Líneas de apuestas deportivas: el margen que se esconde dentro del momio

Updated noviembre 2026
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Un boleto de apuesta con varias selecciones marcadas con bolígrafo sobre un mostrador de madera

Un momio no es un pronóstico. Es un precio, y como todo precio lleva dentro la comisión de quien lo pone. La línea de apuestas —el conjunto de momios que una casa abre para un partido, un torneo o una pelea— se construye para que la casa gane algo pase lo que pase, y la única pregunta que de verdad importa al apostador es cuánto. En México esa cifra ronda el 10 % en un mercado de dos resultados y se acerca al 15 % en uno de tres, y el dato es lo bastante incómodo como para leerlo despacio: quien apuesta 1,000 pesos a lo largo de una temporada no se enfrenta al equipo rival, se enfrenta a esa aritmética.

En los momios variables (totalizador o parimutuel) los apostadores apuestan entre sí y el momio se conoce hasta después del evento.

Datos actualizados a noviembre 5, 2026, con los estados de permiso tal como los publican cada operador y las compilaciones consultadas, y verificados frente a lo que cada marca declara sobre su permiso de la Secretaría de Gobernación.

La línea de momios, comparada marca por marca

Nueve marcas operan con un permiso de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) en la versión mexicana del mercado, y las nueve son las que aparecen aquí. Ninguna ostenta nada que las demás no tengan. La lista no es un podio: es un mapa de a quién le puedes reclamar, dónde y con qué documento.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Lo habitual en los momios de las casas de apuestas es un pago de alrededor de 90 % en apuestas con dos resultados posibles, como el tenis, y de cerca de 85 % en apuestas con tres, como el futbol.

Hay algo que conviene decir antes de la tabla, porque cambia cómo se lee cada renglón. En México la palabra correcta es “permiso”, no “licencia”, y ningún operador en línea tiene un permiso propio: lo que existe es un permisionario con permiso para un centro de apuestas remotas o para una sala de sorteos, y una marca comercial montada encima. Eso explica de golpe por qué los titulares de la tabla no se llaman como las marcas, y por qué una misma sociedad aparece detrás de dos nombres distintos del listado.

Marca Estado del permiso SEGOB según lo publicado Lo que su propia ficha dice sobre momios y mercados
1xBet Permiso DGJS/0002/2020, titular Entretenimientos Naturales, según el portal Apuestas Legales, no confirmado oficialmente; la app aparece en la App Store a nombre de 1XCorp N.V. Sin datos en su propia ficha sobre momios o mercados
Betway Permiso 4184, titular Espectáculos Deportivos Frontón México, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente Más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra” y el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta”
Novibet Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, titular Comercial de Juegos de la Frontera, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente Sin datos en su propia ficha sobre momios o mercados
Pickwin El número no se publica: las compilaciones se contradicen y el que una da es el que aparece en el pie de Betcris para Producciones Móviles Sin datos en su propia ficha sobre momios o mercados
Codere Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, titular Libros Foráneos (Codere México), según el portal Apuestas Legales, no confirmado oficialmente Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis
Strendus Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads según la compilación, no confirmado oficialmente Sin datos en su propia ficha sobre momios o mercados
Betcris El número en el pie del propio sitio y el de la tabla del propietario no coinciden; titular nombrado: Producciones Móviles Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos y métodos de pago locales
Caliente Permiso DGG/SP/404/97, titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente), el número se lee en el pie del propio sitio, no confirmado oficialmente Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, titular Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente Sin datos en su propia ficha sobre momios o mercados

Dos cosas saltan de la tabla y ninguna es cómoda. La primera es que la columna de la izquierda está llena de condicionales: el número de permiso que un apostador puede citar en una reclamación viene de una compilación de terceros o del pie de página del propio interesado, nunca de un registro público en manos del lector. La segunda es que dos marcas comparten titular, y que para una de ellas el número aparece justamente en el pie de la otra. Eso no prueba nada malo —un permisionario puede operar varias marcas, y de hecho lo hace—, pero sí significa que “tengo permiso” no distingue una marca de su vecina, y que el número solo sirve si sabes a quién le estás reclamando.

La columna de la derecha se queda corta por razones distintas. Cinco fichas hablan de momios mejorados, de creadores de apuesta o de la amplitud de su programa; cuatro no dicen nada sobre el tema, y esas cuatro no reciben aquí una suposición. Quien quiera saber qué líneas abre Pickwin para la Liga MX tiene un camino sencillo: abrir su programa de apuestas y mirarlo. La ficha de una tienda de aplicaciones describe la app, no el catálogo, y confundir una cosa con la otra es la manera más rápida de acabar en una casa que cubre tres deportes cuando esperabas treinta.

Ninguna marca de esta lista es la única autorizada. Un permisionario que no aparece aquí no está, por eso, sin permiso, y el registro que resolvería la duda —el listado que la Dirección General de Juegos y Sorteos mantiene— no está disponible para el lector en este momento. Los estados de bloqueo cambian con cada resolución, así que cualquier afirmación sobre una marca concreta hay que fecharla; el detalle está en la parte de legalidad.

Qué es una línea de apuestas y qué se compra con ella

Una línea de apuestas es la oferta completa de momios de un evento en un momento dado: el favorito a 1.50, el empate a 3.80, el visitante a 6.00, el total de goles en 2.5, el hándicap de dos goles. Cambia durante la semana, porque cambia la información —una lesión, un cambio de alineación, el dinero que va entrando—, y cambia también porque la casa ajusta su exposición. Lo que no cambia es la lógica con la que esas cifras se eligen, y entenderla cuesta veinte minutos que se recuperan en la primera temporada.

En los momios fijos la casa fija el precio y actúa como contraparte del apostador: no hay otro apostador al otro lado del boleto, hay una empresa que acepta tu apuesta a un precio y asume el riesgo. El momio rige desde que se hace la apuesta y no puede cambiarse después, que es la garantía real del sistema y también su trampa: el precio que ves al confirmar es el precio con el que te quedas, para bien y para mal. Quien apuesta en vivo con el partido ya empezado firma el mismo pacto con cifras peores, porque ahí el libro se mueve por minuto.

El otro modelo, el de los momios variables —totalizador o parimutuel—, funciona al revés y conviene verlo aunque casi nadie en México apueste así de forma habitual. Los apostadores apuestan entre sí y el momio se conoce hasta después del evento, cuando ya está reunido todo el dinero. Reparte menos de la mitad de lo jugado en los operadores estatales, aunque en las carreras de caballos llega a cerca del 85 %. La diferencia con una casa de momios fijos no es de precio, es de estructura: en el totalizador la casa nunca arriesga nada, solo descuenta.

El das por ciento de pago (payout) es la medida común de las dos. Indica qué parte de lo apostado vuelve a los jugadores en forma de premios, y se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles y dividiendo 1 entre esa suma. Un ejemplo con tres resultados a 1.25, 5.00 y 10.00 da cerca de 90.91 %. Ese 90.91 % no dice quién gana. Dice cuánto sobrevive del dinero que entró.

fundamentos del momio: qué parte vuelve al apostador

Conviene empezar por el cálculo, porque es donde la línea deja de ser un misterio y se vuelve un descuento. En un mercado de dos resultados con 1.90 y 1.90, los inversos son 1 dividido entre 1.90, dos veces, lo que suma aproximadamente 1.0526. Un dividido entre esa suma deja el porcentaje de pago alrededor del 95 %, y de ahí sale un margen que ronda el 5 %. Ya está: la apuesta “pareja” que parece de moneda al aire entrega, en promedio, 95 centavos por cada peso que se juega.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
En las apuestas deportivas, el porcentaje de pago se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles y dividiendo 1 entre esa suma.

El número no es fijo. Con 1.95 en ambos lados, el pago sube a cerca del 97.5 % y el margen baja a aproximadamente 2.5 %; con 1.80 en ambos lados, el margen trepa a cerca del 10 %. La misma casa, con la misma intención de ganar, puede cobrar 2.5 % o 10 % según qué tan ajustado abra el mercado, y el rango que importa no es el que anuncia la publicidad sino el que se ve en la pizarra una hora antes del inicio.

El porcentaje de pago habitual en las casas de apuestas es de alrededor del 90 % en apuestas de dos resultados posibles, como el tenis, y de cerca del 85 % en apuestas de tres, como el fútbol. Traducido al bolsillo: los cien pesos que alguien juega a un partido de liga vuelven convertidos en 85 si el apostador acierta el reparto de resultados típico, mientras que un partido de tenis devuelve 90. Por eso el mismo presupuesto rinde distinto según el deporte, y por eso el tenis que tanto presume su ajuste al 97.5 % convive con un fútbol que cobra cuatro veces más margen: no es el deporte lo que se cobra, es la precisión del modelo.

¿De dónde viene la probabilidad que se lee en el momio? Del inverso. Un momio de 1.01 equivale a 99.01 % de probabilidad implícita, uno de 2.00 a 50 %, y uno de 4.00 a 25 %. Las casas calculan sus momios de manera que las probabilidades implícitas de todos los resultados sumen más de 100 %, y a ese excedente se le llama overround: es la ganancia de la casa con un libro equilibrado, y se paga antes de que ruede el balón. Sumar el 55 % de un favorito, el 28 % del empate y el 22 % del visitante da 105 %; esos cinco puntos de más no vienen de un error de dedo.

Aquí conviene detenerse en lo que el margen hace al apostador a lo largo de un año, porque es la consecuencia que ningún bono menciona. Con un margen del 5 % en cada apuesta, el saldo esperado después de cien apuestas del mismo tamaño es un 5 % del volumen total por debajo del punto de partida. Nada de eso garantiza una pérdida concreta en una noche: quien acierta sale con dinero. Pero el descuento se aplica en cada boleto, gane o pierda, y es la razón por la que una racha buena se evapora poco a poco sin que nadie haya hecho trampa.

Lo que se queda la casa por cada peso jugado en un mercado de dos resultados

El margen no vive solo en el uno a uno. Un parlay —la combinada mexicana— multiplica los momios de las selecciones, y multiplica con ellos el margen: dos patas de 1.90 al 5 % cada una no cuestan 5 %, cuestan casi 10 % sobre el boleto entero. La casa cobra por tramo, y un boleto de cinco selecciones es cinco veces el mismo peaje. Quien juega combinadas con la misma confianza con la que juega una sencilla está pagando, en cada patada, un precio que no ve escrito en ninguna parte de la pantalla. Ese es el argumento más honesto contra el “momio aumentado” de tres décimas: un par de décimas se lo come el overround en la segunda pata.

El permiso de la SEGOB y lo que un registro no resuelve

En México no existe licencia de apuestas en línea. Existe el permiso. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos con apuesta en todo el territorio y abre una sola puerta: lo que esté expresamente autorizado. El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, lo dice de forma aún más seca en su artículo 2: la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista está prohibida. No hay, por tanto, un artículo que regule las apuestas por internet; hay un permiso administrativo que se otorga a un permisionario y una marca que opera bajo ese paraguas.

La autoridad es la Secretaría de Gobernación, que interpreta y aplica la ley en lo administrativo, y su Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue los permisos, además de instruir los procedimientos de sanción. El artículo 3 lo deja claro: el permiso es un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario. Entre los tipos que importan aquí están el centro de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los permisos no son transferibles, y quien opera apuestas remotas debe rendir cuentas trimestrales y anuales auditadas, mantener fianzas, reportar operaciones sospechosas de lavado y presentar informes. Todo eso pesa, y algo cuesta: para eso está el permiso.

Lo útil para el apostador no es el organigrama, es la consecuencia. El artículo 5 del Reglamento prohíbe el paso de menores a las áreas de apuestas de los establecimientos y al cruce de apuestas, aunque no fija ninguna edad concreta; son las marcas las que declaran 18+ en sus fichas y pies de página, y una edad estatutaria para el juego no está establecida. La casa verifica identidad y reporta operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es actividad vulnerable frente al lavado de dinero; los documentos exactos que debe pedir no están fijados en la ley. Y hay algo que ningún permiso otorga: un registro nacional de autoexclusión. Quien quiere cerrar la puerta a sí mismo lo hace marca por marca, escribiendo al operador, no a la autoridad.

Sobre la lista de permisos hay que ser preciso, porque es la pregunta que más gente hace y la más difícil de responder. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica un PDF de sitios autorizados que no ha podido abrirse en esta consulta; el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre sí —136 en un informe, entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otro—. Por eso esta página no imprime ningún número de permiso como oficial, y presenta cada uno tal como su fuente lo da.

Un detalle de vocabulario que tiene consecuencias prácticas: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos son figuras distintas, y el permiso de apuestas deportivas no cubre el casino. Cuando alguien compara dos ofertas mirando quién “tiene licencia”, está comparando dos cosas que la ley mexicana separa. El permiso de un hipódromo, un galgódromo o un frontón permite además obtener permisos complementarios de apuestas remotas; el cruce de apuestas en esos recintos está previsto y los menores nunca pueden participar.

Permiso, bloqueo y el estado que cambia cada trimestre

La situación viva de las marcas bloqueadas es el mejor recordatorio de por qué este mercado hay que leerlo con fecha. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y en esa misma operación quedaron inactivas bet365 y Betano, la marca del grupo de Ricardo Salinas Pliego. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo, sin apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo. En julio de 2026 la Dirección General suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas, según una sola fuente.

Seis hechos y una lección: la fecha es parte del dato. Quien lea “bloqueado” o “abierto” sin fecha está leyendo un rumor con buena redacción, y las marcas que aparecen en la lista comparativa no están ahí como activas por decreto eterno, sino porque su caso no ha pasado por ese carrusel. Un saldo en un operador bloqueado puede congelarse, y eso es lo que de verdad cuesta esta guerra legal: no la imposibilidad de apostar, sino la imposibilidad de cobrar mientras el expediente se mueve.

Del otro lado: la marca sin permiso mexicano

El Reglamento prohíbe lo no previsto y la ley faculta a cerrar establecimientos no autorizados. La SEGOB ha reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, aunque una base estatutaria de bloqueo de sitios de apuestas distinta del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA no está establecida. Lo que hay que retener no es el mecanismo, es el reparto de responsabilidades: quien apuesta en un sitio con permiso mexicano tiene un lugar legal mexicano, un permisionario identificable, controles de identidad y un CFDI de retenciones cuando el premio se grava. Quien apuesta fuera de ese perímetro no tiene ninguna de esas cuatro cosas. Un sitio con licencia de Curazao no es un permisionario mexicano, y por tanto no responde a la SEGOB por su conducta.

Las cuentas en un operador bloqueado se congelan, y no existe registro nacional de autoexclusión en ninguno de los dos mundos. Sobre si el apostador que juega en un sitio sin permiso comete una falta o un delito no hay posición establecida, y esta página no inventa ni una sanción ni una exención: la consecuencia documentada es de otra clase —el dinero en una cuenta que dejó de moverse—, más la ausencia total de una instancia mexicana ante la cual reclamar.

Juego responsable en México: lo que existe y lo que no

El marco mexicano protege por la vía de la autorización: si la actividad está permitida, el permisionario responde de ella. Lo que ese marco no hace es decirte cuánto puedes perder. No hay un límite estatutario de depósito ni de pérdida, ni una cuenta temporal para enfriar la cabeza, y no hay un registro nacional de autoexclusión al que apuntarse. Las herramientas voluntarias —pausas, límites de depósito, autoexclusión interna— son las que cada marca lista en su propia ficha, y esa distinción cambia por completo el valor de lo que se firma.

Lo que sí existe son declaraciones públicas muy visibles. La ficha de la aplicación de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y una política de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. La ficha de Caliente Deportes insiste en lo mismo: solo para mayores de 18 años. Nada de eso es una salvaguarda; es la puerta de entrada, y está bien que exista.

La salvaguarda real es la que se activa antes y no después. Un límite de depósito puesto el primer día se respeta; puesto un martes por la noche después de perder tres parlays, no sirve de nada. Y aquí el apostador mexicano está solo en un sentido muy concreto: no hay una autoridad que registre su decisión de parar y la haga cumplir en todas las casas a la vez. Lo que hay es una empresa que puede ignorar mañana el límite que aceptó hoy, o cumplirlo, y su reputación es lo único que garantiza cuál de las dos cosas ocurre.

Hay un punto que suele quedar fuera de la conversación y que pertenece aquí: la verificación de identidad obliga a entregar documentos, y la trazabilidad que protege al sistema es la misma que registra cada depósito a tu nombre. El operador reporta operaciones relevantes a la UIF y al SAT. Para casi todo el mundo eso es un trámite. Para quien juega por encima de sus medios es un registro escrito de exactamente cuánto apostó, y conviene saberlo antes y no después.

Cómo se forma la línea: formatos, mercados y cobertura

Con el precio entendido, la pregunta cambia de forma. Ya no es “qué momio me dan”, sino “en qué mercados me dan ese precio”, porque el margen sube cuanto más estrecho y más exótico es el mercado. Un momio de 1.85 tiene un 54.05 % de probabilidad implícita, y si al otro lado hay otro 1.85, la casa ya está cobrando su parte antes del saque. Los libros mejor surtidos no son los baratos: son los que ofrecen el mismo margen en veinte mercados en vez de en tres.

La apuesta sencilla —un solo resultado— es la más barata de todas, porque la casa solo descuenta una vez. La combinada o parlay multiplica los momios de las selecciones y compone el margen, y su atractivo evidente es eso mismo que la hace cara: 2.00 por 2.00 paga 8.00, y el precio real de esa tentación se paga en cada tramo. El hándicap, el más/menos de goles o puntos, la apuesta a jugadores concretos y el retiro anticipado son formas distintas de empaquetar la misma comisión, y el cash out la cobra dos veces: una al entrar y otra al salir antes de que termine el evento.

Aquí la lista comparativa aporta material real. Betway anuncia en su ficha más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. Codere declara más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Betcris destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español. Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales. bet365 aparece aquí en el papel de la marca fuera de juego, no como card activa: su ficha describe momios mejorados, el creador “Crear apuesta +”, retiro anticipado parcial o total, transmisión en vivo y juegos gratuitos.

Dos de esas marcas merecen un párrafo aparte porque su oferta de mercados es la más ancha del grupo según lo que ellas mismas publican. Betway promete más de 2,000 eventos por semana; Codere promete más de 30 deportes con estadísticas en vivo. Ninguna de las dos cifras dice nada sobre margen, y ese es justamente el hueco: una casa puede cubrir dos mil eventos con un margen del 12 % o cubrir ochocientos con un 6 %, y la publicidad solo sabe contar lo primero. La amplitud es la métrica que se enseña; el pago es la que se calla.

La cobertura de deportes y torneos tiene su propio calendario, y el calendario manda. El Mundial de fútbol de 2026 ya se jugó, en junio y julio, y ese pico de mercados desapareció con la final; quien sigue buscando aquella oferta está buscando algo que ya no existe. El ciclo que sí se repite es el local: la Liga MX, la Bundesliga, LaLiga, la Ligue 1, la MLS, el béisbol de las Grandes Ligas, la NBA y la NFL. En una liga europea los mercados se abren con días de anticipación y se estrechan conforme llega el dinero; en la NFL, con un partido por semana y una semana entera de análisis público, la línea se mueve mucho antes del domingo y el apostador que la mira el sábado está viendo el precio final, no el de apertura.

El margen no es el mismo en todos los mercados

La aritmética del uno a uno tiene una segunda lección para quien juega mercados menos evidentes. Con tres resultados, el pago habitual baja de alrededor del 90 % al 85 %, y el margen trepa al 15 %. En un mercado de props, de córners o de tarjetas, el libro es más ancho todavía, porque hay menos dinero y el modelo tiene menos certeza. La línea de apuestas que un apostador cree estar eligiendo es en realidad una escalera de descuentos, y cada escalón hacia lo exótico cuesta más.

Nada de esto justifica jugar siempre el favorito a 1.20, y conviene decirlo porque es la conclusión mala que el dato invita a sacar. Un momio de 1.20 tiene un 83.33 % de probabilidad implícita, y ahí el margen relativo es idéntico: la casa no cobra distinto por ser favorito o sorpresa, cobra por mercado. Lo que cambia es la varianza, y una casa no te cobra la varianza, te la regala.

Los momios fijos frente al totalizador, y por qué el segundo casi nunca conviene

Merece un apartado propio porque la confusión es persistente. En el sistema de momios variables el apostador no juega contra la casa, juega contra los demás apostadores, y por eso el precio no existe hasta que se cierra el mercado. El atractivo es evidente: en teoría un pozo con poco dinero inteligente puede pagar más de lo que pagaría una casa. En la práctica, el operador descuenta antes de armar el pozo y no arriesga nada, y la parte que reparte es inferior al 50 % en los operadores estatales. En las carreras de caballos el porcentaje sube hasta cerca del 85 %, y esa cifra explica por qué el parimutuel sobrevive donde vive: en el hipódromo, con un público que acepta el trato.

El apostador mexicano que busca “líneas de apuestas” casi siempre busca lo otro: un precio fijo, publicado, que no se mueve mientras decide. Es la única modalidad donde se puede comparar dos casas, y comparar es lo que convierte un margen del 10 % en un margen del 5 %. Esa comparación no se hace con la publicidad de ninguna marca, se hace abriendo dos programas de apuestas y mirando el mismo partido en los dos, con una calculadora y paciencia.

Un detalle práctico del mercado mexicano: los momios se escriben en decimales con punto —1.85, no 1,85—. Es la convención del sector, y este texto la respeta donde se citan cifras. En el presupuesto del apostador los números vuelven a su forma de siempre: 1,000 pesos, un punto decimal.

Las nueve marcas del listado: para quién encaja cada una

Cada ficha sigue el mismo orden de lectura: qué publica la marca sobre su permiso, qué dice su propio listado sobre el producto, dónde está el coste real y qué tipo de apostador sale ganando. La ausencia de un dato no se rellena con una suposición; se rellena con una pregunta que puedes hacerle a la casa antes de depositar.

1xBet: la ficha que no coincide con el titular

1xBet opera en México con un permiso de la SEGOB, atribuido al número DGJS/0002/2020 y al titular Entretenimientos Naturales según el portal Apuestas Legales, sin confirmación oficial; su propio sitio no es la fuente de esa ficha, y la compilación que la da tampoco pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. Hay un detalle que a un lector atento le molesta: la aplicación aparece en la App Store bajo 1XCorp N.V., una sociedad distinta del titular que nombran las fuentes. Dos sociedades, una marca.

Ese desajuste es el costo de esta entrada, y no es un costo pequeño. La pregunta que un apostador debe poder responder antes de depositar no es “¿tiene permiso 1xBet?” sino “¿a quién le reclamo si algo sale mal, y con qué número?”. Aquí la respuesta pasa por una compilación de terceros que no pudo cotejarse contra el registro oficial. La ficha no describe su oferta de momios ni sus mercados, así que nada se puede decir sobre cómo se compara su precio con el de las demás.

La marca queda fuera de juego para quien necesita certeza documental y gana para quien ya conoce la plataforma de otros mercados y sabe revisar por su cuenta qué permiso figura en el pie de página.

Betway: dos mil eventos por semana y ningún momio publicado

Betway declara su permiso SEGOB con el número 4184 y el titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx y sin confirmación oficial. Su propia ficha es la más generosa del grupo en producto: más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales.

Ahí está el gancho y ahí está el hueco. Dos mil eventos semanales no dicen nada sobre el pago, y el club de apuestas gratis es un compromiso recurrente que obliga a visitar la casa cada semana para justificar la promesa. Un momio “Super” es un momio caro para la casa en un solo mercado, y las casas cargan ese regalo en otro sitio: mercados con menos competencia, márgenes abiertos en los props, comisiones en el retiro. Nada de eso queda escrito en la ficha.

Es una entrada razonable para quien apuesta mucho y desplaza su volumen a lo que esté mejor pagado cada semana; es peor para quien quiere una sola casa y no piensa volver cada siete días a revisar que sigue cobrando lo que prometió el martes pasado.

Novibet: un permiso fechado en 2020 y casi nada más

Novibet opera con un permiso SEGOB atribuido al número DGJS/DCRCA/1121/2020 y al titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial. Es el permiso más reciente del grupo que sí aparece numerado, y ese detalle importa: un permiso nuevo suele ir acompañado de un expediente más limpio, aunque el registro que lo probaría sigue sin estar disponible para el lector.

Su ficha no dice nada sobre momios, mercados ni formatos de apuesta. Lo único defendible aquí es lo administrativo, y lo administrativo no gana partidos. Quien busca una plataforma con historia larga en México está mirando una marca joven en el expediente y sin datos públicos de producto.

Es una entrada para quien prioriza un permiso vigente y reciente por encima de la amplitud del catálogo, y una incógnita para quien quiere saber hoy qué le van a pagar por un partido de la Liga MX.

Pickwin: el número de permiso que se contradice

Pickwin opera con un permiso SEGOB de su permisionario, según las fuentes que lo describen, pero el número no se imprime porque las compilaciones se contradicen: la que da una de ellas es la que muestra el pie de página de Betcris para Producciones Móviles, cuyo titular aparece como Producciones Móviles S.A. de C.V., con Unocapali La Paz Operadora. Una compilación apunta a DGJS/DCRCA/1584/2019 y otra a DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER; con dos números en desacuerdo no hay número.

Ese desacuerdo es más grave de lo que parece, porque el número de permiso es precisamente el dato con el que un apostador identifica a su contraparte. Si dos fuentes se contradicen, o una de las dos está mal o la marca cambió de paraguas sin que el rastro público lo siga. En cualquier caso, el lector no puede resolverlo con lo que hay delante.

Esta marca queda para quien esté dispuesto a escribir a la casa y pedirle el número de permiso por escrito antes de depositar. La respuesta, o su ausencia, es información más útil que cualquier reseña.

Codere: treinta deportes con estadísticas en vivo

Codere México declara su permiso SEGOB con los números DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 y el titular Libros Foráneos S.A. de C.V., según Apuestas-legales.com.mx y sin confirmación oficial. Su aplicación promete más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. La ficha de la app añade que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

La parte del juego responsable es la más concreta de todo el listado, y su valor es relativo: describe una política de cierre de cuenta, no un límite de depósito impuesto por la casa. Un operador que permite cerrar la cuenta cuando el usuario lo pide cumple el mínimo legal y algo más, pero no sustituye a la autoexclusión que ninguna casa mexicana comparte con las demás.

Es una de las dos entradas más completas del grupo en cobertura de deportes, y la adecuada para quien quiere estadísticas en vivo en la misma pantalla del boleto. Su precio no está publicado en ninguna ficha, y eso vale para todas las marcas de esta lista por igual.

Strendus: tres permisos y una titularidad que baila

Strendus opera con permisos SEGOB atribuidos a los números DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx y sin confirmación oficial. Su titular aparece como Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, y esa disyuntiva está en la fuente: las compilaciones difieren sobre quién es el permisionario detrás de la marca.

Tres números y dos titulares para un solo nombre comercial. Lo que un apostador necesita saber aquí es que la estructura existe y no es un fraude en sí misma —un permisionario puede sostener varios permisos y varias marcas—, pero que complica el reclamo. Cuando hay tres permisos y dos sociedades, saber ante quién se reclama requiere una lectura de documentos que la propia casa debería facilitar.

Su ficha no describe momios ni mercados. Queda como una entrada administrativamente densa y comercialmente opaca, útil para quien ya tiene una razón concreta para elegirla y no para quien llega buscando el mejor precio.

Betcris: el parlay del mismo juego y el retiro anticipado

Betcris opera con un permiso SEGOB de su permisionario, sin número impreso, porque el que figura en el pie de página del propio sitio y el de la tabla del propietario no coinciden; el titular nombrado es Producciones Móviles. Su aplicación destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español.

Esta es la entrada donde el producto y el coste se tocan con más claridad. Un parlay del mismo juego combina selecciones correlacionadas del mismo partido —el ganador y el total de goles, por ejemplo—, y la casa lo cobra como combinada aunque su correlación le dé una ventaja extra. El retiro anticipado es la segunda capa: cerrar la posición antes de que termine el evento tiene un precio, y ese precio lo pone la casa en el momento, cuando ya sabe más que el apostador.

El retiro rápido y los métodos de pago locales son utilidades reales, sobre todo en un país donde la transferencia bancaria y el efectivo conviven con la tarjeta. Nada de eso reduce el margen. Para quien juega seguido y valora retirar sin fricción, es una de las candidatas serias; para quien juega combinadas por costumbre, es la casa que mejor le va a cobrar esa costumbre sin que se note.

Caliente: transmisión en vivo y un permiso en su propio pie de página

Caliente muestra en el pie de página de su propio sitio el permiso DGG/SP/404/97, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) como titular nombrado, sin confirmación oficial. Es el único caso de la lista en el que el número sale del interesado y no de una compilación de terceros, lo que no lo vuelve oficial, pero sí lo vuelve verificable por el lector en treinta segundos.

Su ficha describe transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y repite la restricción de 18 años. El pie de página de la web insiste en lo mismo: juegos con apuestas prohibidos para menores de edad, diversión con responsabilidad y una sección de juego responsable propia. Es la marca que más ha invertido en construir una presencia pública mexicana, y eso tiene un valor que no aparece en ninguna columna de margen: cuando algo se complica, hay una empresa con nombre y apellidos delante.

La transmisión en vivo no es un adorno. Un apostador que mira el partido en la misma aplicación que le ofrece el momio en vivo está tomando decisiones más rápido y con menos pausa para pensar, y esa velocidad la aprovecha la casa antes que el cliente.

Playdoit: permiso de 2005 y ficha muda

Playdoit opera con un permiso SEGOB atribuido al número DGAJS/SCEVF/P-02/2005 y al titular Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx y sin confirmación oficial. El año del permiso es el más antiguo del grupo con número impreso, lo que sugiere una presencia larga en el negocio mexicano del entretenimiento con apuestas.

Su ficha no describe momios, mercados ni formatos. Un permiso viejo no garantiza mejores precios: garantiza, si acaso, que la sociedad lleva dos décadas en el sector, y eso solo se traduce en ventaja para el apostador si además hay un catálogo competitivo, cosa que su listado propio no permite comprobar.

Es la entrada más delgada del listado, y la lección que deja es general: un permiso numerado y una ficha vacía describen una sociedad, no una oferta. Antes de depositar aquí, el paso útil es abrir el programa de apuestas y comprobar la cobertura de la Liga MX.

La cuenta de lo que cuesta apostar: un ejercicio con la línea de la Liga MX

Juntemos las piezas con un presupuesto concreto, porque los porcentajes sueltos no se sienten. Alguien reserva 1,000 pesos al mes para apuestas deportivas y los juega en apuestas sencillas de dos resultados a un momio de 1.90 por lado. Cada apuesta tiene un pago del orden del 95 % y un margen cercano al 5 %, así que el descuento esperado sobre los 1,000 pesos es de aproximadamente 50 pesos al mes. Al cabo del año son unos 600 pesos de los 12,000 jugados: lo que cuesta, en promedio, jugar con esa línea en vez de otra.

Cambia el mercado y cambia la factura. Si el mismo presupuesto se juega en partidos de fútbol, con tres resultados y un pago habitual del orden del 85 %, el descuento esperado sube a unos 150 pesos al mes, cerca de 1,800 al año. Nadie pierde 1,800 pesos en una noche por este motivo; se pierden a lo largo de doce meses, sin que ninguna apuesta individual parezca injusta, y con la sensación constante de haber estado cerca.

Y ahora la cuenta que nadie hace: la de las combinadas. Un parlay de tres selecciones a 1.90 cada una paga 6.86 si acierta, pero el margen del boleto entero no es el 5 % de una sencilla, sino el compuesto de tres tramos. Sobre el volumen jugado en combinadas, el descuento esperado se acerca al 14 %. Para un apostador que destina la mitad de su presupuesto a combinadas, el coste anual de jugar en una casa con margen del 5 % sube por encima del de un jugador de sencillas en la misma casa, aunque las dos pantallas se vean idénticas.

La comparación honesta entre dos marcas, entonces, no se hace con el bono de bienvenida. Se hace con el momio de tres partidos que te interesan de verdad, medido el mismo día en las dos casas. Un bono de 500 pesos con requisitos de apuesta se consume; un margen dos puntos más bajo trabaja para ti en cada boleto durante años. Esa asimetría es toda la historia del mercado mexicano resumida en una frase.

Impuestos: lo que se descuenta del premio antes de llegar a la cuenta

El jugador no paga el IEPS: lo paga el operador. El artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS grava con 50 % los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos, tasa reformada en el Diario Oficial del 7 de noviembre de 2025 y en vigor desde el 1 de enero de 2026 —antes era del 30 %—. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave. Sobre la base hay que ser cuidadoso: el texto legal dice “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, y por eso esta página no escribe ni “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”. Los estados también gravan a su manera; la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos jugados.

Para el apostador el capítulo que cuenta es el del premio, y tiene una lógica propia. Los premios de loterías, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga retiene el 1 % si el estado no grava el premio o su tasa no supera el 6 %, y retiene el 21 % si un impuesto estatal excede ese 6 %. Esa retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México aplica un 6 % estatal sobre premios, alrededor del 7 % en total, y los premios superiores a 600,000 pesos al año se reportan en la declaración anual.

Ahora la consecuencia, que es lo que importa aquí. El artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido. Quien gane una cantidad seria en un sitio sin permiso no tiene una respuesta fiscal escrita; tiene una consulta que hacerle a un contador o asesor fiscal antes de gastar el dinero. La retención, además, la practica el operador y se documenta con un CFDI de retenciones: en un sitio sin permiso mexicano puede no existir ni el retenedor ni el comprobante, y sin comprobante el premio deja de ser un ingreso con papel y pasa a ser dinero sin origen declarable. Con una tasa de 50 % sobre la actividad, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida tras la subida del IEPS para absorber parte del golpe: menos regalo, más requisito.

Un apunte final de calendario fiscal: los límites y las tasas cambian con cada reforma, y la reforma que las cambia se publica. Cualquier cifra de este apartado vale para el ejercicio fiscal en curso y no para el siguiente.

Preguntas frecuentes sobre las líneas de apuestas deportivas

¿Cómo sé si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

El permiso lo otorga la Dirección General de Juegos y Sorteos y lo ostenta un permisionario, no la marca comercial. Pide a la casa su número de permiso por escrito y compáralo con el pie de página del sitio y con el registro autorizado. Si los números no coinciden entre fuentes, la duda no se resuelve sola.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

El premio es la cantidad apostada multiplicada por el momio fijado cuando se hizo la apuesta. Con 500 pesos a 1.85, el retorno es de 925 pesos, de los que 425 son ganancia neta. El momio rige desde que se confirma el boleto y no cambia después del pitido inicial.

¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?

Se nota sumando los inversos de los momios de todos los resultados y mirando cuánto supera la suma a 100 %. Ese excedente es el overround. Un mercado de dos resultados a 1.90 por lado paga cerca del 95 % y deja a la casa alrededor del 5 %; a 1.80 por lado, el margen se acerca al 10 %.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Se solicitan al propio operador, dentro de la cuenta: no hay límite estatutario de depósito ni de pérdida en México, ni cuenta temporal, ni registro nacional de autoexclusión que aplique la decisión en todas las casas. Las pausas, los límites de depósito y la autoexclusión son herramientas voluntarias que cada marca lista por su cuenta.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

El premio es ingreso conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, y lo retiene quien paga: 1 % cuando el estado no grava el premio o su tasa no supera el 6 %, y 21 % cuando una tasa estatal excede ese 6 %. La retención se documenta con un CFDI de retenciones; el tratamiento de premios de sitios sin permiso no está establecido.

¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?

Quien apuesta fuera del perímetro mexicano pierde las cuatro cosas que un permisionario aporta: un lugar legal mexicano, un permiso de la SEGOB, controles de identidad y antilavado, y el CFDI de retenciones. Además no hay instancia mexicana ante la cual reclamar, y el saldo de un operador bloqueado puede quedarse congelado mientras el expediente avanza.

Lo que este mercado cuesta, al final

Un momio es un precio con una comisión dentro, y la comisión se paga en cada boleto, se acierte o no. Ese es el resumen del mercado mexicano y también su mejor consejo: si vas a jugar, compáralo antes. Dos puntos de pago entre dos casas se convierten en dinero contante a lo largo de un año, y ninguna promoción de bienvenida compite con eso.

La segunda conclusión es sobre el papeleo, y también tiene precio. En este país la palabra es “permiso”, lo tiene un permisionario y no la marca, y la lista oficial no está al alcance del apostador en este momento; dos marcas pueden compartir titular, una sociedad distinta puede figurar en la ficha de la aplicación, y el número que citarías en un reclamo puede aparecer en el pie de otra casa. Eso no es fraude: es una estructura legal que funciona por autorización administrativa y no por licencia digital, y quien apuesta debería saberlo antes de depositar. Caliente publica su número en su propio pie, y eso es verificable hoy; las demás dependen de compilaciones que se contradicen.

Lo tercero es que el margen convive con un impuesto que no se discute con la casa: el IEPS de 50 % sobre la actividad gravada desde el 1 de enero de 2026, con reforma publicada el 7 de noviembre de 2025. Ese costo lo absorbe el operador y lo traslada al producto, con menos bono y menos generosidad en la línea. La reducción del regalo no fue casualidad.

Queda una última cifra que no conviene olvidar. Los premios retenidos en la fuente son ingresos fiscales como cualquier otro, con un 1 % o un 21 % según lo que cobre el estado y un CFDI de retenciones que documenta el movimiento. Jugar con papeles no es un lujo de contadores: es la diferencia entre un premio que puedes explicar y uno que no.

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