Dónde se apostó el Mundial 2026 en México y qué queda ahora sobre la mesa

Updated noviembre 2026
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Un balón de fútbol en el círculo central de una cancha de pasto a la luz de la mañana

noviembre 5, 2026 · Datos revisados contra las fichas de las apps y los pies de página de cada casa de apuestas, y contra el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos en su texto vigente.

La Copa Mundial de la FIFA 2026 se jugó del 11 de junio al 19 de julio de 2026 en Canadá, México y Estados Unidos, con 48 selecciones y 104 partidos en 16 sedes.

La Copa del Mundo que debía decidirse entre el 11 de junio y el 19 de julio de 2026 ya está resuelta: 48 selecciones, 104 partidos y 16 sedes en Canadá, México y Estados Unidos, con España levantando el título en el MetLife Stadium de East Rutherford tras ganar 1-0 en tiempo extra a Argentina. Nada de eso se puede volver a apostar. El torneo terminó, los boletos se pagaron o se perdieron, y el aficionado que llega hoy a una casa de apuestas mexicanas se encuentra con un calendario de ligas, copas y clasificatorias que sí sigue abierto. Lo que el Mundial dejó, más allá del recuerdo, es una lección de mecánica: un formato de 12 grupos de cuatro, dos clasificados por grupo más los ocho mejores terceros, sacó a la luz que un mismo partido puede caber en muchos mercados distintos y que cada uno de esos mercados se cobra su parte.

Ese cobro tiene nombre: el margen. Es la razón por la que dos personas que aciertan el mismo resultado pueden retirar cantidades diferentes según dónde pusieron el boleto, y es lo primero que conviene entender antes de elegir casa. México es, además, un mercado con una particularidad incómoda: el Estado no entrega licencias digitales sueltas, sino que los sitios cuelgan del permiso de un permisionario con casino o sala físicos. Ese detalle decide qué protecciones tiene el aficionado y cuáles no existen, y por eso ocupa un lugar central en lo que sigue.

Hay caminos distintos para un aficionado que quiere apostar. Uno es la casa con permiso de la Secretaría de Gobernación, con identificación verificada, controles contra el lavado de dinero y un comprobante fiscal de retenciones. Otro es el sitio sin permiso mexicano, que promete bonos más grandes y no rinde cuentas aquí. Los dos existen. Solo uno de ellos responde ante una autoridad mexicana, y ninguna guía honesta puede decirle al lector que dé igual.

El panorama del mercado mexicano: quién puede tomar apuestas

Antes de mirar momios conviene saber qué se está mirando. Una casa de apuestas que opera en México con papeles lo hace a través de un permiso de la Secretaría de Gobernación, y la palabra importa. No es una licencia: es un permiso administrativo temporal concedido a un permisionario, y en el caso del juego remoto cuelga de un permiso de centro de apuestas remotas que a su vez se apoya en la estructura del negocio presencial.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
El formato de la Copa Mundial 2026 fue de 12 grupos de cuatro.

El resultado práctico es un mercado de marcas conocidas por el aficionado pero sostenido por empresas que el aficionado no conoce: despachos, sociedades y permisionarios con décadas de antigüedad en el sector. Codere México, por ejemplo, aparece vinculada a Libros Foráneos; Betway al Frontón México; Playdoit a Eventos Festivos de México; Caliente a Tecnología de Entretenimiento Caliplay. Ninguna de esas razones es secreta, y ninguna tampoco sale en la publicidad.

Lo que sí cambió en el último año es la temperatura del sector. La Secretaría de Gobernación terminó en octubre de 2026 un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad; no se ha presentado como iniciativa y no es ley. Existe también una propuesta que crearía un instituto nacional de juegos y sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, que tampoco ha pasado del cajón. Quien apueste hoy lo hace bajo las reglas del texto de 1947 y su reglamento reformado en noviembre de 2023, no bajo ninguno de los borradores.

Vale la pena decir lo que esa reforma sí hizo, porque es el marco real de cualquier boleto. El artículo 2 del Reglamento prohíbe toda actividad de apuestas que no esté expresamente prevista; el artículo 3 define el permiso como acto administrativo temporal; el artículo 31 declara los permisos intransferibles; y el artículo 29 obliga a los permisionarios de apuestas remotas a rendir cuentas trimestrales y anuales auditadas, mantener seguro, presentar reportes de operaciones sospechosas y constituir fianza. Para el aficionado, eso se traduce en algo concreto: un sitio con permiso tiene detrás una contabilidad que alguien revisa. Un sitio sin permiso mexicano tiene detrás lo que su propia jurisdicción quiera exigirle, que puede ser mucho o casi nada.

La comparación honesta entre los dos caminos cabe en pocas líneas. La casa con permiso ofrece sede legal mexicana, identificación de usuario, controles antilavado y un comprobante de retenciones cuando el premio se grava. La casa sin permiso no ofrece nada de eso, y añade un riesgo propio: un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado mientras los tribunales deciden, algo que en México ha ocurrido. En ninguno de los dos casos existe un registro nacional de autoexclusión. Esa ausencia es igual para todos y conviene subrayarla, porque se suele atribuir a los sitios sin permiso y no es su exclusiva.

El aficionado que quiere apostar al próximo Mundial tiene todavía tres o cuatro años para elegir con calma: la edición de 2030 será en España, Portugal y Marruecos, con partidos inaugurales en Argentina, Uruguay y Paraguay. El que quiera jugar esta semana tiene que decidir con la información de esta semana.

La legalidad del juego en línea, artículo por artículo

Aquí conviene bajar al texto, porque en materia de apuestas mexicanas la letra pequeña es la que manda y lo que se repite en foros suele ser falso. El régimen arranca en la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947. Su planteamiento es prohibitivo: los juegos con apuesta y los sorteos están vedados en todo el país salvo los que se autoricen expresamente. No existe un capítulo que hable de internet, y ese silencio es la pieza clave del rompecabezas.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
España ganó la Copa Mundial 2026 al vencer 1-0 en tiempo extra a la campeona vigente, Argentina, en la final en el MetLife Stadium de East Rutherford el 19 de julio de 2026.

La autoridad es la Secretaría de Gobernación, que interpreta y aplica la ley en la vía administrativa; dentro de ella, la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos, y sustenta los procedimientos de sanción. Los artículos 7, 8, 9 y 10 de la ley reparten el resto: la Secretaría otorga permisos e inspecciona, puede clausurar establecimientos sin autorización, ningún local puede situarse junto a escuelas o centros de trabajo, y las entidades federativas y los municipios cooperan con la Federación.

El Reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 completa el cuadro. Su artículo 1 declara de jurisdicción federal la autorización, el control y la vigilancia de los juegos con apuesta y los sorteos, con la excepción de los de la Lotería Nacional. El artículo 2 —el más citado y el peor entendido— prohíbe lo que no está expresamente previsto. El artículo 28 ordena los permisos relevantes: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos; los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas.

Nada de eso nombra el juego en línea. La práctica reportada desde hace años es que un sitio digital no puede tener un permiso propio y suelto, sino que se apoya en el permiso de un titular autorizado con instalaciones físicas, y que varios permisionarios operan más de una marca. Esto explica la lista de marcas que el aficionado ve en México: son muchas puertas de entrada a un número reducido de permisos.

La consecuencia para quien apuesta es directa y a veces incómoda: preguntar “¿tienes licencia?” no tiene respuesta mexicana. La pregunta correcta es a través de qué permisionario opera esta marca, y con qué número. Ese dato aparece en el pie de página de algunas casas y no aparece en otras, y las compilaciones de terceros se contradicen entre sí con frecuencia.

Permisos, permisionarios y por qué la lista oficial no basta

Hay un dato incómodo que ningún artículo serio debería esconder: México no tiene hoy un registro público abierto de permisos que cualquiera pueda consultar en un clic. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica un listado de sitios autorizados, y el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Los conteos que circulan tampoco coinciden: una fuente habla de 136 sitios de apuestas, otra de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con números así de dispares, imprimir una cifra sería inventar certeza.

Por eso el número de permiso de cada marca llega en esta guía con su origen a la vista y sin sello oficial. Donde el propio sitio lo publica en su pie de página, ahí está; donde solo lo recoge una compilación ajena, también se dice. Y donde las fuentes se contradicen, no se imprime número alguno.

Esa es la razón por la que el aficionado va a ver, más abajo, marcas con números distintos y algunas sin número. No es un descuido de la guía ni una sospecha sobre la marca: es el estado real de la documentación pública mexicana en este momento.

La tabla: nueve marcas, su permiso y lo que dicen de sí mismas

La siguiente tabla reúne las nueve plataformas que aparecen reseñadas más adelante. La columna del permiso lleva lo que cada marca o su compilador declara, nunca una confirmación oficial. La última columna recoge lo que el propio listado de la marca dice sobre su oferta de deportes, sin adornos ni interpretaciones.

Casa de apuestas Permiso de la SEGOB, según la fuente citada Lo que dice el listado de la marca sobre su oferta
Pickwin Sin número: las fuentes se contradicen entre sí; el número que da una compilación es el que el pie de Betcris muestra para Producciones Móviles Apuestas con dinero real y avisos de juego responsable; titular señalado: Producciones Móviles
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según compilaciones de la industria Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis
Betway 4184, según casasdeapuestaslegales.mx Permiso a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx Fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo, transmisión, casino en vivo, Playboost y retiro anticipado
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; las compilaciones discrepan del titular Titular señalado: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads
Caliente DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales
Betcris Sin número: el que muestra el propio pie y el de la tabla del titular no coinciden Permiso a nombre de Producciones Móviles; la firma del sitio está regulada por la autoridad de juegos de Malta
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx Titular señalado: Comercial de Juegos de la Frontera
1xBet DGJS/0002/2020, según compilaciones de la industria; la app figura a nombre de otra sociedad Apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports, más bonos de bienvenida y programa de lealtad

Lo primero que salta a la vista es que la columna del permiso está llena de intermediarios: “según”, “titular señalado”, “las compilaciones discrepan”. Eso es el mercado, no la tabla. Un aficionado que quiera verificar por su cuenta tiene una ruta razonable: pedir el número de permiso al soporte de la casa, contrastarlo con lo que el pie de página del propio sitio declara y, si la marca opera con una sociedad extranjera, revisar también el registro de esa jurisdicción. Es trabajo. Es el trabajo que esta guía no puede hacer por él en unos párrafos.

Lo segundo que salta a la vista es cuánto se parecen las ofertas entre sí. Casi todas mencionan apuestas en vivo, casi todas mencionan transmisión y casi todas mencionan un producto para armar combinaciones. En un mercado tan uniforme, la diferencia real no está en la lista de productos, sino en el precio al que cada casa vende esos productos. Y eso se mide con momios, no con folletos.

El margen: lo que la casa se queda de cada mercado

Un momio no es una predicción. Es un precio, y como todo precio lleva dentro el beneficio de quien lo vende. Se ve mejor con un ejemplo que con una definición.

Supongamos un partido cualquiera con tres resultados posibles en el mercado de ganador local, empate y visitante, a momios decimales 2.10, 3.40 y 3.60. Es un ejemplo ilustrativo, no una cotización de ningún partido real ni de ninguna casa concreta. La suma de los inversos de esos tres precios da 1/2,10 + 1/3,40 + 1/3,60, que equivale a 0,476 + 0,294 + 0,278. Suma 1,048. La casa devuelve, por tanto, una proporción de 1 ÷ 1,048, aproximadamente 0,954; el resto, un 4,6 %, es lo que se queda en promedio por cada peso que pasa por ese mercado.

Repetido en un solo boleto, ese 4,6 % es calderilla. La historia cambia con el volumen. Diez mil pesos jugados en ese mercado dejan a la casa unas 460 pesos en promedio, y el aficionado que gana retira menos de lo que la probabilidad implícita del momio sugería. Con momios de 2,10, 3,40 y 3,60, la suma de probabilidades implícitas pasa de 1,048: el mercado está corto respecto de un reparto exacto. Esa diferencia se llama margen, y es la razón por la que la casa no necesita acertar resultados para ganar dinero.

Una precaución sobre este ejercicio, porque un número mal leído engaña más que un número ausente. El margen de un 1X2 no es el margen de todos los mercados. Los mercados de más y menos, los hándicaps y las combinaciones se construyen a partir de precios distintos y no tienen por qué cargar el mismo porcentaje. Tampoco es igual de un deporte a otro ni de una casa a otra, y menos aún de un partido a otro dentro del mismo torneo. Los partidos de una fase final concentran liquidez y suelen cotizarse con márgenes más ajustados que los de una liga secundaria en martes por la noche.

Eso deja la lección en una banda, no en una cifra: la mayoría de los mercados de fútbol que un aficionado mexicano encuentra en una casa con permiso se mueve en un rango bajo, y ese rango se ensancha cuando la casa ofrece un mercado de nicho, cuando el partido tiene poca liquidez o cuando el precio incluye una prima de riesgo que la casa no quiere correr. Un aficionado que juega cinco partidos semanales nota poco la diferencia. Uno que mueve volumen o que juega combinadas de cinco patas la nota en cada recolección.

Cómo se convierte un momio en dinero

La mecánica de una apuesta sencilla es una multiplicación, no un misterio. La cantidad apostada se multiplica por el momio y el resultado es lo que regresa al boleto si el pronóstico acierta. Mil pesos a momio 2,10 devuelven 2,100 pesos, de los cuales 1,100 son ganancia y 1,000 son el capital del apostador que vuelve a casa. La cifra parece obvia dicha así, y conviene repetirla porque muchos aficionados siguen leyendo el momio como si fuera ganancia neta.

En una combinada —parlay, para la mitad del país— los momios de cada pata se multiplican entre sí y forman un solo precio. Tres aciertos a 2,10, 1,90 y 2,40 dan un momio combinado de 9,576 y convierten 500 pesos en 4,788 si las tres patas entran. La aritmética tiene un efecto colateral que rara vez se explica en la publicidad: al multiplicar precios se multiplican también los márgenes. Cada pata añade su propio 4 %, su propio 5 %, su propio 7 %, y el resultado compuesto lleva dentro la suma de todos ellos. La casa no necesita nada más que eso para tener ventaja estructural.

Hay otras dos decisiones que cambian el resultado tanto como el momio: cuándo se apuesta y qué mercado se elige. Antes del partido suele haber más liquidez y precios más trabajados; durante el partido el precio se mueve con cada jugada y la casa cobra por la información que su modelo ya tiene y el aficionado no. Los mercados más finos —un córner, una tarjeta, el primer goleador— son también los de margen más ancho, porque son los que menos volumen reciben y los que más riesgo concentran.

Ese es el marco con el que conviene leer cualquier oferta de bienvenida que se cruce por delante.

Deportes y torneos: qué se puede apostar y qué se terminó

El aficionado mexicano se topó con un calendario de fútbol mundialista que ya pasó, y la primera pregunta es dónde buscar acción ahora. La oferta disponible es amplia y las casas con permiso compiten casi con el mismo catálogo: fútbol de ligas europeas y americanas, básquetbol, tenis, artes marciales mixtas y deportes electrónicos son la base de la mayoría de los escaparates.

Un par de detalles legales cierran este apartado. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales y los esports no tienen un artículo propio en el Reglamento; se autorizan, cuando se autorizan, dentro del permiso del permisionario. La apuesta mutua y las carreras de caballos sí tienen regulación específica en hipódromos, galgódromos y frontones, con la figura del cruce de apuestas, y ahí el Reglamento es tajante: los menores nunca pueden tomar parte. De un mercado de intercambio de apuestas no se encontró previsión alguna, así que esta guía no afirma que exista uno con permiso mexicano. Sobre ligas menores o eventos restringidos tampoco hay una lista que un aficionado pueda consultar.

El torneo en sí merece dos líneas de archivo, porque son la referencia con la que se comparará todo lo que venga. Fue una Copa de 48 selecciones y 104 partidos, la primera con tres anfitriones y la primera con un formato de 12 grupos de cuatro del que avanzaban los dos primeros de cada grupo más los ocho mejores terceros. Kylian Mbappé se llevó la Bota de Oro con 10 goles. España sumó su segundo título mundial, y Brasil sigue al frente del historial con cinco, por delante de Alemania e Italia con cuatro, Argentina con tres, y Francia, España, Uruguay e Inglaterra con dos o uno respectivamente.

Quien apueste hoy, además, lo hace sin la coartada de que “era el Mundial”. Los mercados de liga pagan peor y se mueven menos, y esa diferencia de liquidez se nota en el precio. El próximo gran torneo de selecciones llega a Norteamérica en forma de Copa América y a Europa en forma de Eurocopa; el Mundial, hasta 2030.

Nueve casas de apuestas con permiso, comparadas por lo que sirven

Las plataformas que siguen operan con un permiso de la Secretaría de Gobernación, según sus propios pies de página o las compilaciones que los recogen. No son todo el mercado, y una marca ausente de esta lista no está por eso sin permiso. Cada reseña se apoya en lo que la propia marca declara de sí misma y termina con una valoración: para qué aficionado encaja y para qué aficionado no.

Pickwin: la marca cuyo permiso no se puede leer

Pickwin es el caso más incómodo de la lista, y por eso va primero. Su permiso existe, según las fuentes, a nombre de Producciones Móviles con Unocapali La Paz Operadora, pero el número no se puede imprimir: las compilaciones se contradicen y el que una de ellas da es precisamente el que el pie de página de Betcris muestra para la misma sociedad. Cuando dos marcas distintas exhiben el mismo número, la reacción natural del aficionado es la desconfianza, y es una reacción razonable.

Más allá del papeleo, lo que el listado de la marca declara es una oferta de apuestas con dinero real y avisos de juego responsable, sin mayor detalle sobre catálogo ni sobre producto. No hay aquí un diferencial de producto que la distinga: no se anuncia un creador de apuestas, ni transmisión, ni un programa de retiro anticipado. Es un escaparate de apuestas con los elementos mínimos que el aficionado espera.

Mi lectura es sencilla: a Pickwin le falta exactamente el dato que una guía no puede suplir. Un aficionado que opera con poco dinero y quiere probar una casa nueva puede usarla sin dramatizar; uno que vaya a dejar un saldo crecido durante un torneo entero debería empezar por pedir el número de permiso al soporte y comprobar que quien responde es el permisionario que dice ser. La opacidad del número no es un delito, pero tampoco es un detalle menor.

Codere: el catálogo más ancho de la lista

Codere México declara en la ficha de su app un permiso de la SEGOB y una oferta que va bastante más allá del fútbol: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, un creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Los números de permiso que circulan —DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019— proceden de una compilación y no de una confirmación oficial.

Los treinta deportes merecen un comentario, porque la amplitud tiene un costo. Una casa que cotiza deportes que casi nadie sigue tiene que proteger ese riesgo, y lo protege en el precio. El aficionado que se limita al fútbol de fin de semana probablemente no paga ese costo; el que busca un mercado de tenis femenino un miércoles por la mañana lo agradece y paga por él. El creador de apuestas y los momios mejorados son productos que suenan mejor de lo que son: el primero es una herramienta de construcción que también multiplica márgenes, y el segundo es una promoción con condiciones. Las apuestas gratis, por su parte, son apuestas gratuitas en el sentido técnico: se juegan, y el importe apostado no suele volver con el acierto.

Para un aficionado que apuesta varios deportes a la semana y quiere tenerlo todo en una sola cuenta, Codere es la opción con el catálogo más completo de las nueve. Para quien juega dos partidos al mes, tanta amplitud es escaparate.

Betway: permiso antiguo, oferta sin estridencias

Betway muestra un permiso SEGOB 4184 a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México, según la compilación que lo recoge; los pies de página propios no lo confirman. El frontón es un permisionario clásico del juego mexicano, y eso da a la marca una antigüedad estructural que otras no tienen.

En producto, Betway no compite por catálogo sino por presencia. No anuncia un creador de apuestas ni un programa de retiro anticipado destacado; su terreno es el fútbol y los mercados principales, con la marca internacional detrás. Eso la hace fácil de recomendar a quien valora reconocimiento y difícil de recomendar a quien busca el producto más raro.

El aficionado que apuesta por costumbre y quiere evitar sorpresas está en su terreno. El que persigue el último mercado exótico se va a aburrir.

Playdoit: transmisión, Playboost y retiro anticipado

Playdoit declara una cobertura de fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, la herramienta “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Los permisos que se le atribuyen —DGAJS/SCEVF/P-02/2005— vienen de una compilación, a nombre de Eventos Festivos de México.

Aquí aparece por primera vez un patrón que conviene nombrar: la transmisión en vivo se vende como comodidad y es, en realidad, una forma de que el aficionado apueste dentro del partido. El juego en vivo es donde el margen se ensancha y donde la decisión se toma con menos información, no con más, aunque la pantalla dé la impresión contraria. Playboost y el retiro anticipado son herramientas del mismo tipo: permiten al apostador intervenir más veces en el mismo partido, y cada intervención es una nueva exposición al margen. Ninguna de las dos es gratuita, y el listado no publica a qué precio se cobran.

Dos perfiles encajan bien. El aficionado que ve los partidos en la app y quiere tener la apuesta a mano encontrará aquí una experiencia completa, incluida la atención a cualquier hora. El aficionado impulsivo debería pensarlo dos veces, porque una casa que facilita intervenir durante el partido es también una casa que facilita arruinar un boleto bien pensado.

Strendus: permisos por triplicado y poca letra grande

Strendus acumula tres permisos en las compilaciones que los recogen —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— con un titular que las fuentes no se ponen de acuerdo en nombrar: Atracciones y Emociones Vallarta para unas, New Ads para otras. Tres números y dos titulares es un expediente desordenado incluso para los estándares de este mercado.

El listado de la marca no destaca un producto propio de la forma en que lo hacen Playdoit o Codere. Lo que ofrece es una casa de apuestas convencional, y esa convencionalidad tiene un mérito real: sin un creador de apuestas agresivo ni un producto de intervención durante el partido, hay menos maneras de que el aficionado se cobren comisiones que no había previsto.

Quien busque una casa sencilla para apostar partidos sueltos sin tentaciones encontrará aquí lo que busca. Quien necesite resolver una duda antes de depositar, se topará con la misma opacidad documental que en varias de sus competidoras.

Caliente: el permiso que la propia marca publica

Caliente es la excepción documental de la lista: el número DGG/SP/404/97 aparece en el pie de página del propio sitio caliente.mx, sin intermediarios. Detrás está Tecnología de Entretenimiento Caliplay, la sociedad del Grupo Caliente, y la marca arrastra una trayectoria larga en el negocio mexicano. Una app hermana, “Caliente Deportes”, se publica a nombre de Tecnología en Entretenimiento Caliplay y lleva versiones recientes.

Su oferta declarada incluye transmisión en vivo, creador de apuestas bajo el nombre “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, con acceso restringido a mayores de 18 años. El pie de página de la casa insiste además en que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y enlaza una sección de juego responsable, un detalle que muchas marcas de la lista resuelven con una línea suelta.

Aquí hay una diferencia que no es de folleto sino de posición: es la única de las nueve cuyo permiso el aficionado puede leer sin salir del sitio de la marca. Eso no convierte su oferta en la mejor ni sus momios en los más baratos; convierte la verificación en algo que se hace en un minuto en lugar de en una llamada. Para quien quiere comprobar antes de depositar, ese minuto vale.

Betcris: dos jurisdicciones en el mismo pie de página

Betcris es la marca más internacional del grupo y la más difícil de leer desde México. Su pie de página menciona un permiso SEGOB a nombre de Producciones Móviles —el número del pie y el de la tabla del titular no coinciden— y, al mismo tiempo, una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026, a nombre de TV Global Enterprises Ltd. Hay además un oficio DGJS/405/2018 que describe la operación conjunta con Paradise Riviera Gaming.

Dos jurisdicciones en el mismo pie de página no son un defecto por sí mismas, y sí son una advertencia práctica: cuando el aficionado tiene un problema, la ruta de reclamación depende de qué sociedad figure como contraparte en ese momento. El marco mexicano y el marco maltés ofrecen protecciones distintas, y ninguna casa explica cuál se aplica a qué. El dato de que la licencia maltesa vence en noviembre de 2026 —y que la fecha es la que es— es el tipo de cosa que conviene revisar antes de dejar un saldo parado.

Para el aficionado que sigue ligas internacionales y valora mercados profundos, la cobertura es un argumento. Para el que quiere saber ante quién reclama si algo sale mal, la respuesta exige una pregunta al soporte antes del primer depósito.

Novibet: un permiso sin adornos

Novibet aparece con un permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 atribuido por compilación a Comercial de Juegos de la Frontera. Es una marca de origen europeo que aterrizó en México bajo la estructura habitual del permisionario local, y su listado no hace grandes aspavientos sobre permisos ni sobre producto: compite con un catálogo deportivo estándar y casino.

No hay aquí un diferencial que la separe de las anteriores, y decir lo contrario sería vender. Lo que hay es una marca que entra al mercado mexicano con la estructura legal que el mercado permite, sin la antigüedad de Caliente ni la amplitud de Codere.

Un aficionado que ya conoce la marca de otros mercados y quiere seguir usándola encontrará continuidad. Quien busca lo mejor de cada columna no encontrará aquí la razón para cambiar de casa.

1xBet: el permiso que no coincide con la app

1xBet cierra la lista con el expediente más enredado. El permiso DGJS/0002/2020 que se le atribuye proviene de una compilación que no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial, y el titular señalado —Entretenimientos Naturales— no es la sociedad que figura en la App Store, donde la aplicación se publica a nombre de 1XCorp N.V. Dicho de otro modo: lo que la tienda de aplicaciones dice y lo que la compilación dice no son la misma cosa.

Su oferta declarada sí es amplia: apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad. Un catálogo así, con bonos y fidelización, es exactamente el perfil que atrae al aficionado que compara escaparates.

Esta es la reseña donde la distancia entre lo que se anuncia y lo que se puede verificar es mayor. El aficionado que quiera usar 1xBet debería resolver primero quién es su contraparte legal en México y solo después mirar los bonos, porque un bono grande sobre una base documental confusa es un mal negocio aunque las condiciones sean buenas.

Los caminos del aficionado: quién debería elegir cada uno

Hay dos rutas reales y conviene decirlas sin rodeos. La primera es la casa con permiso, con identificación de identidad, controles antilavado, reporte de operaciones relevantes a la UIF y al SAT, y la posibilidad de pedir un CFDI de retenciones cuando el premio se grava. La segunda es el sitio sin permiso mexicano, que en general promete más y no rinde cuentas a nadie en el país.

Para el aficionado que juega cantidades pequeñas y quiere simplemente entretenerse un fin de semana, la ruta con permiso resuelve todo lo que necesita y le cuesta lo mismo que la otra: el margen. Para quien apuesta cantidades que le importarían en caso de perderlas, la diferencia deja de ser filosófica. Un saldo en una casa bloqueada puede quedar congelado, y los tribunales mexicanos tardan. En la ruta sin permiso, además, no hay autoridad local a la que reclamar.

El aficionado decide entre comodidad y protección, y la comodidad pesa poco frente a un saldo atascado.

El costo del boleto: impuestos, retenciones y lo que se queda la casa

La parte fiscal de las apuestas mexicanas se cuenta mal casi siempre, así que conviene separarla en dos mitades: lo que paga el operador y lo que se retiene al ganador. Son cosas distintas y ninguna de las dos es un consejo fiscal; para la situación concreta de cada persona, la salida razonable es un contador.

Del lado del operador, el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios del artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS grava con 50 % los juegos con apuesta y los sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 elevó la tasa desde el 30 % anterior y entró en vigor el 1 de enero de 2026. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea operados por residentes en el extranjero sin establecimiento en México, con bloqueo temporal del servicio digital para incumplimientos graves, según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA. Un dato que muchos artículos dan por sabido y no lo está: la base del impuesto no queda establecida en el texto, que habla solo de “valor de la actividad”, mientras la prensa repite “monto total apostado”. Aquí no se dice “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”, porque el texto consultado no lo sostiene. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

Del lado del ganador, los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR tratan los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuesta y concursos legalmente autorizados como ingresos. El pagador retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal excede ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; de lo contrario el ingreso se acumula y la retención se acredita. En la Ciudad de México existe un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, que deja el total alrededor del 7 %. Los premios que pasan de 600,000 pesos en el año deben informarse en la declaración anual.

Y hay una zona que no se cierra. El artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”; el tratamiento de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido, y cualquier afirmación al respecto sería una invención. Con el impuesto ahí, se entiende mejor por qué varias casas rediseñaron sus bonos de bienvenida después de la subida del IEPS: el regalo se ajustó para absorber una parte del costo.

Juego responsable: las herramientas que existen y las que no

México no tiene un registro nacional de autoexclusión. Es la frase más importante de esta sección y sorprende a mucha gente, porque se da por hecho que una lista central impide que un jugador problemático sea admitido en cualquier casa. No existe. La autoexclusión que un aficionado puede activar hoy es voluntaria, interna de cada operador y no viaja con la persona de una marca a otra.

Lo que las casas sí ofrecen, y cada una lo lista en su propia ficha, son herramientas de autocontrol: pausas, límites de depósito y autoexclusión dentro de la cuenta. La ficha de Codere México, por ejemplo, indica que el uso se limita a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta; el pie de página de Caliente indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. En el Reglamento, el artículo 5 impide a los menores entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, sin fijar una edad numérica; el 18+ es lo que las marcas declaran de sí mismas.

Tampoco existe un límite legal de depósito o de pérdida, ni una figura de cuenta temporal. El aficionado que quiera jugar con techo tiene que ponerlo él, casa por casa, y volver a ponerlo en cada marca nueva. Es un diseño que exige más del jugador de lo que debería, y decirlo no es alarmismo: es describir cómo funciona la herramienta.

Hay una ruta de escalada para quien la necesite y quiera ser franco: reconocer el patrón, fijar límites dentro de la cuenta, activar la autoexclusión en cada operador con el que tenga saldo y buscar apoyo profesional fuera del sector. Ninguna casa mexicana ofrece hoy una barrera centralizada, así que la barrera la construye la persona.

Nueve casas, una decisión

Después de recorrer permisos, márgenes, mercados y retenciones, el aficionado se queda con una decisión que no es la que la publicidad le propone. La pregunta útil no es qué casa paga más, sino qué casa se puede verificar y a qué precio vende sus mercados.

Caliente es la única de las nueve cuyo permiso el propio sitio publica, y eso la coloca en una posición documental que las demás no tienen. Codere ofrece el catálogo más ancho y la cobertura deportiva más completa, con el costo que la amplitud implica en los precios. Playdoit y Codere son las que más facilidades dan para intervenir durante el partido, lo cual es una ventaja y una trampa a la vez. Betway y Strendus son casas convencionales que no buscan sorprender, y esa falta de ambición tiene su mérito. Novibet y Pickwin compiten sin un diferencial claro, y en el caso de Pickwin sin un número de permiso legible. Betcris y 1xBet ofrecen catálogos internacionales con la documentación más enredada de la lista.

Ninguna de las nueve se lleva la corona, y quien espere una recomendación en una sola línea no la va a encontrar aquí. El torneo ya se jugó, el próximo Mundial es en 2030 y lo que queda en la mesa es una decisión de largo plazo: dónde quiere el aficionado tener su cuenta cuando vuelvan a rodar 48 selecciones.

Preguntas frecuentes sobre las apuestas del Mundial en México

¿Qué deportes y eventos se pueden apostar en las casas con permiso en México?

El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos no enumera deportes: autoriza la actividad de apuestas dentro del permiso del permisionario, y por eso el catálogo lo fija cada casa. En la práctica los listados coinciden en fútbol, básquetbol, tenis, artes marciales mixtas y deportes electrónicos, con apuestas previas y en vivo.

¿Cómo se comprueba que una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?

Pidiendo el número al soporte de la marca y contrastándolo con lo que declara su pie de página. Algunas casas lo publican; otras solo aparecen en compilaciones de terceros que se contradicen entre sí. La Dirección General de Juegos y Sorteos mantiene un listado de sitios autorizados, pero no hay un registro público abierto y cómodo de consultar.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

La cantidad apostada se multiplica por el momio y ese es el importe que regresa al boleto si se acierta. Dos mil pesos a momio 1,90 devuelven 3,800 pesos, de los que 1,800 son ganancia y 2,000 son el capital. En una combinada, los momios de cada pata se multiplican y forman un solo precio.

¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?

Se nota sumando los inversos de los momios del mismo mercado. En un 1X2 ilustrativo a 2,10, 3,40 y 3,60, esa suma da 1,048; la casa devuelve alrededor del 95,4 % y se queda un 4,6 % en promedio. El margen no es idéntico en todos los mercados ni en todos los deportes, y se ensancha en los nichos.

¿Se pagan impuestos por los premios de apuestas en México y quién retiene?

El pagador retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal excede ese 6 %, conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. En la Ciudad de México hay además un 6 % estatal sobre premios, lo que deja el total alrededor del 7 %.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Dentro de la propia cuenta, en la sección de juego responsable, y casa por casa: México no tiene un registro nacional de autoexclusión ni un límite legal de depósito, así que la autoexclusión y los topes que ofrece cada operador son voluntarios e internos. Un límite puesto en una marca no se traslada a las demás.

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