la Secretaría otorga permisos e inspecciona, cierra locales no autorizados, y ningún establecimiento puede quedar junto a escuelas o centros de trabajo, con estados y municipios cooperando en esa tarea. El Reglamento añade que la actividad no prevista está prohibida.
¿Qué significa eso en la práctica para un catálogo digital? Que el permiso cubre la operación, no cada mercado. Apuestas en vivo, deportes virtuales, esports y tipos de apuesta concretos no tienen un artículo propio en el Reglamento; el permiso de apuestas remotas los cobija igual que cobija un partido de liga. Tampoco hay provisión encontrada sobre una bolsa de apuestas entre usuarios, y por eso ninguna casa mexicana se anuncia como casa de intercambio.
Fundamentos de una apuesta segura: permisionario, permisos y quién responde
Del pie de página al papel: qué revisar antes de depositar
Un lector que quiere verificar algo por su cuenta tiene tres puntos de anclaje, y ninguno requiere conocimientos jurídicos.

El primero es el pie de página del propio sitio. Ahí es donde las casas con permiso imprimen su número y el nombre del permisionario. Caliente lo presenta como autorización de la Secretaría de Gobernación, con el número DGG/SP/404/97; la operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay. Es el operador del propio sitio el que lo declara, y esa es la calidad de la afirmación: declaración de la casa, no constancia de la autoridad.
El segundo es el nombre del permisionario, que no coincide con la marca. Codere opera con permisos a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V.; Novibet, con permisos a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; Betway, con permisos a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.; Playdoit, a nombre de Eventos Festivos de México; 1xBet, a nombre de Entretenimientos Naturales. Detrás de una marca comercial casi siempre hay otra razón social, y esa razón social es la que responde ante la autoridad.
El tercero es la ficha de la aplicación en la tienda de aplicaciones. Codere, por ejemplo, declara ahí que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. No es el documento oficial, pero es una declaración firmada por el operador en un escaparate que él no controla.
La contabilidad del permisionario también le sirve al apostador
Las cuentas trimestrales y anuales auditadas del artículo 29 no son un trámite de escritorio para el apostador, pero sí son una señal. Una casa que debe presentar cuentas auditadas, contratar seguros, reportar operaciones sospechosas y constituir una fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio tiene una estructura de costos fijos que difícilmente desaparece de un día para otro con los saldos de los usuarios dentro.
Ese es el argumento honesto a favor de los operadores con permiso, y no otro. No protege contra perder una apuesta. Protege contra encontrar la puerta cerrada.
Verificación de identidad: la parte incómoda del camino regulado
Los operadores con permiso en México verifican la identidad de sus usuarios y reportan las operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque la actividad de juegos con apuestas está tipificada como vulnerable frente al lavado de dinero. Los documentos que exigen no están fijados en un texto legal, así que cada casa pide lo suyo.
Para el lector que valora la discreción, esto es un costo real y conviene decirlo sin adornos: el camino regulado es más trazable. El registro y la verificación de identidad son el precio de tener a quién reclamarle. Quien prefiera el anonimato lo encontrará fuera del permiso mexicano, y también encontrará ahí la ausencia de todo lo demás.
Transferencias, tarjetas y efectivo en tienda
Ningún artículo regula los pagos de apuestas. Los métodos que aparecen en las listas y pies de página de los operadores —tarjetas, transferencia bancaria SPEI, comprobantes en efectivo en tiendas como OXXO, monederos electrónicos— son lo que cada marca dice de sí misma. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y quien paga un premio gravado emite un CFDI de retenciones.
Dos detalles prácticos importan más de lo que parece. El primero es que la obligación de retirar a una cuenta propia cierra la puerta a cobrar por terceros. El segundo es que el cripto entre las casas con permiso mexicano no está establecido; quien lo lea en un anuncio debería confirmarlo en los términos del propio operador antes de depositar en esa moneda.
Cómo se lee una tabla de permisos sin confundirla con un ranking
La selección de nueve operadores que sigue no es una clasificación deTRUST ni una recomendación: es la lista de casas cuyos propios materiales citan un permiso de la Secretaría de Gobernación, y ninguna de ellas es la única del mercado. Una casa ausente de esta selección no es por eso una casa sin permiso.
| Marca | Permiso de la SEGOB, según lo que declara la fuente | Permisionario / operadora según la fuente | Lo que la propia ficha de la marca indica sobre la clave |
|---|---|---|---|
| Pickwin | Sin número publicado: las fuentes se contradicen entre sí | Producciones Móviles S.A. de C.V., con Unocapali La Paz Operadora | Su blog publica la comparativa que cita los permisos de otras marcas |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 | Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) | La ficha de su app declara el permiso de la SEGOB, el límite de 18 años y las políticas de cierre de cuenta |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020 | Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. | Sin constancia del propio dominio; el número proviene de una compilación del sector |
| Caliente | DGG/SP/404/97 | Tecnología en Entretenimiento Caliplay | Su pie de página presenta la autorización de la Secretaría de Gobernación y enlaza su sección de juego responsable |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021 | Atracciones y Emociones Vallarta / New Ads (las compilaciones difieren) | Sin constancia del propio dominio; el número proviene de una compilación del sector |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005 | Eventos Festivos de México | Sin constancia del propio dominio; el número proviene de una compilación del sector |
| Betway | 4184 | Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. | Sin constancia del propio dominio; el número proviene de una compilación del sector |
| 1xBet | DGJS/0002/2020 | Entretenimientos Naturales | La tienda de aplicaciones lista la app bajo una empresa distinta de la titular del permiso |
| Betcris | Sin número publicado: el pie de página y la tabla del propietario no coinciden | Producciones Móviles | Su propio pie cita un número a nombre de Producciones Móviles, distinto del de la compilación |
Ninguna de esas casillas procede de la Dirección General de Juegos y Sorteos. La lectura correcta de la columna de la izquierda es “según lo que publica la fuente que lo cita, sin confirmación oficial”. La compilación que atribuye un número a Pickwin le asigna un permiso que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles, y esa coincidencia es la razón por la que aquí Pickwin y Betcris aparecen sin número. Es la clase de detalle que un lector no encuentra en los sitios que prometen “licencias verificadas”.
Prevención: la protección que sí depende de ti
El Reglamento no fija una edad numérica. El artículo 5 prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero deja la edad sin cifra. Las casas, en cambio, escriben 18+ en sus fichas y pies de página. Codere lo declara explícitamente en la suya; el pie de página de Caliente advierte que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable.

Ese hueco entre el texto y la práctica no es una curiosidad académica: significa que la protección del jugador mexicano descansa, en buena medida, en lo que el operador decide ofrecer y en lo que el propio jugador configura dentro de su cuenta.
Autoexclusión voluntaria: existe como herramienta, no como registro
No se encontró un registro nacional de autoexclusión en México. Quien pide una autoexclusión la pide a una casa concreta, y el efecto se queda dentro de esa casa. No hay una lista compartida que impida abrir cuenta en la competencia al día siguiente.
La autoexclusión funciona como decisión personal y no como red de seguridad colectiva. Quien la use debería tratar el bloqueo de la cuenta como la primera de varias medidas, no como la última: el mecanismo es tan fuerte como la memoria de quien lo pidió. Las iniciativas en trámite —la que propone sustituir la ley de 1947 y la que busca abrogarla— contemplan herramientas de autoexclusión, y seguirán siendo propuestas hasta que una se publique y entre en vigor.
El límite de depósito vive la misma realidad. No hay un tope legal de depósito ni de pérdida, y tampoco una figura de cuenta temporal. Las pausas, los límites de depósito y la autoexclusión son herramientas internas que cada marca ofrece en la configuración de su cuenta.
| Herramienta | De dónde viene | Qué alcance tiene |
|---|---|---|
| Autoexclusión | Ofrecida por cada casa en su cuenta; las iniciativas legales la proponen sin estar en vigor | Bloquea al jugador en esa casa; no existe un registro nacional que lo cubra en las demás |
| Límite de depósito o de pérdida | Configuración interna de cada operador | El techo lo pone el jugador y solo obliga a la casa donde lo fijó |
| Prohibición a menores | Artículo 5 del Reglamento, sin edad numérica | Cubre las áreas de apuestas de los establecimientos y el cruce de apuestas |
| Advertencia 18+ | Declaración del propio operador en su ficha o su pie de página | Es una regla de la casa, no una cifra fijada por la ley |
| Bloqueo de sitios sin permiso | Facultad de bloqueo de la Secretaría de Gobernación | Recae sobre el dominio, no sobre lo que el jugador tenía dentro |
La orden que importa cuando se juega por encima de lo previsto
El jugador, y casi nunca el operador, es quien nota un problema de gasto. Ninguna herramienta legal se activa sola en ese momento. En la cuenta suele haber un historial de depósitos y un límite que el propio jugador puede mover en la misma pantalla, y ahí conviene tener una cifra en mente antes de tocar el botón.
La Asociación de Permisionarios de Juegos con Apuestas y Sorteos publica un decálogo de juego responsable que ordena apostar solo lo que se puede perder, fijar límites de tiempo y de dinero, tratar las apuestas como entretenimiento y no como fuente de ingreso o de deudas, no jugar bajo presión, y pide ayuda profesional cuando la conducta se sale de control. Nada de eso es ley, y esa es justamente la parte útil: es una lista que un jugador puede adoptar sin que nadie se la imponga.
Un criterio sencillo, que cualquier persona mayor de edad puede aplicar por su cuenta: sumar los depósitos de un mes, no las apuestas ganadas o perdidas, y comparar ese número con lo levantado ese mismo mes frente a los gastos fijos. Si el resultado provoca incomodidad o obliga a explicaciones, la cuenta debe cerrarse antes de la siguiente recarga.
La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento
El artículo 1 lo dice con claridad: la Lotería Nacional no entra en este Reglamento. Quien juega con boletos de lotería de la Lotería Nacional y luego apuesta en una casa con permiso está tratando con dos marcos distintos, con reglas de autorización, control e inspección distintas. Para la página de apuestas deportivas eso importa porque a veces se cita la Lotería como ejemplo de juego “autorizado” sin más matiz: la autorización que valida a la Lotería no valida a una casa de apuestas, y viceversa.
Advertencias y avisos: la publicidad no es la ley
Un reporte secundario indica que las piezas publicitarias muestran el número del permiso oficial, el aviso de juego responsable y el mensaje de mayores de edad. Ese material viene del operador, no de una norma federal: en los artículos del Reglamento revisados no aparece disposición publicitaria, y los límites de horario que se mencionan en algunos reportes —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no derecho vigente. Lo mismo vale para los proyectos que buscan limitar a influencers y deportistas, prohibir la publicidad en transmisiones deportivas o vetar los bonos de bienvenida: son propuestas.
Todo eso sigue siendo útil aunque no sea ley. Un anuncio que menciona el número de permiso, el aviso de juego responsable y el 18+ es un anuncio que un operador con permiso puede publicar sin cuidado, y esa es una señal tan buena como cualquier otra para separar dos clases de sitios.
Evaluación: cómo se comparan nueve casas con permiso de la SEGOB
La comparación de abajo es deliberadamente estrecha. Mide lo que los materiales de cada casa dicen sobre su permiso, de quién es el permiso y qué declaración sobre la clave sostiene la marca por su cuenta. No ordena por generosidad de bonos, no mide velocidad de retiro y no pretende que las nueve sean el mercado completo: son las que aparecen en la selección de esta página, y una casa con permiso que no esté en la tabla no pierde nada por no estar.
Los filtros que se aplican a cada fila
Se cuentan cuatro cosas. Primero, si el material de la marca declara la figura correcta: un permiso de la Secretaría de Gobernación, no una “licencia”. Segundo, si la declaración viene del propio dominio o de una compilación del sector, porque esas dos cosas son de peso distinto. Tercero, si el nombre del permisionario aparece con claridad, ya que la marca comercial y la razón social que responde ante la autoridad casi nunca son la misma. Cuarto, si el permiso se cita con número o sin él, porque un número que las fuentes se contradicen en publicar no sirve para verificar nada.
Así se separan las nueve casas de la selección
Caliente y Codere son las que sostienen la trazabilidad con más piezas. Caliente imprime su número en el pie de página del sitio; Codere lo declara en la ficha de su aplicación, donde además limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. La declaración de Codere tiene la cualidad de estar firmada en un escaparate que la marca controla pero que no es su propio sitio, algo que en una comparación de nueve filas vale un poco más que una línea de pie de página.
Betway, Playdoit, Novibet, Strendus y 1xBet llegan a esta lista gracias a compilaciones que publican sus números: 4184, DGAJS/SCEVF/P-02/2005, DGJS/DCRCA/1121/2020, DGJS/075/2018 junto con DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, y DGJS/0002/2020, respectivamente. Los permisionarios que esas compilaciones nombran son Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., Eventos Festivos de México, Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads y Entretenimientos Naturales.
El caso de 1xBet merece una línea aparte: la tienda de aplicaciones lista la app bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular del permiso. Que una aplicación la publique una sociedad y el permiso lo tenga otra no es ilegal ni es un fraude, pero sí es información que un lector querría tener antes de descargarla, y no aparece en los pies de página.
Strendus arrastra un asunto menor y revelador: las compilaciones difieren sobre quién es el titular, entre Atracciones y Emociones Vallarta y New Ads. Cuando dos listas del sector no coinciden en el nombre del permisionario, la discrepancia misma informa sobre la calidad del dato disponible.
Pickwin y Betcris cierran la tabla sin número impreso. En el caso de Betcris, el pie de página del propio sitio cita un número a nombre de Producciones Móviles y la tabla del propietario muestra otro distinto. En el de Pickwin, la compilación que le atribuye un permiso le asigna justamente el número que aparece a nombre de Producciones Móviles en el pie de Betcris. Esa duplicidad tiene una explicación sencilla: Producciones Móviles es el permisionario, y el mismo permiso sostiene más de una marca. Un número de permiso compartido por dos marcas no hace ilegal a ninguna de las dos. Simplemente hace que el número deje de servir como identificador de la casa, y por eso aquí se deja en blanco.
Qué no mide esta comparación
No mide la calidad del catálogo. No hay margen de mercado, momio mínimo, plazo de retiro ni tope de ganancias en las filas de arriba, porque ninguno de esos datos corresponde a estas marcas en las fuentes citadas. Leer la tabla como una tabla de precios es un error; leerla como un registro de quién declara qué, no.
Y una advertencia sobre la vigencia. El estatus de las marcas bloqueadas cambia con cada resolución. bet365 y Betano (Ganador Azteca) están bloqueadas desde noviembre de 2025, cuando la UIF congeló cuentas de trece casinos y deshabilitó esas plataformas; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo sin relación con las apuestas; en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026; en julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx; el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra ambas, según una fuente única. Cualquier lector que vea una de esas marcas activa debería fechar el dato él mismo.
Qué camino le conviene a quién
Para quien apuesta poco y quiere que el retiro llegue a una cuenta a su nombre con el comprobante correcto, el camino con permiso mexicano es el que tiene los papeles. Para quien juega con una cuenta pequeña y valora no dejar rastro documental, el camino sin permiso mexicano ofrece justo eso y nada más. La elección no es entre seguro e inseguro: es entre tener a quién reclamarle y no tenerlo.
Panorama: la ley de 1947, la reforma en la puerta y el impuesto del 50 %
Todo lo anterior se apoya en una ley de 1947 que nunca nombró el juego en línea y en un Reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 que tampoco lo nombra. La consecuencia práctica no es que las apuestas digitales sean ilegales, sino que se sostienen sobre una figura pensada para otra cosa: el permiso de apuestas remotas colgado de un recinto que sí existe físicamente.
La práctica reportada y la ausencia de una lista oficial
La práctica reportada es que un sitio en línea no puede tener una autorización digital independiente y debe ir de la mano de un permisionario con permiso autorizado. Muchas marcas extranjeras usan un permisionario local, y un mismo permisionario sostiene varias marcas, como ocurre con Producciones Móviles, que opera Betcris y Pickwin, y con Caliplay, que opera Caliente.
La ausencia de un padrón consultable es la parte incómoda de todo esto. En mayo de 2026 el diputado Rubén Moreira pidió a la Secretaría de Gobernación un registro público y abierto de los permisos de apuestas y casinos, y hasta octubre de 2026 no pudo abrirse una lista oficial completa. Los recuentos del sector también se contradicen: un reporte habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Por eso no existe un recuento oficial ni un número de permiso que se pueda presentar como definitivo.
Qué está en la mesa y qué no
La propuesta que la Secretaría terminó en octubre de 2026 sustituiría la ley de 1947 y ya está en el Gabinete de Seguridad, sin presentarse al Congreso. La iniciativa que abrogaría la ley de 1947 propone un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, una edad mínima de 21 años y mecanismos de autoexclusión. Ninguna de las dos es ley.
Lo que sí cambió es el costo fiscal. La tasa del IEPS a los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso es de 50 % desde el 1 de enero de 2026, por la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025; antes era de 30 %. Está en el artículo 2, fracción II, inciso B), de la Ley del IEPS, y el mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de esa ley, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave.
Sobre la base hay que ser preciso porque la precisión aquí vale dinero. El texto de la ley solo dice “valor de la actividad”; la prensa habla de “monto total apostado”. No se escribe “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”, porque ninguna de las dos lecturas está fijada. En cualquier caso, tras la subida del IEPS los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto, y eso es un dato que un lector nota en el catálogo antes de leerlo en un comunicado.
El impuesto del premio: dos retenciones y un umbral estatal
Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente son ingresos. El artículo 138 de la Ley del ISR prevé una retención de 1 % cuando el impuesto estatal no grava el premio o no excede de 6 %, y de 21 % cuando un impuesto estatal lo supera. Quien paga el premio es quien retiene.
La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada; si no lo hace, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México grava los premios con una tasa estatal de 6 %, lo que lleva la carga total alrededor del 7 %, y los premios que superan los 600,000 pesos en un año deben reportarse en la declaración anual, según un reporte secundario. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados. Para un premio grande, la diferencia entre 1 % y 21 % de retención no la decide el operador, la decide dónde se generó el premio.
Premios de sitios sin permiso: la pregunta sin respuesta cómoda
El artículo 137 cubre premios “autorizados legalmente”. El tratamiento de un premio obtenido en un sitio sin permiso mexicano no está establecido, y esta página no va a inventar una respuesta ni una exención. La postura honesta es la de cualquier asunto fiscal dudoso: consultar a un contador o a un asesor fiscal antes de contar con ese dinero.
Lo que la ley sí dice de los menores y del cruce de apuestas
El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas. El cruce de apuestas es el mecanismo de los hipódromos, galgódromos y frontones, y los titulares de permisos de esos recintos pueden obtener permisos complementarios de apuestas remotas. Sobre apuestas entre particulares más allá de ese cruce, el Reglamento revisado no dice nada, y por eso ninguna página debería presentar una bolsa de apuestas mexicana como si existiera.
Una semana de apuestas de un aficionado, en pesos
Conviene ver el tamaño real del asunto antes de discutir bonos y márgenes. Con un volumen de 500 pesos semanales jugados en un solo mercado a dos vías con momios de 1.90 y 1.90 —un ejemplo ilustrativo, no un precio cotizado—, la casa paga de vuelta alrededor del 95,2 % de lo apostado en ese mercado, y se queda con la diferencia. La cuenta es directa: 1 ÷ 1.90 dos veces da 1,0526, y su recíproco es 0,95. El margen, por tanto, ronda el 4,8 % de cada peso que entra a ese mercado.
Aplicado a los 500 pesos, el costo esperado de esa semana ronda los 24 pesos, en una banda de entre 20 y 30 pesos según cómo se mueva el mercado y cuánto varíe el volumen. No es un cargo que la casa hace; es lo que el margen se lleva por término medio en muchas semanas iguales. Si esos 500 pesos pasan a ser 2,000, el costo esperado ronda los 96 pesos por semana, y el aficionado que apuesta cuatro mercados distintos cada semana paga el margen cuatro veces en lugar de dos.
Ahí está el argumento entero contra los bonos que se anuncian como “dinero extra”: el margen ya está cobrando su parte en cada boleto, y ninguna promoción lo devuelve. El bono, si existe, es un descuento temporal sobre un costo que sigue corriendo.
Análisis de las nueve casas de apuestas con permiso de la SEGOB
Pickwin: el número que comparte con otro permisionario
Pickwin entra en esta selección por un permiso que su material atribuye a Producciones Móviles S.A. de C.V., con Unocapali La Paz Operadora. El número no se imprime aquí porque las fuentes se contradicen, y se contradicen de una forma muy concreta: la compilación que cita un permiso para Pickwin le asigna el mismo número que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles.
Para el lector, ese detalle importa más de lo que parece. Significa que el permiso es del permisionario y no de la marca, y que dos plataformas distintas pueden colgar de un mismo papel. También significa que quien quiera verificar el permiso de Pickwin no puede fiarse del primer resultado de búsqueda: necesita el nombre del permisionario y el recinto de origen.
Buena parte del rastro público de Pickwin pasa por su propio blog, que publica comparativas de casas reguladas por la Secretaría de Gobernación. Es una fuente útil y hay que leerla como lo que es: una marca hablando del sector en el que compite, no un padrón. El dato de que su permiso aparezca sin número comprobable en esa misma lista es, en cierto modo, la prueba de la fragilidad del registro público mexicano.
Para quien busca una casa con presencia mexicana y no le importa que el nombre del permisionario sea el que responde, Pickwin es una opción razonable. Quien necesite imprimir un número de permiso para llevar su propio expediente va a chocar con la misma pared que esta comparación.
Codere: la declaración más completa de las nueve
Codere declara en la ficha de su aplicación que opera con permiso de la SEGOB, que limita el uso a mayores de 18 años y que incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Los permisos que las compilaciones le atribuyen son DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V.
Esa ficha es la declaración más completa de las nueve filas, y no por casualidad: una aplicación publicada en una tienda queda expuesta a la revisión de la propia tienda, y una política de cierre de cuenta escrita en la ficha es un compromiso que el usuario puede citar después. No convierte la declaración en constancia oficial, pero es más de lo que ofrecen siete de las otras ocho marcas.
Del permiso no hay constancia fuera de la compilación, y la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse. Lo que hay que retener es el nombre del permisionario: quien reclame algo ante la autoridad lo hará contra Libros Foráneos, no contra Codere.
Para un jugador que quiere poder cerrar su cuenta con una regla escrita antes de abrirla, Codere tiene el argumento más concreto de esta selección.
Novibet: permiso citado, dominio silencioso
Novibet aparece con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 y con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como permisionario, siempre según la compilación que lo publica. El propio dominio no es la fuente de esa declaración.
Esa asimetría es lo que define la fila. Novibet está en la selección porque un tercero del sector publica un número para ella, no porque su operación mexicana lo anuncie en su pie de página. En una comparación donde Codere y Caliente sí lo imprimen, esa diferencia no es un tecnicismo: es la diferencia entre poder verificar en la fuente y tener que confiar en un intermediario.
Quien se sienta cómodo con esa ruta tiene delante una casa que opera dentro del registro mexicano y que arrastra las obligaciones de cuentas auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas y fianza que pesan sobre todo permisionario. Lo demás tendrá que confirmarlo en los términos del propio operador antes de depositar.
Caliente: el número en el pie de página y un decálogo aparte
Caliente es la única de esta comparación que imprime su permiso en el sitio: DGG/SP/404/97, presentado en el pie de página como autorización de la Secretaría de Gobernación. La operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente.
El pie de página hace más trabajo de lo que se le pide a un pie de página. Ahí está la advertencia de que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, la invitación a divertirse con responsabilidad y el enlace a la sección de juego responsable. Para un lector que evalúa seriedad, un aviso que aparece junto al número del permiso en el mismo recuadro es exactamente lo que se quiere encontrar.
Las obligaciones del artículo 29 —cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de lavado y fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio— pesan aquí como pesan en todas las casas con permiso. La diferencia es que en Caliente el apostador puede verlas colgadas de un número que él mismo puede leer sin salir del sitio.
Aun así, nadie debería tratar ese pie de página como un certificado. Es la declaración del operador, y el número procede de ahí, no de la Dirección General de Juegos y Sorteos. La fortaleza de Caliente en esta lista es que la declaración es la suya.
Strendus: tres números y dos titulares posibles
Strendus acumula tres permisos: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021. La compilación que los publica no se pone de acuerdo consigo misma sobre el titular, y ahí aparecen dos nombres, Atracciones y Emociones Vallarta y New Ads.
Tres números para una marca es más información que la que ofrecen varias casas de la lista, y a la vez es la información de peor calidad, porque ningún titular único la acompaña. Quien quiera verificar algo tendrá que llevar los tres números y los dos nombres a la autoridad, que es justamente la gestión que la ausencia de padrón hace difícil.
El permisionario es quien responde ante la Secretaría, y una marca cuyos permisos aparecen bajo dos razones sociales distintas deja al apostador sin saber contra quién reclamaría. No es un motivo para descartarla, y es un motivo para guardar los números.
Para un jugador que valora la variedad de permisos como señal de arraigo, Strendus la tiene. Para quien valora la claridad de un solo responsable, esta fila es la menos limpia de las nueve.
Playdoit: un permiso de 2005 y una casa que apostó al mercado mexicano
Playdoit aparece con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 y con Eventos Festivos de México como permisionario, según la compilación que lo publica. La antigüedad del número, de 2005, es la del permiso del recinto, no la de la plataforma: el mismo tipo de desfase que se ve en Pickwin y Betcris.
Eso ilustra bien cómo funciona el sector. Una casa puede llevar dos décadas con un permiso original de otra actividad y presentarse hoy como plataforma deportiva, y esa continuidad es precisamente lo que el artículo 31 protege: los permisos no se venden, no se ceden y no se comercializan.
El propio dominio no publica el número. Quien quiera verificarlo tiene que ir a la compilación, y quien quiera reclamar algo tendrá que dirigirse a Eventos Festivos de México.
Playdoit encaja con quien busca una casa arraigada en el sistema mexicano y le basta con que el permiso exista bajo el permisionario correcto, sin exigir que el operador lo anuncie en su portada.
Betway: un número corto y una sociedad deportiva detrás
Betway figura con el permiso 4184 y con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como permisionario, según la compilación que lo publica. El número corto delata su origen: no es un folio de plataforma digital, es el permiso de un frontón, y los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios de apuestas remotas.
Esa es la ruta lateral que el Reglamento permite, y Betway es el ejemplo más claro de las nueve filas. La sociedad que responde se llama, literalmente, Espectáculos Deportivos Frontón México: una empresa cuyo negocio original era el frontón.
Para el apostador, eso no cambia nada operativo y sí cambia algo informativo: el permiso no nació para el comercio electrónico, nació para un recinto, y quien lo verifique debe buscar por el nombre de la sociedad, no por el nombre de la marca.
Betway conviene a quien quiere una casa que opera bajo la estructura legal mexicana clásica y no bajo un discurso de “licencia internacional”. Quien necesite ver el número en el sitio tendrá que conformarse con la compilación.
1xBet: el permiso, la app y una sociedad distinta en medio
1xBet aparece con el permiso DGJS/0002/2020 y con Entretenimientos Naturales como permisionario, según la compilación que lo publica. La misma compilación no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial.
El detalle que separa a esta fila de las demás está en la tienda de aplicaciones: la app aparece listada bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular del permiso. Es una diferencia que un lector razonable querría entender antes de instalar la aplicación, y que las páginas de comparación rara vez mencionan.
Tampoco ayuda que sea la única fila de la tabla donde la fuente no pudo confirmar el propio dominio. Un lector que quiera verificar el permiso necesita primero estar seguro de en qué sitio está apostando, y en este caso eso no es un punto de partida obvio.
Quien se decida por 1xBet debería verificar en los términos del operador qué sociedad contrata con él, y guardar el comprobante. Para un jugador que quiere que el permiso y la empresa de la app sean la misma cosa, esta fila es la más incómoda de la selección.
Betcris: un pie de página con número y una tabla que dice otra cosa
Betcris cierra la selección con un problema simétrico al de Pickwin. El pie de página del propio sitio cita un número a nombre de Producciones Móviles, que opera junto con Paradise Riviera Gaming S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018, y la tabla del propietario muestra otro distinto. Aquí no se imprime ninguno de los dos, porque dos números que no coinciden no sirven para verificar nada.
La mezcla de fuentes hace que el expediente sea confuso. La empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., y el pie de página menciona además una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta, MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Una casa con permiso mexicano y licencia maltesa a la vez no es un caso raro: la licencia extranjera ordena la tecnología y la sociedad, el permiso mexicano ordena el mercado.
Para el apostador mexicano, el permiso de Producciones Móviles es el que importa, y el mismo permisionario sostiene Pickwin. Si se busca una casa cuya trazabilidad no dependa de un padrón público, Betcris ilustra el problema con una nitidez que ninguna explicación abstracta alcanza.
La caída de dos marcas y lo que enseña al resto
bet365 y Betano quedan fuera de esta selección por su estatus jurídico inestable, y verlas fuera importa más que verlas dentro. El episodio arrancó el 11 y 12 de noviembre de 2025, cuando la UIF identificó trece casinos, congeló cuentas y deshabilitó ambas plataformas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo sin relación con las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra ambas, según una fuente única. En 2026 se cerraron además alrededor de veinte casinos físicos.
Lo que enseña ese historial no es que las marcas bloqueadas fueran peores que las demás. Es que el bloqueo recae sobre el dominio y no sobre lo que el jugador tenía dentro: quien tenía saldo en esas plataformas lo tenía en el sitio que dejó de estar disponible, y su recuperación no depende de él. Ninguna de las nueve casas de esta selección ofrece una garantía contra ese escenario, y las nueve comparten con las bloqueadas las mismas obligaciones de permisionario.
Preguntas frecuentes sobre apuestas deportivas seguras
¿Cómo compruebo que una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?
Buscando el número y el permisionario en el pie de página del sitio o en la ficha de su aplicación. Con ambos datos, se puede escribir a la Dirección General de Juegos y Sorteos. Como no hay padrón público consultable, la comprobación completa exige consultar a la autoridad.
¿Basta con que un sitio termine en .mx para confiar en él?
No. El dominio es un registro técnico, no una autorización, y el Reglamento no lo menciona. La señal útil es el número de permiso y el nombre del permisionario, y hay casas con permiso que no imprimen el número en su propio sitio. Un .mx sin permiso detrás no acredita nada.
¿Existe un registro nacional de autoexclusión en México?
No se encontró. La autoexclusión se pide a cada casa y solo obliga a esa casa, sin lista compartida que impida abrir cuenta en otra. Las iniciativas en trámite contemplan mecanismos de autoexclusión, pero siguen siendo propuestas y no están en vigor.
¿Cómo funciona un límite de depósito o de pérdida?
Es una herramienta de cada operador, que el jugador fija desde su cuenta. No hay tope legal de depósito ni de pérdida, ni una figura de cuenta temporal. El límite vale solo para la casa donde se configuró y puede moverse desde la misma pantalla, así que conviene fijarlo antes de necesitarlo.
¿Qué arriesga quien apuesta en una casa sin permiso mexicano?
No hay una multa o delito establecido para el apostador por jugar en un sitio sin permiso, y esta página no afirma lo contrario. El riesgo es de otra clase: sin domicilio legal en México, sin autoridad nacional a la que reclamar, sin obligaciones auditadas y con saldos que pueden quedar congelados si el dominio se bloquea.
¿Quién paga el impuesto sobre un premio de apuestas?
Quien paga el premio retiene: 1 % si el impuesto estatal no grava el premio o no excede de 6 %, y 21 % si lo supera. La retención es pago definitivo solo con la declaración presentada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Conviene consultar a un contador.
Legalidad y permisos en México – apuestaslaligamx
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