El Mundial ya se jugó: ahora toca elegir con qué casa de apuestas operar en México
Un balón rueda veinte segundos antes de que el delantero remate y el momio cambia dos veces. Ese es el Mundial que México acabó de ver, y también el momento en que más gente se pregunta con qué casa de apuestas conviene tener la cuenta. La respuesta no la da el bono más grande de la portada: la da la estructura de permisos que hay detrás de cada marca, y da la estructura de momios que hay dentro de cada mercado.
Datos actualizados al noviembre 5, 2026 y contrastados con el marco legal publicado por la Secretaría de Gobernación (SEGOB, Dirección General de Juegos y Sorteos) y con las fichas y pies de página de cada plataforma nombrada.
Qué es apostar en un Mundial: cómo se construye un momio
Un momio, en México, no es un número que la casa inventa a mano. Es un precio que sale de dividir cien entre la probabilidad que el mercado le asigna a un resultado, y luego se ajusta un poco hacia abajo para que quede algo para la casa. Ese “algo” es todo el negocio. No hay manera de entender una oferta de bienvenida sin entender primero que cada peso apostado en un mercado deja, por diseño, una fracción sobre la mesa.

Conviene verlo con un ejemplo cualquiera. Un partido con tres resultados posibles y momios decimales de 2,10, 3,40 y 3,60. Es un precio ilustrativo, no una cotización de ninguna casa: sirve para mostrar cómo se reparte el dinero.
La probabilidad implícita de cada resultado es la inversa del momio. Con 2,10 el mercado dice que ese resultado ocurre en 47,6 % de los casos; con 3,40, en 29,4 %; con 3,60, en 27,8 %. Sumadas, las tres dan 104,8 %. Ese exceso sobre cien es el margen. Traducido a pesos, de cada cien unidades apostadas en ese mercado el pagador se queda con 4,8 y devuelve 95,2. La casa vende tres resultados que, según sus propios precios, deberían sumar 100 % y los coloca como si sumaran 104,8 %.
Vale la pena decir lo obvio: 4,8 % no es lo que paga un boleto ganador, es lo que cuesta el mercado como conjunto. En un mercado de dos resultados —un total de goles, un hándicap— la aritmética cambia y el margen suele ser más estrecho, porque hay menos maneras de repartir la incertidumbre. En un mercado derivado de otro, una línea más profunda, un goleador o el primer tiempo, el margen se ensancha. Ninguna casa publica estos números; se obtienen dividiendo, y esa división es la primera herramienta de cualquier apostador mexicano que quiera comparar fuera de la portada. Dependiendo del momio que cargue la casa y de lo profundo que sea el mercado, el margen mexicano acostumbra moverse en una banda de entre 4 % y 8 % sobre lo apostado.
La Copa del Mundo, para lo que sirve, ya dejó de existir como mercado. Los momios que la mayoría de los lectores recuerda —quién llegaba mejor, si Argentina repetía— son historia pagada, no oportunidad. Lo que queda es la costumbre: torneos de liga, copas continentales, el calendario local. Y ahí la estructura de precios es la misma, solo con márgenes menos glamorosos.
La conclusión práctica es incómoda para el marketing. Si una casa ofrece devolver el dinero cuando el tiro libre pega en el palo, ese dinero sale del margen de alguna parte. Se paga con los mercados donde el margen es más grueso. El aficionado que apuesta un boleto suelto el domingo paga, sin saberlo, el bono del aficionado que convierte el palo en un clásico.
Donde de verdad se separan las plataformas es en el segundo mercado. El momio de la esquina lateral rara vez se mueve tanto como el del ganador, y quien sigue su propio ojo —no el de la promoción— encuentra la diferencia entre dos casas grande. Ahí el margen deja de ser un dato de folleto y se convierte en la razón por la que las compilaciones de precios que circulan tienen sentido.
De dónde sale el permiso de cada plataforma que ves anunciada
México no tiene una licencia para apostar por internet. Tiene permisos, y ese matiz no es una sutileza de abogados: es la razón por la que el catálogo de marcas que opera legalmente en el país es mucho más corto de lo que sugiere el número de dominios con momios en español.
La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe en todo el territorio nacional los juegos con apuesta y las apuestas, y solo permite los que autoriza expresamente. La SEGOB otorga esos permisos e inspecciona los establecimientos —así lo dice el artículo 7—, cierra los locales que funcionan sin autorización en los términos del artículo 8, prohíbe que las salas queden cerca de escuelas o centros de trabajo según el artículo 9, y cuenta con la colaboración de estados y municipios conforme al artículo 10.
El Reglamento de esa ley fue reformado el 16 de noviembre de 2023 y es el que ordena el terreno. Su artículo 1 enmarca la autorización, el control y la inspección de juegos con apuesta y sorteos —con excepción de los que maneja la Lotería Nacional— bajo jurisdicción federal. Su artículo 2 es el que más pesa para quien navega buscando momios: la actividad de apuestas o sorteos que no esté expresamente prevista en el Reglamento queda prohibida. El artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario. Los permisos relevantes para apuestas son los de centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos (artículo 28); los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Son intransferibles (artículo 31) y obligan a cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza (artículo 29).
Aquí va el punto que la mayoría de las guías se salta. Ninguna disposición de la ley ni del Reglamento menciona la apuesta en línea. La práctica reportada es que un sitio digital no puede tener un permiso propio y autónomo: opera al amparo del permiso de un permisionario con presencia física, y un mismo permisionario puede llevar varias marcas. Por eso el artículo no dice “licencia”. Dice permiso.
Hay una consecuencia editorial que conviene asumir. La Dirección General de Juegos y Sorteos dice publicar un PDF de sitios autorizados, y el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto; los números de permiso que circulan vienen de los pies de página de las marcas o de compilaciones de terceros, y ninguna compilación coincide con otra en todos los renglones. Las cifras sobre cuántos sitios de apuestas existen tampoco se sostienen entre sí: un reporte habla de 136 y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Por eso cualquier comparación honesta es una comparación de lo verificable, no del universo.
El trámite regulatorio sigue abierto. La SEGOB terminó en octubre de 2026 un borrador que reemplazaría la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad; no ha sido presentado y no es ley. La iniciativa que derogaría la ley y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión, aparece en las discusiones de estos meses, no en el texto vigente, así que no rige nada todavía.
Normativa según el tipo de apuesta y quién está detrás del permiso
De la normativa salen cosas que un catálogo de ofertas nunca cuenta. Las apuestas deportivas solo son posibles a través del permiso de la SEGOB que tiene un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y las variantes de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento que corresponde leer, así que el permiso cubre la actividad, no cada mercado.

Las carreras tienen su propio carril. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones con la figura del cruce de apuestas, donde los menores nunca pueden participar (artículo 5). Sobre las casas de intercambio de apuestas, ningún precepto encontrado las contempla. Sobre eventos restringidos, ligas menores o categorías infantiles, tampoco hay una regla localizada; quien crea que existe una lista de partidos vetados está imaginando una regulación que no está a la vista.
La edad es el ejemplo perfecto de cómo se lee la norma en la práctica. El Reglamento prohíbe a los menores entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija un número (artículo 5). El 18+ sale de las fichas y pies de página de las propias marcas, no de una edad legal escrita. Es decir, la cifra que todos dan por sentada no vive en la ley.
En identidad y protección, el patrón se repite. Los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque la actividad de juegos con apuesta es una actividad vulnerable bajo la ley de lavado de dinero, pero los documentos exigidos no están establecidos en la ley revisada. No existe un registro nacional de autoexclusión. Los límites de depósito o de pérdida que un lector puede usar mañana son herramientas internas que cada marca lista en su propia ficha: descansos, límites, autoexclusión voluntaria. No hay un límite estatutario de depósito ni de pérdida, ni una cuenta temporal prevista en la norma.
Los pagos tampoco tienen estatuto. Los métodos que nombran las propias plataformas —tarjetas, transferencia SPEI, vouchers en efectivo en tiendas como OXXO, monederos electrónicos— son lo que cada marca dice de sí misma. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y el operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados. Winpot lista los logotipos de Visa, SPEI, OXXO, Mercado Pago y AstroPay como métodos de depósito en su página principal, sin montos mínimos. El uso de criptomonedas en marcas con permiso no aparece establecido, así que ni se afirma ni se niega.
Bonos y publicidad: en los artículos del Reglamento leídos no aparece un artículo federal de publicidad. Los reportes sobre horarios de transmisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley vigente. Los proyectos para limitar a influentes y atletas, prohibir la publicidad en transmisiones deportivas o prohibir los bonos de bienvenida tampoco son ley. No hay una regla estatutaria sobre bonos, y lo que sí ocurrió es que, después del aumento del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto.
Impuestos: IEPS para el operador, retención para el premio
México cobra por dos vías, y confundirlas es el error más común en las guías de apuestas.
El operador paga IEPS. El inciso B) de la fracción II del artículo 2 de la Ley del IEPS grava con 50 % los juegos con apuesta y los sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La ley fue reformada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 y la tasa rige desde el 1 de enero de 2026; antes era 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea operados por residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la Ley del IEPS, y una LIVA que remite a los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS permite el bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave. La base del impuesto es “valor de la actividad” en el texto de la ley, mientras la prensa habla de “monto total apostado”. Traducirlo a “50 % de lo apostado” o “50 % de los ingresos brutos” sería inventar una precisión que el texto no tiene.
El jugador paga ISR sobre el premio. Los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR consideran ingreso los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuesta y concursos autorizados legalmente. El retenedor aplica 1 % si el estado no grava el premio o su tasa no supera 6 %, y 21 % si un impuesto estatal excede ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración que corresponde cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, alrededor de 7 % en total. Los premios por encima de $600.000 MXN al año se reportan en la declaración anual.
Queda un hueco que ninguna página seria debería rellenar. El artículo 137 habla de premios autorizados legalmente; qué pasa con un premio cobrado en un sitio sin permiso no está establecido. La posición es una sola: consulta a un contador o asesor fiscal antes de asumir que la retención te resuelve el asunto.
A nivel estatal las tasas varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados. Dos apostadores con la misma ganancia no pagan lo mismo según dónde vivan.
Lo que pasó con los bloqueos y por qué importa hoy
El estado de dos marcas con permiso cambió el mercado mexicano en pocos meses, y la cronología conviene tenerla a mano porque el asunto sigue inestable.
Los días 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas; bet365 y Betano, de Ganador Azteca (Grupo Salinas), quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un Tribunal Colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito, sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo para levantar el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano, según una sola fuente. Alrededor de 20 casinos físicos cerraron en 2026.
Por eso estas páginas describen ese estado siempre con fecha y nunca como abierto o cerrado hoy. La comparación que importa es más simple. Una marca con permiso mexicano trae un lugar legal en el país, un permiso de la SEGOB, controles de conocimiento del cliente y de lavado de dinero y un CFDI de retenciones; un sitio sin permiso local no trae nada de eso, y un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado. En ninguno de los dos casos hay un registro nacional de autoexclusión al que recurrir. Que un jugador enfrente una multa o un delito por apostar en un sitio sin permiso no está establecido, y esta página no afirma ni una sanción ni una exención.
Juego responsable: las herramientas que existen y las que no
El discurso del juego responsable en México suele empezar por donde no debe. La prevención empieza por una pregunta incómoda: ¿qué herramientas existen realmente y quién las pone?
Las que existen son voluntarias y viven dentro de cada plataforma. Codere México declara en la ficha de su app que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Caliente publica en el pie de página de su sitio que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. La app de Caliente Deportes suma transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular y eventos virtuales, y repite el corte en 18 años. Winpot se presenta como empresa mexicana de entretenimiento con 17 casinos físicos, y sus apps de deportes y casino mencionan apuestas con dinero real y avisos de juego responsable.
Lo que no existe es un registro nacional de autoexclusión. Ese es el punto que cambia toda la conversación. Un apostador mexicano que quiere cerrarse las puertas no tiene una sola puerta que cerrar: tiene que hacerlo marca por marca, descargando la app de cada casa y buscando su sección de juego responsable, sin que ninguna sepa lo que hizo en la vecina. La autoexclusión voluntaria es, en la práctica, una decisión que se repite tantas veces como cuentas tenga el jugador.
También conviene decir qué no hay: ni un límite estatutario de depósito, ni un límite de pérdida, ni una cuenta temporal prevista en la norma. Las herramientas dependen de cómo cada marca decide implementarlas. Eso deja al usuario en una posición que ningún folleto explica bien: los descansos y los topes que ve en una aplicación son cortesía comercial de esa aplicación, y si cambia la aplicación cambia el tope.
El corte de edad merece su propio párrafo, porque la percepción pública va por delante de la norma. Casi todos creen que la ley mexicana dice 18. No lo dice. El Reglamento prohíbe a los menores entrar a las zonas de apuestas y participar en el cruce de apuestas, sin fijar cifra; el 18 es lo que declaran las marcas en sus fichas. La distancia entre una cifra que todo el mundo repite y su ausencia en el texto es exactamente el tipo de detalle que conviene conocer antes de firmar cualquier cosa.
Calendario: cómo era el Mundial que se acabó de jugar
El torneo que movió este mercado ya terminó, y eso cambia la manera de leer todo lo que sigue. La Copa Mundial de la FIFA 2026 se jugó del 11 de junio al 19 de julio de 2026 en Canadá, México y Estados Unidos, con 48 selecciones y 104 partidos repartidos en 16 sedes. México fue anfitrión por segunda vez en su historia y el país se pasó dos meses mirando marcadores.
El formato era nuevo y también lo era la aritmética de los boletos largos: 12 grupos de cuatro equipos, con los dos primeros de cada grupo y los ocho mejores terceros avanzando a los dieciseisavos de final. Un formato así infla el número de partidos y, con él, el número de combinaciones posibles en un parlay. Para la casa, más partidos significa más mercados; para el apostador, más tentaciones de armar una combinada que se cae en el último eslabón.
El final está en los libros. España ganó la Copa Mundial 2026 al vencer 1–0 en tiempo extra a la campeona vigente, Argentina, en la final del MetLife Stadium de East Rutherford el 19 de julio de 2026. Kylian Mbappé se llevó la Bota de Oro con 10 goles. En el conteo histórico, Brasil suma 5 títulos, Alemania 4, Italia 4, Argentina 3, Francia 2, España 2, Uruguay 2 e Inglaterra 1. La victoria española movió a España al grupo de los bicampeones, y dejó a Argentina con tres.
Lo que viene es 2030, organizado por España, Portugal y Marruecos, con partidos inaugurales en Argentina, Uruguay y Paraguay. Faltan años, y ese es justo el punto: quien quiera apostar al próximo Mundial tendrá que esperar casi un ciclo completo, con eliminatorias por delante. Mientras tanto, el calendario que importa es el doméstico.
Ahí está la lección útil. El Mundial hizo que mucha gente abriera su primera cuenta. El torneo se terminó y esas cuentas siguen abiertas. La decisión de verdad no se toma en junio de un año mundialista: se toma el domingo de liga, cuando nadie está mirando y el margen vuelve a ser el de siempre.
Panorama de plataformas con permiso: quién es quién en el mercado mexicano
Las nueve plataformas de esta lista operan bajo un permiso de la SEGOB en los términos que declaran sus fuentes. Conviene repetir el marco: ningún número de permiso está confirmado por la autoridad, porque la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no ha podido abrirse. Los números que aparecen abajo son los que la fuente citada ofrece, y cuando las compilaciones se contradicen, no se imprime ninguno. Dos marcas con permiso —bet365.mx y Betano— quedan fuera como cartas activas por su situación judicial; su cronología está en la sección sobre los bloqueos.
| Marca | Permiso declarado y fuente que lo ofrece | Lo que dice su propia ficha |
|---|---|---|
| Pickwin | Permiso de su permisionario; número no impreso: las compilaciones se contradicen entre sí; titular según las fuentes: Producciones Móviles S.A. de C.V. (con Unocapali La Paz Operadora) | Ficha de la marca (pickwin.mx) |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según portales especializados; titular citado: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. | Ficha de la marca (novibet.mx) |
| Caliente | DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de caliente.mx; titular: Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) | Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo mayores de 18 |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según portales especializados (las compilaciones difieren en el titular); titular citado: Atracciones y Emociones Vallarta / New Ads | Ficha de la marca (strendus.mx) |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según portales especializados; titular citado: Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis; permiso SEGOB y 18+ |
| Betway | 4184, según portales especializados; titular citado: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. | Ficha de la marca (betway.mx) |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según portales especializados; titular citado: Eventos Festivos de México | Fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost”, retiro anticipado y atención 24 horas |
| Betcris | Permiso de su permisionario; número no impreso: el del pie del sitio y el de la tabla del titular difieren; titular citado: Producciones Móviles | Empresa del sitio: TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026 |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según portales especializados, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; titular citado: Entretenimientos Naturales | Apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad |
La columna más útil de esa tabla es la del medio, y no porque los números sean bonitos. Son feos: dos marcas no tienen número, una lo muestra en su propio pie y cinco dependen de una compilación. Eso es precisamente lo que un lector debe ver. La diferencia entre un número que la marca imprime en su propio sitio y un número que un tercero le atribuye es la diferencia entre una declaración propia y una atribución. En un mercado donde la autoridad no publica un registro consultable, esa diferencia es todo.
Falta un dato que la tabla no puede dar: qué tan ancho es el margen de cada casa. Comparar márgenes exige momios del mismo partido, del mismo mercado y del mismo día, y esos precios son perecederos; uno copiado la semana pasada ya no describe nada. Cuando quieras comparar de verdad, abre dos o tres plataformas con el mismo partido en pantalla y divide: la diferencia entre dos precios del mismo resultado es la diferencia entre dos márgenes, y eso se ve en treinta segundos.
Cómo se eligen nueve plataformas y en qué se diferencian
La evaluación tiene un orden distinto al que sugiere la publicidad. Los criterios, en el orden en que conviene aplicarlos, son cuatro, y ninguno de ellos es el tamaño del bono.
Primero, el permiso y su titular. Si la marca no declara con qué permisionario opera, ya sabes lo suficiente. Segundo, la trazabilidad de la información: una marca que publica sus condiciones en su propio pie de página se puede verificar; una que solo aparece en compilaciones ajenas, no. Tercero, la forma del producto: catálogo de deportes, apuestas en vivo con transmisión, creador de apuestas, retiro anticipado. Cuarto, las condiciones del bono, y aquí el orden importa porque un bono grande con un rollover malo vale menos que un bono pequeño con requisitos claros.
El criterio que casi nadie usa y que debería ser el primero: ¿qué pasa si la marca desaparece del mapa digital mañana? Los bloqueos de 2025 y 2026 lo demostraron con dos nombres grandes. Una marca con permiso de un permisionario mexicano tiene un lugar legal en el país; un sitio sin permiso local no tiene ninguno de esos amarres. Y una distinción que la publicidad borra a propósito: la licencia de Curazao no es un permiso mexicano. Si un sitio muestra un sello extranjero y ningún permisionario local, su marco de protección es el de su jurisdicción, no el tuyo.
La clasificación que sigue no es un ranking ni una recomendación. Las cartas no son todo el mercado: una marca ausente de esta lista no está, por eso, sin permiso.
Las nueve plataformas, una por una
Pickwin: permiso citado sin número y una ficha que no dice nada
Pickwin es el caso que mejor muestra por qué conviene leer el pie de página y no la portada. Su permiso aparece atribuido a un permisionario, Producciones Móviles S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora, pero el número no se imprime: las compilaciones se contradicen, y el número que una de ellas da es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Dos marcas, un titular citado y dos listas que no coinciden. Eso no prueba nada malo por sí solo —un permisionario puede operar varias marcas, y de hecho el marco lo permite—, pero deja al lector sin la pieza que quería verificar.
Sobre la oferta deportiva, la ficha de la marca es la referencia y no agrega una cifra de bonos ni un detalle de mercados que se pueda contrastar. Es una plataforma que existe y opera, con la información pública en el tramo más delgado de las nueve.
Lo que decide a favor de Pickwin es la claridad del nombre en un mercado confuso. Lo que decide en contra es que casi todo lo que se puede saber de ella viene de terceros. Quien quiera verificarla tiene un camino: preguntar a la marca, por escrito, quién es el titular de su permiso, antes de depositar un peso.
Novibet: el permiso que una compilación sí puede nombrar
Novibet sí trae número: DGJS/DCRCA/1121/2020, atribuido a Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. según la compilación que lo cita. La confirmación oficial no existe, porque la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no ha podido abrirse, pero hay una diferencia práctica entre “no hay número” y “hay número atribuido a una fuente concreta”: el segundo se puede citar y discutir, el primero no.
La marca opera con la estructura típica del mercado mexicano bajo permiso: un operador internacional montado sobre la titularidad local de un permisionario. Esa construcción no es un defecto ni una irregularidad; es el modelo que el marco vigente admite, porque el permiso es intransferible y no existe una licencia digital autónoma.
Su permiso citado, su titular con razón social completa y su dominio en .mx dan tres puntos de control que se pueden recorrer en cinco minutos. Lo que no dan es certeza: mientras la autoridad no publique el registro, todo número de permiso, incluso el suyo, es una afirmación de la marca o de su compilación. Y esa afirmación es, hoy, lo mejor que el mercado mexicano puede ofrecer.
Caliente: el único permiso que la marca imprime en su propio pie
Caliente juega con una ventaja estructural y no la esconde. Su número, DGG/SP/404/97, aparece en el pie de página de su propio sitio, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente, como titular. De las nueve, es la única que pone el dato donde el lector lo puede ver sin salir de la casa.
La oferta que describe su ficha es amplia: transmisión en vivo, creador de apuestas con la etiqueta “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, con corte en 18 años. La app “Caliente Deportes” la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., en versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, y en su pie de página el sitio insiste en que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y enlaza su sección de juego responsable.
Ese conjunto importa más de lo que parece. Un permiso impreso por la propia marca y una sección de juego responsable con acceso directo son dos piezas de información que el lector puede comprobar sin intermediarios. La historia del grupo en el país hace el resto: es una marca que lleva décadas en el negocio físico y ahora opera en el digital con la misma estructura de permiso.
El detalle que un comparador debería anotar es que Caliente es también la que tiene el vínculo más visible entre casino físico y producto digital, y eso explica su manera de promocionarse. Donde esa cercanía pesa es en la lectura del permiso: no es una licencia digital suelta, es la extensión de un permiso que nació para un negocio de salas.
Strendus: varios permisos citados y un titular que las fuentes no ponen de acuerdo
Strendus presenta tres números en las compilaciones: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021. Su titular aparece como Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads según la fuente que se consulte, y las compilaciones difieren. Es el caso más claro de un problema real del mercado: la información de permisos circula por copias de copias.
La cantidad de números citados suele leerse como señal de solidez, y no siempre lo es. Un permisionario puede tener permisos históricos y complementarios, y el Reglamento contempla permisos complementarios para apuestas remotas a favor de titulares de hipódromo, galgódromo o frontón. Lo que la pluralidad de números no resuelve es la pregunta básica: quién responde hoy por la operación.
Su producto se describe en la ficha de la marca, sin cifras de bonos que se puedan contrastar. Quien la elija debe aceptar que la verificación le costará un correo o una llamada, y que la respuesta que obtenga será la única fuente directa disponible. En un mercado donde el registro oficial no se deja consultar, la marca que contesta vale más que la que solo aparece listada.
Codere: la app que declara su permiso y su catálogo
Codere entra a esta lista con un argumento distinto al de las anteriores: publica su permiso, su titular y su catálogo en el mismo lugar. Su ficha de app declara operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Las compilaciones le atribuyen DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) como titular.
El catálogo es el más detallado de las nueve en cuanto a lo que declara: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Ahí hay una distinción que conviene subrayar. “Momios mejorados” y “apuestas gratis” son términos de producto, no condiciones contractuales: lo primero es una promo sobre un mercado concreto, lo segundo es un crédito cuya forma depende de los requisitos de apuesta que la marca fije en sus términos. Nada de eso está en la ficha, y por eso la ficha no alcanza para calcular el valor de la oferta.
La política de cierre de cuenta es el dato que más debería interesar a un lector mexicano, y es el que menos se anuncia en portada. Un mecanismo explícito para cerrar la cuenta propia es, en un país sin registro nacional de autoexclusión, la herramienta individual más cercana a una salvaguarda real. Codere la menciona como política, no como favor.
Con ese perfil, el veredicto se vuelve específico: es la marca cuyos términos están más expuestos al lector y cuya oferta de bienvenida está menos expuesta. Quien quiera medir el valor de verdad tiene que abrir los términos y buscar los requisitos de apuesta.
Betway: permiso corto, catálogo largo de silencio
Betway llega con el número más breve de todos: 4184, atribuido a Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. según la compilación que lo ofrece. Un número de cuatro cifras es lo más cerca que está este mercado de un identificador limpio, y también lo que más fácil se cita mal.
El nombre del titular es la pista de lo que es Betway en México: un permiso ligado al frontón, una de las actividades con regulación propia y con cruce de apuestas expresamente contemplado. Eso no significa que la plataforma digital herede las reglas del frontón; significa que el titular del permiso viene de ahí, y que la operación digital se monta sobre esa titularidad, como en todas las demás.
La ficha de la marca es la referencia sobre su producto. No hay en ella una declaración de bonos con cifras que se pueda contrastar, ni un detalle de mercados que se salga del estándar.
Con tan poco material público, Betway se juzga por una sola cosa: su número. Es el permiso más fácil de verificar de la lista y el que menos información trae detrás. Un lector que solo quiera saber con quién trata tiene aquí la respuesta más directa de las nueve.
Playdoit: el permiso con titular distinto y un producto de transmisión
Playdoit trae DGAJS/SCEVF/P-02/2005 como permiso citado y Eventos Festivos de México como titular, según portales especializados. El prefijo y el año del número la colocan entre los permisos más antiguos del conjunto, aunque eso, otra vez, es una lectura del formato y no un dato confirmado por la autoridad.
Su producto apunta a un lector concreto. La ficha describe fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Tres de esos elementos merecen una frase de traducción. La transmisión dentro de la cuenta evita la clásica desincronización entre lo que se ve en la televisión y lo que ya cambió en el momio, pero no elimina el retraso del propio streaming. “Playboost” es un nombre comercial para un aumento de ganancias sobre condiciones que la ficha no detalla. Y el retiro anticipado es lo que el mercado mexicano llama cash out: se cobra antes del final aceptando el precio que la casa ofrece en ese momento, que casi nunca es el justo.
La atención las 24 horas cierra el perfil de una plataforma construida para quien apuesta de noche y quiere resolver un retiro a las tres de la mañana. Ese es el lector al que le habla, y para él la transmisión y el retiro anticipado pesan más que cualquier bono.
Betcris: un permiso mexicano y una licencia maltesa en el mismo pie
Betcris es el único de los nueve que declara dos capas legales a la vez. Su permiso aparece atribuido a Producciones Móviles, S.A. de C.V. —que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018— pero el número no se imprime: el del pie del propio sitio y el de la tabla del titular difieren. Encima de eso, la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.
Esa doble estructura es el caso más instructivo de la lista. Un lector podría leer la licencia maltesa como refuerzo. No lo es en términos de derecho mexicano: la licencia de la Autoridad de Juegos de Malta no sustituye al permiso de la SEGOB ni al revés, y cada una responde a una jurisdicción distinta. Lo que sí dice la coincidencia de nombres es algo sobre el mercado: Producciones Móviles aparece aquí y también en la atribución de Pickwin, y un mismo permisionario con varias marcas es precisamente lo que el marco permite.
En producto, la ficha no ofrece el desglose que dan Codere o Playdoit. La ventaja de Betcris es tener el rastro documental más largo: una licencia europea con fechas de vigencia concretas y un oficio citado. La desventaja es que el número mexicano, el que realmente importa para operar aquí, es justo el que no se puede leer.
1xBet: permiso citado y una app a nombre de otra empresa
1xBet cierra la lista con DGJS/0002/2020 según portales especializados, con Entretenimientos Naturales como titular citado, y con dos asteriscos que conviene leer despacio: la fuente no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial, y la App Store lista la app bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular nombrada.
Esa divergencia no es un detalle menor. En un mercado donde el permiso es intransferible y pertenece a un permisionario concreto, que el desarrollador de la aplicación que descargas sea otra sociedad deja al lector con dos preguntas legítimas: quién responde por el saldo y ante quién. No hay aquí una respuesta que esta página pueda dar; hay una que el lector debe pedir por escrito.
Su producto es el más cargado de los nueve en cuanto a contenido declarado: apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. El programa de lealtad es lo único de esa lista que no se parece a nada de las otras ocho fichas, y es la razón por la que algunos usuarios vuelven: recompensa la constancia, no el primer depósito.
El juicio sobre 1xBet no puede ser sobre su catálogo, que es amplio, sino sobre su trazabilidad, que es la más débil de las nueve. Una marca con oferta grande y un desarrollador distinto al titular del permiso es exactamente el tipo de caso donde verificar deja de ser una cortesía y se vuelve condición antes de depositar.
Bono de bienvenida y apuesta gratis: qué compra cada peso prometido
Vale la pena decir cómo se lee un bono, porque es la parte de la oferta donde más dinero se pierde por no hacer una cuenta.
Un bono de bienvenida no es dinero. Es un crédito condicionado, y sus condiciones tienen tres piezas que casi nunca aparecen juntas en la portada: los requisitos de apuesta —el rollover—, el momio mínimo que cuenta para cumplirlos y el plazo. La apuesta gratis tiene otra trampa propia: cuando la jugada gana, el importe no se devuelve; solo se paga la ganancia. Un boleto de apuesta gratis de $1.000 MXN a momio 2,00 no devuelve $2.000: devuelve $1.000, porque el capital nunca fue del jugador. El boleto se llama gratis y lo es; lo que no es gratis es la cuenta que hay que hacer para cobrarlo.
Si no revisas el rollover, la promoción más generosa de la portada puede ser la más cara del mercado, y no por malicia, sino porque el costo está fuera del anuncio.
Y los bonos de la portada mexicana no son lo único que cuesta. El IEPS al 50 % sobre los juegos con apuesta entró en vigor con la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 y aplicable desde el 1 de enero de 2026 —antes era 30 %—, y las plataformas respondieron rediseñando esos bonos. Quien compare ofertas de 2024 o de 2025 con las de ahora está comparando dos regímenes fiscales distintos. No es que las casas mexicanas se hayan vuelto tacañas: es que el impuesto salió de algún lado, y salió de ahí.
El cálculo que conviene hacer una vez
Pongamos los dos cálculos juntos, con los mismos números del ejemplo inicial: una apuesta sencilla a momio decimal 2,10 y un margen de mercado del 4,8 %. Es material ilustrativo, no una oferta de ninguna casa.
Una apuesta de $1.000 MXN a momio 2,10 devuelve $2.100 si acierta; el beneficio neto son $1.100. Esa es toda la aritmética del boleto ganador, y la parte que no se ve es que el mercado donde se hizo tiene un margen de 4,8 %. Sobre muchas apuestas del mismo tipo, cada peso jugado en un mercado así deja por diseño 4,8 centavos del lado de la casa, y ninguna promoción de bienvenida cambia la estructura del mercado donde se juega el bono.
Ahora el bono. Un crédito de $1.000 MXN con requisitos de apuesta de ×10 exige mover $10.000 MXN en apuestas que cumplan el momio mínimo que la casa fije. A $200 por boleto, son 50 apuestas. Si el apostador insiste en el mismo mercado del 4,8 % de margen, el costo esperado de mover ese volumen es de $480. El bono, si el rollover se cumple a ese precio y sin contar el plazo, queda por debajo de lo que costó cumplirlo. Basta bajar el volumen por boleto a $50 para que las 200 apuestas hagan el trámite más largo, más expuesto al plazo y más probable de abandonar a medias.
Es una estimación promedio bajo dos supuestos explícitos: apostar solo el importe del bono y mantenerse en un mercado con el mismo margen. Sobre un boleto individual no dice nada, y no promete ganancia. Pero la dirección es la que importa, y el resultado es el resultado del ejemplo, no una promesa. El bono que promete el crédito más alto no es el bono que cuesta menos, y quien quiera compararlos con honestidad debe reemplazar el ×10 y el 4,8 % por las condiciones reales de cada casa, que cambian entre marca y marca.
Cuándo se regalan los bonos y cuándo se cobran
Hay un detalle de calendario que casi ningún comparador usa y que cambia la respuesta.
Los bonos de bienvenida se vuelven más grandes y más visibles cuando hay un torneo que atrae gente nueva, y el Mundial 2026 fue el caso extremo: un mes entero con portadas decoradas y ofertas de captación. Poco después, los operadores mexicanos tuvieron que convivir con el IEPS elevado y rediseñaron sus bonos para absorber parte del impuesto. Las dos cosas ocurrieron casi al mismo tiempo, y eso deja a los apostadores en un punto poco habitual: el torneo que más ganas daba de abrir cuenta fue también el último con las condiciones antiguas.
La consecuencia para quien decide hoy es sencilla y no tiene nada de estratégica: ya no hay Mundial, y los bonos que quedan son los bonos de temporada regular. Los ciclos de mejor oferta vuelven con las eliminatorias y con torneos de selecciones; el hueco de medio ciclo es cuando las casas compiten menos por el mismo usuario. Quien espere la próxima ventana —las eliminatorias rumbo a 2030, con España, Portugal y Marruecos como anfitriones y partidos inaugurales en Argentina, Uruguay y Paraguay— competirá con la multitud, igual que ahora.
Errores de criterio que salen caros
Se repiten cuatro, y los cuatro nacen de mirar una sola parte de la pantalla.
Creer que el bono más grande es el mejor negocio. El crédito es la parte visible; el rollover, el momio mínimo y el plazo son las partes caras. Un bono de $5.000 con requisitos duros puede valer menos que uno de $1.000 con condiciones claras.
Creer que una licencia extranjera es un permiso mexicano. No lo es. Un sello de Curazao o de Malta describe la jurisdicción de la casa matriz, no el marco local. Bajo la ley mexicana de juegos, lo que ampara la operación en el país es el permiso de la SEGOB de un permisionario.
Creer que un momio alto es una casa generosa. Un momio alto en un mercado cargado de margen es una casa cobrando más por el mismo producto, y un momio alto en un mercado de dos resultados puede ser una ventaja real. La diferencia no se adivina: se divide.
Creer que el permiso te protege de todo. Un permiso da una sede legal mexicana, controles de conocimiento del cliente y de lavado de dinero y un CFDI de retenciones por premios gravados. No da un registro nacional de autoexclusión —porque no existe— ni una garantía de límites de depósito, porque tampoco hay un límite estatutario. La protección alcanza hasta donde llega la norma, y los detalles que faltan se piden a la marca.
Preguntas frecuentes sobre las casas de apuestas en México
¿Qué deportes y torneos se pueden apostar en una casa con permiso?
La apuesta deportiva solo es posible a través del permiso que tiene un permisionario; las carreras se regulan aparte, en hipódromos, galgódromos y frontones, con la figura del cruce de apuestas y prohibición absoluta para menores. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales y los esports no tienen una regla separada en el Reglamento. Cada plataforma decide qué añade a su catálogo.
¿Cómo se comprueba que una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
No hay un registro público consultable: la Dirección General de Juegos y Sorteos dice publicar un PDF de sitios autorizados y el Congreso pidió uno abierto en 2026. Revisa el pie de página del sitio, busca el número de permiso y su titular, y pregunta a la marca quién es el permisionario. Un número que solo aparece en listas de terceros es una atribución, no una confirmación.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta según el importe y el momio?
El retorno es el importe multiplicado por el momio decimal. Mil pesos a 2,10 devuelven 2.100 pesos si la apuesta acierta; el beneficio neto son 1.100. En un parlay o combinada los momios de cada tramo se multiplican en un solo precio, y basta que un tramo falle para que el boleto completo pierda.
¿Cómo se detecta el margen de la casa dentro de los momios?
Se suman las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mismo mercado, cada una igual a uno dividido por su momio. En un 1X2 con momios 2,10, 3,40 y 3,60, la suma da 104,8 %: el margen es 4,8 % y la parte que el mercado devuelve, 95,2 %. Con momios de dos resultados la suma suele acercarse más a cien.
¿Quién retiene impuestos sobre los premios y cuánto se paga?
El retenedor aplica 1 % si el estado no grava el premio o su tasa no supera 6 %, y 21 % si un impuesto estatal excede ese 6 %. La Ciudad de México cobra 6 % estatal, cerca de 7 % en total. El operador emite un CFDI de retenciones. El tratamiento de premios cobrados en sitios sin permiso no está establecido: consúltalo con un contador.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
No existe un límite estatutario ni una cuenta temporal prevista en la norma, así que los topes y descansos son herramientas internas de cada marca: se configuran dentro de la aplicación o del sitio, en la sección de juego responsable. Como tampoco hay registro nacional de autoexclusión, la autoexclusión voluntaria hay que repetirla cuenta por cuenta, en cada casa donde tengas registro.
Lo que deja este Mundial para el siguiente
El torneo se jugó, España levantó la copa en East Rutherford y la Bota de Oro se fue a diez goles de Mbappé. El próximo Mundial es en 2030 y lo organizan España, Portugal y Marruecos. Ninguno de esos datos ayuda a elegir una casa de apuestas, y eso es precisamente el punto.
Lo que ayuda cabe en pocas líneas. Fíjate en el permiso y en quién es el titular antes de mirar el bono. Fíjate en el margen antes de creer que un momio alto es generosidad. Lee los requisitos antes de aceptar un crédito, porque el importe del bono es la parte que sí te dicen. Y date cuenta de que la decisión que estás tomando no es sobre el Mundial que pasó, sino sobre la cuenta que vas a tener abierta durante la eliminatoria de cuatro años que viene.
Una última observación, la más incómoda de las nueve: en un mercado donde la lista oficial de permisos no se puede abrir, la verificación termina siendo un trabajo del apostador. La marca que contesta tus preguntas por escrito vale más que la que solo aparece en una tabla. Pregunta antes de depositar. Es gratis.
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