Probabilidades de apuestas deportivas, momios y permisos en México
Un momio no es un pronóstico. Es un precio, con un descuento escondido dentro, y ese descuento
—el margen de la casa de apuestas— es la única cifra que el apostador paga con absoluta certeza
en cada boleto que firma. Si la tarde del domingo pone diez partidos en la pantalla y todos los
boletos salen de la misma cuenta, el margen se cobra diez veces. Entender cómo se construye ese
precio, cuánto resta y de qué depende que reste poco o mucho vale más que cualquier pronóstico
prestado.
noviembre 5, 2026 · Permisos verificados contra las fichas y pies de página de cada marca, y contra las compilaciones de permisos de la Secretaría de Gobernación que pudieron consultarse.
México es un caso incómodo en esto, y conviene decirlo de entrada. No existe una licencia
mexicana de juego en línea, tampoco una ley hecha para internet, y el vocabulario correcto no es
“licencia” sino permiso. Las marcas que un lector mexicano reconoce operan al amparo del
permiso de la Secretaría de Gobernación que tiene un permisionario de casino físico. Eso cambia
el significado de todo lo que sigue: las probabilidades de apuestas deportivas se calculan igual
en Monterrey que en Madrid, pero quien cobra cuando algo sale mal tiene domicilio legal en un
país distinto.
El calendario manda: qué se juega y cuándo se pone caro
Después del Mundial, el verano más largo del año
La Copa del Mundo de 2026 ya se jugó, en junio y julio, y quien mira el calendario junto al
monitor de momios lo sabe: la competencia de clubes llega después con una resaca de mercados.
Las casas abren decenas de mercados por partido grande y unos pocos por el partido chico del
martes por la noche, y esa asimetría es información práctica, no una curiosidad. Un margen se
estrecha cuando el volumen sube, y el volumen llega con los torneos que los mexicanos ven en
televisión abierta: la Liga MX, la Champions, los grandes europeos, la NFL en su temporada.

La pregunta que la gente escribe en el buscador —si México puede ganar el Mundial— se contestó en
la cancha hace unos meses y hoy tiene sentido como ejercicio mental, no como apuesta. Lo que sí
se juega todo el año son las competencias locales, y ahí el detalle importa. Las probabilidades
implícitas que un momio esconde no viven en el equipo: viven en el mercado. Un partido de
temporada regular entre dos equipos sin nada en juego recibe menos dinero que una semifinal, y el
precio lo delata.
El calendario también decide cuándo aparece el mejor precio del día. Los mercados de la mañana
suelen abrir con un número más defensivo y el precio se ajusta conforme entra dinero; el
apostador que llega temprano compra un precio que todavía no se movió, y el que llega a la hora
del silbatazo compra el número que el mercado ya consensuó. Ninguna de las dos cosas es una
ventaja garantizada, pero son dos momentos distintos con costos distintos.
Fútbol, tenis y las carreras: cuando el momio es un pago compartido
Aquí hay una división que casi nadie explica en la página de inicio de una casa de apuestas, y que
decide si uno sabe a cuánto va a cobrar. En los momios fijos la casa de apuestas fija el momio y
actúa como contraparte del apostador; ese momio rige desde que se hace la apuesta y no puede
cambiarse después. Es el modelo de toda casa de apuestas deportiva reconocible, y tiene una
ventaja obvia: uno sabe cuánto paga antes de que ruede el balón.

En los momios variables, el modelo de totalizador o parimutuel, los apostadores apuestan entre sí
y el momio se conoce hasta después del evento. Ahí no hay contraparte con presupuesto ni
departamento de riesgo: hay una bolsa común que se reparte. Y la bolsa repartida varía de forma
brutal según quién organice. La parte que se destina a premios es inferior a 50 % en los
operadores estatales, mientras que en las carreras de caballos llega a cerca de 85 %. Entre esos
dos extremos cabe casi todo lo que un apostador necesita entender sobre riesgo de contraparte.
En México esto tiene nombre propio. El hipódromo, el galgódromo y el frontón operan con
“cruce de apuestas” bajo un permiso específico, y la apuesta hípica es la puerta por donde entra
mucha gente al mercado: se conoce a los jinetes, se lee el programa, se apuesta sin saber qué es
un porcentaje de pago. Nada de eso es un defecto. Es un punto de partida, y el punto de partida
caro.
De nueve marcas que sí tienen permiso: la lista que yo usaría
Nueve plataformas, en el orden en que las pondría hoy, con el permiso que declaran y su propio
relato sobre las apuestas deportivas. Ninguna de ellas es mi recomendación de apuesta ni una
invitación a registrarse: son los operadores que muestran un permiso de la Secretaría de
Gobernación al amparo de un permisionario, y esa característica —que el permiso exista y esté
declarado— es lo primero que separa esta lista de una búsqueda abierta en internet.
| Marca | Permiso SEGOB, según la fuente que lo publica | Lo que su propia ficha dice sobre las apuestas |
|---|---|---|
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Eventos Festivos de México. No confirmado oficialmente | Apuestas previas y en vivo, más quinielas y “survivors”, con opción de quinielas privadas, casino en vivo y seguimiento en tiempo real |
| Betway | 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. No confirmado oficialmente | Su presencia mexicana se apoya en el permiso de un permisionario; el número se publica en compilaciones, no en un registro oficial abierto |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx; titular: Libros Foráneos S.A. de C.V. No confirmado oficialmente | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis |
| Betcris | Número no impreso: el del pie de página de la marca y el de la tabla del propietario difieren; titular nombrado: Producciones Móviles | Empresa del sitio: TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026 |
| Pickwin | Número no impreso: las fuentes se contradicen entre sí | Apuestas previas y en vivo junto a quinielas y “survivors”, casino en vivo y seguimiento en tiempo real |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx; titular nombrado: Entretenimientos Naturales. La App Store lista la app bajo 1XCorp N.V., empresa distinta del titular. No confirmado oficialmente | Apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida y programa de lealtad |
| Caliente | DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio; operadora: Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. No confirmado oficialmente | Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo mayores de 18 años |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. No confirmado oficialmente | Su ficha se apoya en el permiso de un permisionario; el número proviene de una compilación comparativa |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la compilación. No confirmado oficialmente | Oferta de apuestas deportivas bajo permiso de permisionario, con las marcas del grupo y su propia vitrina de promociones |
Dos cosas del cuadro merecen un párrafo y no una celda. La primera: el número de permiso no es un
dato de adorno. Es la única pieza verificable de todo el edificio, y en cuatro de las nueve marcas
no está impreso, o porque el propio sitio y una tabla externa muestran números distintos, o porque
las compilaciones no coinciden. En esas filas un lector exigente se queda sin ancla, y eso es
exactamente lo que el mercado mexicano es hoy: un mercado donde la autoridad existe, la ley
existe, y el registro abierto que permitiría comprobar todo con una consulta no está disponible.
La segunda: la columna de la derecha describe ofertas, no calidades. Que una ficha mencione
estadísticas en vivo no significa que sean buenas ni completas; significa que la marca las
anuncia. La comparación honesta entre dos de estas nueve se hace con lo que cada una publica sobre
sí misma, y nada más.
Cómo se convierte un momio en un precio real
La probabilidad implícita: el número que el momio esconde
En los momios decimales fijos la probabilidad implícita es el inverso del momio: 1.01 equivale a
99.01 %, 2.00 a 50.00 % y 4.00 a 25.00 %. Ahí está todo el mecanismo. Un momio de 2.00 no dice
“van parejos”: dice que la casa cobra como si ese resultado ocurriera la mitad de las veces, y
ese 50 % ya viene cobrado de antemano. Si el apostador cree que el resultado ocurre seis de cada
diez veces, la diferencia entre su 60 % y el 50 % del precio es su margen —o su ilusión.
La aritmética se hace en un segundo, pero mucha gente la hace al revés. Toma el momio, lo lee como
una predicción y se convence. El camino correcto es el otro: partir de lo que uno cree que va a
pasar y comparar su propio porcentaje con el que el precio implica. Cuando los dos números están
cerca, no hay apuesta. No por prudencia moral, sino por aritmética.
Conviene repetirlo porque es la parte que se olvida: el momio es un precio de compra. Uno no
“acierta” un precio; uno lo paga.
El margen: sumar inversos y ver qué sobra
El porcentaje de pago indica qué parte de lo apostado se reparte a los jugadores en forma de
premios. Es el mismo objeto visto desde el otro lado que el margen de la casa, y en las apuestas
deportivas se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles y
dividiendo 1 entre esa suma. Con momios de 1.25, 5.00 y 10.00 el resultado es cerca de 90.91 %.
Las casas de apuestas calculan sus momios de modo que las probabilidades implícitas de todos los
resultados sumen más de 100 %; ese excedente se llama overround y es la ganancia de la casa con un
libro equilibrado. La palabra “equilibrado” hace todo el trabajo de la frase: la casa gana su
margen cuando las apuestas están repartidas, que es a lo que dedica su departamento de riesgo.
Cuando el público carga un lado, la casa no necesita que ese lado pierda; necesita mover el precio
hasta que el dinero vuelva a repartirse.
Ahora el cálculo que esta página pone sobre la mesa. Un mercado ilustrativo de dos resultados con
momos de 1.90 en ambos lados —un ejemplo aritmético, no un precio cotizado por ninguna marca— da
un porcentaje de pago de aproximadamente 95 %, y por lo tanto un margen de la casa de alrededor de
5 %. Si el mismo partido se ofrece a 1.90 y 1.90 y el apostador pone $1,000 MXN, la casa reparte
cerca de $1,900 MXN entre los ganadores de cada lado y conserva aproximadamente $100 MXN de cada
$2,000 MXN jugados en los dos lados del libro. Ese es el costo de jugar, no el de perder: se paga
del mismo modo con un boleto ganador que con uno perdedor.
Y aquí está la banda que ningún folleto imprime. Lo habitual en los momios de las casas de
apuestas es un pago de alrededor de 90 % en apuestas con dos resultados posibles, como el tenis, y
de cerca de 85 % en apuestas con tres, como el futbol. La condición que acompaña a esa banda es
simple: cuantos más resultados posibles tiene un mercado y menos dinero mueve, más se ensancha la
tijera. Un momio de 1.95 en ambos lados de una apuesta de dos resultados da un pago de cerca de
97.5 % y un margen de aproximadamente 2.5 %; con momio de 1.80 en ambos lados el margen es de
cerca de 10 %. Entre 2.5 % y 10 %, en el mismo deporte, en la misma tarde, en el mismo mercado de
dos resultados. Nada más que por el precio elegido.
Esa cifra decide apuestas antes de que se juegue un solo minuto. Diez por ciento de margen significa
que por cada $1,000 MXN jugados a lo largo de una temporada, unos $100 MXN se van a la casa por
el simple hecho de que el boleto existió. Con 2.5 % se van $25 MXN. La diferencia entre un
apostador que elige bien el mercado y uno que no es, en un año de actividad modesta, la diferencia
entre perder y no perder sin necesidad de ganar nada.
Permiso, no licencia: qué significa operar en México
La ley de 1947 y un reglamento que prohíbe lo que no nombra
La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y
Sorteos, que autoriza, controla, supervisa, emite, modifica y extingue permisos, y que además
instruye los procedimientos sancionadores. El estatuto que sostiene todo es la Ley Federal de
Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947.
Prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio y permite únicamente aquellos
expresamente autorizados. El artículo 7 faculta a la Secretaría a otorgar permisos e inspeccionar;
el artículo 8 permite cerrar establecimientos no autorizados; el artículo 9 impide que un local
de juego esté cerca de escuelas o centros de trabajo; el artículo 10 reparte la cooperación con
estados y municipios.
El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, es donde vive la regla que más
debería importar a un lector: el artículo 2 establece que la actividad de apuestas y sorteos que
no esté expresamente prevista queda prohibida. Es la lógica del catálogo cerrado, y explica por
qué en México no hay una licencia digital: no porque nadie la haya pedido, sino porque el
instrumento legal no contempla la categoría. El artículo 1 fija el alcance —autorización, control
e inspección de juegos con apuestas y sorteos, con jurisdicción federal, excepto los de la Lotería
Nacional— y el artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un
permisionario.
Los tipos de permiso que interesan a un apostador son dos: los centros de apuestas remotas y las
salas de sorteos de números o símbolos. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o
frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos no son
transferibles y sus titulares deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar
un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir una fianza. Todo eso
cae sobre el permisionario, no sobre el apostador, y es justo el tipo de obligación que una marca
sin permiso local no tiene.
Por qué el número que aparece en un pie de página vale menos de lo que parece
Ninguna norma mexicana habla de apuestas en línea por su nombre. La práctica reportada es que un
sitio de internet no puede tener una licencia digital independiente, sino que se cuelga del
permiso de un titular autorizado con establecimiento físico, y que un mismo permisionario opera
varias marcas. Eso no es una irregularidad ni un truco: es la forma que el marco permite, y es la
razón por la cual el cuadro de marcas de esta página tiene una columna de titular y no solo una de
marca.
El problema práctico es otro: comprobarlo. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica —según
se reporta— un documento con los sitios autorizados, el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026
un registro público abierto, y los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre sí: 136 en
un reporte, entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otro. Con esas cifras sobre la
mesa, ningún conteo se sostiene, y por eso cada número de permiso en este texto aparece con la
fuente que lo publica y la advertencia de que no está confirmado oficialmente. No es una fórmula
de cautela. Es la descripción exacta del estado del registro.
La reforma está en el aire y conviene no confundir el aire con la ley. La Secretaría de Gobernación
terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 —el reporte es del 13 de octubre de 2026— y
lo envió al Gabinete de Seguridad; no se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa
para derogar la ley vigente que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima
de 21 años y autoexclusión. Es una propuesta. Si alguien la cuenta como derecho vigente, está
vendiendo algo.
Marcas bloqueadas, amparos y por qué la fecha es parte del dato
Hay dos nombres que un lector mexicano va a buscar y que no están en el cuadro de esta página.
bet365.mx y Betano, de Ganador Azteca, han estado bloqueados desde noviembre de 2025, cuando la
Unidad de Inteligencia Financiera identificó trece casinos y congeló cuentas entre el 11 y el 12
de ese mes. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido
informativo lícito, ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365
un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026
la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos
betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de
la Secretaría contra ambos, según una sola fuente.
Esa secuencia no se puede resumir en “abierto” o “cerrado”, y quien la resuma así está
desactualizado por definición. Por eso esta página escribe el estado siempre con su fecha y nunca
como un hecho presente. Un lector que tenga saldo en una marca cuya situación cambió de un mes a
otro no necesita un veredicto: necesita saber en qué fecha se dijo lo que está leyendo.
Lo que sí es un hecho estable es lo que un permiso le da al apostador, y ahí la comparación se
vuelve concreta. Una marca con permiso mexicano aporta un domicilio legal en el país, un
permisionario identificable, controles de verificación de identidad y prevención de lavado, y la
emisión de un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Una marca que opera desde fuera
no aporta nada de eso, y sus saldos pueden quedar congelados si su operación se bloquea. En ninguno
de los dos casos existe un registro nacional de autoexclusión. La zona sin permiso local se
describe mejor con dos palabras: sin protección.
Impuestos: el IEPS del operador y el ISR del premio
El marco fiscal se entiende mejor separando dos bolsillos. El primero es el del operador. La Ley
del IEPS, en su artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 % los juegos con apuestas y
sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos, tasa reformada en el
Diario Oficial del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026; antes era de
30 %. Ese mismo inciso alcanza a los juegos en línea operados por residentes en el extranjero sin
establecimiento en México, que quedan obligados a cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo
temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave. La base no está establecida con
claridad: el texto leído dice “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, y
por eso aquí no se escribe ni “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”. Quien afirme
cualquiera de las dos cosas está completando un texto legal con una suposición. Además, los
estados gravan a su manera: la Ciudad de México cobra por las apuestas y Nuevo León grava los
montos apostados.
El segundo bolsillo es el del apostador, y aquí la respuesta es corta: sí se pagan impuestos por
los premios, y los retiene quien paga. La Ley del ISR, en sus artículos 137 y 138, considera
ingresos los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente
autorizados. El retenedor aplica 1 % cuando la entidad federativa no grava el premio o su
impuesto no excede 6 %, y 21 % cuando el impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago
definitivo solo si la persona presenta la declaración que corresponde cuando está obligada a
hacerlo; en caso contrario el ingreso se acumula y la retención se acredita. En la Ciudad de
México existe un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, alrededor de 7 % en total según
reportes secundarios. Los premios superiores a $600,000 MXN en el año deben reportarse en la
declaración anual, también según reportes secundarios.
Sobre los premios obtenidos en sitios sin permiso, el artículo 137 habla de premios “autorizados
legalmente” y el tratamiento de un premio de un sitio no autorizado no está establecido. La
posición honesta es la única posible: consúltalo con un contador o asesor fiscal antes de contar
con ese dinero.
Jugar sin agotar la cuenta: las herramientas que existen y la que no
El gasto no se mide por boleto, se mide por mes. Un apostador que pone $200 MXN tres veces por
semana juega $2,400 MXN al mes casi sin notarlo, y ese número le sorprende a casi todo el mundo
cuando lo calcula por primera vez. La herramienta más útil de una casa de apuestas no es el cash
out: es el límite de depósito, y funciona precisamente porque se fija en frío y se ejecuta en
caliente.
Lo que cada marca ofrece como herramienta voluntaria aparece en su propia ficha: en el caso de
Codere México, la aplicación incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta,
además de limitar el uso a mayores de 18 años. Caliente, en el pie de página de su sitio, indica
que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con
responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Son dos ejemplos concretos de la misma
familia de herramientas: pausas, límites de depósito y autoexclusión voluntaria, siempre dentro
de la propia plataforma.
La edad es otro punto donde la ley y las marcas dicen cosas distintas en apariencia. El Reglamento
prohíbe a los menores entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el
“cruce de apuestas”, pero no fija un número; el 18+ es lo que las marcas declaran en sus fichas y
pies de página. No hay una cifra estatutaria de edad para el juego establecida con ese detalle, y
escribir “18 años por ley” sería inventar una línea que el texto no tiene. Lo que sí está
construido es la verificación: las casas verifican identidad y reportan operaciones relevantes al
SAT y a la Unidad de Inteligencia Financiera, porque la actividad de apuestas está catalogada como
vulnerable frente al lavado de dinero.
Ahora la ausencia que más importa y que ninguna plataforma puede tapar con un menú bonito. **En
México no existe un registro nacional de autoexclusión.** No hay una lista a la que un apostador
pueda pedir entrar y que lo saque de todas las casas a la vez, como ocurre en otros mercados. La
autoexclusión que una marca ofrece es la autoexclusión que esa marca decide ofrecer, y alcanza
hasta donde llega su propia puerta. Tampoco se encontraron límites estatutarios de depósito o de
pérdida, ni una figura de cuenta temporal. Esto significa que la protección del apostador mexicano
depende de una decisión que debe tomar él mismo, casa por casa, antes de que la cosa se ponga
difícil.
Los límites de depósito que una marca ofrece suelen acompañarse de condiciones que vale la pena
leer antes y no después: cuánto tarda en aplicarse una reducción, si se puede revertir y por qué
vía, y si la reducción de límites suspende alguna promoción en curso. Son las preguntas que un
lector debe hacerle a la sección de juego responsable de su casa, no a un comparador.
Método, banca y los tres errores que cuestan dinero
Una calculadora no es un sistema
Una calculadora de probabilidades de apuestas convierte momios en porcentajes y suma inversos. Nada
más. Eso la hace útil y la hace insuficiente al mismo tiempo, porque el resultado que devuelve es
una descripción del precio que la casa puso, no una estimación de lo que va a pasar. Quien usa la
calculadora para decidir qué equipo gana está usando un espejo como si fuera una ventana.
La analítica seria empieza antes. Cuánto se apuesta, con qué frecuencia, con cuánto margen se
juega y con qué disciplina se sigue un plan valen más que cualquier tabla de probabilidades
importada. El apostador que sabe que juega un mercado de 2.5 % de margen y el que juega uno de
10 % no están en la misma actividad, aunque usen la misma aplicación.
Hay una ficha de momio que debe mirarse con lupa: el momio de un favorito claro. Un equipo con
99 % implícito paga poco no porque el resultado esté garantizado, sino porque la casa cobra como
si lo estuviera. La diferencia entre 99 % y la certeza es justamente donde vive la sorpresa, y el
precio no la compensa.
La combinada que multiplica el margen
Las combinadas seducen por una razón aritmética: los momios de las patas se multiplican y el
premio final crece más rápido que la probabilidad de acertarlo. La misma multiplicación opera del
otro lado del mostrador. Cada pata trae su propio margen, y ese margen compone junto con los
momios: una combinada de cuatro selecciones, cada una tomada en un mercado con margen de 5 %,
acumula un costo considerablemente mayor que el de una sola apuesta sencilla.
Nadie imprime esa cuenta en el boleto. Un apostador que toma cuatro partidos al azar para
“levantar” el domingo está comprando cuatro veces el mismo descuento y pagando una prima de
complejidad por encima. La combinada no es una apuesta más grande: es varias apuestas a un precio
peor, envueltas en un solo cupón y en una sola emoción.
Eso no significa que nunca convenga. Una combinada de dos patas en un partido grande, con ambas
selecciones tomadas en el mismo mercado líquido, cuesta mucho menos que cuatro patas tomadas al
final de la jornada en mercados de volumen bajo. La diferencia entre la mejor y la peor combinada
del mismo apostador, en el mismo domingo, está en cuántas patas y en dónde se compraron.
El formato del momio y la prisa por apostar
El formato importa menos de lo que la gente cree, y el error es creer lo contrario. En los momios
decimales fijos, la probabilidad implícita es el inverso del momio, y la conversión se hace en la
cabeza con dos decimales. Donde está el dinero no es en el formato, es en el momento.
El mercado se mueve, y se mueve antes de que el partido empiece. Un precio que uno tuvo en pantalla
a las diez de la mañana puede no estar a las doce. Esa volatilidad premia al que llega temprano con
el mercado aún delgado y castiga al que apuesta desde el celular en la fila del estadio, con la
decisión tomada y el precio ya movido. Apostar en vivo añade otra capa: el precio cambia con cada
jugada y con cada gol, y el ritmo invita a decidir en dos segundos lo que merecía dos minutos.
De ahí sale la única regla de método que esta página defiende sin matices: decidir qué se va a
comprar antes de abrir la aplicación, no después. El boleto se firma en el sillón, no en el
estadio.
Cómo elegir el mercado que cuesta menos
Dos resultados contra tres: la tijera se ensancha
El mercado de dos resultados —tenis, un hándicap de dos vías, un partido con empate descartado por
la vía del precio— reparte su pago de forma distinta al mercado de tres resultados del futbol. La
banda de referencia es clara: alrededor de 90 % de pago en apuestas de dos resultados y cerca de
85 % cuando hay tres. Traducido a pesos, cinco puntos porcentuales de diferencia entre un deporte
y otro, sin que el apostador haya hecho nada distinto.
Si un lector tiene dotes parecidos para el tenis y para el futbol, y juega por diversión más que
por convicción, el tenis es más barato. No porque sea más fácil ganar. Porque cuesta menos perder,
y cuesta menos intentarlo.
Donde la elección se estrella es en el deporte que a uno le importa. Y aquí conviene un párrafo que
muchos comparadores evitan: la diferencia de 5 puntos porcentuales es una referencia general, no un
precio de un partido específico. No hay precio público obligatorio, no hay tarifa de referencia y
no hay una cifra que una casa tenga que respetar. La banda existe en la literatura del mercado, no
en un boletín oficial, y quien la lea como un compromiso contractual va a discutir de más con
soporte técnico.
Qué mirar de cada mercado antes de firmar el boleto
Los mercados que un apostador mexicano encuentra habitualmente son siempre los mismos: apuesta
sencilla, combinada o parlay, apuesta en vivo, hándicap, más/menos, y el retiro anticipado que
ofrecen algunas plataformas. Cada uno tiene un costo propio que no aparece en la etiqueta.
La apuesta en vivo probablemente se lleva el premio al mercado más caro del catálogo, y no por
mala fe: el precio se mueve con el juego, la casa carga el riesgo de un evento que está
ocurriendo, y el apostador paga por la emoción de saber lo que ya pasó en la cancha. Es la
apuesta que más fácil se hace y la que más veces se hace sin pensar.
El más/menos y el hándicap viven en un terreno intermedio y dependen del deporte y de la
competición. Un buen método, y barato, es comparar el mismo mercado en dos casas distintas antes
de firmar: si la probabilidad implícita de un lado cambia de manera visible entre una plataforma y
otra, la diferencia es el precio real de elegir mal con quién se juega. Ese ejercicio de treinta
segundos no garantiza nada, pero cuantifica casi todo.
Queda una decisión que un apostador informado toma como se toma cualquier compra con descuento
incierto, y es la única que no se puede dejar para el final: qué mercados deja fuera. Un
apostador que decide de antemano que no toca mercados exóticos de un partido de ligas menores no
está siendo conservador por carácter. Está escogiendo la parte del catálogo donde la tijera es
más ancha y cerrando la puerta antes de que la abra la promoción de turno.
Las nueve, una por una
Llegado a este punto, un lector no necesita otra lista de atributos. Necesita saber qué hace
distinta a cada marca y qué le costaría a él. Va una por una.
Playdoit: la quiniela y el survivor dentro de la misma cuenta
Playdoit declara un permiso de la Secretaría de Gobernación, con número DGAJS/SCEVF/P-02/2005
según la compilación de casasdeapuestaslegales.mx y titular nombrado Eventos Festivos de México.
Ese número no está confirmado oficialmente, porque la lista de la Dirección General de Juegos y
Sorteos no pudo abrirse.
Lo que hace distinta a esta marca es el catálogo, y de ahí sale un costo particular. Playdoit
combina apuestas deportivas previas al partido y en vivo con quinielas y “survivors”, con opción de
quinielas privadas, casino en vivo y seguimiento en tiempo real. La quiniela privada es una
herramienta social: se juega con amigos, con reglas propias y con un boleto que no depende de un
solo partido. El survivor, en cambio, exige acertar de forma consecutiva, y quien ha jugado uno
sabe que el precio del entretenimiento se paga en la ronda que se pierde.
El veredicto de esta casa tiene que colgar del formato, no del catálogo. La quiniela privada
resuelve el problema de a quién le apuestas cuando el rival no es la casa; el survivor acumula la
misma tijera en cada ronda. **Para el apostador que juega en grupo, esa función vale más que
cualquier momio mejorado.**
Betway: el permiso como única carta pública
Betway aparece con permiso 4184 según casasdeapuestaslegales.mx y titular nombrado Espectáculos
Deportivos Frontón México S.A. de C.V., también sin confirmación oficial. El origen no es
cosmético: la marca viene del mundo de las carreras y el frontón, y ese pedigrí se nota en la
manera en que la casa presenta su operación mexicana.
Hay un dato que no se puede pasar por alto y que conviene decir sin rodeos. La ficha pública de
Betway publica su permiso y su titular en su propia información oficial; los detalles deportivos que otras marcas publican sobre sí mismas no aparecen en su comunicación oficial. Un apostador que compara
catálogos entre dos plataformas verá esa asimetría de inmediato.
El veredicto no puede ser sobre la oferta deportiva, porque sobre eso esta marca no publica lo que
las otras. Se apoya en lo verificable: el titular es identificable y el permiso se declara con
número. **En un mercado donde cuatro de nueve marcas no imprimen número, una que sí lo escribe
gana puntos que no tienen nada que ver con el deporte.**
Codere: más de 30 deportes y un catálogo de herramientas
Codere declara permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según Apuestas-legales.com.mx, con titular
nombrado Libros Foráneos S.A. de C.V., sin confirmación oficial. Su presencia física en México es
conocida y su aplicación lo confirma.
La oferta se lee así: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios
mejorados y apuestas gratis. La aplicación limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de
juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es el catálogo más ancho de las nueve marcas
que aparecen en esta página, y eso tiene un costo y un beneficio que conviene separar.
El beneficio es evidente: quien le interesa un deporte de nicho encuentra mercado sin tener que
registrarse en tres plataformas. El costo es el de siempre, y aquí conviene decirlo con una cifra
que la página ya tiene: los mercados de nicho son los que tienden al extremo ancho de la banda de
pago, y un momio mejorado es un ajuste puntual, no un cambio de margen. Los momios “mejorados”
son el equivalente promocional de bajar dos grados el aire acondicionado: se siente distinto, la
factura es la misma.
El veredicto se apoya en la cobertura. **Si tu deporte no está en las otras ocho, la profundidad
de este catálogo decide por ti, aunque el precio no sea el más generoso de la lista.**
Betcris: dos marcos legales en el mismo pie de página
Betcris no imprime un número de permiso en su propio pie de página que coincida con el que aparece
en la tabla de su propietario: los dos difieren, y por eso aquí no se publica ningún número. El
titular nombrado por las fuentes es Producciones Móviles, que según el oficio DGJS/405/2018 opera
junto con Paradise Riviera Gaming.
Lo interesante está en la segunda mitad del pie de página. La empresa del sitio es TV Global
Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1
de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Ocho años de licencia con fecha de fin son un dato
poco frecuente y muy útil: quien lea ese pie de página sabe exactamente cuándo vence el marco del
que depende el operador extranjero.
Dos marcos en la misma página no son un problema por sí mismos; son un problema cuando el lector
no sabe cuál aplica a su reclamación. Un permiso mexicano y una licencia maltesa responden ante
autoridades distintas, con procedimientos distintos y plazos distintos. El veredicto de esta casa
es de transparencia con asterisco: **el pie de página dice mucho, pero el número que un lector
mexicano necesitaría para verificar su permiso local no está entre lo que dice.**
Pickwin: la contradicción que no se puede resolver
Pickwin aparece con un permiso de la Secretaría de Gobernación al amparo de un permisionario, y
aquí no se imprime número porque las fuentes se contradicen entre sí: el número que da una
compilación es el que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. El titular
nombrado por las fuentes es Producciones Móviles S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz
Operadora.
Esa coincidencia de números explica, al menos en parte, por qué el registro público importa tanto.
Un permisionario que opera varias marcas es la forma que el marco permite, y cuando dos
plataformas distintas declaran el mismo titular, la pregunta natural —cuál permiso corresponde a
cuál sitio— no se puede contestar con las compilaciones disponibles.
Sobre el producto, Pickwin combina apuestas previas y en vivo con quinielas y “survivors”,
quinielas privadas, casino en vivo y seguimiento en tiempo real. Los mismos formatos sociales que
ofrece Playdoit, sin el respaldo de un número propio.
El veredicto aquí no es sobre el producto, que suena completo, sino sobre la opacidad del registro.
**Una marca que comparte titular y números con otra obliga al apostador a hacer una pregunta que
nadie puede contestarle hoy.**
1xBet: la app que no dice lo mismo que el permiso
1xBet declara el permiso DGJS/0002/2020 según Apuestas-legales.com.mx, con titular nombrado
Entretenimientos Naturales; la compilación no pudo confirmar ni el dominio ni la lista oficial, y
la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado. Ese
desajuste es el dato más importante de esta ficha.
El producto que anuncia la aplicación es ancho: apuestas en vivo, transmisión en vivo y
estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida,
promociones de temporada y programa de lealtad. La cobertura de esports es rara en este grupo y
vale reconocerla; quien busca ese mercado tiene pocas puertas en México.
La transmisión en vivo suena a regalo y ribetea el costo por otra vía. Un partido en pantalla es
un partido al que uno se queda mirando, y el apostador que mira más tiempo apuesta más veces en
vivo, que es el mercado más caro del catálogo. El veredicto, entonces, tiene que ver con la
cadena de titularidad y no con el contenido de la app:
**El desajuste entre el titular del permiso y la empresa que publica la aplicación es una pregunta
abierta; para un producto tan amplio, esa es la única que un apostador debería resolver antes de
depositar.**
Caliente: el bono grande y la letra que no se ve
Caliente es la única de las nueve que muestra su permiso en su propio dominio: DGG/SP/404/97, con
operadora Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. Lo presenta, además, como
autorización de la Secretaría de Gobernación. Ese detalle —el número impreso por la propia marca
en su casa— es el más cercano a verificable que ofrece este grupo.
En el encabezado del sitio se anuncian $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer
depósito hasta $7,000 MXN, y la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas
deportivas. Ahí está el costo, y conviene escribirlo con las palabras de la propia promoción. Un
“monto sin depósito” no llega gratis: llega con requisitos de apuesta que hay que cumplir antes de
retirar nada, y el lector que no lee esa parte descubre el rollover en el momento del retiro, que
es el peor momento posible. La duplicación del primer depósito merece la misma pregunta: si el
bono cubre casino además de deportes, también los requisitos pueden cubrir ambos.
La aplicación amplía el cuadro: transmisión en vivo, creador de apuestas (“crea tu apuesta”),
depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, solo para mayores de 18
años. Es un producto completo y sin sorpresas en la lista de funciones.
El veredicto se apoya en la comparación entre lo impreso y lo anunciado. **El número de permiso es
el mejor de la lista y la letra chica del bono es la que más exige lectura: las dos cosas son de
la misma marca y ambas importan.**
Novibet: el permiso que sale de una tabla comparativa
Novibet aparece con permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 según casasdeapuestaslegales.mx y titular
nombrado Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Ninguna confirmación oficial acompaña al
número, y eso es todo lo que hay.
Es la ficha más delgada de las nueve, y eso no es un juicio sobre la marca: es lo que su propia
publicación dice. Cuando una plataforma no publica detalles de su catálogo deportivo en las
fuentes que un lector puede consultar, la comparación honesta se detiene.
Aquí conviene una advertencia práctica, y aplica a cualquier marca en esta situación. Un
comparador no es un registro. Un lector que va a depositar a Novibet y quiere saber qué deportes y
qué mercados encuentra tiene un camino mejor que cualquier lista: la sección de apuestas
deportivas del propio sitio, abierta sin registrarse, y la tabla de requisitos de cualquier bono
que le ofrezcan. Eso se lee en cinco minutos y vale más que cualquier resumen de tercero.
El veredicto, por tanto, es sobre la posición de la marca en la lista y no sobre su producto. **Los
números de permiso de Novibet llegan a esta página por la misma vía que los de tres casas más: una
compilación, no un registro abierto, y esa vía tiene el mismo valor probatorio que un comentario
en internet.**
Strendus: tres permisos y dos titulares distintos
Strendus presenta tres permisos: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según
casasdeapuestaslegales.mx, con titular nombrado Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, porque
las compilaciones discrepan entre sí. Los permisos no son transferibles según el Reglamento, y un
titular con varias autorizaciones es una figura prevista.
Tres números son más que uno, y eso no los hace más fiables. Un lector que quiera verificar cada
autorización tendría que hacer tres consultas a un registro que, otra vez, no está disponible.
Con el producto pasa lo mismo que con Novibet: la oferta deportiva no aparece descrita en las
fuentes que sostienen esta página, tan solo los permisos. La única recomendación sensata es la
misma que en el párrafo anterior y por la misma razón: la lista de mercados se revisa en el propio
sitio, la de promociones también, y ambas antes de depositar, no después.
El veredicto se sostiene en la discrepancia misma. **Cuando dos compilaciones no coinciden ni en el
titular de tres permisos, la marca no puede pedirle al apostador que tome su palabra por buena: es
el caso más claro de por qué el registro público que el Congreso pidió en 2026 haría falta.**
Por qué dos marcas conocidas no están en la lista
bet365.mx y Betano, de Ganador Azteca, no aparecen como marcas activas en este cuadro, y la razón
está en el apartado sobre marcas bloqueadas: su situación jurídica cambió varias veces entre
noviembre de 2025 y octubre de 2026. Un comparador que las presentara como operación normal estaría
describiendo un estado que dejó de ser cierto, o uno que todavía no volvió a serlo.
Queda el punto que ninguna de las nueve evita: la lista no es el mercado. Una marca mexicana que no
aparece aquí no está, por ese solo hecho, sin permiso. Y ninguna marca de esta página tiene
exclusividad sobre nada, ni un permiso que la separe del resto por encima de las demás.
Lo que un apostador mexicano tiene derecho a exigir
Toda esta página se puede resumir en una lista de exigencias, y esa lista está más cerca del
sentido práctico que cualquier tabla de momios.
Un permiso visible y con número, publicado por la propia casa y no solo por un tercero. Un pie de
página que nombre al permisionario, porque el permiso es del titular y no del dominio. Una sección
de juego responsable con límites de depósito y una política de cierre de cuenta que se pueda
entender sin abogado. Un método de retiro a nombre del propio usuario, con transferencia bancaria
por SPEI o el mecanismo que la marca declare, porque ahí es donde se descubre si la verificación de
identidad se hizo bien. Un CFDI de retenciones cuando el premio alcanza el supuesto gravado, que es
la prueba de que la casa reporta al SAT lo que debe reportar. Y la respuesta por escrito a una
pregunta concreta: qué pasa con mi saldo si la marca queda sujeta a un bloqueo.
Eso último no es paranoia. El historial de 2025 y 2026 muestra que un estado de bloqueo se puede
dictar, suspenderse por amparo y restablecerse en cuestión de meses, y que la UIF congela cuentas
cuando la actividad queda bajo sospecha. La probabilidad de que a un apostador concreto le toque
esa escena es baja. El costo de no haberlo pensado es alto, y no se mide en pesos de contingencia
sino en la imposibilidad de sacar dinero de una plataforma.
Ninguna marca de esta lista es una recomendación de apuesta y ninguna promete ganar. La ventaja
que un lector puede sacar del mercado mexicano no está en elegir la casa más “generosa” sino en
elegir mercados con margen bajo, entender qué firma cuando firma, y saber cuándo cerrar la
aplicación por la noche. La última de esas tres cosas no cuesta nada y es la que más ahorra.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?
Se verifica en dos pasos: que el sitio publique en su propio pie de página un número de permiso y
el nombre del permisionario titular, y que el dominio coincida con lo declarado. Un número que solo
aparece en compilaciones de terceros, sin confirmación oficial, merece la misma cautela que no
tenerlo: la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está disponible para consulta
abierta.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con lo apostado y el momio?
Se multiplica lo apostado por el momio decimal, y el resultado es el retorno total, que incluye la
cantidad apostada. Una apuesta de $1,000 MXN a momio 1.90 devuelve $1,900 MXN si gana, de los
cuales $900 MXN son ganancia neta. La ganancia neta sale de multiplicar lo apostado por el momio
menos uno.
¿Cómo se nota el margen de la casa dentro de los momios?
Se suma el inverso de cada momio del mercado y se divide 1 entre esa suma: el resultado es el
porcentaje de pago. Con 1.95 en los dos lados de un mercado de dos resultados el pago es de cerca
de 97.5 % y el margen de aproximadamente 2.5 %; con 1.80 en ambos lados, cerca de 10 %.
¿Cómo fijo un límite de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Desde la sección de juego responsable de la plataforma, que es donde cada marca reúne pausas, límites
de depósito y autoexclusión voluntaria dentro de su propio sitio. Conviene preguntar cuánto tarda en
aplicarse la reducción, si puede revertirse y qué requisitos exige cada herramienta. En México no
existe un registro nacional de autoexclusión que valga para todas las casas a la vez.
¿Los premios de apuestas pagan impuestos en México y quién los retiene?
Sí, los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos conforme a los
artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, y retiene quien paga. La tasa es de 1 % cuando el estado no
grava el premio o su impuesto no excede 6 %, y de 21 % cuando lo supera. En la Ciudad de México hay
además un impuesto estatal de 6 % sobre premios.
¿Qué riesgo tiene apostar en una casa sin permiso en México?
Se queda sin domicilio legal al que reclamar, sin verificación de identidad sujeta a control
mexicano y sin CFDI de retenciones. El Reglamento prohíbe la actividad de apuestas no prevista
expresamente y la ley faculta a cerrar establecimientos y a bloquear dominios sin autorización. Si
la operación queda bajo sospecha, los saldos pueden congelarse y el retiro se complica.
¿Cuánto cuesta realmente una apuesta combinada frente a una sencilla?
Más que las patas sumadas por separado, porque cada pata trae su propio margen y los márgenes se
acumulan junto con los momios. Cuatro selecciones tomadas en mercados con margen de 5 % cuestan
bastante más que una apuesta sencilla al mismo precio, y el boleto no lo desglosa. Menos patas y
mejores mercados reducen el costo.
Tipos de apuestas y momios – apuestaslaligamx
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