Los mejores sitios de apuestas para jugar en México, juzgados por lo que te cuestan

Updated noviembre 2026
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Tres balones de deportes distintos alineados uno junto a otro sobre una banca de madera

En México nadie tiene licencia de apuestas online, y eso cambia por completo la pregunta con la que llegaste: no se trata de quién tiene el mejor bono, sino de cuánto de tu dinero se queda en el camino entre el depósito y el retiro. Datos actualizados al noviembre 5, 2026; el estatus de permisos se contrastó contra la información publicada por cada operador y las compilaciones que dan seguimiento a los permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos, porque la lista oficial de la dependencia no es accesible al público.

La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

Las nueve casas de esta comparación tienen algo en común: todas operan al amparo de un permiso de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) otorgado a un permisionario con establecimiento físico, y ninguna presume de una licencia digital propia, porque ese documento no existe en el derecho mexicano. La palabra correcta es “permiso” y el titular del permiso casi nunca es la marca que ves en la pantalla: es una empresa con nombre de razón social, a veces de otra entidad, que renta su autorización a una plataforma. Ahí empieza el primer costo, y es un costo de información: lo que puedes verificar por tu cuenta es menos de lo que crees.

A lo largo de esta página vas a encontrar de dónde sale cada peso que la casa se queda, qué implica el requisito de apuesta de un bono antes de que puedas retirar, en qué se diferencian los momios de 1.90 y por qué ese número es la letra chica más importante de todo el folleto.

Cómo se evalúan los mejores sitios de apuestas en México

Cuando alguien busca el mejor sitio de apuestas deportivas online, suele terminar en una lista ordenada por el tamaño del bono. Es un criterio cómodo y equivocado: el bono es la parte del trato que la casa diseña para que la mires, y el costo real está repartido en cuatro o cinco renglones que nadie lee. Aquí el orden es distinto. Primero, la casa tiene permiso o no lo tiene, y con qué evidencia lo dice. Segundo, el momio que ofrece en un mercado comparable, porque un momio bajo es un cobro invisible que se paga en cada apuesta y no una sola vez. Tercero, lo que cuesta liberar un bono, con su rollover y su plazo. Cuarto, cuánto tarda y cuánto cuesta el retiro. Quinto, qué herramientas de control tienes cuando la racha va mal, sabiendo de antemano que en México no existe un registro nacional de autoexclusión y que la única red de seguridad es la que tú mismo actives dentro de la cuenta.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 (congelamiento de cuentas de la UIF).

Ese orden no es capricho. Un bono de $7,000 MXN suena a regalo hasta que aparece el requisito de apuesta; un momio de 1.85 contra otro de 1.95 sobre el mismo partido se siente idéntico hasta que sumas cien boletos; y una casa con permiso mexicano pero con retiros que tardan tres días es peor que una sin bono que paga en horas. El criterio es simple: ¿qué te cuesta a ti, en pesos y en tiempo, usar esta casa durante seis meses?

También importa lo que no se puede saber. No hay un listado oficial abierto de permisos de la DGJS que cualquier persona pueda consultar en línea, así que los números de permiso que verás en la tabla vienen del pie de página de cada sitio o de compilaciones de terceros, y ninguno se presenta como confirmado oficialmente. Si dentro de un año alguien te muestra una hoja oficial con un número distinto, tenía razón la hoja.

Panorama de permisos, evidencia y herramientas de control

Las nueve casas se ordenan por lo que dicen de sí mismas sobre su permiso, y añade la columna que más me interesa para el bolsillo del lector: qué reporta cada marca sobre sus propias herramientas de juego responsable, porque en un mercado sin registro de autoexclusión eso es lo único que hay.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.
Casa de apuestas Permiso SEGOB y titular, según la fuente citada Herramientas de juego responsable que la marca reporta
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial La marca no detalla herramientas de control en las fuentes consultadas
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, titular Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial Su ficha enlaza los términos y las pautas de juego responsable; uso para mayores de 18 años
1xBet DGJS/0002/2020, titular Entretenimientos Naturales, según un sitio de comparación; ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial pudieron confirmarse La marca no detalla herramientas de control en las fuentes consultadas
Betcris Permiso cuyo número no se imprime: el del pie del sitio y el de la tabla del propietario difieren; titular mencionado, Producciones Móviles Su pie de página enlaza una sección de juego responsable y prohíbe estrictamente el juego a menores
Pickwin Permiso cuyo número no se imprime: las fuentes se contradicen entre sí; titular mencionado, Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora La marca no detalla herramientas de control en las fuentes consultadas
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads según la compilación; sin confirmación oficial La marca no detalla herramientas de control en las fuentes consultadas
Betway Permiso 4184, titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial La marca no detalla herramientas de control en las fuentes consultadas
Caliente DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de su propio sitio; operadora del sitio, Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. La app es solo para mayores de 18 años, según su ficha en la App Store
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, titular Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México), según Apuestas-legales.com.mx; sin confirmación oficial La ficha de su app incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta

Dos cosas salen de ahí y ninguna es tranquilizadora. La primera: solo dos de las nueve muestran en su propio sitio el número de permiso sin intermediarios, y en el caso de Betcris el número que aparece en su pie de página no coincide con el que publica la tabla de su propietario, así que ni el titular del permiso ni el número son un dato que puedas cerrar por tu cuenta. La segunda: la columna de juego responsable está casi vacía, y esa es la columna que más debería importarle a quien apuesta en vivo de madrugada. Una marca que no publica límites de depósito ni tiempos de descanso en su ficha está diciendo algo con su silencio.

Existe otra vía, más lenta y más útil: pedir por escrito a la casa el número de permiso y el nombre del permisionario antes de depositar, y compararlo con el pie de página y con el contrato. Si te contestan, tienes algo verificable. Si no, ya tienes la primera señal.

La base de una apuesta: momio, boleto y qué te devuelve la casa

Antes de comparar casas conviene entender qué estás comprando, porque el momio no es un número decorativo. El momio es el precio al que la casa vende una probabilidad, y el producto que te vende es el boleto. Un momio de 1.90 sobre un resultado significa que por cada peso arriesgado te devuelven 1.90 si ganas, es decir, 0.90 de ganancia. En un boleto sencillo esa cuenta es directa: si apuestas 500 pesos a momio 1.90 y el resultado entra, recibes 950 pesos de vuelta, de los cuales 500 eran tuyos y 450 es ganancia. En un parlay o combinada los momios de cada selección se multiplican entre sí y forman un precio único, así que dos selecciones de 1.90 y 1.90 dan un momio combinado de 3.61, y 500 pesos se convierten en 1,805 si entran ambas. La trampa de ese formato no está en la multiplicación, que es correcta, sino en que cada selección arrastra su propio margen, y los márgenes también se multiplican.

Todo lo demás que rodea al boleto es plomería: el registro, la verificación de identidad, el depósito. Cuanto más corta sea esa plomería, mejor, y sin embargo es justo ahí donde las casas cobran sin que se note.

Cuánto se queda la casa: el cálculo del margen

Un ejemplo con momios ilustrativos de 1.90 y 1.90, no una cotización real de ningún partido, sirve para ver el mecanismo. La proporción de lo apostado que ese mercado devuelve sale de dividir 1 entre la suma de 1/1.90 más 1/1.90: 1 ÷ 1.0526 = 0.95, esto es, devuelve 95 % de lo que se apuesta y la casa cobra un margen de alrededor de 5 % sobre cada peso jugado. Ese 5 % es la banda baja del mercado mexicano para un partido de dos resultados con momios iguales; con momios de 1.85 y 1.95 el reparto se estrecha a unos 95 % de devolución y algo más de 5 % de margen, y en mercados más finos, como un marcador exacto o un goleador, la banda sube con facilidad a dos dígitos. Así que el número que importa no es “momios altos” como promesa suelta, sino la relación entre los dos lados del mercado, y esa relación solo se ve cuando comparas dos casas con el mismo partido y el mismo mercado delante.

Con un margen de 5 % cada peso que pasa por la casa deja cinco centavos de estela. Con cientos de boletos al año eso es la renta del operador, y se paga antes de que exista cualquier racha.

Qué se puede apostar en México y con qué condiciones

Las apuestas deportivas solo son legales a través del permiso de la SEGOB de un permisionario; el permiso se otorga para modelos como los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, y los titulares de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales y los esports no tienen una regla propia en los artículos del Reglamento que resultan aplicables, y las apuestas de intercambio simplemente no aparecen previstas: no hay base para decir que exista un intercambio de apuestas mexicano.

El juego entre menores está prohibido en los espacios de apuesta de los establecimientos y en el cruce de apuestas, aunque el Reglamento no fija una edad numérica; las marcas escriben 18+ en sus propias fichas y pies de página, y ese es el número que vas a encontrar en todos lados. Los operadores verifican identidad y reportan transacciones relevantes a la UIF y al SAT porque el juego es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero; los documentos concretos que te van a pedir no están fijados en la ley.

La legalidad en México: un permiso prestado, no una licencia propia

México prohíbe los juegos de azar y las apuestas en su ley federal de 1947 y autoriza únicamente lo que expresamente permite. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado el 16 de noviembre de 2023, lo cierra todavía más en su artículo 2: lo que no está expresamente previsto queda prohibido. La Secretaría de Gobernación interpreta y aplica esa ley en el plano administrativo, y la Dirección General de Juegos y Sorteos es la instancia que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos y que instruye los procedimientos sancionadores. El permiso es un acto administrativo temporal, no transferible, y el permisionario de apuestas remotas arrastra obligaciones concretas: cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguro, reportes de operaciones sospechosas y fianza.

Ninguna norma mexicana nombra las apuestas online. Lo que existe es una práctica: el sitio digital no puede tener una autorización propia y cuelga del permiso de un titular con presencia física. Ese arreglo explica por qué una misma razón social puede operar varias marcas, y por qué el nombre que aparece en tu estado de cuenta nunca coincide con el nombre del sitio.

Si necesitas decir en voz alta qué es esta relación, di que es un permiso, no una licencia. La diferencia no es de vocabulario: una licencia de juego se emite al operador que la solicita y se puede consultar en un registro; un permiso se emite a un tercero y lo que ves en el sitio es una cesión de uso. Cuando la marca no publica el número, el lector se queda con una promesa sin folio.

A eso se suma que no hay un listado oficial de permisos abierto al público: la DGJS publica —según se dice— un PDF de sitios autorizados, y hasta julio de 2026 hubo peticiones del Congreso para que exista un registro público consultable. Los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre los propios reportes, así que aquí no vas a leer cuántas casas hay en México. Nadie lo sabe con precisión.

Lo que no está establecido es igual de importante. No existe un artículo federal sobre publicidad que se haya encontrado en el Reglamento aplicable; los límites de horario para anunciar en radio y televisión que circulan en notas periodísticas describen iniciativas, no ley; y los proyectos para prohibir los bonos de bienvenida, para limitar a influencers y deportistas o para sacar la publicidad de las transmisiones deportivas tampoco son ley. Después del aumento del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto, y esa decisión comercial explica por qué las ofertas de este año se ven más flacas que las del anterior.

En octubre de 2026 la SEGOB terminó un borrador para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad; no se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa que derogaría la ley y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y sigue siendo una propuesta. Mientras nada de eso se publique en el Diario Oficial, la referencia vigente para un apostador es la ley de 1947 con su Reglamento y el permiso de la SEGOB.

Qué pasa si el sitio no tiene permiso

El mismo Reglamento en su artículo 2 prohíbe lo que no autoriza expresamente, y la ley de 1947 faculta a la Secretaría de Gobernación para cerrar establecimientos sin autorización. La SEGOB ha reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, aunque la base legal para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal no está establecida.

Qué te cuesta depositar en un sitio sin permiso: ningún recurso mexicano te acompaña. No hay autoridad a la que reclamar un saldo, no hay criterios de retiro auditados, no hay CFDI de retenciones por un premio premiado, y si el operador congela cuentas, tu saldo se queda adentro. Eso ya pasó en este mercado y con marcas grandes.

Reglas y bloqueos que siguen moviéndose

Si vas a meter dinero en cualquiera de las nueve casas de arriba, tienes que saber cómo se comportó la autoridad en el último año, porque el ambiente cambió dos veces en doce meses. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas; en esa misma operación quedaron inhabilitadas bet365 y Betano (Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego). En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. El 24 de marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo a esa fecha: un amparo no es una apertura. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra esas dos marcas, según una sola fuente.

Esa inestabilidad explica por qué aquí no vas a leer que tal sitio está abierto o cerrado hoy. El estatus se dice con fecha, siempre. Y explica algo más útil: un amparo ganado no devuelve automáticamente los saldos ni la operación; el amparo resuelve la legalidad del acto de la autoridad, no la relación entre tú y la casa.

En el mismo periodo se cerraron alrededor de veinte casinos físicos en el país. Sobre si apostar en un sitio sin permiso acarrea una multa o un delito para el jugador, no hay nada establecido, y esta página no va a inventar ni una sanción ni una dispensa: ese hueco legislativo es real y sigue abierto.

Juego responsable: las herramientas son internas porque no hay registro nacional

Aquí está el punto que más me incomoda de todo el mercado mexicano. No existe un registro nacional de autoexclusión. En países con mercado regulado, un jugador que se autoexcluye queda fuera de todas las casas del sistema con una sola decisión; en México esa decisión no viaja a ningún lado. La única autoexclusión real es la que activas dentro de una cuenta, y esa cuenta es de una marca, no del mercado. Si mañana quieres volver, abres otra cuenta en otra casa con otro correo y ya estás jugando.

Tampoco existe un límite legal de depósito ni de pérdida, ni una figura de cuenta temporal que te obligue a un enfriamiento. Lo que hay son herramientas voluntarias que cada casa lista en su propia ficha: pausas, límites de depósito, autoexclusión interna. En las nueve marcas de esta comparación, la documentación pública de esas herramientas es escasa: Caliente indica que su app es solo para mayores de 18 años según su ficha en la App Store, la ficha de Codere México incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta, Playdoit enlaza sus términos y pautas de juego responsable, y el pie de página de Betcris señala que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad y remite a su sección de juego responsable. Caliente también declara en su pie de página que los juegos con apuestas están prohibidos para menores y pide divertirse con responsabilidad. Es poca cosa, y es lo que hay publicado.

Cómo poner un límite cuando la casa no te lo pone

Tú decides el límite antes de depositar, no después de perder. Entra a la configuración de la cuenta y busca la sección de juego responsable; ahí están los límites de depósito y la autoexclusión. Si un límite de depósito ya activo no se puede reducir de golpe en esa casa, súbelo despacio en la primera semana y déjalo fijo; lo importante es que el número quede escrito antes de que empiece la racha mala, porque una vez que empieza ya no lo vas a escribir.

El otro límite es el de la cuenta bancaria. Separa un monto mensual para apuestas, con SPEI desde una cuenta distinta a la de los gastos de la casa, y no recargues esa cuenta desde la app. Y revisa las condiciones de cierre de cuenta antes de registrarte: si la casa permite cerrar la cuenta pero no publica el procedimiento, guárdate el correo del soporte donde te lo expliquen. Es evidencia tuya el día que la necesites.

Un detalle sobre el que pocas páginas son claras: la autoexclusión interna es voluntaria y se aplica a la casa que la recibe. Eso obliga a un paso adicional, que es tratar el bloqueo como una decisión de cartera, no de plataforma. Cancelar los métodos de depósito guardados en cada casa hace más por ti que cualquier botón.

Cripto y anonimato: por qué aquí no hay nada que contarte

Cualquiera que llegue buscando sitios de apuestas bitcoin, cripto o criptomonedas para México se va a topar con una pared, y conviene decir por qué. En las casas que operan al amparo de un permiso de la SEGOB, el uso de criptomonedas no está establecido: sus fichas y sus pies de página no las nombran, y el dinero en pesos se mueve por tarjetas, transferencias SPEI, vouchers en tienda y monederos electrónicos. Eso significa que la “opción cripto” de este mercado, hoy, en México, no se ofrece dentro del marco del permiso.

Lo que sí es verificable es el otro lado: un sitio offshore con licencia de Curazao no tiene permiso mexicano, no reporta a la UIF ni al SAT, no emite CFDI de retenciones y no tiene una autoridad nacional que recibas cuando reclamas. La zona offshore se describe como desprotegida, y el pseudonimato que promete tiene una factura concreta: cuando el operador decide congelar cuentas, no hay recurso, no hay límite legal de depósito que te proteja y no hay registro de autoexclusión que te contenga. El cripto no cambia eso, solo lo acelera.

Si aun así quieres usar una plataforma que acepte monederos, hazlo con una sola regla: lo que esté en el monedero de la casa es dinero que ya diste por perdido. Y no lo mezcles con la cuenta de la casa con permiso, porque una transferencia desde un exchange a un sitio sin permiso es exactamente el movimiento que después te va a costar explicar.

KYC, dirección de retiro y por qué el anonimato se termina al cobrar

La verificación de identidad es obligatoria en la práctica porque el juego es actividad vulnerable bajo la ley antilavado, y cada operador decide cómo la aplica. El efecto práctico es que el anonimato dura hasta el primer retiro grande: los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y si el nombre no coincide con el de la cuenta no hay retiro. El pseudonimato, entonces, es una promesa que dura lo que dura el depósito.

Lo anterior se apoya en un requisito que se repite en las fichas: mayores de 18 años para registrarse y jugar. Ninguna casa seria va a dejar que el titular de la cuenta sea alguien distinto del titular del dinero, y cuando eso se detecta el saldo se congela con todo y ganancias.

Deportes, torneos y mercados: dónde está la competencia real

Fútbol, basquetbol, tenis y esports concentran la oferta de las casas mexicanas, y esa concentración es la razón por la que el momio importa tanto. En un mercado con tres o cuatro deportes dominantes, la diferencia entre dos casas no se ve en el catálogo sino en el precio y en la profundidad del mercado: cuántos mercados abre para un mismo partido y cuánto recorta cada uno. Los deportes virtuales y los esports no tienen una regla propia en el Reglamento, y las apuestas en vivo no tienen un artículo separado: son producto, no categoría legal, y por eso su disponibilidad depende del programador de cada casa y no de una autorización extra.

El Mundial 2026 ya se jugó, en junio y julio de 2026, y eso deja un mercado distinto al de años anteriores: sin la ola del torneo por delante, la comparación vuelve a los precios semanales de liga. Lo que sí aprendimos de esos dos meses es dónde fallan las casas grandes: cuando el volumen se multiplica, la interfaz en vivo y el retiro son lo primero que se ralentiza.

Tenis de mesa, esports y los mercados que casi nadie mira

El tenis de mesa es un buen termómetro. En las casas que lo ofrecen aparece como parte del bulto, sin página propia y sin cobertura constante, lo que significa que el mercado más líquido en el tenis de mesa informal mexicano queda fuera o con momios pobres.

En esports pasa lo inverso: hay oferta, pero la oferta no es igual en todas las casas y tampoco es la misma en cada temporada. Para quien sigue esports, la pregunta útil no es qué casa tiene la sección más grande, sino cuál abre mercados de mapa o de serie con regularidad y no recorta tanto el momio en esos mercados.

Las nueve casas, una por una

Antes de las fichas, una advertencia que no me interesa disimular: esto es un panorama, no una recomendación, y las nueve no son todo el mercado mexicano. Una marca que no aparece aquí no está por eso sin permiso, y una que aparece no es mejor que otra por estar en la lista. La comparación se limita a lo que cada marca y cada compilación publican, y donde no hay dato, hay silencio.

Novibet: la marca del permiso con número

Novibet es la casa que deja el folio a la vista: según casasdeapuestaslegales.mx, su permiso es DGJS/DCRCA/1121/2020 y el titular es Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Ninguna de las dos cosas está confirmada oficialmente, porque la lista de la DGJS no se puede abrir, pero al menos hay un número concreto para preguntar. Ese es el asunto y es también el límite: lo demás de la marca es silencio en la documentación pública consultada, y su ficha no detalla herramientas de juego responsable.

Verde y a la vez insuficiente. El número te da algo que reclamar, no te da un motivo para preferirla; y en un mercado donde todos los folios son declarativos, la diferencia entre una casa que publica el suyo y otra que no es una diferencia de actitud, no de protección.

Playdoit: la app mexicana que confunde su propio bono

Playdoit tiene permiso DGJS/SCEVF/P-02/2005 a nombre de Eventos Festivos de México según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial, y su app la publica Atracciones America S.A. de C.V. en la App Store de México desde agosto de 2021, con versión 1.31.0 del 22 de octubre de 2026. La cobertura es amplia y concreta: fútbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. En pagos acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, promete retiros rápidos y pagos inmediatos, enlaza sus términos y sus pautas de juego responsable y limita el uso a mayores de 18 años.

El detalle que me hace ruido es la publicidad de su bono: su ficha anuncia $1,000 MXN de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. Es un error de comunicación con consecuencias económicas, porque un bono sin depósito y uno con depósito obligan a cosas distintas, y quien se registró por la primera versión puede encontrarse con la segunda al pedir el retiro. Esa ambigüedad no es pequeña.

1xBet: la marca con el titular cambiado de nombre

1xBet aparece con permiso DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales según un portal de comparación, en un caso donde ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial pudieron confirmarse, y donde la App Store publica la aplicación bajo 1XCorp N.V., una compañía distinta del titular mencionado. Esa triple divergencia —sitio, titular del permiso y titular de la app— es el ejemplo más claro de cómo el nombre de la razón social y el nombre de la marca pueden vivir en universos separados.

Aquí el problema no es que falte el número, es que sobran los números distintos. Un apostador que quiera reclamar algo tendría que decidir primero con quién está contratando, y ese no es un problema que el lector deba resolver solo.

Betcris: el pionero regional con el folio partido en dos

Betcris tiene algo que ninguna otra de la lista muestra: una licencia extranjera identificable, MGA/B2C/300/2008 de la Autoridad de Juegos de Malta, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026, a nombre de TV Global Enterprises Ltd., la empresa del sitio. En el terreno mexicano, el número de su permiso se mezcla: el oficio DGJS/405/2018 menciona un permiso DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V., y la tabla del propietario cita un número distinto. Su app, publicada por TV Global Enterprises Ltd., se lanzó en julio de 2018, con versión 3.2.1 del 28 de septiembre de 2026, y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras.

Lo que ofrece es de las mejores fichas técnico-deportivas de la lista: En su app destaca el parlay del mismo juego (Same Game Parlay), el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español. En su página principal muestra los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos. Su pie de página prohíbe estrictamente el juego a menores, remite a su sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años.

La licencia maltesa le da a Betcris un recurso que las demás no tienen, pero no es un recurso mexicano. Si algo sale mal, el permiso de la SEGOB es el que importa para reclamar aquí, y ese es precisamente el que no se puede leer completo. La marca queda como la más sólida en producto y la más opaca en folio.

Pickwin: dos permisos, ningún número

Pickwin es un caso de contradicción pura. Se le atribuye el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019, y otra compilación le asigna DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, el mismo número que aparece en el pie de página de Betcris; el titular mencionado es Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora. Con dos números que se contradicen y un titular compartido con otra marca, el folio se vuelve ilegible.

Esto tiene una lectura práctica que va más allá de Pickwin: si dos marcas distintas declaran el mismo permiso, o hay una cesión de uso que nadie documenta, o hay un error en la compilación. En cualquiera de los dos escenarios, el lector no tiene forma de saber cuál de las dos marcas responde por su saldo. Ese es el costo más alto que aparece en esta página y no se paga en pesos, se paga el día que quieres retirar.

Strendus: tres permisos y dos titulares posibles

Strendus declara tres permisos según casasdeapuestaslegales.mx —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— con un titular que las compilaciones no terminan de ponerse de acuerdo: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads. Nada de eso tiene confirmación oficial.

Tres permisos en una sola marca es una estructura que existe y no es ilegal: un permisionario puede agrupar autorizaciones. El problema es de transparencia, no de legalidad, y en la práctica significa que la marca tiene tres maneras de explicar su situación y ninguna verificable. Comparada con Novibet, que da un folio claro, Strendus retrocede.

Betway: el permiso más escueto de la lista

Betway es la que menos información ofrece sobre su situación mexicana: permiso 4184 a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial y sin más detalle sobre la naturaleza o la vigencia del permiso. El número tiene cuatro dígitos y no se parece al formato de los demás, lo que en un mercado con folios tan heterogéneos no prueba nada, pero tampoco ayuda.

Para el lector, Betway es una marca que se apoya en una reputación internacional y no en la documentación local. Quien priorice la marca reconocida por encima del papel mexicano encontrará aquí lo que busca; quien quiera leer el permiso antes de depositar no va a poder hacerlo.

Caliente: la casa con el permiso en su propio pie de página

Caliente es una de las dos que muestran su permiso sin intermediarios: DGG/SP/404/97, con la operadora del sitio, Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. Es la documentación más directa de la lista, aunque la confirmación oficial sigue pendiente porque la lista de la DGJS no se puede abrir.

Su app “Caliente Deportes”, publicada por la misma operadora, va en versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, y ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas (“crea tu apuesta”), depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; es solo para mayores de 18 años. En el encabezado de su sitio anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, sin aclarar si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Ahí está el primer costo que no se lee en el banner: el alcance de esas dos promociones no está definido, y una promoción que aplica al casino no te sirve si lo tuyo es el fútbol.

Sobre el bono sin depósito de $1,000 MXN, una reseña de casas de apuestas le atribuye un rollover de 10 veces, mientras el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Diez veces suena razonable frente a lo que se ve en otros mercados, pero una cifra que cambia según la fuente no sirve para planear nada: hay que leerla en los términos de la casa antes de reclamar.

Codere: el catálogo más ancho y la ficha más transparente

Codere tiene dos permisos declarados, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) según Apuestas-legales.com.mx, sin confirmación oficial. Su app “Codere: Apuestas Deportivas MX” figura en la App Store de México a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026.

El catálogo es el más amplio de la comparación: más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. En la parte de dinero anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Y su ficha es la que mejor cumple con la parte seria del oficio: dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

Esa combinación —catálogo ancho, métodos de pago mexicanos sin rodeos y una ficha que menciona el cierre de cuenta— la pone por delante en la parte que no se promociona. Un bono de hasta 7,000 MXN con un requisito de apuesta que la marca no detalla en la ficha es, por ahora, una promesa con signo de interrogación: el número grande se lee de inmediato y la letra que lo condiciona no aparece.

Cuánto te cuesta cumplir un bono: rollover, momio mínimo y plazo

Aquí es donde la industria prefiere que no hagas cuentas. Un bono de bienvenida no es dinero regalado; es un préstamo de la casa que se convierte en tuyo solo si apuestas cierta cantidad, a ciertos momios, dentro de cierto plazo. Ese trío de condiciones es lo que se llama requisitos de apuesta o rollover, y sus tres palancas —cuántas veces hay que jugar el monto, a qué momio mínimo y hasta cuándo— se multiplican entre sí.

La cuenta se hace sobre un caso general, porque los factores publicados varían tanto que cualquier cifra única sería inventada. Toma un bono de $5,000 MXN con un requisito de apuesta de 10 veces sobre el monto del bono, y apuestas de $250 MXN: son 50,000 pesos de apuesta requerida repartidos en 200 boletos. Aplicando el margen de 5 % que vimos en el ejemplo de momios iguales, jugar ese volumen tiene un costo esperado de alrededor de 2,500 pesos, es decir, la mitad del bono. Ese cálculo es un promedio, no una garantía: es lo que cuesta el volumen de apuesta, no lo que vas a ganar ni lo que vas a perder en un mes concreto.

Cambia el escenario y el resultado se mueve. Con un requisito de 10 veces sobre bono más depósito, el volumen se duplica y el costo esperado se va a unos 5,000 pesos; con apuestas de $500 MXN, el número de boletos baja de 200 a 100, pero la apuesta requerida es la misma, de modo que el costo esperado no se mueve. Esa es la parte contraintuitiva: el tamaño de cada boleto no cambia el costo, cambia cuántas veces tienes que sentarte a apostar. Un requisito bajo con plazo corto es más cómodo que un requisito idéntico con quince días, y las cuotas mínimas son la palanca que más se siente, porque si el mínimo es de momio 1.80 te quedan fuera los mercados conservadores que la mayoría usa para cumplir con poco riesgo.

Y aquí conviene mirar la otra dirección. Un rollover de 10 veces, como el que se atribuye al bono sin depósito de Caliente, es una cifra moderada en comparación con lo que se ve en la región; un rollover de 30 o 40 veces sobre un bono grande es una trampa estadística, porque obliga a un volumen en el que el margen se come buena parte del regalo antes de que puedas pedir el retiro.

Depositar y cobrar: plazos, CFDI y el detalle fiscal que nadie menciona

Los métodos que aparecen en las fichas mexicanas son los de siempre: tarjetas Visa y Mastercard, transferencia SPEI, vouchers en tienda como OXXO y monederos electrónicos. Betcris suma Apple Pay, OxxoPay y PayPal en su página principal, sin montos mínimos publicados; Codere menciona tarjeta, SPEI y OXXO; Playdoit, Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias. Ninguna ley cubre los pagos de apuestas, así que las reglas de retiro son las que cada casa escribe en sus términos, y ahí es donde conviene leer antes de depositar: a qué cuenta se retira, si hay mínimo, y si el retiro queda sujeto a haber cumplido el rollover.

En el lado fiscal sí hay ley, y es la parte que más despistados deja. Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos para la Ley del ISR, y quien paga retiene: 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % si el impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México grava los premios con 6 %, lo que deja una carga total cercana al 7 % según reportes secundarios, y los premios anuales por encima de $600,000 MXN deben informarse en la declaración anual. El operador emite el CFDI de retenciones por los premios gravados.

Y hay una pregunta que el marco no resuelve: el artículo 137 de la Ley del ISR habla de premios “autorizados legalmente”. Cómo se tratan los premios obtenidos en un sitio sin permiso no está establecido, y aquí la respuesta honesta es consultarlo con un contador o asesor fiscal, no leerlo en una página de apuestas.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se comprueba si una casa de apuestas tiene permiso de la SEGOB?

La mejor manera es verificar el número de permiso y el nombre del permisionario en el pie de página del sitio oficial de la marca y compararlo con el contrato de adhesión. Aunque la lista oficial de la DGJS no sea accesible, esta validación directa es la única evidencia verificable que el lector puede obtener por su cuenta antes de realizar cualquier depósito.

¿Cómo se calcula lo que paga un boleto a partir del momio?

Multiplica la cantidad apostada por el momio decimal. Con 500 pesos a momio 1.90 recibes 950 pesos: 500 de tu propio dinero y 450 de ganancia. En un parlay, los momios se multiplican entre sí y forman un precio único antes de hacer esa cuenta.

¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?

Se nota comparando los dos lados de un mismo mercado. Con momios de 1.90 y 1.90, el mercado devuelve alrededor de 95 % de lo apostado y la casa se queda cerca de 5 %. Si ambos lados bajan a 1.85, la devolución cae y el margen sube: esa diferencia se paga en cada apuesta.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Dentro de la cuenta, en la sección de juego responsable, donde cada operador ofrece límites de depósito, pausas y autoexclusión interna. Fíjalos antes de depositar y reduce el de depósito al mínimo que puedas sostener. Recuerda que en México no existe un registro nacional de autoexclusión: el bloqueo no viaja a otras casas.

¿Se pagan impuestos por los premios de apuestas en México y quién retiene?

Sí. El premio es ingreso y el pagador retiene en el momento del cobro: 1 % cuando el impuesto estatal no supera 6 %, y 21 % cuando sí lo supera. La Ciudad de México aplica 6 % a los premios, y el operador entrega el CFDI de retenciones correspondiente.

¿Qué riesgo tiene apostar en una casa sin permiso en México?

Te quedas sin recurso mexicano: no hay autoridad a la que reclamar el saldo, ni criterios de retiro auditados, ni CFDI de retenciones, y si el operador congela cuentas —como ya ocurrió con marcas grandes en este mercado— el dinero se queda adentro. Sin registro de autoexclusión, tampoco hay red de contención.

Lo que yo haría con estos nueve nombres

Si tuviera que resumir esta página en una sola idea, sería esta: en México no eliges una licencia, eliges a qué razón social le entregas tu saldo. La palabra “permiso” no es un tecnicismo, es la descripción exacta de lo que hay detrás de cada marca, y por eso el folio que no se puede leer es el renglón más caro de todos.

Con eso sobre la mesa, la jerarquía que yo manejaría es de información verificable, no de bonos. Codere encabeza porque es la única de las nueve que junta catálogo amplio, métodos de pago mexicanos y una ficha que menciona explícitamente el cierre de cuenta y el juego responsable; su permiso declarado tiene dos números claros. Caliente va detrás por un motivo simple: es de las dos marcas que muestran su permiso en su propio sitio, lo que ya es más de lo que hacen las demás, y su app sostiene transmisión en vivo y creador de apuestas. Betcris es la mejor en producto y la más frustrante en folio: la licencia maltesa es el mejor documento de la lista para reclamar en cualquier país menos México, y aquí el número no cierra. Playdoit merece una mención por lo que ofrece en pagos y transmisión, con la advertencia de que la confusión sobre si su bono exige depósito es un problema que el lector debería resolver por escrito antes de reclamar. Novibet, Strendus y Betway están en el rango de “permiso declarado, verificación pendiente”; 1xBet y Pickwin son los dos casos donde el titular del permiso y el titular de la app o del dominio no termina de cuadrar.

Sobre la parte fiscal, un consejo que vale más que cualquier bono: guarda el CFDI de retenciones de cada premio. Es el único documento que te va a servir el día de la declaración anual, y es la diferencia entre cobrar sin sorpresas y recibir un requerimiento por un premio del que ya no te queda nada.

Y sobre el dinero que no se puede comparar: los bonos que verás en los nueve sitios son, casi siempre, devoluciones parciales de un volumen de apuesta que la casa calcula a su favor. Un rollover moderado sobre un bono pequeño puede costar más que un rollover alto sobre un bono diminuto, y la única manera de saberlo es correr la cuenta con el margen del mercado que vas a jugar. Ninguna casa te va a hacer esa cuenta por ti.

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