Spread en apuestas deportivas: la línea, el momio y lo que cuesta cada camino
noviembre 5, 2026 · Permisos y fichas de operadores contrastados contra lo que cada marca publica en su propio sitio, su pie de página y su ficha de aplicación, más las compilaciones de permisionarios de la SEGOB.
Un spread no es una apuesta a que gana un equipo. Es una apuesta a que gana por suficiente, o a que pierde por poco. Esa diferencia —una línea de puntos puesta encima del resultado— cambia por completo la aritmética del boleto, y cambia también la razón por la que alguien elige una casa de apuestas en lugar de otra. En México el spread vive en un terreno raro: se ofrece bajo el mismo permiso de la Secretaría de Gobernación que sostiene cualquier otro mercado, con la palabra “permiso” y no “licencia”, y con una lista oficial de permisionarios que en la práctica nadie ha podido abrir para verificar un número. Así que la pregunta útil no es “¿quién tiene el mejor spread?”, sino “¿qué camino conviene a cada quien: la marca grande con permiso a la vista, la que trae transmisión en vivo, la que paga rápido, o la que ni siquiera aparece en un listado mexicano?”. De eso va esta guía. El mecanismo primero, porque sin él lo demás es publicidad.
Qué es el spread en apuestas deportivas y cómo se arma la línea
El spread —el hándicap de puntos— es una apuesta en la que el favorito da puntos al rival. Con una línea de -7.5, el favorito tiene que ganar por 8 o más; el rival, con +7.5, gana la apuesta si pierde por 7 o menos o si gana el partido. Eso es todo el truco, y es un truco viejo: el signo menos señala al favorito, el signo más al rival, y el número que va después es la distancia que la casa considera justa entre los dos equipos.

De ahí sale la primera consecuencia práctica, y es la que casi nadie explica en la publicidad. En una apuesta a ganador seco las casas suelen ofrecer los dos lados a momios distintos, porque los dos lados no son igual de probables. En un spread el objetivo de la casa es el contrario: poner la línea en un punto donde le llegue el mismo dinero por cada lado. Cuando lo consigue, no necesita acertar el partido para ganar; le basta con cobrar su margen sobre el volumen total. La línea de 7.5 no la eligió un analista que ama al favorito. La eligió alguien que quería que la mitad del dinero estuviera de un lado y la mitad del otro.
El spread es la forma habitual de apostar a la NFL y a la NBA. En México convive con un vocabulario propio: las casas mexicanas suelen llamar “hándicap” al spread cuando se trata de futbol y de deportes que se resuelven por puntos, y el aficionado que llega desde el futbol reconoce la palabra antes que la inglesa. Los dos nombres describen el mismo mercado. Ninguno de los dos altera el cálculo.
El medio punto y el entero no significan lo mismo
Cuando la línea termina en .5, no existe el empate. Con -7.5 y un triunfo por 7, el boleto pierde; con +7.5 y una derrota por 7, el boleto gana. El medio punto existe precisamente para eliminar la posibilidad de que la apuesta quede sin resolver, y una casa que mueve una línea de entero a medio está comprando certeza y vendiéndola al apostador como si fuera comodidad.

Cuando la línea es un número entero, sí hay empate. Si el resultado cae exactamente sobre la línea de un spread de número entero, la apuesta es un empate (push) y se devuelve el monto apostado. Ni gana ni pierde: el dinero vuelve, y con él vuelve la pregunta incómoda de qué hacer con un boleto que ya no sirve para nada. Un apostador que armó un parlay de tres selecciones con un push dentro descubre en ese momento que su combinada se recalcula: la pata empatada desaparece y el momio final baja. Esa es una de esas cosas que conviene saber antes de marcar la casilla, no después.
Quien quiera verlo con sus propios ojos tiene dónde: la línea se mueve durante la semana y también durante el partido, y la ficha de cada aplicación muestra el número vigente en el momento de armar el boleto. Un spread que ayer era -6.5 y hoy es -7.5 no es un error de la casa. Es dinero entrando de un lado.
Por qué el mismo partido tiene dos spreads distintos en dos casas
Aquí conviene detenerse, porque es donde el lector compara mal. Dos casas pueden ofrecer el mismo partido con una línea de -6.5 y de -7.5 respectivamente, y las dos estar en lo correcto. La línea no es una verdad deportiva: es un precio. Un precio refleja el volumen que cada casa ha recibido y el margen que quiere cobrar. Cambia de una casa a otra por la misma razón por la que dos tiendas venden la misma camisa a precios distintos.
Lo que el apostador gana o pierde en ese intercambio no es el número de puntos, sino el momio que acompaña a cada línea. Un -6.5 con momio bajo y un -7.5 con momio alto pueden ser la misma apuesta con el mismo valor esperado, o no serlo en absoluto. La conclusión que importa: comparar spreads sin comparar momios es comparar dos mitades de un mismo precio. El punto medio entre dos líneas no es “el spread más justo”; es un promedio entre dos ofertas que responden a libros distintos.
En el deporte que llena los boletos en México la traducción se hace sola. Un hándicap asiático de -1.5 en un partido de futbol y un point spread de -1.5 en un partido de la NFL se leen igual en la pantalla y se comportan casi igual en la liquidación. La diferencia de fondo es cultural: el apostador mexicano de futbol llega al hándicap desde el empate y desde el momio; el de deportes estadounidenses llega desde el marcador. Los dos caminos llevan al mismo lugar, que es la línea.
Cómo se paga un spread: momio, premio y el empate que devuelve el dinero
El premio de cualquier apuesta es la cantidad apostada multiplicada por el momio fijado en el momento de colocarla. Nada más. El momio queda congelado en el boleto; lo que pase después en el mercado no lo toca. Si alguien apuesta 500 pesos a un momio de 1.85 y la selección entra, recibe 925 pesos: los 500 de vuelta más 425 de ganancia. Si el momio era 2.10, el retorno son 1,050 pesos y la ganancia 550.
El spread no cambia esa fórmula. Lo que cambia es el criterio con el que se decide si la apuesta entró o no. En un ganador seco, entró o no entró y ya. En un spread, la liquidación pasa por la línea: primero se ajusta el marcador, y sobre ese marcador ajustado se lee el resultado. Un triunfo por 10 con una línea de -7.5 es una victoria cómoda. El mismo triunfo por 10 con una línea de -10.5 es una derrota, aunque en la cancha nadie haya perdido nada.
Los momios del spread en México se escriben en forma decimal y con punto, 1.85, no con la fracción que usan otras plazas. En un mercado de dos resultados —favorito y rival, sin empate posible gracias al medio punto— lo normal es encontrarse los dos lados en una banda estrecha alrededor de 1.90. Esa estrechez no es generosidad: es la firma del margen, y merece su propia sección.
Un ejemplo con números redondos
Tomemos dos momios iguales, 1.90 y 1.90, en un mercado de solo dos resultados. Es un ejemplo ilustrativo, no un precio cotizado en ninguna casa hoy, y sirve justamente porque los números redondos dejan ver la mecánica sin distracciones.
Lo que ese mercado reparte entre quienes aciertan es la participación de pago: uno dividido entre la suma de uno entre cada momio. Con dos momios de 1.90, la suma de los inversos da 1,0526 y la participación de pago se queda en 95 %. El margen es el resto: un 5 % de cada peso que se apuesta en ese mercado no vuelve a los apostadores, y se queda del lado de la casa.
La banda importa más que el número exacto. En un mercado de dos resultados con momios parejos, la casa retiene alrededor de 4 a 5 centavos por peso apostado. Con momios de 1.95 por lado el margen baja hasta rondar el 2,5 %; con momios de 1.80 por lado sube por encima del 10 %. El mismo partido, la misma casa, la misma línea: lo único que cambió fue la generosidad del precio. Por eso el spread no se compara por la línea, se compara por el momio que la acompaña.
Y aquí el detalle que se lleva la peor fama del sector: ese 5 % no espera a que el apostador gane. Se cobra solo, sobre el volumen, gane quien gane. Un apostador que reparte sus apuestas al azar entre los dos lados de un mercado parejo paga el margen sin darse cuenta, boleto tras boleto, y su saldo baja exactamente a esa velocidad. No hace falta mala suerte. Hace falta tiempo.
Cuando la apuesta queda empatada
El push es la única salida limpia de ese desgaste, y por eso mucha gente lo busca. Exactamente sobre una línea entera, el boleto se anula y el monto vuelve íntegro. No hay margen cobrado, no hay ganancia, no hay pérdida. Para el apostador de presupuesto corto, un empate es media hora de su vida devuelta; para el que juega parlays, es una pata menos y un momio recalculado a la baja.
El momio también se congela cuando el juego ya empezó. Un gol temprano no cambia el precio del boleto que ya estaba en la cuenta; cambia la línea del mercado para quien apueste después. Esa asimetría —el vivo paga distinto que el previo— es la razón por la que existe el retiro anticipado, una herramienta que algunas casas ofrecen y que tiene su propio costo, casi siempre un descuento sobre el valor que el boleto tenía en ese instante.
Hándicap, ganador seco y mercado en vivo: qué camino conviene
El spread no es la única puerta, y en México la mayoría de los boletos se juegan por otras. Puesto uno al lado del otro, cada formato tiene un costo y una comodidad.
El ganador seco es el más simple: se elige quién gana y se cobra el momio, que en un favorito claro puede ser tan bajo como 1.20. La apuesta se resuelve sin discusión, y a cambio el premio en los partidos desiguales es casi un chiste. El spread mueve esa línea de precio hasta un punto en el que los dos lados valen algo parecido, a cambio de pedir una precisión que el resultado del partido por sí solo no da.
El mercado de más/menos (over/under) se parece al spread en que también usa una línea numérica, pero no le importa quién gana: le importa el total. Es la puerta natural de quien tiene opinión sobre el ritmo del partido y no sobre los equipos. El spread, en cambio, exige una opinión sobre la diferencia —quién gana y por cuánto—, que es una apuesta más fina y más difícil de acertar por casualidad.
La apuesta en vivo es el otro camino, y es el que más casas anuncian con orgullo. Aquí conviene ser honesto: en vivo la línea se mueve segundo a segundo y el margen casi nunca es mejor que en el previo. Lo que compra el apostador es información —ve el partido y reacciona—, y eso se paga. La transmisión de partidos que varias marcas incluyen en su aplicación tiene sentido exactamente por esto: quien apuesta en vivo quiere ver lo que apuesta, y la casa lo sabe.
La combinada y el retiro anticipado
El parlay —también llamado combinada— multiplica los momios de las selecciones en un solo precio. Dos patas de 1.90 no dan 3.80: dan 3.61, y cuatro patas de 1.90 dan algo más de 13.0. La multiplicación es lo que hace que la combinada sea atractiva, y es también lo que la hace cara: el margen de cada pata se acumula, y cuatro mercados con un 5 % de margen dejan una retención compuesta que ronda el 18 %. Nadie la ve en el boleto. Está en el precio.
Por eso, cuando el tema es el spread, la combinada merece un aviso. Meter un hándicap de -7.5 en una combinada de cuatro selecciones convierte una línea de futbol americano en una obligación de precisión multiplicada por cuatro. No es una jugada prohibida; es una jugada que cuesta más y que se resuelve en un solo partido mal calculado.
El retiro anticipado —cash out— devuelve al apostador el control antes del pitido final y le cobra por ese privilegio. El importe que la casa ofrece es el valor actual del boleto menos su comisión, y el valor actual cambia con el partido: va arriba cuando la selección va ganando, abajo cuando va perdiendo, y desaparece cuando el boleto ya es una causa perdida. Para quien no soporta ver los últimos diez minutos, es una herramienta de tranquilidad. Para quien la usa como método, es un costo más dentro de una operación que ya traía margen.
Quién puede ofrecer un spread en México: permiso de la SEGOB, bloqueos y cifras
México no tiene una licencia para apuestas en línea, y tampoco tiene una ley escrita para internet. Lo que hay es más antiguo y más enredado. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos con apuesta en todo el país y deja abiertos solo los que se autorizan expresamente; su artículo 7 da a la Secretaría de Gobernación la facultad de otorgar permisos e inspeccionar, el artículo 8 la de clausurar locales sin autorización, y los artículos 9 y 10 reparten responsabilidades con escuelas, centros de trabajo, estados y municipios. El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, es el que manda en la práctica: su artículo 2 prohíbe toda actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista, y su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal a favor de un permisionario.
De ahí sale la palabra clave, y no es un detalle de estilo. En México se dice permiso, no licencia. La Secretaría de Gobernación, por medio de la Dirección General de Juegos y Sorteos, autoriza, controla, vigila, expide, modifica y extingue permisos, y también instruye los procedimientos de sanción. Los permisos no se transmiten a terceros, y entre los tipos relevantes para el juego con apuesta están los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los permisionarios de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas; y quien opera apuestas remotas debe rendir cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguros, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir fianza.
Ninguna de esas normas nombra el juego en línea. La práctica que se reporta es la contraria: un sitio digital no puede sostener un permiso propio solo para internet, sino que se cuelga de un permisionario autorizado con presencia física, y no es raro que un mismo permisionario opere varias marcas. Esto explica el dato que desconcierta a mucha gente al comparar casas: detrás de dos o tres plataformas con nombres distintos puede estar el mismo titular. No explica ni justifica el detalle de los números de permiso, y ahí el terreno se vuelve resbaloso.
La lista que no se puede abrir
La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según lo que se dice, un documento con los sitios autorizados. En la práctica esa lista no se ha podido abrir, y sin ella ningún número de permiso puede darse por bueno. En mayo y julio de 2026 el Congreso pidió un registro público abierto de permisionarios. Los conteos de sitios de apuestas también se contradicen: un informe habla de 136 sitios, otro habla de 30 a 35 operadores digitales en dominios .mx. Por esa razón, en toda esta guía los números de permiso aparecen como los reporta una fuente y con la etiqueta de no confirmados oficialmente, y cuando dos compilaciones chocan, el número simplemente no se imprime.
Bloqueos, amparos y la costumbre de fechar cada estado
El lado de la aplicación forzosa es el que más ha cambiado en el último año y medio, y también el que se presta más a que una guía mienta sin querer. Los hechos, con sus fechas:
El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas; en esa misma operación quedaron deshabilitadas bet365 y Betano, esta última operada por Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito y ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría de Gobernación contra bet365 y Betano, según una sola fuente. Alrededor de 20 casinos físicos cerraron en 2026.
Nada de eso permite escribir “bet365 está abierta” o “bet365 está cerrada”. El estado es inestable, cambia con cada resolución, y por eso aparece siempre con su fecha y nunca como verdad de hoy. Un apostador que tenga saldo en una plataforma alcanzada por un bloqueo puede encontrarse con la cuenta congelada y sin manera de retirar mientras el asunto se discute en tribunales. Es el riesgo más concreto de todo este capítulo, y no viene de apostar mal: viene de dónde está guardado el dinero.
Sobre lo que un aficionado arriesga por apostar en un sitio sin permiso, la ley leída no establece una multa ni un delito para el jugador, y tampoco una exención. No se afirma ni lo uno ni lo otro. Lo que sí está claro es el marco del permisionario: cumple con controles de identidad y de prevención de lavado, y entrega comprobantes fiscales de sus retenciones. Una marca sin permiso mexicano no entrega nada de eso, y no hay a quién reclamarle en el país.
La reforma que todavía no existe
El 13 de octubre de 2026 la Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa para derogar la ley vigente y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión, que también es solo una propuesta. Cualquier texto que hoy prometa una “nueva ley de apuestas en línea” está vendiendo futuro. Lo que rige es el reglamento de 2023 y la ley de 1947.
El margen metido en cada momio y lo que cuesta limpiar una bonificación
El margen es la única cifra de esta guía que aparece todos los días en la vida del apostador sin que este la vea. Ya quedó dicho qué es: en un mercado de dos resultados parejos, alrededor de 4 a 5 centavos por peso en el ejemplo de momios 1.90 por lado, menos cuando los momios suben, más cuando bajan. Lo que falta es la segunda mitad del asunto: qué pasa cuando ese margen se aplica sobre el volumen que una bonificación obliga a mover.
Un bono de bienvenida no es dinero regalado. Es dinero condicionado, y la condición casi siempre es un requisito de apuesta —el rollover— que multiplica la cantidad que hay que jugar antes de poder retirar. Ahí es donde el margen deja de ser un concepto de manual y se convierte en una cuenta.
Pongamos el caso de un bono de bienvenida y una exigencia de apuesta. Limpiarlo cuesta, en promedio, el margen del mercado por cada peso de volumen exigido: sobre un volumen de 10,000 pesos con un mercado que retiene 5 centavos por peso apostado, el costo esperado ronda los 500 pesos. La cifra es un promedio sobre muchos boletos, no una garantía para nadie, y la condición importante es que todas las apuestas se hagan en un mercado con ese margen. Si el requisito exige momios mínimos altos, el margen suele bajar; si permite cualquier mercado, el margen sube y la cuenta con él. Un rollover no es un trámite: es una cuota de entrada.
Ese cálculo tiene una consecuencia que a pocos se les dice de frente. Un bono cuyo costo esperado se acerca al valor nominal del propio bono no es un regalo con condiciones: es un descuento pequeño disfrazado de premio grande. Y a partir de ahí, todo depende de dos números que aparecen en la letra chica y que conviene leer antes de aceptar: cuántas veces hay que jugar y con qué momio mínimo cuenta cada apuesta.
Rollover, momio mínimo y plazo: las tres letras chicas
El rollover multiplica la base. La base puede ser el bono, o el bono más el depósito, y la diferencia entre una y otra no es cosmética: duplica o triplica el volumen exigido. Las apuestas que cuentan son solo las que alcanzan el momio mínimo fijado en los términos, así que una apuesta a un favorito claro puede no contar para nada. Y el plazo pone fecha límite: pasado el plazo, lo que no se jugó se pierde, y a veces arrastra la ganancia acumulada.
Después está el techo de la apuesta gratis. Una apuesta gratis no es efectivo: su importe no se devuelve con la ganancia, solo se cobra la parte ganada. Si una apuesta gratis de 500 pesos se juega a un momio de 1.85, el retorno al ganar es de 425 pesos, no de 925. Eso hace que el valor promedio de la apuesta gratis sea siempre menor que su cara, y que la cifra grande del anuncio —mil pesos, dos mil, un depósito “duplicado hasta”— describa una cantidad de juego, no una cantidad de dinero disponible.
La conclusión del editor es sencilla y no le hace favores a nadie: una bonificación solo se defiende cuando su costo esperado es bajo frente a lo que se juega de todos modos. Para quien va a mover diez mil pesos al mes en mercados con margen bajo, un bono con rollover corto es un extra real. Para quien deposita una vez y no piensa volver, cualquier bono es un pretexto para que deposite otra vez.
Cómo protegerse: límites, verificación y advertencias en las fichas
En México no hay un registro nacional de autoexclusión. Esa frase, sola, resume la mitad del problema: un apostador que quiere cerrarse la puerta en todas las casas a la vez no tiene una ventanilla única donde hacerlo. La autoexclusión que existe es voluntaria y es interna de cada plataforma, y viaja con la cuenta, no con la persona.
Tampoco hay un límite legal de depósito ni de pérdida, y no se encontró una figura de cuenta temporal en las normas leídas. Lo que existe son herramientas dentro de cada plataforma: pausas, límites de depósito, autoexclusión. Son las que las marcas listan en sus propias fichas de tienda de aplicaciones, y son las que el apostador debe buscar en el menú de la cuenta antes de depositar, no después.
Qué dice cada marca sobre juego responsable
La ficha de la aplicación de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. La aplicación Caliente Deportes también declara ser solo para mayores de 18 años.
Esas declaraciones son publicidad corporativa y a la vez son un documento verificable, lo cual las hace útiles. El Reglamento, en su artículo 5, prohíbe a los menores de edad entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija un número; las marcas escriben 18 años por su cuenta, y una edad mínima legal para el juego no está establecida como cifra en el texto normativo. Un dato que se repite en reportes secundarios es que la publicidad muestra la clave del permiso oficial y avisos de juego responsable.
Sobre identidad, los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego figura entre las actividades vulnerables de la ley antilavado. Los documentos concretos que hay que entregar no están fijados en un estatuto. En la práctica esto se traduce en que la verificación de identidad llega en un momento determinado del proceso —a veces al registrarse, a veces al primer retiro— y que un retiro con datos que no coinciden con la cuenta se queda detenido hasta que se resuelva.
Depósitos, retiros y el comprobante fiscal
Ninguna ley cubre los pagos de apuestas. Los métodos que las marcas nombran en sus listados y pies de página —tarjetas, transferencia bancaria SPEI, comprobantes en efectivo en tiendas como OXXO, monederos electrónicos— son lo que cada marca dice de sí misma, y no una obligación del sistema. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y el operador emite un CFDI de retenciones por premios gravados. La criptomoneda en marcas con permiso no está establecida como método.
Ese CFDI es la señal de que la casa está operando dentro del marco fiscal mexicano, y un lector atento puede usarlo como indicador: si al cobrar un premio gravado no aparece el comprobante, algo del camino no cuadra. El retiro, además, es donde más se nota la diferencia entre una marca con permiso y una que opera desde fuera. La primera responde ante una autoridad del país. La segunda, no responde ante nadie aquí.
Impuestos del premio, dicho sin consejos fiscales
Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuesta y concursos legalmente autorizados son ingresos para la Ley del ISR, artículos 137 y 138. Quien paga retiene el 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y el 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no la presenta, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal del 6 % sobre premios, alrededor del 7 % en total, y los premios por encima de 600,000 pesos al año se reportan en la declaración anual, ambos datos procedentes de reportes secundarios.
La letra que importa es la de la autorización: el artículo 137 habla de premios de juegos “autorizados legalmente”. Cómo se trata el premio cobrado en un sitio sin permiso no está establecido. Ante esa duda, la posición de esta guía es la de cualquiera que no quiere equivocarse: antes de apostar fuerte fuera del marco, conviene consultar a un contador o a un asesor fiscal.
Señales de alerta
Una sección sobre riesgo que solo diga “juega responsablemente” no sirve de nada. Lo que sirve es concreto. Una casa sin permiso mexicano no tiene contraparte a la que reclamar en el país. Una cuenta congelada por un bloqueo deja el saldo inmovilizado sin fecha de regreso. Un requisito de apuesta con plazo corto convierte la bonificación en una obligación de volumen. Un límite de depósito que la marca aplica solo en algún momento del ciclo de bonificación no es un límite permanente. Y una oferta que no menciona su fecha de vigencia es una oferta que conviene mirar dos veces antes de creerle.
Comparativa de casas con permiso de la SEGOB: qué dice cada marca
Las nueve marcas que siguen operan en México bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación, según lo que ellas mismas o las compilaciones de permisionarios declaran. No son todo el mercado: una marca ausente de esta lista no está, por eso, sin permiso, y la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir para confirmar ninguno de los números. Lo que la tabla hace es otra cosa: poner lado a lado el estado del permiso tal como lo reporta una fuente y lo que la ficha de cada marca dice sobre su producto. La columna que importa de verdad es la última, porque un permiso se hereda y un producto se elige.
| Casa de apuestas | Estado del permiso según la fuente que lo reporta | Lo que su propio listado declara sobre la oferta |
|---|---|---|
| Pickwin | Permiso de la SEGOB; el número no se imprime porque las compilaciones se contradicen y el que da una de ellas es el que aparece en el pie de otra marca para Producciones Móviles S.A. de C.V., titular según las fuentes, con Unocapali La Paz Operadora | Sin datos de oferta en el banco para esta clave; el comparador la guarda por su estado de permiso, no por su catálogo |
| Playdoit | Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente; titular según las fuentes: Eventos Festivos de México | Sin datos de oferta en el banco para esta clave |
| Codere | Permiso DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según un portal de compilación de apuestas, no confirmado oficialmente; titular según las fuentes: Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis |
| 1xBet | Permiso DGJS/0002/2020, según un portal de compilación de apuestas, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial, no confirmado oficialmente; titular según las fuentes: Entretenimientos Naturales; la tienda de aplicaciones lista la app bajo 1XCorp N.V., empresa distinta del titular | Sin datos de oferta en el banco para esta clave |
| Betway | Permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente; titular según las fuentes: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. | Más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales |
| Novibet | Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente; titular según las fuentes: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. | Sin datos de oferta en el banco para esta clave |
| Betcris | Permiso de su permisionario; el número no se imprime porque el del pie del propio sitio y el de la compilación difieren, y el del pie aparece a nombre de Producciones Móviles | Parlay del mismo juego (Same Game Parlay), retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español |
| Strendus | Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, que difiere sobre el titular, no confirmado oficialmente; titular según las fuentes: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads | Sin datos de oferta en el banco para esta clave |
| Caliente | Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie del propio sitio caliente.mx, no confirmado oficialmente; titular según las fuentes: Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) | Transmisión en vivo, creador de apuestas (“crea tu apuesta”), depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo para mayores de 18 años |
Hay un patrón que salta a la vista y que ninguna de las marcas anuncia: donde la ficha de la aplicación es rica en mercados, el dato del permiso es flojo; donde el permiso trae número y titular completos, la ficha no dice casi nada. El registro vive en el pie de página, que nadie lee, y el catálogo vive en la tienda de aplicaciones, que todo el mundo mira. Comparar bien exige leer los dos extremos de la página.
La otra lectura de la tabla tiene que ver con la repetición de titulares. Producciones Móviles aparece en el pie de Betcris y en el número que una compilación atribuye a Pickwin. Eso no prueba nada por sí solo —las compilaciones se contradicen y ninguna lista oficial pudo abrirse—, pero sí explica por qué dos plataformas con imagen distinta pueden compartir trámites, horarios de atención y, en el peor de los casos, el mismo problema regulatorio si algo se cae.
Las nueve plataformas, una por una
Pickwin: el permiso que las fuentes no se ponen de acuerdo en contar
Pickwin es el caso más puro de lo que pasa cuando la autoridad no publica lo que debería publicar. Las compilaciones de permisionarios le atribuyen un permiso de la SEGOB, pero los números se contradicen entre sí, y el que da una de ellas es el mismo que el pie de otra marca muestra para Producciones Móviles S.A. de C.V., el titular que las fuentes nombran, junto con Unocapali La Paz Operadora. Cuando dos listados no se ponen de acuerdo sobre el número del permiso, el número no se imprime. La marca queda en esta guía por su estado de permiso, no por su catálogo, y sobre su oferta de apuestas no hay material que permita escribir un perfil deportivo serio.
Para el lector, esa ausencia de datos es información. Una marca que aparece en los listados mexicanos pero sobre la que no circula una ficha de producto clara obliga a hacer algo que ninguna guía puede hacer por él: entrar, buscar el pie de página, revisar la clave del permiso y decidir si le basta con eso. Quien compara por catálogo no tiene aquí nada que comparar. Quien compara por respaldo legal tiene una marca con permiso reportado y una duda razonable sobre su número, y esa duda no se resuelve en una guía, se resuelve en el propio sitio.
Playdoit: permiso con número y titular, catálogo sin ficha
Playdoit trae lo que Pickwin no: un número de permiso, DGAJS/SCEVF/P-02/2005, reportado por casasdeapuestaslegales.mx, y un titular, Eventos Festivos de México. La confirmación oficial no existe, porque la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir, y esa etiqueta acompaña a todas las marcas de esta página por igual. Lo que diferencia a Playdoit es la forma del dato: hay una clave y hay un titular, y los dos se pueden citar sin contradicción entre fuentes.
Del lado del producto, la ficha no aporta nada sobre apuestas deportivas, y eso deja al lector con una marca legalmente identificable y deportivamente muda. El juicio es directo: quien esté buscando un hándicap de la NBA para el partido de esta noche no va a decidir nada leyendo el registro de Playdoit. Quien esté buscando una plataforma con un titular mexicano claro detrás, sí. La marca se sostiene en el papeleo, no en el catálogo.
Codere: treinta deportes y una ficha que declara su permiso
Codere es la marca de esta lista que más datos deja ver en su propia ficha de aplicación, y también la que declara su estatus legal sin que haya que ir a buscarlo a un tercero: la ficha de su app dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El número, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, viene de un portal de compilación de apuestas, no confirmado oficialmente, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular según las fuentes.
Su propuesta deportiva cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Para el apostador de spread, la estadística en vivo es la parte que más se usa: comparar la línea con lo que está pasando en el partido es exactamente lo que hace un aficionado de hándicap antes de mover su boleto. El creador de apuestas es una herramienta aparte, útil cuando el mercado que se quiere no está en la parrilla, y las apuestas gratis son el anzuelo habitual, con rollover y momio mínimo que conviene leer antes de celebrarlas.
El veredicto, y es el de esta casa: Codere es la opción de quien quiere un catálogo ancho y una declaración de permiso en la propia ficha, y a cambio acepta que la oferta con la que atrae —las apuestas gratis, los momios mejorados— trae condiciones que en el mejor de los casos son ordinarias para el mercado mexicano. La ventaja no está en el precio. Está en la amplitud.
1xBet: permiso mexicano en los listados, sociedad distinta en la tienda
Aquí aparece el detalle más incómodo de la tabla. Los listados le atribuyen un permiso de la SEGOB, DGJS/0002/2020, con Entretenimientos Naturales como titular, pero la compilación que lo da no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial, y la tienda de aplicaciones publica la app bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la que los listados nombran como titular. El número no es oficial. Y la cadena entre permisionario y operador de la aplicación no cierra.
Eso no convierte a 1xBet en un sitio sin permiso; la guía no puede afirmar eso ni lo contrario. Lo que hace es poner al lector frente a una decisión concreta: si el respaldo legal es la razón por la que alguien se inclina por una marca mexicana, esta marca exige una verificación extra que las demás de la lista no, y esa verificación no se hace con un listado de terceros. Sobre su oferta deportiva no hay material que permita describirla aquí.
Betway: dos mil eventos por semana y un club de apuestas gratis
Betway llega con la ficha más ruidosa del grupo en volumen de producto: más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. El número de permiso, 4184, viene de casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular según las fuentes. Es el número más corto y menos parecido al formato de los demás, lo cual no lo hace falso: los permisos históricos del sector tienen formatos dispares.
Los 2,000 eventos semanales son la cifra útil para el apostador de spread, y conviene interpretarla con cuidado. Un catálogo de ese tamaño incluye ligas donde la línea se mueve mucho y ligas donde apenas hay dinero, y la segunda categoría es donde el margen se abre. El club de apuestas gratis semanales es de la misma familia que cualquier bonificación: se paga con actividad, y la actividad tiene plazo.
El juicio: Betway apunta a quien vive pegado al calendario deportivo y apuesta varias veces por semana, porque el volumen de eventos y las bonificaciones recurrentes solo rinden a quien las usa con regularidad. Quien apuesta un partido el domingo y otro el miércoles no llega a aprovechar el club, y su ventaja real se reduce al catálogo.
Novibet: permiso con titular completo, catálogo sin ficha
Novibet repite la forma de Playdoit con otros nombres: permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente, y Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular según las fuentes. El dato es identificable y consistente entre lo que se publica. Lo que no hay es ficha de producto: sobre su oferta deportiva no hay material que permita decir una palabra más que la de su permiso.
Eso deja a Novibet en una posición curiosa. Es una marca con registro claro y sin perfil público de mercados, y el apostador que quiera saber si ofrece hándicaps de la NFL o líneas alternativas tiene que comprobarlo por su cuenta en la propia plataforma. Para quien compara por respaldo, es de las más limpias de la tabla. Para quien compara por catálogo, es una incógnita.
Betcris: hándicap del mismo juego, props y pago local
Betcris destaca en su ficha por lo que un apostador de spread realmente usa: el parlay del mismo juego (Same Game Parlay), el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español. El número de permiso no se imprime porque el del pie del propio sitio y el de la compilación difieren, y el del pie aparece a nombre de Producciones Móviles, el mismo titular que una compilación atribuye a Pickwin. Las fuentes se contradicen, así que la clave queda fuera de esta tabla.
El parlay del mismo juego es la pieza que conecta con el tema de la página. Combinar un hándicap con un total de puntos del mismo partido multiplica dos líneas que se mueven juntas: si el favorito cubre el spread porque el partido fue una paliza, lo más probable es que además se hayan pasado del total. Las dos patas no son independientes, y ese detalle es la diferencia entre armar una combinada con criterio y sumar momios por sumarlos.
Los retiros rápidos y los métodos de pago locales apuntan a otra clase de lector: quien cobra seguido y no quiere esperar días. Para ese perfil, la velocidad del retiro pesa más que el catálogo, y Betcris es de las marcas que lo pone por delante en su propio listado. El veredicto: es la opción de quien combina mercados y cobra seguido, y su punto flaco es el mismo que el de Pickwin —un registro reportado que las fuentes no logran ordenar.
Strendus: tres permisos y dos titulares posibles
Strendus acumula tres números: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente, con Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads como titulares según las fuentes, que difieren entre sí. Tres permisos en una misma marca suelen significar una operación que se fue ampliando por etapas y por productos distintos, y esa es una lectura razonable de la estructura, no un dato que la guía pueda verificar.
Sobre su oferta deportiva no hay material para describirla, y aquí la ausencia pesa distinto que en Playdoit o Novibet, porque el número de permisos sugiere una operación más grande. Una marca con tres claves y sin ficha de producto es una marca que existe para alguien que ya la conoce. Para el recién llegado, la comparación se queda en el papeleo.
Caliente: transmisión en vivo, bonos grandes y un pie que declara el permiso
Caliente es la marca con más material sobre la mesa y la única cuyo permiso aparece en el pie de su propio sitio, DGG/SP/404/97, presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) como titular según las fuentes. Fuera de la confirmación oficial que ninguna marca de esta tabla tiene, es el dato que menos intermediarios necesita: no hay que confiar en un tercero, está en la página del operador.
Su ficha de aplicación, Caliente Deportes, publicada por Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., en su versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas (“crea tu apuesta”), depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y declara ser solo para mayores de 18 años. Su pie de página indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable.
El encabezado de caliente.mx anuncia 1,000 pesos MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 MXN, y no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Ahí está la primera cosa que hay que mirar dos veces: una duplicación “hasta 7,000” describe un techo, no un importe, y la parte que no se aclara —si el bono sirve para casino, para deportes o para ambos— decide si el apostador de spread puede usarlo. Sobre el bono sin depósito, las reseñas de casas de apuestas reportan un rollover de 10 veces, con plazo, momios mínimos y rollover del bono de primer depósito que varían de una reseña a otra; ninguna de esas condiciones viene de la marca. Un rollover de 10 veces sobre un bono sin depósito es, en la escala mexicana, del montón; lo que no es del montón es que el lector tenga que elegir a qué reseña creerle.
El veredicto de Caliente: es la marca más transparente en el dato del permiso y la más opaca en el detalle de su promoción, y esa combinación define a su lector. Quien quiere ver el partido mientras apuesta y tener el permiso a la vista en el pie de página, aquí lo encuentra. Quien quiera calcular el valor exacto de la oferta de bienvenida antes de depositarlo, va a tener que leer los términos de la propia cuenta, porque las cifras públicas no cuadran entre sí.
Betano y bet365 México: las dos marcas bloqueadas
Estas dos aparecen en la conversación aunque no estén activas, y callarlas sería deshonesto. Betano, operada por Ganador Azteca, arrastra el bloqueo desde noviembre de 2025, cuando la Unidad de Inteligencia Financiera congeló cuentas de 13 casinos y deshabilitó las dos plataformas. Su ficha de aplicación ofrece apuestas deportivas, tragamonedas, casino en vivo, deportes virtuales, concursos de fantasía, momios mejorados y un programa de lealtad con misiones. bet365 México, por su parte, ofrece momios mejorados (“Superaumentos”), el creador de apuestas “Crear apuesta +”, retiro anticipado parcial o total, transmisión en vivo y juegos gratuitos.
Aquí es donde esta guía tiene que decir algo incómodo, porque es su tema: el bloqueo de betano.mx y bet365.mx no impide que alguien tenga saldo dentro. Un apostador con dinero en una cuenta alcanzada por una suspensión de dominio se queda esperando una resolución judicial para poder moverse, y mientras tanto su dinero no trabaja para nadie más que para el litigio. La promesa de las dos marcas es real y su oferta deportiva es de las más completas de la lista. Su disponibilidad es la que no está garantizada, y ninguna ficha de aplicación dice eso.
Para el lector que llega buscando spread en deportes estadounidenses, la conclusión práctica es fea y útil a la vez: una casa bloqueada no es una casa con catálogo grande, es una casa con catálogo inaccesible. Quien valore su saldo por encima de la variedad de mercados hará bien en revisar el estado del dominio y las noticias de la semana antes de depositar en cualquiera de las dos.
Preguntas frecuentes
¿Cómo puedo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Revise el pie de página del propio sitio: ahí suele aparecer la clave del permiso y el nombre del permisionario. En México se habla de permiso, no de licencia. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está abierta al público, así que los números que circulan en listados de terceros se repiten como reportados y sin confirmar. Ante la duda, pida la clave por escrito al servicio de atención.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
El premio es la cantidad apostada multiplicada por el momio fijado al colocar el boleto. Con 500 pesos a un momio de 1.85, el retorno son 925 pesos: los 500 de vuelta más 425 de ganancia. El momio no cambia después, aunque la línea se mueva. En un spread, además, hay que ajustar el marcador con la línea para saber si la apuesta entró.
¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?
En un mercado de dos resultados, sume los inversos de los dos momios: uno entre 1.90 más uno entre 1.90 da 1,0526. El reparto para quien acierta es uno entre esa cifra, un 95 %, y el margen es el resto, un 5 %. Con momios de 1.95 por lado el margen ronda el 2,5 %; con 1.80, pasa del 10 %.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
México no tiene un límite legal de depósito ni de pérdida, y tampoco un registro nacional de autoexclusión. Los límites son herramientas internas de cada plataforma y se configuran en el menú de la cuenta, casi siempre en el apartado de juego responsable. Ponerlos antes del primer depósito es más sencillo que ponerlos después de una racha mala.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
Los premios de juegos legalmente autorizados son ingresos para la Ley del ISR. Quien paga retiene el 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y el 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La Ciudad de México aplica un 6 % estatal sobre premios, cerca del 7 % en total. El tratamiento del premio cobrado en un sitio sin permiso no está establecido: consulte a un contador.
¿Qué riesgos tiene apostar en una casa sin permiso en México?
No hay autoridad mexicana a la que reclamar, ni controles de identidad, ni reportes a la Unidad de Inteligencia Financiera, ni comprobante de retenciones. Un bloqueo de dominio puede dejar el saldo congelado mientras un tribunal decide. Y a diferencia de una marca con permiso, tampoco existe una contraparte local que responda por el dinero.
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