Cuotas de casas de apuestas en 2026: los caminos que existen y a quién le sirve cada uno

Updated noviembre 2026
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Un boleto de apuesta con varias selecciones marcadas con bolígrafo sobre un mostrador de madera

En un mercado de dos resultados a 1.80 por lado, la casa se queda con cerca de una décima parte de todo lo que se apuesta. Ese es el número que conviene tener en la cabeza antes de mirar cualquier bono de bienvenida, porque el bono es un pago único y el margen se cobra en cada boleto, todos los días, sin avisar. La cuenta es sencilla: se suman los inversos de los momios de todos los resultados posibles de un mismo mercado y se divide 1 entre esa suma. Lo que sobra hasta 100 % es la ganancia de la casa sobre un libro equilibrado. Con 1.80 y 1.80, esa suma da 1.111, el pago ronda 90 % y el margen se acerca a 10 %. Un momio parejo de 1.95 por lado deja el margen en aproximadamente 2.5 %, y ahí el mismo peso apostado vale casi cuatro veces más para la casa que para el apostador. Nadie apuesta contra una casa que pierde; apuesta contra un precio que ya trae el cobro dentro.

En los momios variables (totalizador o parimutuel) los apostadores apuestan entre sí y el momio se conoce hasta después del evento.

Datos actualizados a noviembre 5, 2026; los permisos de la Secretaría de Gobernación se verificaron contra el Registro de la Dirección General de Juegos y Sorteos y contra lo que cada operador publica en su propio pie de página.

México es un mercado donde esa aritmética convive con una rareza legal: la apuesta deportiva existe, mueve dinero real, retiene impuestos y emite comprobantes, pero el estatuto que la rige es de 1947. La Ley Federal de Juegos y Sorteos prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el país y solo permite los que autoriza expresamente. El Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, cerró la puerta del otro lado: en su artículo 2 dispone que la actividad de apuestas no prevista expresamente queda prohibida. No hay licencia digital suelta. Lo que existe es un permiso de la Secretaría de Gobernación, ramo Dirección General de Juegos y Sorteos, entregado a un permisionario con establecimiento físico, y el sitio en línea vive colgado de ese permiso. La palabra correcta es permiso, no licencia, y la diferencia no es de estilo: un permiso es un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario, no se transmite y se acredita con cuentas trimestrales y anuales auditadas, fianzas e informes de operaciones sospechosas.

La elección del apostador mexicano, por lo tanto, no es entre “la casa más barata” y “la casa más cara”. Es entre caminos distintos: un operador con permiso mexicano, que le da un foro legal local, controles de identidad y un CFDI de retenciones; un operador sin permiso local, que no le da nada de eso y donde el saldo puede congelarse de un día para otro; y la vía del momio variable, donde no compite contra la casa sino contra los demás apostadores y espera a que el evento termine para saber cuánto le toca. Los tres caminos existen, los tres tienen quien los use, y confundirlos es la forma más rápida de perder dinero por una razón que no tiene que ver con acertar o fallar.

Fundamentos: quién fija el momio y quién es la contraparte

El mercado de un libro de apuestas no es un mercado de precios que suben y bajan solos. En los momios fijos la casa de apuestas fija el momio y actúa como contraparte del apostador: cuando alguien apuesta a que gana el visitante, la casa acepta el otro lado de esa apuesta con su propio dinero. El momio rige desde que se hace la apuesta y no puede cambiarse después. Esa última parte importa más de lo que parece: significa que el precio que el apostador vio en pantalla es el precio que recibe, incluso si las noticias mueven el partido cinco minutos más tarde.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
En las apuestas deportivas, el porcentaje de pago se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles y dividiendo 1 entre esa suma.

El apostador, entonces, no “juega contra otros apostadores” en la mayoría de los casos. Juega contra una empresa que fijó un precio con un colchón dentro. Ese colchón sube porque la casa calcula sus momios de modo que las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mercado sumen más de 100 %. El excedente tiene nombre: overround, y es la ganancia de la casa sobre un libro equilibrado, es decir, cuando las apuestas de los clientes se reparten de forma parecida entre los dos lados. Cuando el libro no está equilibrado, la casa tiene riesgo y lo administra moviendo momios o aceptando menos dinero de un lado.

Un ejemplo concreto aclara por qué el margen importa más que el bono de bienvenida. Alguien deposita 1,000 pesos y apuesta un sencillo a momio 2.00. Si acierta, el retorno es de 2,000 pesos, con un beneficio neto de 1,000. Pero el momio de 2.00 no significa que ese resultado ocurra la mitad de las veces. La probabilidad implícita es el inverso del momio: 2.00 equivale a 50 %, 4.00 a 25 % y un momio de 1.01 a 99.01 %. La casa no necesita acertar el resultado; necesita que la suma de esas probabilidades implícitas quede por encima de 100 %, porque el excedente es suyo pase lo que pase.

El camino donde se apuesta contra los demás

No todo el dinero deportivo pasa por ese esquema. En los momios variables —el totalizador o parimutuel— los apostadores apuestan entre sí y el momio se conoce hasta después del evento. Aquí la casa no es contraparte: administra el pozo, cobra su parte y reparte el resto. La cifra que se reparte como premios es inferior a 50 % en los operadores estatales y llega a cerca de 85 % en carreras de caballos.

Vale detenerse en ese inframundo del 50 %. Para el apostador que busca el mejor precio, el totalizador estatal es el peor negocio disponible: por cada peso que entra al pozo, menos de la mitad vuelve como premio. Y no hay forma de “elegir bien” para compensarlo, porque el precio no depende de un cálculo de probabilidades sino del volumen que hayan jugado otros. La vía parimutuel tiene sentido para quien apuesta carreras en un hipódromo, donde el reparto ronda el 85 %, y para quien disfruta la incertidumbre del precio como parte del juego. Fuera de ahí, es una vía romántica y cara.

México tiene esa estructura en el mundo hípico y de frontones: el cruce de apuestas se regula en hipódromos, galgódromos y frontones, y los menores nunca pueden tomar parte en él. La apuesta deportiva en línea, por su parte, funciona con momios fijos. Son dos mundos con el mismo nombre y una economía distinta.

Lo que se paga y lo que se queda: cómo leer una cuota con criterio

El porcentaje de pago indica qué parte de lo apostado se reparte a los jugadores en forma de premios. Es la otra cara del margen, y conviene no confundir las dos etiquetas: 95 % de pago y 5 % de margen describe el mismo mercado desde dos costados, pero la casa anuncia pago y el apostador debería pensar en margen.

La fórmula es la misma que se usó al abrir esta guía, aplicada ahora a un caso con tres resultados. Con momios de 1.25, 5.00 y 10.00 —un mercado de local, empate y visitante con un favorito enorme— la suma de los inversos da 0.8 más 0.2 más 0.1, esto es 1.1, y 1 entre 1.1 ronda 90.91 %. Es decir, incluso en un mercado que parece “generoso” con el favorito, casi una décima parte de lo apostado nunca vuelve a los apostadores.

Lo habitual es justo eso: un pago cercano a 90 % en apuestas de dos resultados, como el tenis, y cerca de 85 % en apuestas de tres resultados, como el futbol. El mercado de tenis tiene dos resultados y dos precios que sumar, así que a la casa le basta un colchón menor para cubrir su riesgo. El de futbol tiene tres resultados, uno de ellos el empate, que se lleva una probabilidad implícita considerable y un momio alto; administrar ese libro cuesta más y la casa se queda más. El apostador que compara casas de apuestas solo por el precio de un partido de futbol está comparando el mercado donde a todas les conviene cobrar más.

La banda del margen, y por qué la misma casa cobra distinto según el partido

Aquí aparece el punto que ninguna tabla de “momios más altos” resuelve. El margen no es un atributo fijo de una casa de apuestas; es un atributo de un mercado concreto en un momento concreto. Una casa puede tener un margen bajo en la final de un torneo grande, donde el volumen es enorme y compite por la atención, y un margen alto en un partido de una liga menor de la que apenas tiene información. La comparación honesta no es entre marcas sino entre precios concretos de eventos concretos.

Sobre un partido igualado, un margen de 2.5 % es lo que se ve cuando ambos lados cotizan a 1.95. Sobre ese mismo tipo de partido, un mercado cotizado a 1.80 por lado ronda un margen de 10 %. La diferencia entre esos dos escenarios, para quien apuesta con regularidad, es la diferencia entre pagar una comisión modesta y pagar una comisión de casa de empeño. Un apostador que juega 20,000 pesos al mes en un mercado con 10 % de margen está cediendo, en promedio y antes de acertar nada, alrededor de 2,000 pesos en precios. El mismo volumen en un mercado de 2.5 % cuesta cerca de 500. Los bonos de bienvenida que prometen devolver una parte del primer depósito rara vez llegan a cubrir esa brecha durante un mes de actividad normal.

De ahí se sigue una regla práctica: el margen se ve en el precio, no en la marca. Dos casas de apuestas pueden compartir el mismo permisionario, el mismo diseñador de aplicación y hasta el mismo proveedor de momios, y cotizar un partido con márgenes distintos según el deporte, la liga y la hora. Comparar un momio de tenis de una marca contra un momio de futbol de otra no dice nada sobre ninguna de las dos.

Normativa mexicana: qué significa apostar con permiso y qué no

El marco es corto y viejo. La autoridad es la Secretaría de Gobernación; la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos, y sustancia los procedimientos de sanción. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos con apuesta y los sorteos en territorio nacional y solo autoriza los que expresamente permite. En su artículo 7 faculta a la Secretaría para conceder permisos e inspeccionar; en su artículo 8 la faculta para clausurar establecimientos no autorizados; el artículo 9 impide que un establecimiento de este tipo quede junto a escuelas o centros de trabajo; el artículo 10 obliga a la colaboración de estados y municipios.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Lo habitual en los momios de las casas de apuestas es un pago de alrededor de 90 % en apuestas con dos resultados posibles, como el tenis, y de cerca de 85 % en apuestas con tres, como el futbol.

El Reglamento añade el detalle operativo. Su artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuesta y los sorteos, salvo los de la Lotería Nacional, con jurisdicción federal. El artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Entre los tipos de permiso relevantes para apuestas están los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, ambos en el artículo 28; los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos no son transmisibles, según el artículo 31, y los permisionarios de apuestas remotas quedan obligados, por el artículo 29, a cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguro, informes sobre operaciones sospechosas de lavado de dinero y fianza.

Ese último punto es el que más pesa en favor de la vía local. La obligación no es un sello decorativo: hay un tercero —la autoridad— con acceso a la contabilidad del operador. Un operador sin permiso local no tiene ninguna de esas obligaciones frente a la hacienda mexicana.

Por qué ningún número de permiso se puede dar por confirmado

Ningún estatuto mexicano nombra la apuesta en línea. La práctica reportada es que un sitio web no puede tener licencia digital independiente, sino que va amarrado al titular de un permiso con establecimiento físico, y que muchas marcas extranjeras usan a un permisionario local; un mismo permisionario puede operar varias marcas. Eso explica por qué dos plataformas distintas pueden compartir titular y por qué el nombre de la empresa en el pie de página no siempre coincide con el nombre de la marca.

En esa maraña está el problema práctico: la lista oficial de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos es un documento que se cita y se copia, y las compilaciones de terceros se contradicen entre sí en varios números. Hay un registro público de sitios autorizados que se publica como archivo, el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 una lista abierta, y los conteos de sitios de apuestas chocan entre sí: uno reporta 136 y otro habla de 30 a 35 operadores digitales en dominios .mx. La consecuencia editorial es incómoda pero clara: el número de permiso se cita como lo que la fuente dice, no como un hecho comprobado por la autoridad. Un apostador que quiera verificarlo debe buscar en el propio pie de página de la marca y contrastarlo con el registro de sitios autorizados, sabiendo que el contraste puede fallar sin que eso signifique necesariamente que el permiso no exista.

También conviene leer el artículo 2 del Reglamento en su forma literal: lo que no está previsto expresamente queda prohibido. Es la cláusula que sostiene los bloqueos y la que hace que la línea entre lo permitido y lo no permitido se mueva por decisión administrativa y judicial, no por una reforma legislativa.

Bloqueos, amparos y una fecha al lado

El estado de las dos marcas bloqueadas más grandes del país no se puede contar sin fecha. Betano, de Ganador Azteca, está bloqueada desde noviembre de 2025, cuando la Unidad de Inteligencia Financiera congeló cuentas dentro de una operación que identificó 13 casinos; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo, sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra bet365 y Betano, según una sola fuente reportada. Alrededor de 20 casinos terrestres fueron cerrados en 2026.

Ninguna de esas frases sirve como “abierto” o “cerrado hoy”. Sirven como advertencia: los bloqueos se conceden, se amparan y se revocan, y el saldo de un apostador en una plataforma bloqueada puede quedar congelado mientras el litigio avanza. La Secretaría ha reforzado su facultad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso; una base estatutaria de bloqueo distinta de la que existe por incumplimiento fiscal en materia de IVA no está establecida.

Sobre una reforma, la línea de tiempo es esta: la Secretaría terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 —reportado el 13 de octubre de 2026— y lo envió al Gabinete de Seguridad; no se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa para derogar la ley y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión; es una propuesta, no una norma vigente. Quien lea una nota que anuncie “nueva ley de apuestas” debería verificar si está leyendo un anteproyecto o un decreto publicado.

Permiso y costo fiscal: dos hechos que se leen juntos

Un operador con permiso retiene sobre los premios. La Ley del Impuesto sobre la Renta, en sus artículos 137 y 138, considera ingreso los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados. Quien paga retiene 1 % cuando la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no excede 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; en caso contrario el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, lo que suma alrededor de 7 % en total, según un reporte secundario. Los premios superiores a 600,000 pesos en el año deben informarse en la declaración anual, también según un reporte secundario.

Del lado del operador, el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios aplica 50 % sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos, según el artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS, reformado en el Diario Oficial del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026; antes era 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave. La base no está establecida: el texto leído habla solo de “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, y aquí no se afirma que sea 50 % de lo apostado ni 50 % del ingreso bruto. Es una distinción que cambia por completo la cuenta y que conviene no cerrar por cuenta propia. Además, los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

Este bloque no es asesoría fiscal. El tratamiento de los premios obtenidos en sitios sin permiso no está establecido, porque el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y la posición sensata es consultar a un contador o asesor fiscal antes de apostar con la idea de que el premio llegará limpio.

Juego responsable: las herramientas que existen y la que no

En México no hay un registro nacional de autoexclusión. Esa ausencia es la pieza que más cambia la relación del apostador con sus propias reglas, porque significa que la protección depende de que cada marca ofrezca herramientas internas y de que el apostador las use. Las que las marcas listan en sus propias fichas de aplicación y en sus pies de página son pausas, límites de depósito y autoexclusión voluntaria. No se encontró un límite legal de depósito o de pérdida ni una figura de cuenta temporal.

La edad es otro punto donde la ley y la práctica no dicen lo mismo. El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija una cifra. Las marcas declaran 18 años o más en sus propias fichas y pies de página. Una cifra legal única para el juego no está establecida, y esa laguna es la razón por la que la verificación de edad recae en el operador.

Las marcas grandes sí publican el aviso. La ficha de la aplicación de Codere México dice que opera con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Son declaraciones de la propia marca, no certificaciones de un tercero, pero son el tipo de letra que conviene leer antes de abrir cuenta y no después.

Qué puede hacer el apostador que sospecha un problema

Sin registro nacional, el camino es interno y hay que recorrerlo por escrito. Los operadores con permiso verifican usuarios mediante controles de identidad y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado; los documentos exactos que se exigen no están establecidos en estatuto. Eso significa que la cuenta es identificada y que la autoexclusión interna puede funcionar de verdad: el operador sabe quién es la persona que pide el bloqueo.

Para quien necesita algo más que una herramienta que puede desactivar en dos clics, la vía local tiene una ventaja lateral: hay una autoridad con permiso, contabilidad auditada y procedimientos de sanción. La vía sin permiso no ofrece ni eso. En ninguno de los dos casos existe un registro que impida abrir cuenta en la casa de la esquina digital, y esa es la parte incómoda del sistema mexicano que ninguna campaña de juego responsable resuelve.

Formato, mercado y cobertura: cómo se construye un boleto

Un boleto de apuesta sencilla tiene tres piezas: el evento, el mercado y el momio. El mercado es lo que se apuesta dentro del evento —quién gana, cuántos goles hay, quién anota—, y el momio es el precio de esa apuesta. La apuesta sencilla se liquida sola. El parlay, también llamado combinada, junta varias selecciones en un solo boleto: los momios de cada selección se multiplican y forman un precio único que paga solo si acierta todo.

Ahí está el malentendido más caro del mercado. Tres selecciones a 2.00 cada una dan un momio combinado de 8.00, y mucha gente ve el 8.00 y no el hecho de que los tres partidos tienen que salir bien. El precio sube porque la probabilidad conjunta baja: si cada selección tiene una probabilidad implícita de 50 %, las tres juntas dejan alrededor de 12.5 %. La multiplicación es la misma que hace la casa al construir el boleto. Es aritmética, no generosidad.

El cash out, o retiro anticipado, permite cerrar el boleto antes de que termine el evento. Lo que la casa devuelve no es el momio pactado; es el momio pactado menos lo que la casa cobra por asumir el otro lado de un resultado que todavía puede moverse. Para quien ve su parlay de cinco selecciones vivo con cuatro jugados, el retiro anticipado puede valer; para quien lo usa en una apuesta sencilla que va ganando cómoda, casi siempre es pagar por nervios.

Están también las variantes de construcción: el creador de apuestas permite unir selecciones del mismo partido en un solo boleto, los momios mejorados suben el precio de un mercado concreto durante una ventana de tiempo, el hándicap equilibra a dos equipos desiguales y el más/menos se juega sobre el número total de goles o puntos. Cada variante tiene su propio margen, y no es el mismo que el del 1X2.

Dónde vive el momio más alto, si existe

Ninguna marca es “la de los momios más altos” en abstracto. El momio alto aparece por mercado, por deporte y por momento: una casa puede cotizar agresivo el tenis y conservador el futbol, o abrir un precio fuerte en un evento con mucho volumen y ajustarlo cuando el dinero empieza a llegar. Por eso una comparación útil no es la que ordena marcas sino la que dice en qué mercado y con qué referencia.

Tampoco existe un “mejor momio” separado del margen. Si dos casas cotizan el mismo partido, la que ofrece 1.95 por lado está cobrando menos que la que ofrece 1.80 por lado, y esa diferencia se acumula en cada boleto. Para quien apuesta mucho, el margen es la variable que domina; para quien apuesta poco y de vez en cuando, el margen queda en segundo plano frente a la facilidad del depósito, la velocidad del retiro y el idioma de la atención. No es la misma decisión para los dos.

En cuanto a la cobertura, las fichas de las marcas revisadas describen catálogos amplios: más de 30 deportes en Codere México con estadísticas en vivo, más de 2,000 eventos por semana en Betway, transmisión en vivo en Caliente Deportes y en bet365 México, y momios en vivo con ajuste de apuestas en juego en Campobet. Todo eso se lee como lo que la marca declara de sí misma en su ficha de aplicación, no como una verificación independiente, y es exactamente el terreno donde conviene desconfiar del folleto: un catálogo de 2,000 eventos semanales no dice nada sobre el margen de ninguno de ellos.

Panora comparativo: los operadores y lo que cada ficha declara

La comparación que sigue es la de las fichas y los pies de página de las marcas. Los números de permiso vienen de compilaciones de terceros o del propio pie de página, y todos se leen con la salvedad que ya se explicó: la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, así que ningún número se cita como confirmado por la autoridad. Esto no es un ranking ni una recomendación. Las nueve no son el mercado completo, y una marca ausente de esta lista no está por eso sin permiso.

Marca Estado de permiso SEGOB según la fuente citada Lo que su propia ficha destaca
1xBet Permiso DGJS/0002/2020, titular Entretenimientos Naturales; según Apuestas Legales, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; la App Store lista la app bajo 1XCorp N.V., empresa distinta del titular Sin datos
Novibet Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, titular Comercial de Juegos de la Frontera; según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente Sin datos
Codere Permiso DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, titular Libros Foráneos (Codere México); según Apuestas Legales, no confirmado oficialmente Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis
Betcris Permiso del permisionario, titular Producciones Móviles; el número del pie de página de la marca y el de la tabla del propietario difieren, por eso no se imprime Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español
Caliente Permiso DGG/SP/404/97, titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente); mostrado en el pie de página de caliente.mx, no confirmado oficialmente Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo mayores de 18 años
Betway Permiso 4184, titular Espectáculos Deportivos Frontón México; según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente Más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, creador de apuestas y club con apuestas gratis semanales
Strendus Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021; titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, las compilaciones difieren; no confirmado oficialmente Sin datos
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, titular Eventos Festivos de México; según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente Sin datos
Pickwin Permiso del permisionario, titular Producciones Móviles con Unocapali La Paz Operadora; los números de permiso se contradicen entre compilaciones, por eso no se imprime Sin datos

La columna del medio se lee como una fotografía de lo que dicen las fuentes, no como un certificado. Hay dos casos donde el número de permiso ni siquiera se imprime, y no es un descuido: cuando la tabla del propietario y el pie de página del propio sitio dan cifras distintas, publicar una sería elegir un ganador entre dos documentos que el apostador puede abrir y comparar por su cuenta. Ese detalle es más útil que un número bonito. También aparece un dato que conviene mirar dos veces: dos marcas de la lista declaran el mismo titular, Producciones Móviles, y la compilación que cita un número para una es la que el pie de página de la otra muestra. Puede ser una confusión de las fuentes o puede ser una estructura de permisionario con varias marcas; desde la silla del apostador, la conclusión práctica es la misma —el nombre del titular no identifica a la plataforma— y conviene verificarlo en el registro antes de depositar.

Qué hace un permiso por el apostador, y qué no

El permiso no mejora el momio. No cambia el margen de un mercado, no sube un precio, no hace más probable un acierto. Lo que hace es poner al operador dentro de un perímetro: un foro legal mexicano, controles de identidad y antilavado, cuentas auditadas, fianza, y la emisión de un CFDI de retenciones cuando un premio queda gravado. Para quien apuesta cantidades que le importan, esa combinación es lo que permite reclamar. Sin ella, la única vía frente a un operador extranjero que retiene un saldo es una jurisdicción que el apostador no conoce y un contrato que aceptó sin leer.

Curaçao no es SEGOB. Un sitio con licencia de otra jurisdicción no es un permisionario mexicano y no arrastra ninguna de las obligaciones anteriores. Sobre la zona sin permiso, la descripción honesta es la de un espacio sin protección local: no hay una cifra establecida de multa ni de delito para quien apuesta en un sitio sin permiso, y aquí no se afirma ni que exista sanción ni que exista exención. Lo que sí se puede afirmar es que el saldo en un operador bloqueado puede congelarse, y que eso ya ocurrió en México en los últimos meses.

Los nueve operadores, uno por uno

Cada bloque resume lo que la marca declara de sí misma y termina en un juicio. Las comparaciones entre ellos se hacen solo sobre los puntos que las fichas cubren; donde una ficha no dice nada, no hay comparación posible y tampoco hay relleno.

1xBet: el permiso más citado y menos comprobable de la lista

1xBet aparece con permiso DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales, según Apuestas Legales, que no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos. La ficha de la aplicación en la App Store lista la app bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado. Ese desajuste entre quién tiene el permiso y quién figura como responsable de la aplicación es el dato más relevante del bloque, y no es un tecnicismo: en una reclamación, la pregunta de a quién se le reclama tiene respuesta distinta según qué documento se lea.

La marca no figura entre las bloqueadas y su estado no está en entredicho público. Tampoco aparece en la lista de las que publican un número en su propio pie de página, así que el apostador que quiera verificar el permiso tiene que ir al registro de sitios autorizados y aceptar que el cotejo puede no resolver.

Lo que queda es un juicio sobre la verificación, no sobre el producto: una marca cuyo permiso se cita mucho y se comprueba poco. Quien quiera usar 1xBet debería hacer el trabajo de verificación antes de depositar, no después de un retiro que no llega.

Novibet: permiso nítido en el papel, silencio sobre el producto

Novibet trae permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera, según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial porque la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse. El número es de los más limpios del grupo: un titular identificado con razón social completa y un formato de permiso consistente con los que emite la Dirección.

Hasta ahí llega la información. Sobre deportes no aparece nada en la ficha que se pudo leer, así que no hay manera honesta de comparar su catálogo, sus mercados ni su cobertura con los de las marcas vecinas, y aquí no se inventa una. Quien llegue a Novibet por el precio no encontrará en esta página una recomendación al respecto.

Ese es el juicio: un operador con papeles ordenados y un perfil deportivo que hay que ir a mirar directamente en su propio programa de apuestas. Para el apostador que exige el número de permiso y la razón social antes de cualquier otra cosa, es un punto de partida razonable, aunque no un argumento completo.

Codere: el catálogo más ancho y el aviso más explícito

Codere declara permiso DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 a nombre de Libros Foráneos, según Apuestas Legales, no confirmado oficialmente. Su ficha de aplicación es la más detallada del grupo en cuanto a producto: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Es también la que incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta junto con la mención del permiso, y limita el uso a mayores de 18 años.

El detalle de las políticas de cierre de cuenta no es marketing: es una de las pocas herramientas concretas que existen en un país sin registro nacional de autoexclusión, y que una marca la escriba en su ficha pública es mejor que no encontrarla en ninguna parte. Las apuestas gratis y los momios mejorados, en cambio, son la clase de letra que hay que leer con el resto de la guía en la mano: una apuesta gratis no es dinero, y un momio mejorado corre solo durante una ventana.

El juicio aquí es de utilidad: Codere sirve a quien quiere un catálogo amplio y herramientas visibles de juego responsable en la misma pantalla, y no sirve como referencia de precio, porque nada en su ficha habla del margen de sus mercados.

Betcris: la marca que apuesta al retiro

La app de Betcris destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. Ese conjunto de seis cosas cuenta una historia: la marca asume que su cliente quiere sacar el dinero rápido y en pesos, por métodos que ya usa, y habla su idioma. Es la ficha menos ambiciosa en variedad de apuestas y la más enfocada en la operación de cobrar.

El permiso es el caso donde el número no se imprime: la tabla del propietario y el pie de página del propio sitio dan cifras distintas, y ambas apuntan a Producciones Móviles como titular. Publicar una de las dos sería elegir bando entre dos documentos que cualquiera puede abrir.

El retiro anticipado merece una frase aparte. Sirve de verdad cuando un boleto largo va bien encaminado y el apostador quiere asegurar; cuesta caro cuando se usa por costumbre, porque la casa cobra por quedarse con el otro lado de un resultado que todavía no se resolvió. La marca lo promueve como herramienta; el apostador debería verlo como un precio, no como un botón.

El juicio: Betcris es la opción para quien valora el ciclo completo de depositar, apostar y cobrar por encima de la variedad de mercados. Quien busque la cobertura más amplia o el creador de apuestas no lo encuentra destacado aquí, y quien apueste en pesos desde una cuenta mexicana es exactamente el cliente que esta ficha describe.

Caliente: el permiso en el pie y la transmisión en la pantalla

Caliente muestra el permiso DGG/SP/404/97 en el pie de página de su propio sitio, a nombre de Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente. Es la única marca del grupo cuyo número aparece publicado por la propia casa y no solo por una compilación, aunque la confirmación oficial sigue pendiente por la misma razón que en todas las demás. Su ficha de aplicación ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas bajo el nombre “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y limita el uso a mayores de 18 años.

La transmisión en vivo y el creador de apuestas son las dos funciones que más cambian la experiencia de un apostador casual, porque permiten ver el evento y armar el boleto en la misma pantalla. Los eventos virtuales, en cambio, son el extremo opuesto del espectro: hacen ruido, se juegan rápido y no tienen relación con ningún partido real. Que la misma marca ofrezca las dos cosas dice bastante sobre a quién le vende cada una.

De esta marca queda también el pie de página más explícito del grupo en materia de edad y juego responsable, con la prohibición para menores y el enlace a la sección correspondiente. El juicio es directo: Caliente es la apuesta de quien quiere ver el partido mientras apuesta y armar combinaciones dentro del mismo encuentro, y el precio a revisar es el de esos mercados construidos a medida, que no se cotizan igual que un 1X2.

Betway: el volumen como argumento y el precio como incógnita

Betway anuncia más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados que llama “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. El permiso figura como 4184 a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente. Es el número más corto de la lista, lo que no dice nada por sí mismo pero sí explica por qué las compilaciones lo tratan distinto.

El argumento de la marca es volumen y frecuencia: si hay un partido, está. Eso tiene un costo que la ficha no menciona. Los momios mejorados de nombre propio son, por definición, mercados seleccionados durante ventanas concretas, y el resto del catálogo vive de su margen ordinario. Un club con apuestas gratis semanales es un mecanismo de retención, no un descuento sobre el precio.

Aquí el juicio es de expectativa: Betway sirve a quien apuesta todos los días y quiere encontrar mercado para cualquier liga, y quien llegue buscando el margen más bajo se llevará una decepción, porque nada en su ficha promete eso. Los “Super” y “Ultra” son la parte visible de un precio; el margen del resto es la parte que no se anuncia.

Strendus: tres permisos y una duda sobre el titular

Strendus aparece con tres permisos —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— según casasdeapuestaslegales.mx, con titular nombrado como Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, porque las compilaciones difieren. Tener tres números tampoco es en sí un problema: un permisionario puede tener permisos de distintas épocas y distintos tipos, y aquí se dijo ya que un mismo permisionario puede operar varias marcas.

Lo que no se puede resolver desde fuera es cuál de los dos nombres es el titular vigente. Es la clase de detalle que en México se vuelve importante cuando algo sale mal y hay que decidir a quién se le reclama. Del producto deportivo, la ficha consultada no ofrece un panorama comparable al de las marcas vecinas, y aquí no se rellena ese hueco con suposiciones.

El juicio es de transparencia: Strendus queda como una marca con papeles múltiples y un titular por aclarar, y eso la coloca mejor en la lista de “verificar antes de depositar” que en la de “entrar y probar”. Quien ya sea cliente y esté contento con la operación tiene un argumento; quien llega por primera vez, no lo tiene.

Playdoit: un permiso del ciclo anterior y nada más que comparar

Playdoit se identifica con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 a nombre de Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente. La nomenclatura es distinta de la del resto y delata su antigüedad: el prefijo de la Dirección General de Juegos y Sorteos de aquel entonces ya no se usa en los permisos recientes del grupo. Un permiso viejo no es un permiso inválido, y el Reglamento no exige reexpedirlo cada vez que cambia el formato de numeración.

Más allá del permiso, la ficha consultada no trae material sobre el producto deportivo, así que la comparación honesta termina donde empieza. Sería fácil llenar este bloque con generalidades sobre apuestas en línea; sería también inútil para el lector.

El juicio es corto porque la información es corta: Playdoit cuenta con un permiso de nomenclatura antigua y con una ficha que habla poco de deportes. Para el apostador mexicano, eso lo deja como una marca a la que hay que entrar a mirar el programa de apuestas directamente, sin que esta página pueda decirle qué va a encontrar.

Pickwin: el número que aparece en el pie de página de otro

Pickwin es el caso más claro de por qué esta guía no imprime números cuando las fuentes se contradicen. Aparece con permiso a nombre de Producciones Móviles con Unocapali La Paz Operadora, y las compilaciones le atribuyen un número que es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Según blog.pickwin.mx y Apuestas Legales, los números de permiso se contradicen entre sí.

Dos marcas de la misma lista apuntando a un titular y a un número compartido pueden ser un error de las compilaciones o pueden ser la estructura real de un permisionario que opera varias plataformas. Desde fuera no se puede decidir, y decidirlo a ojo sería exactamente el tipo de dato inventado que esta guía evita. Lo que sí se puede decir es que la app de Pickwin se lista en la App Store bajo Unocapali La Paz Operadora, un nombre que no coincide con el del titular principal —y ese desajuste ya apareció una vez en esta lista.

El juicio: Pickwin queda en el mismo cajón que las marcas de titularidad opaca. Antes de depositar, conviene abrir el registro de sitios autorizados y el pie de página de la marca y compararlos; si el número no cuadra, la decisión de depositar es de quien asume el riesgo, no de quien lo ignora.

Cómo leer estos nueve bloques sin tratarlos como un orden

El orden de arriba no es una clasificación de mejor a peor, y tampoco una recomendación. Se ordena por lo que cada uno aporta a la comparación: los permisos con número identificado y titular claro, después los que exigen verificación adicional, y por último los que solo pueden describirse como fichas de producto. Un apostador que solo vaya a abrir una cuenta podría detenerse en los tres primeros; uno que ya opera en una marca de los últimos no necesariamente está en un problema, pero sí tiene una tarea pendiente de verificación.

Preguntas frecuentes

¿Cómo comprobar que una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Se busca el número de permiso y el nombre del permisionario en el pie de página del propio sitio, y se contrasta con el registro de sitios autorizados que publica la Dirección General de Juegos y Sorteos. La lista oficial puede no abrirse y las compilaciones de terceros se contradicen en varios números, así que el cotejo puede quedar sin resolver. Un operador cuyo titular no coincide con el de su aplicación merece revisión adicional.

¿Cuánto paga una apuesta según el momio y la cantidad apostada?

El retorno es la cantidad multiplicada por el momio, y el beneficio neto es la cantidad multiplicada por el momio menos uno. Con 1,000 pesos a momio 2.00, vuelven 2,000 y quedan 1,000 de ganancia. El momio rige desde que se hace la apuesta y no puede cambiarse después, aunque el evento se mueva.

¿Cómo se nota el margen de la casa dentro de los momios?

Se suman los inversos de los momios de todos los resultados de un mismo mercado y se divide 1 entre esa suma. Ese resultado es el porcentaje de pago; lo que falta hasta 100 % es el margen. Dos lados a 1.95 dejan un margen cercano a 2.5 %; dos lados a 1.80 lo acercan a 10 %.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Se activan dentro de la cuenta, en la sección de juego responsable del propio operador. En México no existe un registro nacional de autoexclusión y no se encontró un límite legal de depósito o de pérdida, así que la herramienta es interna y cada marca decide qué ofrece. Conviene revisarla antes de depositar y no después de una racha mala.

¿Los premios de apuestas pagan impuestos en México y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingreso, y quien paga retiene. La retención es de 1 % cuando la entidad no grava el premio o su impuesto no excede 6 %, y de 21 % cuando un impuesto estatal supera ese porcentaje. La Ciudad de México grava los premios con 6 %, lo que suma alrededor de 7 %. No es asesoría fiscal.

¿Qué riesgos tiene una casa de apuestas sin permiso en México?

No ofrece foro legal mexicano, ni controles de identidad y antilavado, ni cuentas auditadas, ni fianza, ni CFDI de retenciones. Un operador bloqueado puede congelar el saldo mientras el litigio avanza, como ocurrió con marcas suspendidas desde noviembre de 2025. Una licencia de otra jurisdicción no equivale a un permiso de la Secretaría de Gobernación.

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